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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2013

Parcelar el sol

Susana Merino
Rebelin


En esta enloquecida carrera hacia la mercantilizacin total del universo, la tierra, el agua, la vida la imaginacin humana no tiene lmites, pero nos falta an desarrollar algunas tecnologas que nos permitan incorporar ciertos elementos que hasta ahora la madre naturaleza ha logrado escamotear al comercial empecinamiento humano: el sol, el aire, la luz, los ocanos, la estratsfera. Es cierto que en alguna pequea medida hemos logrado domesticar a la luz reducindola a infinitesimales parodias del sol, en la llama de una vela o en la ampolla terminal de una fuente energtica pero la luz y el calor, ese que hace fructificar las mieses, esa que pinta de colores inigualables los paisajes, la que vence a la oscuridad y nos permite descubrir que las cosas que nos rodean tienen formas y texturas insospechadas, esos son todava inasibles e indivisibles y pueden ser disfrutados casi por todosloss seres humanos.

Algo que no siempre es posible en otros rdenes de cosas. No hace mucho le una frase que me sobrecogi, los seres humanos son los nicos seres vivos que deben pagar para vivir Cun cerca o cun lejos estamos an de lograr privatizar todo,lo que an falta y el universo o Dios o el Supremo Hacedor han puesto a disposicin de todos los seres humanos para garantizarles la existencia? Cunto tardaremos an en parcelar el aire, la luz, el calor del sol, el agua del mar? En ponerles precio y hacer que solo unos pocos privilegiados puedan habitar la faz de la tierra? Acaso, no se han puesto ya en venta terrenos (o habr que decir lunenos?), para el establecimiento de countries en nuestro satlite desde que la sonda LCROSS de la NASA descubri yacimientos de agua en la luna? Y aunque tambin se hayan establecido lmites martimos y se hayan privatizado orillas del mar para realizar cultivos acucolas, iniciativas que aceptamos como normales sin que intentemos siquiera cuestionarnos si es lcito o no, si es lgico o no, si es racional, si estamos comprometiendo o no cada vez ms la vida toda de la humanidad.

Se ha definido al ser humano como un ser racional, qu significa entonces ser racional cuando comprobamos que los seres irracionales del planeta no se esmeran en destruirse recprocamente sino en funcin de las necesidades vitales determinadas por la cadena trfica, como s lo hacen los humanos entre s y no precisamente por razones de subsistencia, sino por mucho ms mezquinos y despreciables intereses?

Parece indispensable que nos detengamos a pensar pero no individualmente sino colectivamente, que reflexionemos con la conviccin de que en ello nos va la vida, no la personal, sino la de la propia humanidad y la de las generaciones que ya estn entre nosotros y a las que estamos condenando a un irreversible y fatdico futuro. Que difundamos y generalicemos la conviccin de que ningn bien planetario, ninguno de los cuatro elementos es propio, privado, ni de nadie en particular, ni de individuos, ni de comunidades, ni de pases, que los cuatro son patrimonio colectivo y que el usufructo personal de alguno de ellos debe hallarse subordinado al bien comn y compartido por el conjunto de la sociedad Utopa? S, puede ser, pero por sobre todas las cosas una utopa que de no transformarse en objetivo y meta de la estirpe humana, puede generar males mayores como los que han venido acrecentndose en las ltimas dcadas y condenando a muerte a millones de seres inocentes.

En cierto sentido ha sido la ambicin la que ha impulsado al hombre a la bsqueda del conocimiento, a develar las leyes que regulan el universo, a optimizar las condiciones de vida en el planeta, a lo que con innegable entusiasmo hemos llamado progreso, pero cuando la ambicin se transforma en codicia, todos lo xitos, todos los avances se convierten en amenazas, todos los hallazgos terminan por transformarse en los ms crueles enemigos de la humanidad y lo que apuntaba a ser el gran triunfo del hombre, de la lgica, de la racionalidad humana puede terminar convirtindose en el implacable verdugo de nuestra existencia como reflexionaba Hannah Arendt cuando escriba: no es imposible que el desarrollo econmico nos traiga ms calamidades que bienestar.

Porque hemos identificado el desarrollo con lo econmico y no con las posibilidades de mejoramiento integral de los seres humanos y hemos aceptado sumisamente que la ambicin de los ms audaces acaudille a los pueblos sometindolos a la avidez de sus egostas intereses y de este modo como cita Shumacher [1] :el hombre civilizado ha cruzado la superficie de la tierra y dejado un desierto tras sus huellas, agregando que: Al hombre la ms alta de las criaturas le fue dado el dominio no el derecho a tiranizar, arruinar y exterminar.

Y dado que la propiedad privada ha sido desde tiempos inmemoriales la base de las estructuras socioeconmicas de nuestra civilizacin y siendo que los resultados obtenidos a todo lo ancho y lo largo del planeta estn conducindolo a situaciones peligrosamente irreversibles parece indudable que ha llegado la hora de comprender, y cito nuevamente a Schumacher, que el adecuado uso de la tierra nos enfrenta a un problema que no es de naturaleza tcnica o econmica sino de naturaleza metafsica. Y en consecuencia es impostergable que todo aquello que ha sido creado para posibilitar la existencia de la humanidad y cuya defensa y proteccin han sido curiosamente omitidas en los tan declamados derechos humanos, sea motivo de nuevos y profundos debates cuyas conclusiones puedan conducirnos a un cambio de paradigma.

La tecnologa no es panacea de todos nuestros males, la economa ha olvidado que su funcin es administrar adecuadamente los recursos escasos y se ha convertido en un instrumento privado de generacin y de acumulacin de riquezas, la filosofa, la nica que a travs de algunas mentes esclarecidas ha entretejido algunas respuestas, se ha confinado en el desvn de las cosas intiles, la poltica ha sido transformada en una nueva industria sin chimeneas de rpido acceso al enriquecimiento y al poder; de modo que todo o casi todo el saber humano ha sido cosificado al extremo de centrarse en la proliferacin de objetos de ostentacin y de jactancia sin darnos cuenta deque nos hemos instalado en un vehculo que rodando barranca abajo adquiere cada vez mayor celeridad y terminar estrellndose y estrellndonos con l.

O como tambin coincide Manfred Max-Neef [2] estamos no solo ante una crisis, sino ante una realidad que exige una reformulacin totalmente integral que nos reclama "un esfuerzo holstico que al exceder el anlisis de cualquier enfoque o anlisis mecanicista restablece el pensamiento filosfico y tal vez metafsico a un lugar preponderante. Y es dentro de este mbito (y no dentro del de la tcnica) donde deben ocurrir en el futuro cercano las revoluciones ms trascendentes siempre que la tcnica no nos haya hecho estallar antes.

En consecuencia, o insistimos en la meta de parcelar el aire y el sol, la luna y las estrellas, an a riesgo de extinguir todo rastro de vida en el planeta o nos dedicamos a construir Otro mundo posible donde el bienestar y la felicidad sean patrimonio y comn construccin de todos los habitantes del orbe desde ahora en ms y hasta el final de los siglos. La humanidad tiene la palabra.


Notas:

[1] Schumacher, E.F. Lo pequeo es hermoso, Orbis S.A. Hispamrica, Chile

[2] Max-Neef, Manfred. La economa descalza, coedicin CEPAUR Y NORDAN, 1986

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR





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