Portada :: Cultura :: Francisco Fernndez Buey: memoria de un imprescindible filsofo gramsciano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2013

El donante de fundamentos

Julio Anguita
mientrastanto.org

Un problema de tiempos ha impedido que esta nota encabezara el nmero monogrfico de la edicin impresa de mientras tanto dedicada a la memoria de Paco Fernndez Buey. (N. d. E.)


La maana del 15 de junio del 2012 me hallaba en el parque de Pedralbes, soleado y acogedor. Haba escogido el lugar para preparar la intervencin que aquella tarde tendra en Sabadell. Ante m se abran dos opciones, hacer una exposicin sobre la situacin econmica y poltica, o bien anunciar aquello a lo que con otros compaeros me haba comprometido haca meses en Madrid, un llamamiento a la ciudadana para que desde ella, en toda su pluralidad, pudiese surgir una posicin de cambio y de regeneracin. Tal vez por desconfianza, avalada por la experiencia vivida, tal vez por el cansancio que explicita el DNI, me inclinaba por la primera de las posibilidades.

Estaba en esta disyuntiva cuando fui sobrepasado por dos hombres, uno que pareca de treinta y tantos aos y otro que, caminando con dificultad, mostraba que ya haba superado los sesenta, de aspecto desmejorado y cansino. Se sentaron a pocos metros de m y entonces cre reconocer a Francisco Fernndez Buey. Mi primer impulso de acercarme fue contenido por la incertidumbre que me suscitaba el mayor de ellos. Llam por telfono a Manolo Monereo y le comuniqu mis dudas; su respuesta me ilustr acerca del mal que haca tiempo aquejaba a Paco, al Buey, como le llamaban con ternura los ntimos. Le pregunt si estimaba que deba abstenerme de acercarme para que su evidente enfermedad no le produjese una azarosa situacin o, por el contrario, deba entablar con l una relacin, interrumpida despus de mi marcha de Madrid a Crdoba en el ao 2000. Manolo me aconsej acercarme y as lo hice.

Cuando me reconoci, su semblante se manifest alegre, cercano, cordial. Y departimos. Aquel hombre segua en la accin, analizaba la situacin como si su enfermedad no existiera, planteaba la necesidad de no abandonar, de no cesar en la lucha. Y todo ello razonado, medido, reflexionado; de la misma manera que un manantial brota y expande su preciado lquido, sin estridencias, como hacen los convencidos, los reflexivamente convencidos. Mis dudas se disiparon al instante; Sabadell sera el marco en el que se lanzara la idea del Frente Cvico.

Sobre la personalidad de Fernndez Buey, su cultura, preparacin, talante humano y militancia consciente, yo no puedo aadir nada que sus compaeros de mientras tanto no hayan dicho y vayan a decir en ese nmero dedicado a l. Pero s quisiera rendir reconocimiento a lo que Paco ha influido en m. Yo no he sido del grupo de ntimos; aunque mis responsabilidades en IU, a la cual aport ideas y trabajos y una conexin en cuanto a valores y actitudes, hayan hecho de su muerte una de esas malas realidades que a uno le impactan en la vida. Tengo la sensacin de haber perdido un referente insustituible.

Raras han sido las conferencias o exposiciones que he debido hacer en cuya preparacin no haya consultado este o aquel libro, artculo o trabajo de Fernndez Buey. Soy deudor intelectual de una multitud de autores, amigos, compaeros y correligionarios que me han ido aportando ideas, contenidos y visiones nuevas de viejos problemas, y Paco me ha aportado algo que traslado a los lectores: los fundamentos sobre los que las apuestas polticas, filosficas o vitales se convierten en proyecto vivido y transmitido.

Los fundamentos son aquellos ncleos de vivencias, sentimientos, razonamientos, reflexiones y actitudes que constituyen la materia prima sobre los que cualquier proyecto poltico o de vida se construye. Recuerdo haber odo a Fernndez Buey disertar sobre Marx y hacerlo con las claves culturales y de lenguaje propias de nuestro tiempo, nuestras vivencias y nuestras emociones.

El profesor que es capaz de traducir a la actualidad lo que hay de intemporal, por universal, en el pensamiento o en la obra de alguien que vivi en otra poca no hace otra cosa que conectar con otro ser vivo que, espacio temporal aparte, se acerca a nuestra cotidianidad. Nuestra vida est llena de apuestas, valores, conceptos y pulsiones emotivas perfectamente incardinadas en un todo que constituye nuestra actitud ante la vida y sus problemas. Actuamos segn nuestras convicciones pero estas necesitan de algo ms que voluntad o convencimiento; necesitan del ordenamiento racional sustentado en las vivencias de lo cotidiano. En ese sentido el profesor Buey era como un Scrates, un constructor de proyectos basndose en el sentido comn de lo percibido de primera mano. Era un descubridor de fundamentos que continuamente donaba, regalaba, difunda. La razn, la claridad y la tica estn en deuda con l.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-111/notas/el-donante-de-fundamentos



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