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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2013

Entrevista a Gilbert Achcar, Profesor en la School of Oriental and African Studies (SOAS) de Londres
Hay que pasar por la experiencia del islamismo en el poder

Christophe Ayad
Viento Sur


-Cmo calificar lo que ocurre en el mundo rabe desde 2011?

-He elegido la palabra levantamiento como ttulo para mi libro /1. Pero, desde la introduccin hablo de un proceso revolucionario a largo plazo. Lo que estaba claro desde el principio es que estbamos muy al inicio de una explosin, de la que lo nico que se puede prever con certeza es que ser larga.

-Emmanuel Todd ha dado una explicacin demogrfica del fenmeno. Vd. se inclina ms bien por una explicacin marxista.

-La fase durante la cual el mundo rabe se distingua por una demografa galopante acab hace ya una veintena de aos. He comenzado con el anlisis de la situacin en vsperas de la explosin, en 2010. Se constata un bloqueo del desarrollo que contrasta con el resto del mundo; incluso del frica subsahariana. La expresin ms espectacular de ese bloqueo es una tasa de paro rcord, particularmente entre los jvenes. Adems, hay una modalidad especfica del capitalismo en la regin: a distinto nivel, todos los Estados son rentistas. La otra caracterstica es un patrimonialismo en el que el clan dominante se aduea del Estado hasta el punto de transmitirlo de forma hereditaria.

-Las revoluciones rabes se han traducido en liberalizaciones polticas, pero no en grandes cambios sociales. Por qu?

-En Egipto y en Tnez, solo ha sido quebrada la punta del iceberg; es decir, los dspotas y su entorno inmediato. Por otra parte, en esos dos pases, el Estado profundo, la administracin, los aparatos de seguridad, no se han movido. Por el momento, solo en la revolucin libia se dio un cambio radical: hoy, ya no hay Estado, ya no hay ejrcito. En ese pas, el descalabro social fue ms profundo, porque el reducido espacio privado que exista estaba acaparado por la familia Gadafi.

-En Occidente nos ha extraado que los islamistas triunfaran en las elecciones cuando no haban lanzado esas revoluciones

-Las expectativas de Occidente, ese romanticismo en torno a la primavera y el jazmn, todo ese vocabulario orientalista, se basaban en un desconocimiento de la situacin. Era evidente que los integristas iban a sacar las castaas del fuego porque, desde finales de los aos 1970, se impusieron como una fuerza hegemnica en la protesta popular. Llenaron el vaco dejado por el fracaso del nacionalismo rabe. Por otra parte, la principal razn por la que los gobiernos occidentales apoyaban a los despotismos rabes era el temor a los integristas. Creer que esa situacin iba a ser barrida por los acontecimientos, era tomar los deseos por realidades. Con el apoyo financiero del Golfo y el apoyo televisivo de Al Jazira, no se poda esperar otra cosa que victorias electorales integristas. Lo que es llamativo es que esas victorias no hayan sido aplastantes. En Egipto, desde las legislativas al referndum sobre la Constitucin, pasando por las presidenciales, estamos viendo la velocidad a la que se desmorona el voto integrista,. En Tnez, Ennahda logra el 40% en unas elecciones en las que ha participado la mitad de la gente inscrita. Y en Libia, los Hermanos Musulmanes locales han sido derrotados.

-Le sorprenden las dificultades actuales de los islamistas en el poder?

-En primer lugar, hay que decir que la vuelta a los despotismos no es algo factible. Hay que pasar por la experiencia del islamismo en el poder. Las corrientes integristas se han construido como fuerzas de oposicin con un eslogan simplista: el islam es la solucin. Es algo completamente hueco, pero funcionaba en un contexto de miseria y de injusticia en el que se poda vender esa ilusin. Los islamistas son traficantes de opio del pueblo. Desde el momento en que estn en el poder, eso ya no es posible. Son incapaces de resolver los problemas de la gente. Han llegado a los puestos de mando en condiciones que nadie envidia y no tienen ningn programa econmico.

-Se puede tener confianza en ellos a la hora de organizar escrutinios que podran expulsarles del poder?

-Es el argumento clsico: una persona, un voto, pero una sola vez. Salvo que lleguen al poder en posicin de fuerza. El pueblo ha aprendido a querer, a salir a la calle. Jams un dirigente, en la historia de Egipto, ha sido tratado con tanto desprecio por su pueblo como actualmente Morsi

-Se puede trasladar el modelo turco al mundo rabe?

-No, en Turqua no son los Hermanos Musulmanes quienes dirigen el pas sino una escisin modernista que se ha reconciliado con el principio del laicismo. El AKP turco es la versin islmica de la democracia cristiana europea. Los Hermanos Musulmanes, no son eso. Son una organizacin integrista que milita por la Sharia y para quien la palabra laicismo es una injuria. En el terreno econmico tampoco tienen nada que ver: el AKP encarna un capitalismo de pequeos industriales, mientras que los Hermanos Musulmanes participan de una economa rentista, fundada en la ganancia a corto plazo.

-Puede describir la influencia de Qatar en estas revoluciones?

-Es un enigma. Algunos dirigentes coleccionan coches o armas; el Emir de Qatar, por su parte, juega a la poltica exterior. Se ha presentado como comprador de los Hermanos Musulmanes de la misma forma que comprara un equipo de ftbol. Un hombre que ha jugado un papel fundamental en esta nueva alianza (que recuerda la que hubo entre Mohamed ben Abdel Wahab y la dinasta de los Saud en el siglo XVIII) es el jeque Qaradhawi, jefe espiritual de los Hermanos Musulmanes e instalado desde hace mucho en Qatar, donde tiene gran influencia en Al Jazira. Todo eso ocurre en un pas en el que el Emir no tolera ninguna oposicin.

-Cmo explicar la complacencia de los Estados Unidos hacia los Hermanos Musulmanes?

-Es algo que comenz bajo la administracin Bush. Para los neoconservadores, el despotismo nacionalista produjo el terrorismo y, por lo tanto, haba que derrocar a dspotas como Saddam Hussein para poder extender la democracia. Condoleezza Rice quiso reanudar la alianza con los Hermanos Musulmanes que se dio en los aos 1950 y 1960. Pero la victoria de Hamas en las elecciones palestinas bloque el proceso. La administracin Obama, que hered una situacin catastrfica en Oriente Prximo, ha mostrado una actitud indecisa y prudente. Cuando ha estallado todo, ha optado por intentar dar la impresin de acompaar al movimiento. La obsesin de Washington en la regin es la estabilidad y el petrleo. Y la traduccin de esta obsesin, es la bsqueda de aliados que dispongan de una base popular.

-Por qu la intervencin de la OTAN ha sido posible en Libia y no en Siria?

-Siria se encuentra ante un riesgo de caos tipo Libia, pero en un entorno regional bastante ms peligroso. Est tambin el apoyo de Rusia y de Irn. Desde el comienzo, la OTAN dijo que no quera intervenir. La cuestin no es Por qu Occidente no interviene en Siria?, sino Por qu impide la entrega de armas a la rebelin?. La razn profunda es el miedo al movimiento popular en Siria. Y el resultado es que la situacin se est pudriendo. El rgimen sirio acabar por caer pero, a qu precio? La miopa de los gobiernos occidentales es alucinante: con el pretexto de no reproducir los errores cometidos en Irak, es decir el desmantelamiento del estado baasista, hacen algo peor. Hoy, los sirios estn persuadidos de que Occidente deja, adrede, que su pas se autodestruya para proteger a Israel.

-La izquierda antiimperialista ve un complot americano en estas revoluciones.

-Que, por oportunismo, las insurrecciones populares sean apoyadas por potencias imperialistas no justifica el apoyo a las dictaduras. La teora del complot americano es grotesca. Basta con ver el aprieto de Washington. Es claro que despus de cuarenta aos de totalitarismo lo que llega es el caos, pero, como Locke, prefiero el caos al despotismo, porque en el caos tengo una opcin.

Fuente original: http://www.lemonde.fr/culture/article/2013/02/21/il-faut-en-passer-par-l-experience-de-l-islamisme-au-pouvoir_1836577_3246.html

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas:

1/ Gilbert Achcar, Le peuple veut une exploration radicale du soulvement arabe. Ediciones Actes Sud (448 p., 24,80 ) (ndt).

[Christophe Ayad es Profesor en la School of Oriental and African Studies (SOAS) de Londres, Gilbert Achcar es uno de los mejores analistas del mundo rabe contemporneo. Nacido en 1951, abandon Lbano en 1983. Ha enseado sucesivamente en la Universidad de Pars VIII y luego en el centro Marc-Bloch de Berln. Su compromiso de izquierdas y propalestino no le ha impedido jams dirigir una mirada severa sobre las dictaduras nacionalistas rabes].



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