Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2013

Chvez, hombre universal

Sergio Rodrguez Gelfenstein
CiudadCCS


Mi pluma se detuvo con su respiracin. Los dedos no atinaban a golpear las teclas, las palabras no brotaban, el tiempo pareca suspendido en su infinito, no por esperada la noticia, fue menos duro el mazazo que golpe lo ms entraable del sentimiento y nos hizo sentir el dolor como slo los revolucionarios sabemos sentirlo.

El estupor dio paso a la conciencia, al intento de atisbar una explicacin, a tratar de imaginar el futuro en su ausencia y de verdad resulta difcil, muy difcil. Del sentimiento humano del hermano que no estar, al vaco poltico que deja y del dolor por su alejamiento a la deformacin profesional de pensar las relaciones internacionales y la poltica exterior desde la distancia que ha tomado para que sean otros los que la ejecuten, me he visto conminado a expresar mi sentimiento acerca del Hugo Chvez, hombre universal que se nos fue.

Pero no quiero hablar en esta ocasin del estadista, que fue reverenciado por 54 delegaciones gubernamentales y por 32 jefes de Estado que estuvieron presentes en sus honras fnebres, sino por los millones de ciudadanos y ciudadanas del mundo que en todos los rincones del planeta se sintieron conmovidos al sentirse protagonistas de la obra del comandante Chvez. Los ejemplos brotan por centenas, referiremos algunos que recuerdan significativos momentos vividos.

En diciembre pasado fui invitado por el Diario del Pueblo de la Repblica Popular China a visitar ese grandioso pas. En uno de los recorridos, yendo de Suzhou a Shanghai paramos a almorzar en Zhouzhuang, pequeo poblado vinculado a travs de canales que sirven de vas de comunicacin. En la llamada Venecia de China me acerqu a un pequeo puesto de venta de artesanas y te. Al verme, el anciano que atenda su comercio me pregunt a travs del traductor- de dnde vena, le contest: de Venezuela. Esta vez no hubo necesidad de traduccin. Su repuesta fue clara. Chvez y una sonrisa asom a su cara surcada de arrugas.

Recuerdo mi visita a Argelia hace tres aos invitado a dar un par de conferencias a la Academia Diplomtica de ese pas. En el momento de mi salida cuando haca la fila para hacer los trmites migratorios, un oficial revisaba los documentos. Al reparar en mi pasaporte venezolano me dijo Venezuela, Chvez y me hizo pasar por la fila preferencial reservada a los diplomticos.

Un amigo francs me contaba que su hermana, acostumbrada a viajar a lugares exticos, decidi conocer Kirguistn, pas montaoso del Asia Central de alrededor de 200 mil kilmetros cuadrados y poco ms de 5 millones de habitantes. Su economa gira en torno a la produccin agrcola y ganadera. La visitante europea lleg a Biskek, la capital, y de inmediato se traslad va terrestre a un pequeo poblado situado a ms de 4000 metros de altitud distante unas 6 horas de la urbe a la que haba arribado, se adentr en un mercado de animales en el que se comerciaban reses, ovejas y caballos. Con absoluto estupor descubri que uno de los campesinos que venda su ganado, portaba orgullosamente una franela en la que se lea Chvez. 10 millones

Hace un mes, en Ciudad de Mxico, tom un taxi para ir al aeropuerto. El conductor al escuchar mi voz, me dijo Usted es de Venezuela, cmo est el presidente Chvez? Y a continuacin como una exhalacin expres con vehemencia que mala suerte la de Mxico. Chvez debi haber nacido aqu. Los pobres no estaramos mal.

Un par de das atrs, encontrndome en el Hotel Alba con un grupo de amigos colombianos que vinieron a las exequias del Comandante, se nos acerc un hombre de unos 45 aos, serio, circunspecto, quera conversar, indagaba acerca de cmo nos sentamos y cmo vivamos el momento. Nos dijo que se llama Carlos Andrada, que es de Villa Mara, una pequea ciudad cercana a Crdoba en Argentina, trabaja como maestro de educacin fsica en un bachillerato en su ciudad. Relat que regresaba del trabajo la tarde del martes 5, cuando escuch en la radio de su carro la infausta noticia del fallecimiento del presidente Chvez. No tuvo dudas, la determinacin fue inmediata, se comunic a una agencia de viajes solicitando un boleto a Caracas para el da siguiente. No le import que le costara el equivalente a un sueldo mensual. Quera dar tambin su adis al Comandante. Pens que los hijos de San Martn y Bolvar deban igualmente marchar unidos a dar el postrer homenaje a quien haba amado por igual a las dos tierras de la Patria Grande y as lo hizocamin 22 horas hasta llegar a la Academia Militar donde realiz su annimo tributo al hombre que yaca para la posteridad.

Son slo algunos ejemplos que hacen patente la accin del Comandante Chvez en las ms distantes y distintas latitudes y longitudes del planeta, aunque desde hace algunos aos, pueblos humildes de diferentes pases haban tomado su nombre para consagrarlo ante la historia

Hoy, las 700 familias del barrio que lleva su nombre en Engativ al occidente de Bogot no escatiman para manifestar su tristeza y deseo de rendirle homenaje, y recorren apesadumbrados el barrio que el Comandante nunca pudo conocer. Sus calles y casas se han llenado de flores, banderas a media asta, fotos y carteles con las frases Comandante, t no has muerto, as mismo han celebrado una misa por el alma del presidente Chvez como resea Radio Caracol de Bogot.

Otro tanto, ocurre en Managua, Nicaragua, las calles polvorientas del barrio que lleva el nombre del lder venezolano no esconden su dolor, pero tambin el orgullo de vivir en un lugar que se llama Barrio Hugo Chvez. Situado a orillas del Lago de Managua, al costado de la ruta al aeropuerto internacional Augusto C. Sandino, en el barrio viven 564 familias que hace doce aos ocuparon un terreno baldo y levantaron precarias viviendas.

As mismo, ya en enero de 2009 la figura del presidente venezolano haba llegado al Medio Oriente cuando una aldea del norte de Lbano cambi el nombre de una de sus calles, bautizndola "Hugo Chvez". En la ocasin Mohamed Webhe alcalde de Bireh la localidad de 17 mil habitantes que tom tal decisin manifest que "Es lo menos que podemos hacer por ese gran hombre que hizo revivir la esperanza en nuestros corazones y tom una revancha en nuestro nombre frente a la entidad sionista. Agreg que se trata de un gesto destinado a "honrarlo y a levantarnos el nimo".

De la misma manera ser bautizada una calle en Cisjordania, Palestina. El alcalde del pueblo Fawzi Abid explic que "El deceso de Chvez es una prdida para todo el mundo y para el pueblo palestino en particular, porque fue un gran apoyo (para la defensa) de los derechos palestinos.

La diplomacia de los pueblos de la que habl el presidente ha estado presente y se ha puesto en funcionamiento. Con ella el Comandante se senta a gusto. La posibilidad de intercambiar de manera directa se puso de manifiesto en cada viaje al extranjero. Lo vimos conversando con los habitantes de Santa Marta en Colombia, recibiendo la bienvenida musical y compartiendo con el pueblo de Malabo en Guinea Ecuatorial o corriendo junto al pueblo haitiano cuando visitara Puerto Prncipe en marzo de 2007. Adems de las relaciones gubernamentales, ese contacto directo con el pueblo era la manera como se realizaba la poltica internacional de su gobierno.

Finalizo contando una ancdota de cuando trabaj como Director de Relaciones Internacionales en la presidencia. Un noche muy tarde, ya en la madrugada, el presidente Chvez y su comitiva llegamos a Asuncin, Paraguay en visita oficial durante el gobierno del presidente Nicanor Duarte. Por lo avanzado de la hora, nos dirigimos directamente al hotel donde nos hospedaramos. A la llegada al mismo, el Presidente vio a dos nios que no superaban los 10 aos en la puerta del hotel. Despus supimos que eran hermanos. Se acerc a ellos y les pregunt porqu estaban ah a esa hora. Los nios contestaron que no haban comido. De inmediato orden que trajeran alimentos y se puso a conversar con ellos. Los interrog sobre su casa, sus padres, si estudiaban, hasta que despus de un largo rato, instruy que los llevaran a su casa y se preocuparan de su atencin.

Pasaron unos meses y volvimos a Asuncin, esta vez a una reunin Cumbre de Mercosur. Nuevamente llegamos en horas de la madrugada y, otra vez al arribar al hotel estaban los mismos nios que lo llamaron Chvez, Chvez. El presidente repar en ellos y se acerc de nuevo con la idea de increparlos por estar fuera de su casa a tal hora. Les pregunt qu hacen aqu? No han comido? Ellos le respondieron. Hemos comido todos los das desde que viniste la vez anterior. Ahora vinimos a saludarte porque sabamos que venas al Paraguay.

Fuente: http://www.ciudadccs.org.ve/?p=398558



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