Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2013

La esperanza de una revolucin inacabada

ngeles Diez
publico.es


El da 8 de octubre de 2011, el da despus de la ltima victoria electoral del presidente Chvez, me encontraba en la plaza Simn Bolvar de Caracas con un compaero alemn. Ambos habamos decidido tomarnos la maana libre para pasear por el centro de la capital y sentir de primera mano el ambiente. La plaza estaba llena de pequeos grupos de gentes conversando, familias con nios, transentes. El ambiente era distendido, se hablaba del comandante, de la victoria, de la oposicin; no haba discusiones acaloradas y s haba un sentimiento unnime de tranquilidad democrtica, de legitimidad y aceptacin del resultado electoral. Tambin, el orgullo de haber sido reconocidos internacionalmente la fundacin Carter como el sistema electoral ms seguro y limpio del mundo por encima del de Estados Unidos.

Al lado de la estatua ecuestre de Bolvar un venezolano sesentn con gorra y librea conversaba con un joven fornido. Nos acercamos para preguntarles cmo haban visto el resultado electoral. Con una amplia sonrisa el seor se dirigi a m "es espaola verdad? qu lstima de Espaa! no piensan los espaoles hacer nada?". Con cierta tristeza le contest que nosotros no tenamos a Chvez. "Seorita, tampoco nosotros lo tenamos. Chvez naci del pueblo queriendo cambiar las cosas".

No he dejado de recordar aquellas palabras cuando el Presidente venezolano, al poco de ganar las elecciones, tuvo que volver a La Habana. Las recuerdo cuando compaeros muy prximos se entristecen ms de la cuenta hablando de la revolucin bolivariana sin Chvez. Y las tengo an ms presentes cuando reflexiono sobre la guerra del imperio y sus socios contra Amrica Latina. Una guerra que, desde la segunda guerra mundial sigue un protocolo claro: personalizar, demonizar y eliminar. Los medios de comunicacin, como la aviacin en las guerras modernas, se encargan de "limpiar" el terreno lase nuestras conciencias para que puedan actuar las agencias de inteligencia, los mercenarios y las oposiciones. Anne Morelli, descubre un principio bsico de la propaganda de guerra que ha sido abundantemente utilizado contra Venezuela; nos dice que no se puede odiar globalmente a todo un grupo humano, no es posible presentarlo como enemigo. De modo que lo ms eficaz es concentrar ese odio sobre su lder convirtindolo en enemigo.

Desde el triunfo de Hugo Chvez en 1998 los medios de comunicacin, es decir, las corporaciones mediticas, emprendieron una campaa sistemtica, unnime, sin fisuras, sin apenas matices formales, contra la persona del presidente. Dibujaron un perfil acorde con los rasgos de un lder autoritario para concentrar en su figura los problemas de Venezuela. El karma meditico ha sido Chvez dictador, independientemente de los ms de 14 procesos electorales ganados, de las incontables manifestaciones del pueblo venezolano apoyando a Chvez, del respaldo de los pueblos y lderes regionales, de la solidaridad internacional. Focalizar en el presidente venezolano la viabilidad de la revolucin bolivariana permite, como estrategia de guerra, apostar a que la eliminacin de Chvez resuelva el problema real del imperio: la revolucin bolivariana y los procesos soberanistas de la regin. No ha importado que los verdaderos golpistas estuvieran en la oposicin Capriles particip en el asalto a la embajada cubana en el golpe contra Chvez del 2002, ni que la falta de libertad de expresin proviniera del control privado del 80% de los medios venezolanos. Las mentiras, las medias verdades y la induccin de sentimientos de rechazo hacia el lder venezolano han calado incluso en sectores progresistas. Las imgenes del tsunami humano acompaando al fretro de su presidente no han hecho retroceder el discurso meditico de las dos mitades, ni siquiera ante la evidencia de las mayoras electorales. El pueblo venezolano, verdadera vctima de la guerra imperial, ha estado ausente. La oposicin y los discursos pre-construidos contra el presidente venezolano han monopolizado y usurpado el imaginario sobre Venezuela. No ha habido debates sino tertulianos recreando y retroalimentando las descalificaciones y los juicios preestablecidos.

Los pecados del presidente Chvez han sido imperdonables. Coloc a Venezuela en el mapa mundial y al imperio en el punto de mira, lider la unidad regional cambiando la correlacin de fuerzas del continente, en definitiva, hizo nuevamente probable la posibilidad revolucionaria en Amrica Latina.

La muerte del presidente Chvez nos deja una tarea y una esperanza, la tarea de seguir acompaando al pueblo venezolano y la esperanza de que la revolucin latinoamericana est an inacabada.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/451835/la-esperanza-de-una-revolucion-inacabada



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter