Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2013

Dos diferentes versiones de Latinoamrica

Lzaro Farias
Rebelin


Cun diferente es la Amrica Latina que nos deja Hugo Chvez a la que recibi la Revolucin Cubana en 1959. En nada se parecen. Aquella estaba llena de dictadores, analfabetismo, hambrientos, enfermedades , olvidada por el resto del planeta y explotada por la primera potencia mundial que saqueaba sus recursos naturales y la sumerga en la profunda pobreza.

Desde el Ro Grande hacia el sur, hasta llegar a la Patagonia, todo ese vasto territorio se haba convertido en el patio trasero de los Estados Unidos, en donde intervenan una y otra vez en los asuntos internos de los distintos pases, sin importarles la voluntad de sus habitantes. A travs de todo ese vasto territorio, mantenan a dictadores aliados a sus intereses y derrocaban a cualquier gobernante que no les fuera afn a sus rdenes. Aquella Amrica Latina que amaneci, despus de la derrota del colonialismo europeo, con la espada de Damocles sobre su cabeza, a partir de la famosa declaracin del presidente James Monroe en 1823, que se lleg a conocer como la Doctrina Monroe, y que deca: Amrica para los Americanos, pero que bien se poda interpretar como Amrica para los Norteamericanos, sigui por dcadas y dcadas sumergida bajo la tutela de los Estados Unidos, hasta que, en 1959, la Revolucin Cubana separ a Cuba del mandato de la gran nacin del norte. La primera vez en su historia que un pas latinoamericano se le enfrent, directamente, a la potencia del norte y sigui marchando en forma independiente.

Despus de Monroe, los norteamericanos formularon nuevas polticas hacia las naciones del sur, pero ninguna de ellas encaminada a dejar atrs y para siempre la conviccin de que esos pases no eran nada ms que peleles de ellos que tenan que jurar obediencia a sus designios. La poltica del Buen Vecino, as como la Alianza para el Progreso, son dos buenos ejemplos de lo que estoy afirmando. El derrocamiento de Jacobo rbenz en Guatemala en 1954, la intervencin en Repblica Dominicana en el 65 y la guerra de los Contras en Nicaragua, ya en los ochentas, son pruebas ms que suficientes de que, ni la poltica del Buen Vecino, ni la Alianza para el Progreso, tuvieron la intencin de cambiar la relaci n de EEUU con los pases de la regin.

A partir del triunfo revolucionario cubano en 1959, fue que en Latino Amrica se empez a pensar que era posible rebelarse contra los mandatos del Norte. Las dictaduras fueron desapareciendo, dejndole el campo libre a gobiernos ms o menos obedientes, pero con ciertos visos de independencia poltica. No fue hasta 1979 que una nueva revolucin triunf en Nicaragua, levantando la bandera revolucionaria de Cuba, enfrentndose directamente a los Estados Unidos y pagando con creces esa digna actitud. Lo indecible, hizo el gobierno de Ronald Reagan por derrocar a los sandinistas, por hacerles pagar el atrevimiento de enfrentarse a sus designios.

Con el triunfo democrtico de Hugo Chvez en Venezuela, empez el verdadero desborde popular en la regin. La muerte de este gran lder hace solo unos das en Caracas, solo ha servido para ratificar la conviccin de los pueblos de Latinoamrica de que un futuro mejor y ms justo es posible, que las soberanas de las naciones no volvern a ser mancilladas y ultrajadas, que cada pas es libre de escoger el camino que ms quieran sus habitantes, que ninguna otra nacin tiene el derecho de inmiscuirse en los asuntos internos de las otras, y que los pobres son seres humanos.

La Amrica Latina que nos deja Chvez es ms solidaria, ms justa, ms unida, es mucho ms democrtica que aquella que l, como heredero de la Revolucin Cubana, recibi en 1999 y no tiene, ni semejanza, con la que encontr Fidel en el 59.

Hoy no existen las dictaduras de los sesentas y setentas. Hoy la regin es ms prspera, el analfabetismo, la pobreza y las enfermedades han ido cediendo terreno, y existen bloques de naciones que comparten las mismas races, lenguas y culturas.

Ah est la CELAC, que naci gracias al empuje de Chvez y a la voluntad poltica de todos los gobiernos de Amrica Latina y el Caribe y que como reconocimiento a todo lo aportado por la Revolucin Cubana a la independencia de nuestros pueblos, hoy la dirige Cuba.

S, muy diferente es esta Amrica Latina de hoy a la que exista en el 59. El cambio se le debe, en primer lugar, a Fidel Castro, quien fue el que le ense la luz, el que le sirvi de faro a Ortega, Chvez, Evo y Rafael Correa, ese gran presidente del Ecuador, pero tambin a Lula, a Nstor Kirchner, Mujica y todos los otros lderes progresistas del continente.

Son dos Amricas muy distintas: la sumisa y explotada que existi cuando triunf la Revolucin en Cuba, y la independiente, soberana y solidaria que hoy existe a la muerte de Hugo Chvez.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter