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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2013

Un breve y luminoso texto de Antonio Gramsci sobre filosofa, sociologa de la ciencia y educacin cientfica

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Marta Arnal, que me ense ros y montaas


En una de las anotaciones que Francisco Fernndez Buey dej escritas para su nuevo libro sobre humanidades y tercera cultura [1] puede leerse: Nota. Gramsci: Con un punto de vista ms ecunime que el de los filsofos alemanes de la crisis tambin Antonio Gramsci escribi, hacia 1932, en los Cuadernos de la crcel, sobre la infatuacin por la ciencia y la supersticin cientfica; pero para luchar contra ella Gramsci propone, precisamente, un mejor conocimiento pblico de las nociones cientficas esenciales. Vaselo en Sobre la supersticin cientfica, A. G. Para la reforma moral e intelectual. Los Libros de la Catarata, Madrid, 1998.

Efectivamente, mejor resumen imposible, el texto del revolucionario sardo fue escrito entre 1932 y 1933, pertenece al Cuaderno XI, y fue seleccionado por el propio Francisco Fernndez Buey para la antologa que l mismo prepar y edit, con prlogo del malogrado Antonio A. Santucci, para Pensamiento crtico de Los Libros de la Catarata, una coleccin que tambin l codiriga con su discpulo, amigo y compaero Jorge Riechmann [2].

Es justo y conveniente recordar (y comentar brevemente) el texto gramsciano.

Hay que notar que junto a la ms superficial infautacin por la ciencia, seala el autor de los Quaderni, existe en realidad la mayor de las ignorancias respecto de los hechos y de los mtodo cientficos. La descripcin y valoracin no ha perdido su actualidad ni correccin; la percepcin grasmciana apunta, sigue apuntando a una de las paradojas centrales de nuestra situacin.

La creciente dificultad de los saberes y procedimientos cientficos no se le escapa al antifascista encarcelado. Hechos y mtodos, prosigue, son cosas ambas muy difciles y que cada vez tienden a serlo ms por la progresiva especializacin en los nuevos campos de investigacin. Podemos suponer lo que pensara sobre nuestra actual hiperespecializacin 80 aos despus.

Sigue Gramsci apuntando, y el paso es especialmente brillante, que la supersticin cientfica conlleva ilusiones tan ridculas y concepciones tan infantiles que hasta la supersticin religiosa acaba ennoblecida. Por qu? Porque los avances cientficos, lo que comunista internacionalista en expresin de la poca llama el progreso cientfico, ha hecho nacer la creencia expectante en un nuevo tipo de Mesas que convertir esta tierra en el pas de Jauja. La falsaria ideologa tecno-cientificista que asegura, contra toda aproximacin crtica y contra toda descripcin social objetiva, la resolucin va progreso cientfico de los conflictos, problemas y desigualdades sociales.

Pas de Jauja, ensoacin abonada y no externa a sus propios promotores, que Gramsci describe magnficamente: como si las fuerzas de la naturaleza, sin que intervenga la fatiga humana, sino por obra de mecanismos cada vez ms perfeccionados, fueran a dar a la sociedad, y en abundancia, todo lo necesario para satisfacer sus necesidades y vivir cmodamente. La creencia, no por casualidad por supuesto, sigue estando esculpida en hierro en la mente de muchos colectivos. Vale la pena destacar la mirada equilibrada, de lmites, casi ecologista avant la lettre, que Gramsci parece transitar en este brillante paso.

Hay que combatir, pues, esta infautacin; sus peligros son evidentes. Cules? La fe abstracta y supersticiosa en la fuerza taumatrgica del hombre, escribe un magnfico Gramsci dialctico, lleva paradjicamente a esterilizar las bases mismas de la fuerza humana y contribuye a destruir todo amor al trabajo concreto y necesario, como si se hubiera fumado una nueva especie de opio. La denuncia de la apuesta fustica, a la consideracin quimrica en la peor de sus acepciones de la empresa tecnocientfica, y el desprecio al trabajo concreto, a sus valores y complejidades, a su misma necesidad, es, sigue siendo ms que pertinente.

Hay que combatir, pues, esta infautacin con varios medios, prosigue, de lo cuales el ms importante son palabras de Gramsci- debera ser: facilitar un mejor conocimiento de las nociones cientficas sencillas. En absoluto abandono, en absoluto bsqueda de otro tipo de conocimiento no-cientfico o supuestamente superador del muy limitado saber tecno-cientfico sino mejor conocimiento de las nociones bsicas de las ciencias, instruccin real en este mbito de la cultura humana. Ninguna concesin al irracionalismo anticientfico.

Para ello, va concluyendo el autor de La revolucin contra El Capital, lo que conviene es que el trabajo de divulgacin de la ciencia lo hagan los propios cientficos y estudiosos serios. Trabajo de divulgacin, pues, de educacin cientfica de la ciudadana, hecho no slo por cientficos sino por estudiosos serios, informados, que no tinen por qu ser cientficos, que sepan en verdad de qu estn hablando. No, por el contrario, por periodistas sabelotodo o autodidactas presuntuosos. Tal cual. La pregunta es pertinente: aparte de mil cosas ms, era Gramsci vidente tambin?

En realidad, es el excelente toque final, como se espera demasiado de la ciencia, se la concibe como una superior hechicera, como una forma idolatrada de ideologa, y por eso no se logra valorar de manera realista lo que la ciencia ofrece en concreto. El racionalismo temperado de Gramsci, su llamada al realismo poltico y cultural en la consideracin social de la ciencia, hecha adems en condiciones difciles, casi insoportables, es si cabe an ms digno de admirar.

Nunca tanto en tan pocas lneas. Se entiende que el texto de Gramsci pudiera servir de inspiracin a Manuel Sacristn [3] y Francisco Fernndez Buey, dos de sus grandes estudiosos y continuadores? Una conjetura, una sugerencia: leer La ilusin del mtodo y muchos artculos de Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa (y otros materiales inditos) desde la mirada esbozada por el autor de los Quaderni en este breve, magnfico e imprescindible texto.


Notas:

[1] De prxima aparicin en El Viejo Topo, con prlogo de Jorge Riechmann y Alicia Durn.

[2] Con la antologa de Gramsci se abra la coleccin crtica de los Libros de la Catarata.

[3] La siguiente nota fue escrita por Sacristn como entrada Gramsci para el Diccionario de filosofa de Dagobert D. Runes cuya traduccin l mismo coordin:

Antonio Gramsci (1891-1937). Poltico y filsofo italiano, fundador del PCI. Estudi lingstica y Filologa (sobre todo Glotologa) en la Universidad de Turn, sin llegar a terminar la carrera por su dedicacin a la poltica... Encarcelado en 1926, muere el 27 de abril de 1937, a los seis das de haber cumplido la condena que el fiscal haba motivado con la frase Durante veinte aos tenemos que impedir que funcione este cerebro. La obra de Gramsci consta de artculos periodsticos anteriores a su encarcelamiento y de una treintena de cuadernos de notas escritos en la crcel (Quaderni del carcere). Las cartas escritas por Gramsci desde la crcel fueron consideradas por Benedetto Croce como una nueva pieza de la literatura italiana.

De Sacristn sobre Gramsci sigue siendo imprescindible El orden y el tiempo (Trotta, Madrid, edicin de Albert Domingo Curto). De Francisco Fernndez Buey, Leyendo a Gramsci (El Viejo Topo, Barcelona).


Salvador Lpez Arnal es miembro del Front Cvic Somos Mayora y del CEMS (Centre dEstudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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