Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2013

Las elecciones presidenciales del 14 de abril y las tareas de la revolucin

Jorge Martn
International Marxist Tendency


Es muy difcil transmitir ni siquiera una fraccin del dolor y la emocin que ha presenciado Venezuela en la ltima semana. Segn algunas apreciaciones, dos millones de personas salieron a acompaar el fretro desde el Hospital Militar hasta los Prceres dnde ha estado expuesto en capilla ardiente. La ruta seguida tiene 8 km y la procesin funeraria tard ms de 7 horas en recorrerla, debido a la enorme cantidad de gente que se agolpaba.

Cortejo fnebre

En los das siguientes, cientos de miles de personas, probablemente varios millones, guardaron fila durante horas, en algunos casos durante das, para despedirse del presidente. No se trata solamente de las misiones sociales que ha aplicado el gobierno bolivariano, sino, sobretodo, del sentimiento de que en los ltimos 14 aos, la aplastante mayora de la poblacin, trabajadores y trabajadoras, los pobres, campesinos, y muchos que se describen como de clase media, por primera vez ha tomado el futuro en sus propias manos. El profundo sentimiento de orgullo y dignidad que proporciona al pueblo trabajador el participar directamente en la revolucin, haberla defendido contra los repetidos embates de la oligarqua y el imperialismo, crearon un vnculo muy fuerte con el presidente.

Mario Escalona, activista comunitario de Yaracuy, que fue entrevistado por Ewan Robertson en su excelente crnica del funeral lo explicaba de esta manera:

Estoy aqu representando esta nueva patria que fund el comandante. Venimos de una lucha, como nos dijo el comandante en su mensaje final. Tambin venimos de los consejos comunales, somos voceros de consejos comunales, del poder popular, la herramienta que Hugo Chvez nos dej. A todo el pueblo de Venezuela y a todo el mundo le decimos: Chvez no muri, est en nuestros corazones.

Claramente, el dolor no era el nico sentimiento que dominaba en estos das, tambin haba una firme determinacin a defender las conquistas de la revolucin y llevarla hacia adelante. Un indicio de ellos es el hecho de que inmediatamente que se hizo el anuncio de la muerte de Chvez, un grupo de motorizados del 23 de enero fueron a Chacao, dnde un pequeo grupo de estudiantes opositores se haba encadenado exigiendo una fe de vida de Chvez, y les dispersaron rpidamente, pegndole fuego al campamento. No han regresado.

Un camarada en Caracas nos describi una conversacin que haba tenido con un grupo de militantes de base en el camino hacia el funeral. Uno de ellos era una mujer, oficial de la reserva, cuyo hijo estaba haciendo el servicio militar en la frontera. Ella dijo que hablando con su madre le haba dicho que si pasaba algo, le dejara su hijo menor, tomara un fusil y se ira a defender la revolucin. Aadi que desde su punto de vista, la mejor manera de defender la revolucin era hacer de cada casa un cuartel, que el pueblo tena que estar armado. Aadi que ella no deseaba un conflicto fratricida entre venezolanos, pero que haba que defender la revolucin, con las armas si fuere necesario, contra cualquier agresin de la oligarqua y el imperialismo.

Muchos que por un motivo u otro no haban participado activamente en el movimiento revolucionario durante un perodo de tiempo se estn reactivando. Hay un sentimiento de que ahora que Chvez ya no est al frente, la tarea de defender y completar la revolucin recae sobre los militantes de base.

Estas ancdotas revelan el autntico estado de nimo de las masas. La clase dominante est asustada. Las primeras muestras de alegra por la muerte de Chvez en algunas urbanizaciones de clase media-alta se desvanecieron rpidamente, la base de los esculidos se recluy en sus casas y el intento de organizar un cacerolazo en el Este de Caracas fracas estrepitosamente.

Los medios de comunicacin burgueses y el imperialismo estadounidense han insistido en la idea de que hay que respetar la Constitucin y que la transicin tiene que ser con todas las garantas democrticas. Implicitamente quieren transmitir la sensacin de que alguna manera el sistema autocrtico travestido de democracia del que hablaba el editorial de El Pas, va a violar la constitucin y las reglas democraticas. La oposicin democrtica en Venezuela fue ms lejos, denunciando que la juramentacin de Nicols Maduro como presidente encargado era un golpe constitucional y boicoteando la sesin de la Asamblea Nacional en la que se ratific la misma.

!Cuanta hipocresa! Estos son los mismos que se opusieron a la Constitucin Bolivariana, la quemaron en sus marchas y suspendieron todos los derechos democrticos y garantas constitucionales durante el golpe de abril del 2002, en el que Washington tambin particip y que cont con el aplauso de El Pas.

Desde un punto de vista estrctamente legal no tienen razn. Chvez no era solamente presidente electo, sino que haba sido re-elegido e incluso antes de jurar su nuevo mandato ya haba realizado nombramientos de gobierno. La constitucin establece claramente que en caso de ausencia absoluta del presidente, el vice-presidente tomar posesin y se convocarn nuevas elecciones en un plazo de 30 das. No se poda haber diseado un procedimiento ms democrtico, uno que, por cierto, no existe en otros pases, dnde la muerte del presidente no lleva a la convocatoria de nuevas elecciones. En los EEUU por ejemplo, si el presidente muere es reemplazado por el vice-presidente que termina el mandato, sin convocar nuevas elecciones. Ni que decir del caso de Espaa, dnde el jefe del estado no es ni siquiera elegido ya que hay una monarqua, y el actual Rey Juan Carlos I fue nombrado sucesor del jefe del estado por el dictador Franco.

Sin embargo, de lo que aqu se trata no es de la legalidad constitucional. A la clase dirigente venezolana le es en realidad indiferente si Maduro (el vice-presidente) o Cabello (presidente de la Asamblea Nacional) suceden a Chvez durante cinco semanas hasta las presidenciales del 14 de abril. Lo que les interesa es crear un clima permanente de incertidumbre, y manchar todas las instituciones con la sospecha de su ilegitimidad.

Esta campaa ha provocado una contra reaccin furiosa por parte del pueblo revolucionario, harto de que la llamada oposicin democrtica, los que organizaron el golpe, est constantemente cuestionando la legitimidad democrtica de la revolucin.

El principal dirigente de la oposicin, Capriles, se lanz a la ofensiva el viernes 8 de marzo, justo despus del funeral, en unas declaraciones en la que afirmaba que la decisin del Tribunal Superior de Justicia de que Maduro deba tomar posesin como presidente era un fraude constitucional y dicindole, en tono arrogante y despectivo: Nicols, a tu nadie te elegi presidente, chico. Esto se combin con una campaa repugante de la oposicin que atacaba a Nicols Maduro por haber sido chfer de autobs, revelando el profundo odio de clase que inspira a estos demcratas. La oligarqua, los banqueros, capitalistas y terratenientes que han gobernado el pas como su finca privada durante la mayor parte de los ltimos 200 aos, creen firmemente que tienen el derecho divino a gobernar y no pueden tragar que alguien que provena del pueblo y hablaba el lenguage del pueblo fuera presidente, en el caso de Chvez. Ahora insisten que un simple chofer no puede ser presidente.

Para aadir insulto a la injuria, el domingo, en otra rueda de prensa, Capriles dijo que la direccin bolivariana haba mentido durante dos meses sobre la enfermedad de Chvez y adems que haban mentido sobre la hora y las circunstancias de su muerte. Quien sabe cuando muri dijo, sin presentar prueba alguna de estas acusaciones tan graves y sin permitir preguntas de los periodistas presentes. La reaccin que esto provoc fue tal que Maduro advirti a Capriles que estaba levantando un tsunami popular de rabia que poda llevar a la violencia.

Maduro se inscribe como candidato

Maduro se inscribe como candidato Como demostracin grfica de la correlacin de fuerzas, una enorme concentracin acompa a Maduro cuando fue a inscribirse como candidato en el CNE. Respondiendo a los insultos de la oposicin !lleg manejando un autobs!. El candidato opositor Capriles ni siquiera fue a registrarse personalmente. Nadie le acompa. Al final de la enorme mobilizacin bolivariana, miles se quedaron discutiendo y gritando consignas. Entre ellas una que refleja muy bien el sentir de las masas: el peo no es con Chvez, el peo es con nosotros. Capriles haba acusado a Maduro de convertir la campaa en una batalla entre Chvez y Capriles. El pueblo en su sabidura le respondi que en realidad ni siquiera se trataba de Chvez, sino de la voluntad del pueblo trabajador revolucionario.

Las elecciones presidenciales del 14 de abril se celebrarn immediatamente despus de la conmemoracin del aniversario del golpe de abril del 2002 y la mobilizacin revolucionaria que lo aplast, lo que servir como recordatorio de lo que est en juego. No hay duda de que se producir una nueva victoria para la revolucin. Las masas revolucionarias consideran la eleccin como un tributo a Chvez y una reafirmacin de la necesidad de continuar con la revolucin. Apoyarn de manera aplastante a Maduro en la medida que es el candidato propuesto por Chvez en diciembre, cuando advirti sobre la gravedad de su estado de salud. Es no significa que le estn dando un cheque en blanco.

Maduro ser juzgado sobre la base de sus actos y con la vara de programa de la revolucin. No ser la juventud sifrina de las urbanizaciones del Este de Caracas, ni los leguleyos instruidos, ni las damas y caballeros con educacin, la gente de apellidos como les llam Maduro. No ser la oligarqua que odia el hecho de que venga de un pasado obrero, quien le juzgar.

Ms bien sern los obreros industriales de Guayana en su lucha por el control obrero; las mujeres revolucionarias de Gotcha, la fbrica ocupada en Aragua; los militantes revolucionarios de los consejos comunales del 23 de enero, Catia, Antmano, Petaro y dems barrios pobres del pas; los obreros petroleros; los campesinos que han visto a los suyos caer ante el sicariato de los terratenientes; los indgenas Yupka cuyo cacique fue asesinado dos das antes de la muerte del presidente; los jvenes y obreros que se han unido a las milicias; etc. Ellos pondrn a Maduro y el nuevo gobierno bolivariano a prueba, exigiendo lealtad a los objetivos socialistas de la revolucin, que no haya conciliacin con la oligarqua, que no se rebaje el programa, que no haya concesiones a aquellos cuyo nico inters es destruir la revolucin y sus conquistas. Ellos sern los que resistirn y luchar contra cualquier intento de la burocracia y los reformistas por seguir bloqueando la voluntad revolucionaria de las masas.

Justo antes de la muerte de Chvez ya se estaba abriendo el conflicto contra la burocracia dentro del movimieno bolivariano. Por ejemplo, en relacin a la seleccin del candidato a la Alcalda Mayor de Caracas. Por presin de la base (que vot en nmero significativo por candidatos revolucionarios alternativos en las elecciones regionales del 16 de diciembre), la direccin del PSUV haba anunciado elecciones por abajo para seleccionar a todos los candidatos para las elecciones municipales (que ahora han sido pospuestas). Sin embargo, se anunci posteriormente que esto no se iba a aplicar a las elecciones para la Alcalda Mayor. El motivo, qued claro para todo el mundo: el antiguo ministro del comercio y uno de los representantes ms conocidos del ala izquierda del movimiento, Eduardo Samn, haba anunciado su intencin de presentarse.

El asesinato del cacique Yupka Sabino Romero el 3 de marzo tambin provoc una ola de indignacin entre los activistas revolucionarios de base. Todo el mundo saba que Sabino haba sido amenazado de muerte. Su padre, de 109 aos, muri como consecuencia de una golpiza el ao anterior. El motivo? Su papel dirigente en la lucha por el reconocimiento de las tierras indigenas en una zona, la Sierra del Perij en la frontera con Colombia, dominada por rancheros, compaas mineras y paramilitares. Y sin embargo no se hizo nada por protegerle a l y a la lucha que representaba. Los terratenientes y las compaas mineras son directamente responsables de su muerte. Pero el estado burgus es cmplice. El propio Chvez haba declarado pblicamente que entre los hacendados y los indios, ste gobierno est con los indios, y ya en el 2011 haba dado rden de expropiar las tierras para entregarselas a los indgenas. Sin embargo, como en muchas otras ocasiones, esto fue bloqueado por burcratas en los ministerios, jueces y militares. En noviembre del 2012, los Yupka viajaron a Caracas, superando el bloqueo de cuatro alcabalas, para presionar por sus reivindicaciones y entrevistarse directamente con Chvez. En esa ocasin, Sabino Romero lo dijo claramente: nosotros hemos sido revolucionarios y socialistas durante muchos aos, pero el Ministerio nos manipula. El problema no es Chvez sino los que le siguen [en el escalafn].

Los elementos de control obrero en las industrias bsicas en Guayana, que fueron introducidos por el propio presidente respondiendo a las reivindicaciones de los obreros, han sido prcticamente erradicados en una campaa feroz por parte de la burocracia estatal, el gobernador bolivariano, los burcratas sindicaleros de la FBT y aquellos que responden a los intereses de las multinacionales.

Por dar slo un ejemplo ms, los trabajadores de Cermicas Caribe en Yaracuy, llevan tres aos luchando por el contraro colectivo y sin aumento salarial, derrotando un intento del patrn por imponer un sindicato patronal. Ahora han tomado la decisin de establecer un resguardo obrero de las instalaciones ante el temor de que el patrn declare la bancarrota y se lleve la maquinaria para romper el sindicato. En todo este proceso los trabajadores han sido ignorados por parte de la inspectora de trabajo y el coordinador regional del trabajo. Hace ms de un ao el propio Chvez intervino en el conflicto dando instrucciones claras de que si los empresarios no atendan a las reivindicaciones de los trabajadores se expropiara la fbrica. No se llev a cabo.

Todos estos son ejemplos de las divisiones que existen dentro del propio movimiento bolivariano entre los obreros y los pobres revolucionarios y aquellos que cnicamente juran lealtad a Chvez y a la revolucin bolivarian, pero que en realidad no son ms que la quinta columna de la oligarqua dentro del movimiento. Los enemigos de la revolucin son la oligarqua y el imperialismo, pero tambin aquellos burcratas y cargos corruptos que bloquean la iniciativa revolucionaria de las masas, rebajan y diluyen polticas propuestas por el propio Chvez y en general quieren mantener el proceso revolucionario firmemente dentros de los estrechos lmites del capitalismo.

La clase dirigente todava controla palancas bsicas de la economa, y las utiliza para sabotear la voluntad democrtica de la mayora, a travs del acaparamiento, la especulacin, la fuga de capitales y una huelga de inversiones. El aparato del estado, que sigue siendo bsicamente un estado capitalista, es un obstculo para completar la revolucin.

En julio del 2011, con las notcias sobre el estado de salud del presidente, la clase dirigente lanz una campaa sobre la necesidad de una supuesta transicin. Chvez les respondi de forma tajante: aqu la nica transicin que est en marcha y tenemos que acelerar y que tenemos que consolidar es la transicin del modelo capitalista, que est acabando con el mundo, al modelo socialista, que es la salvacin de la humanidad."

Depende de los activistas revolucionarios de la clase trabajadora en Venezuela el asegurarse de que esto se lleva a cabo, mediante la expropriacin de la oligarqua y la destruccin del estado capitalista, sustituyndolos por la planificacin democrtica de la economa y una nueva institucionalidad revolucionaria basada en los consejos socialistas de trabajadores, los consejos comunales y las milicias. Las elecciones del 14 de abril sern slo un paso en esta lucha por completar la revolucin.

Fuente: http://www.marxist.com/venezuela-elecciones-presidenciales.htm



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