Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2013

Son reversibles los procesos revolucionarios en Amrica latina?

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Los triunfos electorales de la izquierda son el sello de identidad de los nuevos procesos revolucionarios en Amrica latina. El nico proyecto socialista cuya legitimidad se asienta en la va insurreccional, es Cuba. Cumple medio siglo de existencia y su andadura ha estado sometida a procesos desestabilizadores. Nacida en el contexto de la guerra fra, sufre an sus consecuencias. Un bloqueo econmico, poltico y comercial, decretado en 1962 por la administracin Kennedy, contina, obstinadamente, siendo el buque insignia de la poltica exterior de Estados Unidos hacia la isla. El objetivo, aislar, ahogar, y hundir la revolucin. Los hechos demuestran que ha fracasado. Pero sus consecuencias han sido devastadoras. Igualmente, se trat de poner fin a la revolucin, enviando mercenarios. La invasin de Baha Cochinos, en 1961, acab en derrota. En medio, el sabotaje, el boicot internacional, los intentos de asesinato a dirigentes y una feroz campaa de mentiras. Campaa anti-comunista en la cual participan gobiernos, organismos internacionales, partidos polticos, comunicadores sociales, idelogos, ensayistas y periodistas. La lista es larga. Se ataca por todos los flancos. Pero ah sigue. Digna y gozando de buena salud. Desde luego no todo es color de rosa, existen contradicciones. La revolucin cubana est llena de errores, pero tambin de aciertos. Es lo que tiene construir un proyecto sin recetario. Los cubanos saben perfectamente cuales han sido sus virtudes y sus defectos. No hace falta darles consejos desde la barrera sobre qu hacer, como caminar y hacia dnde ir. Son mayores de edad y soberanos. Concluida la guerra fra, se le augur su fin. De ello ha pasado un cuarto de siglo y sigue. Algo tendr para los cubanos, que la hace perdurar en el tiempo?

En el siglo XXI han surgido otros procesos polticos cuyo horizonte se enmarca en la revolucin democrtica, socialista y anticapitalista. Comparten haber nacido en los extramuros de la poltica institucional y ser resultado de una profunda crisis de representatividad de los partidos polticos tradicionales, sumidos en la corrupcin y el descrdito. Son los casos de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Si hacemos historia, en Venezuela Carlos Andrs Perez, adalid de la socialdemocracia venezolana y latinoamericana, acab imputado por malversacin de fondos. Para evitar el bochorno carcelario, acab exilindose en Estados Unidos. En Bolivia, el ex-presidente Gonzalo Sanchez de Losada, sigui el mismo camino, junto algunos ministros, hoy radica en Estados Unidos. En Ecuador, sucedi otro tanto. Democracia Cristiana y socialdemocracia entraron en crisis. Entre 1996 y 2007, triunfo de Rafael Correa, presidentes corruptos, exiliados y golpistas como Abdal Bucaram, Jamil Mahuad, Lucio Gutierrez, Alfredo Palacios o Gustavo Noboa.

Los tres pases nadan contracorriente en medio de una marea neoliberal de capitalismo depredador y excluyente. Son la excepcin que confirma la regla. Han ganado elecciones, sabotaje, intentos de golpes de Estado, sufrido la ira de las transnacionales y el capital financiero y el acoso de los medios de comunicacin social de medio mundo. Una campaa destinada a desprestigiar, caricaturizar a sus dirigentes y desconocer los logros sociales de sus revoluciones. Slo tienen ojos, odos y voz para manipular y distorsionar y sealar el carcter populista de sus medidas, son un ejemplo de cmo desestabilizar pases.

Sin embargo, su estabilidad est sujeta al mantenimiento del apoyo popular y las polticas sociales redistributivas, as como la inversin pblica en salud, educacin o vivienda. Tambin del grado de organizacin y movilizacin politica. Sin dichas condiciones los proyectos se vern sometidos a un lento y progresivo desgaste, siendo vctimas de una futura derrota electoral. En ello confa la oposicin de derechas para desmantelarlos y acariciar nuevamente el poder poltico.

Seguramente, nadie pude garantizar el destino de los tres gobiernos, menos, si su legitimidad est ligada a la confianza ciudadana, el cumplimiento de sus programas y ganar elecciones de forma recurrente. Por ahora han logrado vencer los obstculos y las resistencias. Pero las derechas se rearman, aprender, adquieren experiencia, en la retaguardia. Pero tambin disputan la vanguardia. No esperan pacientemente su turno. Salen a la calle, organizan y utilizan estrategias antes patrimonio de la izquierda. Movilizan y construyen plataformas en todos los espacios de la sociedad civil. Asociaciones juveniles, de gnero, tnicas, culturales, gremiales, ecologistas, antiabortistas, religiosas o empresariales. Se vuelven protagnicas. No se conforman con negociar en la trastienda. All obtenan los rditos polticos. Concertaban con las dirigencias polticas y las lites del resto de partidos los cambios y las concesiones a derecha e izquierda. "Pactos de caballeros".

Los gobiernos de izquierda venezolano, ecuatoriano y boliviano no han cado en esta dinmica. No han traicionado sus programas, lo cual no descarta estas prcticas polticas "ancestrales". Pero dichas "costumbres" no deben hipotecar el futuro en la nocturnidad de pactos espurios. Es por ello que su fuerza se convierte en su gran debilidad. En cualquier momento las mayoras sociales, pueden, cambiar de "opinin". Sobre todos si son acosas, hostigadas y llevadas al agotamiento de la paciencia poltica. Es decir, desabastecimiento, boicot, mercado negro, etc. Eso tiene ganar elecciones, que tambin se pueden perder. Sin embargo, no es lo mismo una derrota cuando est en juego un proyecto democrtico, socialista y de justicia social. Las derivas son mltiples. Entre ellas, la involucin poltica y prdida de derechos ciudadanos, tnicos, econmicos y culturales. Volver al pasado no es una opcin, pero si una posibilidad para la derecha. La involucin y la reversibilidad son un factor de riesgo que debe contemplarse si se queremos que los actuales procesos de liberacin anticapitalista, soberana y democracia, no sean un espejismo que se disuelve como un azucarillo en el agua. La pregunta es pertinente, se podrn seguir ganando elecciones indefinidamente?

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/

 

 

 



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