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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2013

Mazarino en Gnova

Manuel Fernndez-Cuesta
eldiario.es

Con inquisitiva mirada, el cardenal italo-francs recorre los pasillos de la sede del partido gobernante. Acostumbrado al olor acre de la corrupcin y las intrigas, lleva un par de semanas buscando, entre otras cosas, el origen de la filtracin.


"Contradecirse a menudo es el signo ms claro de infamia en una persona. Ten por cierto que el individuo que se contradice no tendr ningn reparo en robarte".

Breviario para polticos, Cardenal Mazarino


No ser cierto, pero cuentan que una voz, susurro metlico, aconseja a Mariano Rajoy en los ascensores de Gnova. Con un peculiar acento, entre italiano y francs, la voz repite: "No olvides nunca que la mayora de las emociones se leen en el rostro". Dicen, no ser cierto, que el Cardenal Julio Mazarino (Pescina, Italia, 1602- Vincennes, Francia, 1661), recorre de noche los despachos de la sede madrilea del Partido Popular, capa roja, emblemas reales, bigote y perilla, dejando anotaciones con fina letra picuda sobre las mesas de los principales dirigentes.

El que fuera, tres aos, libertino y enamorado estudiante de Derecho Cannico en la Universidad Complutense, capitn e inteligente diplomtico, hombre de armas y de iglesia, alcanz, en 1635, tras brillante carrera intermedia, el cargo de Nuncio Extraordinario en Pars. Instalado en la Ciudad de la Luz, naturalizado francs, Richelieu y Luis XIII le abrieron sus puertas.

Ah empez su ascenso: apuntando todo en un cuaderno (azul). "Hazte con un libro de registro en el que anotars las palabras y acciones de tus amigos y subordinados". No ser cierto, pero aseguran que ha comprado docenas de ejemplares de las dos ediciones circulantes en espaol de su atribuido (y pstumo) manual de procedimiento: el Breviarium politicorum.

Segn sea su interlocutor, segn su vanidad, maneras y condicin, regala, en un sobre escarlata, uno u otro texto. Ora el Breviario para polticos (DeBolsillo, 2007), con divertido prlogo de Umberto Eco, ora el Breviario de los polticos (Acantilado, 2007), traduccin de Alejandra de Riquer. A diferencia de los escritores, deseosos de estampar su firma en su obra impresa, Jules Mazarin, cardenal de la Iglesia Catlica (1641) y, meses despus, ministro de Estado francs (1642) por recomendacin de Richelieu, no suele escribir dedicatorias pese a la insistencia de los fetichistas: "No escribas nunca en una carta nada que pueda tener consecuencias, en caso de ser ledo, por un tercero".

Hace unas semanas han aparecido en la prensa (independiente) una serie de documentos comprometedores. Se trata de un cuaderno de asientos contables, fotocopias, del antiguo tesorero del PP, ex senador por Cantabria y diestro esquiador Luis Brcenas Gutirrez (dimiti, provisionalmente, del cargo en el PP en julio de 2009 al ser imputado por el Tribunal Supremo por el caso Grtel), en el que figuran, anotadas con minuciosidad, docenas de operaciones. A da de hoy se ignora la autenticidad de los mismos aunque todo apunta a eso que se llama, en general, financiacin irregular (ilegal).

Adase, adems del dietario contable, una serie de cuentas bancarias en Suiza, con elevados saldos de dudosa procedencia, el pago de distintos favores y generosos sobresueldos en dinero B. Igual que, aos atrs, la Fundacin Ideas del PSOE contrat al sociolingista de Berkeley Georges Lakoff para impulsar su comunicacin poltica, el Cardenal Mazarino ha sido nombrado por Mariano Rajoy, no sin oposicin interna, investigador plenipotenciario para la resolucin del affaire Brcenas.

Con inquisitiva mirada, el italo-francs recorre los pasillos de la sede del partido gobernante. Acostumbrado al olor acre de la corrupcin y las intrigas -super un complot nobiliario contra su persona-, lleva un par de semanas interrogando, sutilidad de confesionario, a enemigos, dscolos y afines del presidente buscando, entre otras cosas, el origen de la filtracin. Conocedor de que el periodismo de investigacin ha (casi) desaparecido, Mazarino huele el aire de la traicin.

Dicen, no ser cierto, que Esperanza Aguirre y el Cardenal conversaron, sentados en un banco del Parque del Retiro, al aire libre, lejos de posibles escuchas e indiscretos micrfonos, por expreso deseo de la dirigente madrilea. Enigmtica, la Seora Aguirre, sonriendo ante una nube de periodistas declar: "El Cardenal me ha dicho: si tienes que abandonar un cargo, evita que tus sucesores posean capacidades visiblemente superiores a las tuyas".

A media tarde, el Cardenal y Rajoy se renen. Aficionados a los placeres mundanos, el Cardenal ha descubierto el tabaco rubio emboquillado que consume con delectacin. Mazarino instruye al presidente con los recuerdos de su participacin en el Tratado de Westfalia, que puso fin a la Guerra de los Treinta aos, y sugiere estrategias y comportamientos. Sabedor de que la poltica de partidos, en las democracias de mercado e imagen, exige tantas verdades como mentiras, le ha propuesto, segn comenta Gonzlez Pons en Twitter, "ejercitarse para poder defender en cualquier circunstancia tanto una opinin como la contraria y, para ello, estudia los tratados de retrica y los grandes alegatos de los loggrafos" (hoy llamados spin-doctors).

Inquieto por la prdida de popularidad (grado de aceptacin) de su Gobierno, Rajoy justifica sus excepcionales medidas, habano en ristre, as como el incumplimiento de las promesas electorales. Alemania, repite, siempre Alemania. Mazarino alcanz el poder mximo a la muerte de Richelieu y fue designado Primer Ministro en 1643, bajo la regencia de Ana de Austria, en nombre del futuro Luis XIV.

La guerra, acab con la Paz de Westfalia, nos cost una fortuna -repite el prelado- y tuve que imponer, tambin, severas medidas de austeridad que mermaron, mucho, el cario del pueblo hacia mi persona. "No desdees las donaciones de dinero, por mdicas que sean, y en la medida en que puedas evita los gastos en general", recuerda Mazarino. El Cardenal frunce el ceo cuando Rajoy le recuerda, por incordiar, que Francia apoy la sublevacin catalana y que su intromisin no cej hasta la Paz de los Pirineos (1659). Vosotros apoyasteis las insurrecciones de la Fronda y, adems, fue una guerra global, ataja, severo, el Nuncio.

"Siempre ha habido dinero negro en los partidos y siempre lo habr", ha declarado Jorge Verstrynge, antiguo secretario general de AP (antecedente del PP), en reciente entrevista en esta misma casa. El affaire Brcenas, igual que el caso Grtel, atae -al margen de los convolutos de los trapisondistas de siempre- al ncleo duro de la democracia: los partidos, su transparencia y funcionamiento.

El PSOE de Gonzlez super su ilegal Rubicn (Flick y Flock, Filesa et al.) sin mayores prdidas, entregando solo la cabeza de algn responsable menor. Los excesos se pagan con retraso. Es posible que el PP salga mal parado de este lance ya que, a diferencia del PSOE de Gonzlez al que la ciudadana perdonaba todo, el PP est en entredicho y su ministra de Sanidad, Ana Mato, candidata a "pija madrilea" (del llamado clan de Valladolid de Aznar), es cuestionada por los medios de comunicacin.

El Cardenal, consciente de que corrupcin y cultura poltica catlica corren de la mano, insiste con Rajoy: Si prevs que vas a tener gastos extraordinarios, asegrate antes de que dispones de los fondos necesarios. Si fuera preciso, inventa un medio de aumentar tus ingresos para no quedarte nunca al descubierto.

Abierta la investigacin judicial de los "papeles de Brcenas", con ramificaciones mediterrneas en la trama Grtel y conexiones colaterales con miembros, incluso, de la casa Real, no parece este un asunto que se pueda cerrar con facilidad. Mazarino es consciente de las complicaciones de su misin, averiguar qu se esconde detrs de los cuadernos fotocopiados, y repite su letana: "No confes nunca secretos a nadie".

Umberto Eco, en el prlogo de edicin citada, explica con irona: "Mazarino nos ofrece una imagen esplndida de la consecucin del poder mediante la pura y simple manipulacin del consenso". Por los pasillos de Gnova, el Cardenal, manos entrelazadas a la espalda, Andreotti de armio, va dejando huellas a su paso: todos inquietos, todos sospechosos.

Por razones obvias, Mazarino no pudo leer el trabajo de Buchanan y Tullock, El clculo del consenso. Fundamentos lgicos de la democracia constitucional (Espasa, 1980), aunque imagin, siglos antes y en su provecho, el contenido.

La noche cae en Gnova. Terminada la reunin, Rajoy y el Cardenal bajan en el ascensor. La voz, susurro metlico, no suena. Ambos tienen compromisos para cenar. Rajoy, segn su gabinete, con un grupo de empresarios extranjeros. Fuentes cercanas al Cardenal han filtrado una cita con el ministro de Justicia al que regalar, contina el informador, una edicin prncipe del Orculo manual y arte de prudencia publicada en Huesca en 1647. En el portal de la sede Mazarino enciende un pitillo y recuerda el final de su panfleto. "Cuidado: tal vez en este mismo momento alguien a quien no ves!- te est observando o escuchando".

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/Mazarino-Genova_6_102949716.html



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