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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2013

El plan de paz estadounidense que nunca llega
Paz y sandas

Uri Avnery
zope.gush-shalom.org

Traducido del ingls para Rebelin por LB


Uno de los debates privados ms interesantes y prolongados que he sostenido en mi vida lo mantuve con el brillante doctor Nahum Goldmann. El tema: las iniciativas estadounidenses de paz.

Fue un debate desigual, por supuesto. Goldmann era ms de 28 aos mayor que yo. Mientras que yo era un simple editor de una revista de noticias israel l era toda una figura internacional, nada menos que presidente de la Organizacin Sionista Mundial y del Congreso Judo Mundial.

A mediados de los aos 50, hallndome yo a la bsqueda de alguna personalidad que pudiera desafiar la asfixia que imprima David Ben-Gurion a la oficina del primer ministro, pens en Goldmann. El hombre tena la estatura necesaria y les caa bien a los sionistas moderados. No menos importante, sus opiniones eran claras. Desde el primer da de la creacin del Estado de Israel propuso que Israel se convirtiera en una "Suiza del Oriente Medio", con una posicin neutral entre los EEUU y la Unin Sovitica. Para l, la paz con los rabes era absolutamente esencial para el futuro de Israel.

Lo visit en una suite de lujo en el clsico hotel jerusalemita King David. Vesta una bata de seda y cuando le lanc mi propuesta respondi: "Mira Uri, me gusta la buena vida: los hoteles de lujo, la buena comida y las mujeres hermosas. Si desafiara a Ben-Gurion todo eso desaparecera. Su gente me vilipendiara como lo hacen contigo. Por qu iba a arriesgar todo eso?"

Iniciamos tambin una discusin que solo concluy con su muerte, unos 27 aos despus. l estaba convencido de que los EEUU queran la paz entre nosotros y los rabes y que un gran esfuerzo de paz estadounidense estaba a la vuelta de la esquina. No se trataba de una mera esperanza abstracta. Me asegur que acababa de reunirse con responsables polticos del ms alto nivel y que sus informaciones procedan de la ms alta autoridad, directamente de fuentes estadounidenses de primera mano, por as decir.

Goldman tambin fue un revelanombres empedernido. Se reuna regularmente con las ms importantes personalidades polticas de EEUU, de la Unin Sovitica y de otros pases, y nunca dejaba de mencionarlas en su conversacin. Por lo tanto, habindole sido asegurado por parte de los presidentes, ministros y embajadores estadounidenses en activo que los EEUU estaban a punto de imponer la paz a israeles y rabes, me dijo simplemente: Espera y vers.

Esta creencia en una paz impuesta por los estadounidenses ha perseguido al movimiento pacifista israel durante dcadas. En vsperas de la prxima visita del presidente Obama a Israel, programada para el mes que viene, [dicho movimiento] vuelve a levantar su fatigada cabeza una vez ms.

Ahora va a suceder por fin. Al inicio de su segundo mandato Barak Obama se desprender de las vacilaciones, temores e incompetencias que marcaron su primer mandato. El AIPAC ya no podr aterrorizarlo otra vez. Un Obama nuevo, fuerte y decidido emerger, derribar todas las cabezas y forzar a los lderes a acordar la paz.

He aqu una conviccin muy tpica y muy conveniente. Nos libera de la obligacin de hacer por nosotros mismos algo impopular o audaz. Tambin resulta muy reconfortante. Que la izquierda sionista es dbil e inerme? Tal vez, pero tenemos un aliado que har el trabajo. Es el mismo razonamiento del nio que se enfrenta al matn que lo hostiga, amenazndole con llamar a su hermano mayor.

Esta esperanza ha sido aniquilada sin cesar, una y otra vez. Los presidentes estadounidenses van y vienen, cada uno con su respectivo squito de consejeros judos, funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado y embajadores. Y nunca ha pasado nada.

Obviamente, ha habido iniciativas estadounidenses de paz a espuertas. Desde el "plan Rogers" de Nixon hasta el acuerdo de Camp David de Carter sobre la autonoma palestina hasta los Parmetros de Clinton y la hoja de ruta de Bush, ha habido un montn de ellos, cada cual ms convincente que el anterior. Y luego vino el de Obama, el hombre nuevo, enrgico y decidido que oblig a Benjamin Netanyahu a interrumpir durante varios meses la empresa colonizadora y luego... bueno, luego no pas nada.

Ni iniciativa de paz ni sandas, como decimos en hebreo (tomando la expresin de los rabes). La temporada de sandas es muy corta.

Lentamente pero sin pausa, incluso Goldmann empez a desesperar del espejismo de la intervencin estadounidense.

En nuestras conversaciones tratamos de descifrar el cdigo de ese enigma. Por qu, por el amor de Dios, no hicieron los estadounidenses lo que dictaba la lgica? Por qu no presionaron a nuestro gobierno? Por qu no hicieron una oferta que nuestros lderes no pudieran rechazar? Resumiendo: por qu no pusieron en marcha una iniciativa de paz eficaz?

No poda ser favorable a los intereses nacionales estadounidense desarrollar una poltica que convirti a EEUU en objeto del odio de las masas de todo el mundo rabe y de la mayora del mundo musulmn. Acaso no comprendan los estadounidenses que estaban socavando a sus clientes en todos los pases rabes aunque esos gobernantes se lo repitieron hasta la saciedad en cada reunin?

La razn ms obvia era el creciente poder del lobby pro-israel desde comienzos de los aos 50. Solo el AIPAC cuenta ahora mismo con ms de 200 empleados en siete oficinas en los EEUU. Casi todo el mundo en Washington DC le tiene un pnico cerval. El lobby [pro-israel] puede destronar a cualquier senador o diputado que despierte su ira. Miren lo que est pasando ahora mismo con Chuck Hagel, quien se atrevi a decir lo impensable: "Soy un senador estadounidense, no un senador israel!"

Los dos profesores, Mearsheimer y Walt, se atrevieron a decirlo: el lobby pro-israel controla la poltica estadounidense.

Pero esta teora no es del todo satisfactoria. Qu pasa entonces con el espa Jonathan Pollard, encarcelado de por vida [por espiar para Israel] a pesar de la enorme presin israel para liberarlo?

Puede realmente una potencia mundial ser inducida por un pequeo pas extranjero y por un poderoso grupo de presin nacional a actuar durante dcadas en contra de sus intereses nacionales fundamentales?

Otro factor que se menciona a menudo es el poder de la industria armamentstica.

Cuando yo era joven no haba nadie ms despreciable que los Mercaderes de la Muerte. Aquellos das hace tiempo que quedaron atrs. Actualmente los pases -incluido Israel- se jactan de vender armas a los regmenes ms despreciables.

Los EEUU nos suministran enormes cantidades del armamento ms sofisticado. Es cierto que muchas de esas armas nos llegan como regalo, pero eso no altera el cuadro. A los fabricantes de armas les paga el gobierno de los EEUU como si se tratara de una especie de plan de obras pblicas tipo New Deal apoyado con entusiasmo incluso (y sobre todo) por los republicanos. Cuando se suministran armas a Israel algunos pases rabes se ven obligados a adquirir enormes cantidades para s mismos, pagando por ellas un ojo de la cara. Ejemplo: Arabia Saudita.

Esta teora, que alguna vez fue muy popular, tampoco es completamente satisfactoria. Ninguna industria es lo bastante poderosa como para obligar a un pas a actuar durante medio siglo en contra de sus propios intereses generales.

Luego est el argumento de la "historia comn". Los EEUU e Israel son tan parecidos, no es cierto? Ambos han desplazado a otras poblaciones y viven anclados en la negacin. Hay mucha diferencia entre la Nakba nativo-americana y la palestina? Entre los pioneros estadounidenses y los sionistas que echaron races en el desierto y construyeron un nuevo pas? Acaso ambos no se apoyan en el mismo Antiguo Testamento y creen que Dios les ha dado su tierra (tanto si creen en Dios como si no)?

Acaso nuestros colonos, que estn creando un nuevo Salvaje Oriente en los territorios ocupados, no imitan el Salvaje Oeste de las pelculas estadounidenses? Hace unos das la televisin israel mostr a un tal Avri Ran, autoproclamado "soberano" de Cisjordania, aterrorizando tanto a palestinos como a colonos, arrebatando tierras sin mirar a quien pertenecen, dicindole al ejrcito a dnde tiene que ir y qu debe hacer, despreciando abiertamente al gobierno de Israel y a todos los dems, y convirtindose en multimillonario en el proceso. Puro Hollywood.

Pero todo eso puede aplicarse tambin a Australia (pas con el que ahora mismo estamos a la grea), a Canad, a Nueva Zelanda y a los pases de Amrica del Sur. Sin embargo, no tenemos ese tipo de relacin con ellos.

Noam Chomsky, el brillante lingista, tiene otra respuesta: Israel es un mero lacayo del imperialismo norteamericano que sirve sus intereses en esta regin. Una especie de portaaviones insumergible. No acaba de convencerme la explicacin. Israel no particip en el ataque de EEUU contra Irak, por ejemplo. Si el perro americano menea la cola israel, casi tan cierto es que la cola mueve a su vez al perro.

Ni Goldmann ni yo dimos con una respuesta satisfactoria a este enigma.

Ocho meses antes de su muerte recib de l inesperadamente una sorprendente carta. Redactada en alemn (idioma en el que nunca conversbamos) en un papel con su sello personal, era una especie de disculpa: yo haba tenido razn siempre, no haba motivo para esperar ninguna iniciativa de paz estadounidense, la causa de ello segua siendo inexplicable.

La carta est fechada el 30 de enero de 1982, cinco meses antes de la sangrienta invasin de Ariel Sharon en el Lbano previamente aprobada por Alexander Haig, el entonces Secretario de Estado, y, presumiblemente, tambin por el presidente Reagan.

La carta era una respuesta a un artculo que yo haba escrito unos das antes en la revista que editaba por aquel entonces, Haolam Hazeh, y en la que preguntaba: "Los estadounidenses realmente quieren la paz?"

Goldmann escribi: "Yo mismo me he hecho varias veces esa pregunta. Aunque no hay que subestimar la falta de sabidura de estadista de los encargados de la poltica exterior estadounidense... Podra escribir un libro entero demostrando que los Estados Unidos quieren seriamente la paz, y otro libro demostrando que no la quieren".

Mencion el temor estadounidense ante la penetracin sovitica en el Medio Oriente y el convencimiento de los EEUU de que la paz es imposible sin la participacin de Rusia. Tambin revel que un diplomtico ruso le haba dicho que haba habido un acuerdo ruso-estadounidense para convocar una conferencia de paz en Ginebra, pero que Moshe Dayan haba incitado a los judos estadounidense a sabotearla. Los rusos estaban muy enojados.

Lanzando nombres a diestro y siniestro, resumi con estas palabras: "Aunque no estoy muy seguro de ello, yo dira que en estos momentos se produce una combinacin de incompetencia diplomtica estadounidense por un lado, y de miedo a la participacin de Rusia en la paz por otro, a lo que se suma el miedo interno del lobby pro-israel, (que incluye) no slo a judos, sino tambin a gente (no juda) como el senador (Henry "Scoop") Jackson y a otros. (Todas stas) parecen ser las razones de la falta total de comprensin y resultados de la poltica estadounidense en Oriente Medio, por la cual Israel pagar caro en el futuro".

Exceptuando lo relativo al declive de la influencia rusa, todas y cada una de esas palabras son vlidas hoy en da, 31 aos despus, en vsperas de la visita de Obama.

Una vez ms muchos israeles y palestinos depositan su esperanza en una iniciativa de paz estadounidense, lo cual ejercer presin sobre ambas partes. Una vez ms el Presidente niega que exista ninguna intencin en ese sentido. Una vez ms los resultados de la visita probablemente sern desilusin y desesperacin.

De momento no hay sandas en el mercado. Tampoco una verdadera iniciativa estadounidense de paz.

Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1361630726/



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