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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2013

Sobre el megaproyecto minero de La Colosa en Tolima
Primero el oro, despus la vida

Germn Uribe
Rebelin


No siempre es necesario ser erudito para comprender a cabalidad cundo nos estn metiendo los dedos entre la boca. El profesional, o el ciudadano de a pie, o el mismsimo seor Mark Cutifani, presidente de la multinacional sudafricana Anglo Gold Ashanti sabran, sin ser especialistas en asuntos de mercar, qu los favorece y qu no de todo lo que ofrecen los hipermercados, y saben muy bien, cmo no, cundo los estn engaando, o cundo les estn metiendo descaradamente las manos en sus bolsillos.

En relacin con el megaproyecto de explotacin de oro en el municipio de Cajamarca, en el departamento del Tolima, conocido como la Mina La Colosa, me ha ocurrido algo semejante. No tuve que profundizar demasiado en materia de ingeniera tcnica de minas y exploracin de suelos y subsuelos para comprender de qu manera un proyecto como el de La Colosa, a ms de meternos sus manos en el bolsillo al saquear nuestras riquezas naturales mientras recaudan multimillonarias ganancias, introducen sus manotas en nuestras bocas al desestimar el hecho de que all, en las 517.75 hectreas de una rica zona de reserva natural, slo nos dejarn como heredad escabrosa una enorme extensin de terreno rido y altamente contaminado e inhabitable, con suelos esterilizados y la muerte enseoreada con la vida vegetal, animal y humana. Esta sera, entre muchas otras, una buena razn para acompaar a quienes reclamando los derechos a la conservacin de la naturaleza y por ende a la vida y al trabajo, se oponen a un proyecto que con laxitud y permisividad tom tanta fuerza en 2009 durante el gobierno del expresidente Uribe.

Pero buscando la comprensin de quienes como yo somos legos en esta materia, tras variadas lecturas al respecto, lecturas en las cuales me apoyo para exaltar conceptos e insistir en cifras, he optado por enumerar, simplificndolas, las razones por las cuales debemos alzar nuestras voces para resistirnos a que la depredacin y el despojo comiencen desde la minera, tan indolentemente aplicada por los pulpos multinacionales en los pases subdesarrollados del Tercer Mundo, a hacer de nuestros campos territorios abonados para la exclusiva sobrevivencia de reptiles y lagartos.

Veamos:

1) Si se descartara la explotacin a travs de tneles y se emprendiera como mina a cielo abierto, probablemente se utilizaran durante los prximos 15 aos 1.000.000 de toneladas de explosivos, lo cual, segn algunos, representara 10 veces la potencia de la Bomba H de Hiroshima. As las cosas, adems de las secuelas dejadas por las explosiones, las enormes maquinarias que para ello se utilizaran, luego de remover diariamente 600.000 toneladas de tierra, gastando 250.000 litros de agua por hora, la capa vegetal de la zona, contaminndose tambin como se tiene previsto por cianuro, quedara simplemente como una nostlgica reminiscencia.

2) En el lugar escogido para establecerse, existen 161 nacimientos de agua que se veran a gatas para suministrar los 9 millones de metros cbicos al ao que requeriran, cantidad extravagante que equivale, segn estudios, al consumo mnimo de cerca de medio milln de personas. En este punto, es notable la afectacin que sufriran tanto el distrito de riego del ro Cuello, como el plan de acueducto alterno para la ciudad de Ibagu.

3) La compaa transnacional sudafricana AngloGold Ashanti (AGA9) prev a manera de compensacin para Cajamarca y el Tolima la oferta de 500 puestos de trabajo durante los 15 aos que calcula su permanencia all, pero cierra sus gatunos ojos maliciosos cuando se le advierte que al atentar contra la vocacin agrcola y ganadera de la regin, miles y miles de trabajadores tolimenses quedaran cesantes en el lento y alborozado despuntar de su oro.

4) Tampoco reparan en el hecho de que jams las deslumbrantes regalas a que se tendra derecho podrn cubrir los enormes costos que demandara aliviar los inevitables daos ambientales.

5) La eventual contaminacin por cianuro de los ros Bermelln, Cuello, y quizs el Magdalena, si se tiene en cuenta el presumible uso de 4 millones de kilos de dicho veneno y los respectivos residuos txicos en el suelo de, entre otros, arsnico, cobalto y mercurio, es para ellos una trivial y necia argumentacin de sus detractores. Pero, ojo, esta contaminacin, de acuerdo a algunas fuentes, se podra extender por ms de 100 aos!

6) El mismo gobierno ha reconocido el incremento de la violencia, la pobreza y los desplazamientos en las zonas mineras del pas -esa locomotora minera, que llaman-, tanto en donde la explotacin se hace bajo procedimientos legales -y para corroborarlo basta un simple encuesta tanto con sus trabajadores, como con la poblacin circundante a las minas- como all en donde la ilegalidad campea. Y la Colosa, en modo alguno, nos puede asegurar que sera la excepcin a la regla.

De tal suerte que este espcimen multinacional, la AngloGold Ashanti, a quien por alguna razn yo percibo como un felino al que han dado en llamar Colosa, me recuerda bien las caractersticas de una intrpida gata: uas retrctales, odo fino, olfato certero y visin nocturna; giles para capturar su presa y nada de lo que se mueve les es indiferente. Ah, y poseen una memoria prodigiosa para todo aquello que observan o experimentan.

Estamos, pues, ante una genuina Gata Golosa

 

(*) Germn Uribe es escritor colombiano

[email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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