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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2005

La presentar en la Feria del Libro
ngel Parra sobre su novela Manos en la nuca : ''Me saqu la lanza''

Ximena Jara
El Mostrador


En la nueva produccin literaria -que en Chile saldr a la venta en octubre-, el msico y folclorista, hijo de la legendaria Violeta, relata sus experiencias como preso poltico desde una perspectiva no testimonial. En pocos das ms estrenar, a su vez, "La pasin segn San Juan" en el Teatro Municipal de La Pintana y en el centro cultural Matucana 100.

Se re fuerte. Detrs de las respuestas que da al telfono, desde su taller en Pars, se adivina la sonrisa, o el ceo fruncido. Es sorprendentemente expresivo, hasta a distancia.

ngel Cereceda Parra -ngel Parra, para los amigos- prepara por estos das su viaje a Chile. Viene a estrenar su obra musical "La pasin segn San Juan", en la que cantar acompaado por el coro de la facultad de Msica de la Universidad de Chile en el estadio municipal de La Pintana y en el centro cultural Matucana 100.

Viene saliendo de un largo parto, y est alegre. Su ms reciente novela Manos en la nuca acaba de presentarse en Madrid, y ya est en los escaparates de Espaa. En Chile, tendremos que esperar hasta octubre. Es una novela poltica, una narracin de sus vivencias durante el tiempo en que estuvo preso, en el Estadio Nacional y en el centro de detencin Chacabuco. El tono, sin embargo, no es testimonial.

El antihroe 'evolucionario'

Es una ficcin que narra una realidad. Para conducirla, ngel se invento otro ngel: un Rafael. "Es un jardinero poeta, lo situ en el 11 de septiembre. Es un joven que trat de estudiar literatura en el Pedaggico, pero que lo echaron porque lo encontraron vendiendo pitos -y no precisamente para hacer una banda. Es un personaje un poco indolente; l dice que es 'evolucionario' y no revolucionario. Su compaera, la madre de un hijo que se llama Camilo -que despus en la novela pasa a ser un personaje dentro de los relatos que les cuenta a los presos- lo deja el mismo da 11. Entonces le pasan una serie de cosas bastante jodidas. Se queda sin amor y se lo llevan preso."

Sin embargo, no hay que engaarse. No es una comedia de equvocos. Es un relato que usa el humor como modo de sobrellevar la muerte y el horror. Y el personaje tampoco es un sinsustancia, porque, en palabras del autor, "se demuestra a travs del tiempo que la libertad l la busca y la va encontrando en el desarrollo de estas historias que les cuenta a los presos, y es un gran desarrollo del espritu, que es lo nico que va quedando en estos casos."

Y advierte, de entrada, que no es un superdotado de la literatura, que lo movi el tema. La idea de contar una historia sobre un tipo que cuenta historias en un contexto tan adverso, histricamente hablando. "Yo no soy ni novelista ni escritor. Me tir el lance porque me encant ver las pginas en blanco y el lpiz, y vamos llenando pginas. De repente me di cuenta de que estaba haciendo una novelita", asegura.

Antihroe

-Por qu eliges a esta suerte de antihroe?

-Exactamente, es un antihroe. Creo que hay muchos relatos que son reales, testimonios de gente que la sufri y que la vivi. Yo tena ganas de tomar un poquito de distancia y poder ver a esos presos. La novela tiene dos partes: una, con el estadio, que es real, con lo que se vivi y con las personas que conoc all, como Patricio Guzmn, Manuel Cabieses, Alberto Gamboa, el doctor Ral Daz, Luis Alberto Corbaln... son personas con las que yo compart. Yo quera estar un poco fuera, y este otro personaje, que es como una especie de mueco que yo manejo, mi marioneta, los ve y cuenta lo que le sucede a ngel Parra cuando le avisan de la muerte de Vctor Jara. Quise hacerlo as porque ya existen muchos testimonios. Y porque me naci.

-Puede que sea una forma de distancia afectiva de una experiencia que fue muy fuerte.

-As es. Es una experiencia bastante fuerte, pero te insisto: han pasado ms de 30 aos. Yo he tratado de limpiarme y purificarme en ese tema para no vivir obsesionado, o con la lanza clavada. Yo me saqu la lanza.

-A lo mejor es por el hecho de que hayan pasado ms de 30 aos que puedes contarlo hoy da.

-Es verdad eso. Antes no sali. Yo en realidad nunca pude hablar de Chile cuando estuve afuera. Si revisas las canciones que hice, siempre tenan que ver con los exiliados, con la esperanza, con la posibilidad, con la nostalgia y la melancola; nunca me puse en el pellejo de ustedes, o de los que vivieron en Chile en esa poca. Nunca pude. La nica manera de poder ser honesto para m fue hablar del Chile del exilio. Y ahora, despus de tanto tiempo, al sacarme la lanza aparece este texto que habla de cosas muy concretas. Por eso hay dos partes: una es la realidad y la otra es una voladera que le sucede a este personaje, Rafael, y que est inspirado en otro personaje que conoc en el estadio, un compaero que contaba pelculas, particularmente mexicanas. Durante estas pequeas celebraciones que hacamos los presos para fechas especiales, lo nico que saba este personaje era recitar una poesa -que estuvo a punto de decir que era de l, y por suerte alguien lo interrumpe y le dice, 's este poema lo escribi Mart'. Y como recita siempre el mismo poema, decide un da contar una historia. Y dice 'yo les voy a contar la historia de Camilo'. No te puedo contar el resto.

En defensa de la dignidad

-En tu novela subyace la idea de que es precisamente a travs de lo vivido en estas circunstancias que el hombre toma conciencia de su vida y le da una motivacin nueva. Tenemos una suerte de antihroe que es un poco equvoco en sus inclinaciones y que finalmente encuentra un sentido dentro de esta experiencia que vive.


-Claro, porque l se convierte en una especie de narrador para gente que est tendida en el suelo, que ha sido torturada, que ha sido humillada, maltratada. l cuenta cosas divertidas, y la gente de repente le pide 'por favor que no sea tan divertido porque me duele la espalda al rerme'. O por ejemplo, cuando la historia se lanza y hay una situacin ertica, y de repente aparece uno por ah que le dice 'por favor no cuentes ese tipo de cosas.'

-La costumbre de contarse historias y hacer actos culturales fue efectiva por esos das. A qu lo atribuyes t?

-A la defensa de la integridad nuestra, de la dignidad. Lo atribuyo a la solidaridad entre los presos. Cada uno aportaba lo que saba y poda. Era la nica manera de mantener la moral en alto y decir 'nosotros somos presos polticos, estamos presos por nuestras ideas; no somos delincuentes, no hemos robado, no hemos asesinado, no tenemos las manos manchadas de sangre'. Desarrollar el espritu, no quedaba otra. Sacar afuera lo mejor de cada uno. Y eso lo hacamos desde que limpibamos los water en la maana hasta que repartamos la comida en la tarde. Lo hacamos en cada momento. Hay una grandeza enorme que se va aprendiendo, y que slo se da en situaciones lmi


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