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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2013

El montaje judicial contra Flix Mara Campo y los protocolos de "investigacin" del CTI

Alexander Escobar
Rebelin


La falta de rigurosidad en los protocolos de investigacin para recaudar pruebas y emitir rdenes de captura bajo el supuesto delito de rebelin, evidencian que la presuncin de inocencia en Colombia, adems de ser nula para la oposicin poltica, es la ilusin creada por un Gobierno que utiliza la crcel como campo de concentracin.

El artculo sptimo del Cdigo de Procedimiento Penal Colombiano reza: Toda persona se presume inocente y debe ser tratada como tal, mientras no quede en firme decisin judicial definitiva sobre su responsabilidad penal, a primera vista, en Colombia esto parece justo. Sin embargo, un hecho basta para despertar de la ilusin. Cuando la Ley habla de una decisin judicial definitiva, su significado es infame, porque oculta que una persona inocente puede pasar muchos aos en la crcel mientras ocurre una sentencia judicial. Por tanto, resulta de suma importancia entrar a discutir los protocolos empleados por lo entes investigadores de la Fiscala General de la Nacin para acusar y emitir rdenes de captura contra lderes cvicos, comunitarios, defensores de derechos humanos, y en general, contra la poblacin civil opositora al Gobierno colombiano que termina en la crcel acusada del delito de rebelin.

En los juzgados de la ciudad de Palmira, en el departamento del Valle del Cauca, encontramos una prueba de lo anterior. Hablamos de un caso en particular, adelantado en esta ciudad contra Flix Mara Ocampo Urrea, acusado del delito de rebelin.
Y nos remitiremos a un momento en especial, a la audiencia realizada en su contra el 13 de febrero de 2013, pues constituye una experiencia concreta de cmo en los protocolos de los entes investigadores de la Fiscala no se aplica el Principio de Presuncin de Inocencia, y actuando en contra de la oposicin poltica, la Fiscala emite rdenes de captura con base en testimonios que no verifica, o por simples corazonadas justificadas en la experiencia investigativa, en sntesis, toda una suma de excusas criminales para presentar, como capturas legales, los miles de montajes judiciales realizados en Colombia.

A Flix Mara Campo el montaje judicial no poda ocurrirle en momentos ms lamentables: afrontando dificultades econmicas haba recolectado el dinero necesario para pagar la cuenta de la morgue y recuperar el cuerpo de su to para brindarle cristiana sepultura. Pero su tragedia continuara por culpa del Gobierno. Cuando regresaba del funeral hacia su casa en el corregimiento de El Lbano, fue detenido en un retn militar instalado en Lomitas, corregimiento del municipio de Pradera en el departamento del Valle del Cauca. Desde ese da, 18 de enero de 2012, Flix completa ms de un ao privado de la libertad, y hoy se encuentra recluido en la crcel de mxima seguridad del municipio de Palmira.

Su carcter de lder cvico y campesino, y su pertenencia a procesos como la Asociacin de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca (Astracava), hicieron de Flix el blanco de un montaje judicial. Porque su firme conviccin en favor de los ms necesitados, y su trabajo en contra de la iniquidad del pas, es algo que el Gobierno no permite, y en respuesta acta enviando a sus contradictores a la crcel, aumentando a diario la larga lista de presos polticos en Colombia.

Antes de lograr demostrar su inocencia deber pasar mucho ms tiempo en prisin, mientras el sistema penal acusatorio decide programar las audiencias de su juicio, lo cual puede durar meses, o aos. En el sistema judicial colombiano esto es un crimen cotidiano. Hablamos del sistema carcelario hecho campo de concentracin para la oposicin poltica. Casos como el de Liliany Obando , Yira Bolaos , y miles de lderes sociales y defensores de derechos humanos en Colombia, constituyen una prueba de esta siniestra estrategia de secuestro judicial implementada por el Estado colombiano, y que por su carcter sistemtico y aberrante, hoy tambin recibe el nombre de falsos positivos judiciales.

Pero volvamos a la audiencia del 13 de febrero de 2013. Contra Flix se toma como prueba del delito de rebelin, en su caso, de ser miliciano de las FARC, el testimonio de dos pobladores de la zona, y el de un desmovilizado de la guerrilla. Pero durante el juicio el abogado defensor Lucas Restrepo, de la Corporacin Colectivo de Abogados Suyana, interrog al testigo del Cuerpo Tcnico de Investigacin (CTI) presentado por la Fiscala, pudiendo evidenciar, entre otros aspectos:

1. La investigacin del CTI jams logr verificar el lugar de residencia del acusado, por lo tanto era imposible establecer que las instalaciones de la casa de Flix estuvieran adecuadas para hospedar y alimentar a miembros de la guerrilla, como lo afirman los testigos de la Fiscala. 2. Tampoco se comprob que el acusado portara armas o prendas militares, como establece otra de las acusaciones. 3. No lograron comprobar que Flix comprara vveres para abastecer a la guerrilla. 4. De la moto, que presumen los testigos fue dada al acusado para realizar sus actividades de miliciano, no verificaron su existencia, y ni siquiera se tiene un nmero de placa o registro de dicho vehculo. 5. No se cuenta con ningn nmero telefnico, o telfono, a travs del cual el acusado brindara informacin a la guerrilla sobre las operaciones del ejrcito en la zona, y tampoco el testigo present alguna interceptacin telefnica que lo pruebe. 6. Jams se comprob que Flix hubiese estado involucrado en acto alguno de secuestro o recibiera dinero producto de extorsiones, como lo afirman los testigos. 7. No hay prueba que vincule al acusado con la instalacin de campos minados ni con actividades desempeadas como explosivista, algo que tambin aseguran los testigos. 8. No fueron entrevistadas ms personas de la zona para establecer si los testigos estaban mintiendo, o si las acusaciones obedecan a retaliaciones por problemas de tipo personal contra Flix Mara (algo que s argumentan los pobladores de la zona en favor del acusado). 9. Cuando el abogado de la defensa formula la pregunta sobre las razones que llevaron a pensar que Flix Mara Ocampo Urrea era un miliciano, el testigo del CTI expone que una de las razones radicaba en su experiencia en este tipo de casos.

Es claro entonces que los protocolos empleados en la investigacin desarrollada por el CTI carecen de rigurosidad; es ms, al no lograr establecer pruebas que verificaran las acusaciones formuladas por los testigos, se pone de manifiesto que para el investigado no aplicaron protocolos en favor de establecer si la informacin suministrada era cierta o falsa, tratando de entrevistar, por ejemplo, a otros pobladores de la zona que pudieran confirmar o desmentir las acusaciones de los testigos.

Pero la orden de captura fue emitida. La Fiscala actu basada, al parecer, atendiendo una especie de corazonada judicial. As lo demuestra la investigacin realizada por el CTI. Porque sin lograr comprobacin alguna de las acusaciones, Flix Mara Ocampo Urrea fue llevado a la crcel tomando en consideracin la experiencia del testigo del CTI que lo califica de miliciano, en otras palabras, se tom como soporte la especulacin de un organismo de investigacin de la Fiscala que no aport pruebas que verificaran las acusaciones de los testigos. Por tanto, en una investigacin donde la apreciacin personal de un funcionario del CTI prevalece sobre el hecho de no encontrar pruebas que corroboren los testimonios, es claro que existe una posicin sesgada donde no prima el Principio de Presuncin de Inocencia.

Y lo ms terrible de esta situacin es que el caso de Flix es el caso de miles de presos polticos que actualmente son vctimas de los montajes judiciales del Estado colombiano.

Los datos son aberrantes y superan dictaduras. En su artculo Las visitas a las crceles: el siguiente paso hacia una negociacin de paz , publicado el 3 de abril de 2012 por La Silla Vaca, Dora Montero Carvajal anota que las autoridades reportaron 8.563 personas arrestadas entre 2008 y 2011 por rebelin, pero solo hay 1.950 presos. Esto indica que 6.613 personas fueron detenidas sin pruebas suficientes, o que son inocentes, si se prefiere afirmarlo; pero tambin faltara analizar la situacin, caso por caso, de los 1.950 presos y verificar cuntos tambin han sido vctimas de un montaje judicial.

Sin embargo, hay datos an ms preocupantes aportados por organizaciones no gubernamentales. Por ejemplo, hasta enero 31 de 2012, y tomando datos del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia (INPEC), la campaa Traspasa los muros informa que en las crceles de Colombia se encuentran 21.199 personas asociadas al delito de rebelin , y por tanto la cifra de 9.500 presos polticos que acostumbramos difundir, es solo un dato moderado ante esta estrategia criminal del Estado colombiano implementada contra la oposicin poltica, es decir, en Colombia existen entre 9.500 y 21.199 presos polticos.

Flix Mara Campo Urrea completa ms de un ao en la crcel en su condicin de preso poltico. Y los tres testigos que lo acusan no han asistido a las audiencias en su contra. En la ltima, realizada el 13 de febrero de 2013, la Fiscala argument que dos de los testigos no asistieron por problemas de seguridad presentados en la zona (enfrentamientos entre el ejrcito y la guerrilla), algo que tambin cuestion el abogado Lucas Restrepo, pues los supuestos problemas de seguridad son desconocidos para los testigos de la defensa, los cuales habitan en la misma zona y sin ninguna dificultad llegaron a la audiencia para declarar en favor del amigo, el lder y hombre comprometido por mejorar las condiciones de vida de su comunidad.

Hoy Flix requiere de una ciruga en su rodilla derecha. En la crcel su salud se deteriora y se le observa caminar con dificultad. En diciembre de 2012 fue solicitada la casa por crcel; y a pesar de su condicin, la solicitud fue negada argumentando que Flix Mara Campo representa un peligro para la sociedad (Los comentarios sobran, solo resta exigir su inmediata liberacin)

Si bien esta estrategia de convertir las crceles colombianas en campos de concentracin contra la oposicin poltica demanda el alzamiento de todas las voces del pas para exigir justicia y libertad, tambin demanda una campaa internacional que juzgue a Colombia por este tipo de crmenes que evidencian un nuevo tipo de dictaduras que operan bajo el manto de pases que los avalan como gobiernos democrticos. Es sabido que el problema no es de forma sino de contenido. Y bajo la forma aparente de una democracia, Colombia oculta un contenido siniestro de crmenes de guerra y lesa humanidad contra el pueblo colombiano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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