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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2013

Acampada Mrida
Los irreductibles, los indispensables

John Brown
Rebelin


A veces, las cosas importantes no pasan en el centro de esos monstruos que son los Estados modernos. En esas estructuras polticas, la capital tiene un papel central, pues es en el doble sentido de la palabra, el escenario principal de la representacin. Poltica representativa y espectculo se dan cita en ese espacio que asume el papel de centro. Sin embargo, la vida, la vida de las personas, va por otros cauces ajenos al espectculo y a la representacin. A muchas personas la vida hoy les duele, les falta la vivienda, los ingresos que permiten una vida digna, la libertad. Ese dolor no se ve en las grandes representaciones de la capital, pero es mucho ms perceptible en espacios pequeos: en los barrios o en las regiones perifricas de las que apenas habla la televisin.

En Extremadura, ese dolor social y personal, ese dolor tambin moral, es muy intenso. Los indicadores de desempleo, pobreza, pobreza infantil, exclusin, son alarmantes. Se encuentran entre los ms altos, no ya de Espaa, sino de Europa, superando a los de Grecia o Rumana. La regin, en s no es de las ms pobres, pero s de las ms desiguales, de las ms injustas, y ello desde hace mucho tiempo ya. En la memoria de todos estn las escenas de Las Hurdes filmadas por Buuel, en la de algunos menos, las de las ocupaciones de tierras por los campesinos desposeidos en los aos 30. Tambin est en la memoria colectiva la brutal venganza de clase ejecutada por Yage y sus huestes contra los campesinos extremeos llamados "moros del Norte" por las tropas del ejrcito de frica y sus sanguinarios oficiales. Esos moros del norte fueron tratados como los moros del sur, con la brutalidad que exhiben los seoritos ante quienes desprecian y temen, con la brutalidad de un ejrcito colonial interno. Los pueblos de Extremadura se convirtieron en cbilas rifeas exterminadas con saa.

Hay en Extremadura mucha memoria, porque en Extremadura la miseria y la represin, la desigualdad que insulta a la dignidad no son solo pasado. Las muertes del presente, los sufrimientos de ese pasado que no se acaba, son hoy obra de mecanismos fros por los que se expulsa a las personas de sus viviendas, se las priva de medios de vida quitndoles sus puestos de trabajo y liquidando otras fuentes de ingresos. En ese marco, la Dignidad viene ya levantando cabeza desde hace algunos aos, con organizaciones como la Plataforma por la Renta Bsica. Los compaeros de la Plataforma han iniciado, lejos del centro del Estado, ajenos a la mirada de la prensa y la televisin del rgimen, una acampada en las puertas del Servicio Extremeo de Empleo. La acampada reivindica sobre todo dos cosas: empleo digno y renta bsica. Se trata, de un modo o de otro, de obtener los ingresos necesarios para vivir con dignidad. Por medio del trabajo, o si no, por medio de un ingreso garantizado independiente del trabajo. No es una reivindicacin extravagante sino indispensable, si no se quiere que capas enteras de la poblacin sucumban a la desesperacin, caigan en la muerte civil. De ah el nombre del campamento "Dignidad" que es la otra cara de la indignacin ante un rgimen inhumano de saqueo.

Un abrazo a todos los acampados: sois los irreductibles, los indispensables.

Blog del autor: http://iohannesmaurus.blogspot.com.es/


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