Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2013

Chvez: un legado de dignidad para un continente

Juan Carlos Monedero
publico.es


"Chvez nuestro que ests en los pueblos". El pueblo, en la calle, reza por Chvez. La espiritualidad se mete en el corazn de los pobres. Tienen mucha necesidad. Tambin se mete en su corazn la gente que se la juega por ellos. Y eso era Chvez: un hombre que se la jug por su pueblo. Por su pueblo y por los pueblos de la Amrica. Es con Chvez que los pueblos de Amrica se han vuelto a reconocer. La oposicin le criticaba la "regaladora" de dinero a los pases hermanos. "Diplomacia del petrleo", la denostaban. Chvez saba que no se salvaba un pueblo solo. Se tena que salvar todo el continente. No es eso lo que Europa le pide a Merkel? Pero Merkel no es Chvez. Hace falta gente honesta que reconozca que Chvez hizo lo que aqu estamos reclamando. Suramrica, hoy, llora pero crece. Europa sigue arrogante y se hunde.

Venezuela, siempre ha visto en su historia cmo dios dormitaba en las lujosas estancias del norte. Siempre ha necesitado de santos para poder avanzar con esperanza. Santos de a pie y a caballo. Porque por la libertad se pelea. Hoy, Chvez ya est en ese panten en el que haca casi un siglo nadie entraba. Entendi a su pueblo. Se ha hecho uno con l. Salv a su pueblo y su pueblo lo salv a l cuando el golpe. Qu difcil le resulta a Europa entender una relacin con un estadista que no est guiada por el miedo o la sumisin.

Chvez era un hombre comn fuera de lo comn. Zambo, feo, con una cualidad especial para desafinar horriblemente, ms grueso que delgado. Mgico. Profundamente mgico. Como Venezuela. De nada sirve que corras bajo la lluvia cuando va a empezar un mitin si no est detrs la gente esperndote. Chvez tena el don de que detrs siempre estaba la gente. Su pueblo. Si arriesgas y no te miran, el fracaso se multiplica. A Chvez siempre lo miraban. Qu otro mandatario ha reunido al 100% de los dirigentes de Amrica Latina? Slo Chvez, para poner en marcha la CELAC. Mucha inteligencia, memoria prodigiosa, capacidad de convencimiento, el don de encender y tambin el de tranquilizar (fue l quien convenci a la izquierda venezolana que deba abandonar las armas y optar por la va electoral).

Chvez una noche en las afueras de Montevideo, recitando durante horas y de memoria poema tras poema mientras Daniel Viglietti rasgaba la guitarra y Pepe Mujica escuchaba con la sonrisa en la boca de viejo guerrillero devenido Presidente. Chvez sintetizando ideas sobre temas bien complejos que sus interlocutores se empeaban en enturbiar con su lgica de confusos tcnicos (un clsico de los consejos de Ministros). Chvez leyendo a Gramsci y comprendiendo la complejidad heterodoxa del comunista italiano y su apuesta por el mundo de las ideas. Y Chvez metindose en la obra de Marx, teniendo bien presente aquello que deca el tambin venezolano Ludovico Silva ("Si los loros fueran marxistas seran marxistas dogmticos"). Regresando a Marx y usando sus categoras bien lejos de los que las confunden con un catecismo. Porque en 2005, en vez de decirle a su pueblo que iban a construir el "chavismo", les dijo que iban a construir el socialismo. Y con ese programa le sac 11 puntos al candidato de la oposicin, Capriles.

Chvez llamando a los Presidentes latinoamericanos para evitar el golpe de Estado en Bolivia (e insistiendo, frente a la pusilanimidad de algn Gobierno, jurando que Amrica Latina no iba nunca a volver a repetir la vergenza de quedarse con los brazos cruzados ante los gorilas como ocurri con el Chile de Salvador Allende). Chvez con una paciencia infinita elaborando los documentos de la UNASUR, cediendo lo que hiciera falta para que todos los Presidentes no tuvieran problemas para incorporarse. Algo que repetira en la CELAC o con el ingreso de Venezuela a Mercosur o con el ALBA. Chvez en reunin con Clinton, y despus de que el Presidente norteamericano le agradeciese la cesin del cielo venezolano a la fuerza area gringa con motivo del Plan Colombia, decirle al gendarme mundial: "Tranquilo Bill, que nosotros tambin os damos las gracias a ustedes por dejar a la fuerza area venezolana, en nombre del Plan Colombia, sobrevolar libremente el territorio norteamericano". Clinton no ley que Chvez era un defensor de la soberana venezolana. Pas a formar parte de los amigos de los terroristas.

La fuerza de Chvez tena tambin el problema de necesitar enfrente interlocutores fuertes. El barroquismo caribeo y el carisma desatado del Presidente eran una frmula no apta para el consumo encorbatado de las cancilleras occidentales. Al tiempo, brindaba fciles caricaturas a unos medios de comunicacin mercenarios que no dudaban en sacar de contexto, en recortar un minuto de un discurso con la intencin de construir una matriz de opinin contraria a Chvez (con gran xito, incluso entre la izquierda europea). Estos medios mercenarios presentaban a Chvez cantando una ranchera con un sombrero mexicano, queriendo hacer del Presidente un payaso ocurrente, ignorando que esos gestos han sido los que han ido logrando hermanar a los pueblos latinoamericanos (es que sabe alguien en Espaa cmo se llaman los Presidentes de los otros 26 pases de la Unin Europea?

En Amrica Latina, ahora, los pueblos s conocen quines son los otros presidentes). Y qu decir del repetido "Exprpiese!". Acaso no representan los gobernantes europeos sus actos de gobierno? Acaso no nos hemos enterado en Espaa de recortes sociales a travs de declaraciones a peridicos extranjeros? En esa ocasin se estaba representando un proceso de expropiacin que buscaba hacer ver a los sectores populares que tambin se exiga a los ricos su parte de esfuerzo en el proceso bolivariano. La prensa occidental lo entendi como el summun de la arbitrariedad (presentado as por los mismos medios que no cuestionan la relacin directa entre la baja popularidad de los Presidentes norteamericanos y la accin blica correspondiente en cada mandato). La palma de oro se la llev el diario El pas publicando una falsa foto de Chvez moribundo. Prensa de calidad. Quines son los bananeros? Esa fuerza de Chvez ha sido la que ha impulsado TeleSur, el SUCRE (el comienzo de una moneda latinoamericana que no repita los errores del euro), el Banco del Sur, la Universidad del Sur, el ALBA, la UNASUR, el ingreso de Palestina en la UNESCO (iniciativa venezolana), que preparara la incorporacin palestina como pas observador de la ONU...

Pero no deja de ser cierto que la fuerza de Chvez no encontraba siempre enfrente actores polticos con la voluntad de contradecir al Presidente. La cultura poltica venezolana sigue siendo en una buena parte "adeca" (marcada por Accin Democrtica, el partido del dos veces presidente y amigo de Felipe Gonzlez, Carlos Andrs Prez). Esa cultura siempre ha sido clientelar, jerrquica, aduladora, interesada y trepadora (dos palabras maravillosas para el lxico poltico vienen de esa cultura: pantallear -fanfarronear- y pescuecear -estirar el pescuezo para salir en la foto-). Si aadimos que la existencia de un Estado dbil -que viene arrastrndose de la colonia, cuando Venezuela no era Virreinato sino Capitana General- ha hecho que los militares tengan una capacidad de resolucin que no siempre tienen los civiles- y que la oposicin, lejos de hacer una oposicin constructiva tuvo siempre un nimo golpista, entendemos que los elementos crticos fueran debilitndose.

Sin embargo, uno de los rasgos esenciales del proceso bolivariano, y donde se juega su futuro, esta en mantener la crtica. Lo que devor la revolucin francesa, la rusa, la cubana fue el ahogamiento de las voces disidentes. En Venezuela tom otro rumbo. En 2009, el Centro Internacional Miranda organiz un encuentro en Caracas para valorar crticamente las luces y las sombras del proceso. La primera reaccin pareca que iba a repetir el fantasma de las revoluciones devorando a sus hijos. El papel implacable de la oposicin, de los medios, de la universidad, comprometidos nicamente con el regreso al pasado, haba enrocado al gobierno. Pero Chvez supo reaccionar, escuchar a su pueblo que le deca que no era verdad que siempre coincidiera lo que se haca con lo que se deca. Y en su ltima comparecencia, en lo que se ha llamado el Cambio de Timn, Chvez resumi su programa: escuchar al pueblo, mucha crtica y autocrtica y transicin al socialismo.

Si hay un mbito en el que Chvez luch contra el destino, fue en cambiar la manera de pensar de los venezolanos y, desde ah, de los latinoamericanos. Una vez producido el desarraigo de la conquista, donde el Estado siempre ha sido dbil, la esfera pblica tambin siempre ha mostrado la misma debilidad. Lo pblico no es el espacio de todos, sino el espacio de nadie. El comportamiento lo marca la relacin con la naturaleza. Si la naturaleza te da algo, lo coges. Igual con el Estado. Una organizacin estatal, con leyes impersonales, funcionarios entregados a lo pblico, polticos virtuosos y redistribucin de recursos, es menos creble que los golpes de fortuna de las telenovelas. Chvez le dijo a su pueblo: vuestra suerte sois vosotros mismos. Y al tiempo que les daba un pez, les deca que tenan que aprender a pescar.

Antes de entrar en el quirfano que no le regres a la vida, Chvez dej su testamento: no lloren: luchen por la revolucin bolivariana. No se peleen entre ustedes como siempre ha hecho la izquierda: dejen que Nicols Maduro les gue en los siguientes pasos del proceso bolivariano. No se crea nadie ms importante que el pueblo: manden obedeciendo. Y todo el mundo en Venezuela ha entendido que la soledad de los cien aos del continente no puede regresar. El camino ha arrancado. Los venezolanos y las venezolanas, esos que siempre han vivido y viven en Venezuela, saben que ahora tienen patria.

Ese es el legado de Chvez. Pura dignidad. Hace falta todo un pueblo consciente y organizado para continuar esa inmensa tarea. Ya se estn secando las lgrimas y ponindose en marcha.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/451705/chavez-un-legado-de-dignidad-para-un-continente



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