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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2013

Ruptura democrtica o transformismo
El gobierno de la transicin

Manolo Monereo
Rebelin


Uno de los conceptos ms importantes de la caja de herramientas analticas de Antonio Gramsci es el de transformismo. Esquematizando mucho, se podra decir que para el dirigente comunista italiano es el dispositivo por medio del cual las clases dominantes, sobre todo en tiempos de crisis poltica, cooptan a las lites (los intelectuales) de las capas subalternas, ampliando su base social y perpetuando su poder.

Para entender lo que se quiere decir, puede resultar til poner el ejemplo de la crisis de la 1 Repblica Italiana. Como es sabido, la tangentpolis puso de manifiesto que la corrupcin se haba convertido en sistmica, comprometiendo a una parte sustancial de la clase poltica y atravesando todas las estructuras del Estado. La investigacin de los jueces termin por dinamitar el sistema de partidos, abriendo una gravsima crisis poltica y la transicin a un nuevo rgimen. El resultado de esa operacin fue, al final, la llegada al poder de Silvio Berlusconi y la liquidacin, nada ms y nada menos, de la izquierda poltica, social y cultural italiana.

Lo sustantivo, las lecciones que se deberan sacar de dicha experiencia (Italia siempre ha sido un laboratorio para la izquierda europea) es que las crisis polticas estn ah y no se pueden eludir y que las clases populares no son los nicas protagonistas del conflicto: los poderes dominantes siempre tienen la capacidad para usar las crisis en su propio beneficio, ampliando su control e influencia sobre la sociedad. El transformismo es, a mi juicio, el concepto que expresa mejor la sustancia de esa operacin a la italiana.

En Espaa vivimos hoy una grave crisis poltica (una crisis orgnica del capitalismo espaol) que puede culminar en un cambio de rgimen, de hecho, a mi juicio, esto ya ha comenzado. Las similitudes con Italia son muchas. El centro, una corrupcin sistmica, engarzada a un determinado modelo o patrn de crecimiento y conectada molecularmente con los poderes econmicos. Como en el pas transalpino, aqu el centro de atencin meditico se dirige a los partidos polticos y a las mltiples formas de parasitismo, enriquecimiento personal y comportamiento mafioso ligado al ejercicio de la cosa pblica. Los polticos, en masculino, son culpables y punto.

En Italia, y como hoy en Espaa, hay un actor decisivo que desaparece: los poderes econmicos. Este es el verdadero problema y el centro de la disputa hegemnica en el pas. La cuestin de fondo en una democracia capitalista es complejo: cmo mandan los que no se presentan a las elecciones?, es decir, cmo controlan e influyen en las decisiones de la clase poltica los que tienen el poder econmico?: la corrupcin, directa o indirecta, ha sido y es el mejor instrumento, sabiendo, nunca se debe de olvidar, que ellos tienen un poder estructural en nuestras sociedades.

Para decirlo con mayor precisin: el problema, aqu y ahora, es la captura del poder poltico por los grupos de poder econmicos, mediticos y financieros. La creciente homogeneidad, en los hechos y en la teora, entre el PSOE y PP, la separacin cada vez ms profunda entre las demandas de las mayoras sociales y las polticas de los gobiernos, la sumisin absoluta ante las decisiones de la troika (autnticos chantajes a las poblaciones) son algunos de los datos ms relevantes del control que los poderosos ejercen sobre una clase poltica cobarde y dependiente que gobierna contra las personas.

Cuando se habla de la derrota de la poltica nos estamos refiriendo a esto: la soberana popular tiene cada vez menos poder frente a los grupos econmicos y la tupida red de tecncratas que los representan.

La transicin ya ha comenzado y se esta haciendo a espaldas de la ciudadana. Por ahora, la clase poltica bipartidista mal que bien controla la situacin, pero las maniobras son muchas y aparecen por todos lados. Se puede decir que los poderes fcticos empiezan ya a definir opciones posibles, manteniendo la actual situacin y apostando por futuros alternativos, inclusive intentando, y algo ms, cooptar a dirigentes y cuadros de los movimientos alternativos, dando voz y medios a posiciones aparentemente rupturistas pero que acaban por consolidar un modelo de Estado y unas relaciones de poder funcionales a los grupos econmico-financieros dominantes.

Ante una situacin as definida caben, al menos, dos opciones: defender lo existente o disputarle la hegemona a los poderes dominantes. Insisto, la transicin ya ha comenzado y lo decisivo es que las clases subalternas, los comunes y corrientes participen y le disputen el gobierno de la misma a los poderes fcticos.

Se trata de definir un proyecto de pas, de hacer poltica a lo grande, que organice un nuevo modelo de desarrollo al servicio de las necesidades bsicas de las personas, que profundice y ample los derechos sociales y sindicales y, lo fundamental, que construya una democracia econmica y ecolgica. La pieza maestra: el poder de la ciudadana. Lo que esto significa est claro: proceso constituyente y desarrollo de la soberana popular para construir una nueva clase dirigente nacional-popular. A esto es lo que llamamos Revolucin Democrtica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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