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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2005

La Propuesta Republicana

Julio Anguita Gonzlez
Rebelin


Corresponde a los Estados Generales aprobar, impulsar y desarrollar en creciente concrecin, las lneas maestras de la propuesta republicana que hacemos a la sociedad para que en el seno de la misma se discuta y se asuma. Es decir se trata de que la III Repblica sea posible gracias a un proceso de preparacin, elaboracin y gestacin. Es lo que conocemos con el nombre de PROCESO CONSTITUYENTE.

Los sentimientos, adhesiones y compromisos que se manifiestan de manera creciente en apoyo del ideal republicano deben ir aterrizando ( si se pretende que ste sea una realidad) y confluyendo en torno a una propuesta que pudiramos llamar desde ya Principios y contenidos fundamentales de la Constitucin de la III Repblica. El debate en torno a esta cuestin consigue-junto con el avance de la idea republicana- la cohesin social en torno al proyecto de constitucional de la III Repblica. La idea central es que la Repblica debe venir de la mano de una gran mayora social perfectamente implicada en el proyecto, sus contenidos y sus valores cvicos. Es una mayora (la que buscamos) que sea transversal a las fuerzas polticas y sindicales; a las fuerzas y colectivos culturales y a los distintos imaginarios colectivos. La heterogeneidad de los mltiples constituyentes se transforma en homogeneidad (en absoluto rgida) mediante la participacin en el acervo constitucional.

Hemos venido planteando que nuestra apuesta por la III Repblica no se hace desde la "asepsia programtica" o desde la simple sustitucin de la Jefatura del Estado. Esto ltimo, sin ms, puede concitar apoyos y adhesiones inmediatos pero sin garanta de futuro y sin capacidad para formar la masa crtica que garantice la continuidad del proceso republicano. La III Repblica debe irse visualizando como la garanta de Derechos y Deberes, de Democracia en el ms amplio, profundo y radical sentido del trmino y desde luego como la encarnacin de la autntica Modernidad.

Somos conscientes de que pecamos de reiteracin al insistir una y otra vez en la ligazn del proyecto republicano a contenidos, valores, prcticas y mtodos sin los cuales nuestra propuesta sera flor de un da. El proceso constituyente no slo va conformando III Repblica sino tambin a los republicanos y a las republicanas que la harn posible la mantendrn y la extendern. No hay Repblica sin republicanos y republicanas. La Historia nos ensea que los grandes cambios polticos, sociales y culturales van acompaados de valores alternativos que conformas las nuevas instituciones y pretenden incidir en las practicas sociales. La profunda transformacin que supone la III Repblica no es tal sino crea tambin las condiciones para que surja el hombre y la mujer nuevos, distintos y renovados. Esta caracterstica de nuestro proyecto republicano le imprime una nota especfica de Cambio Cultural. Pero es que- adems-el mismo concepto republicano implica recoger, asumir y desarrollar todas las propuestas que con carcter universal y acuerdo generalizado (siquiera formalmente) constituyen los exponentes e hitos de las conquistas de la Humanidad Cules son los vectores que sometemos a debate para ir entrando en la estructura de la futura Constitucin republicana?

(I)
Derechos y Deberes Fundamentales
Los Derechos Humanos

En el texto constitucional deben figurar de manera ntida y pormenorizada los contenidos de la solemne Declaracin de Derechos Humanos del 10 de Diciembre de 1948 de las NNUU. En la actual Constitucin se recoge en el artculo 10 .2 " Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitucin reconoce se interpretarn de conformidad con la Declaracin Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificadas por Espaa". Conviene mayor concrecin y compromiso. Se tratara en este caso en trasladar los artculos tal y como estos aparecen.

En la Carta de la ONU que consta de 30 artculos son recogidos los derechos polticos y los derechos sociales. Faltaran incorporarse (como articulado especfico) los derechos que se suelen denominar como de tercera generacin: los derechos medioambientales. No slo porque aaden nuevos mbitos de derechos humanos sino porque -tambin- incorporamos al texto constitucional los grandes compromisos y acuerdos internacionales sobre esta materia.
La relacin de derechos conlleva la de los deberes. En el texto constitucional deberan recogerse con precisin los que dimanan del ejercicio de los derechos. Se trata de sealar la idea de que cada derecho implica un correspondiente deber hacia la sociedad.

La apuesta por los DDHH (incluidos los medioambientales) significa tambin el respeto escrupuloso al Derecho Internacional y a las Instituciones que lo representan, sin menoscabo de aportar propuestas de cambio para que stas mejoren continuamente. La Constitucin republicana de 1.931 aporta material suficiente en este sentido. El respeto hacia la Sociedad de Naciones recogido en artculos del citado texto constitucional es ms que evidente.
La incorporacin minuciosa y pormenorizada de la legislacin internacional y que es fuente de Derecho debe ser uno de los ejes fundamentales del proyecto republicano. Y ello permite adems situar a la Repblica en el centro de debate sobre la Globalizacin y participacin con otros Estados y Movimientos en buscar y realizar respuestas a ese reto globalizador de carcter neo-liberal.

Y en ese estado de cosas la Constitucin republicana debe contener los principios, definiciones y vectores de una concepcin europea plenamente estructurada por los principios, valores y contenidos de una Europa totalmente concorde con las grandes ideas que produjeron los proyectos de emancipacin y liberacin. Una Constitucin republicana y por ende profundamente democrtica no puede sustraerse al reto que los tiempos demandan.
En consecuencia con las tres generaciones de DDHH la futura Constitucin debe garantizar junto con los derechos polticos, los derechos sociales que de manera sucinta podramos representar en el siguiente polinomio:
Sociedad de Pleno Empleo-Desarrollo Sostenible-Reduccin de la Jornada Laboral-Proteccin Social Plena.
Y en concordancia con lo anterior el protagonismo, la responsabilidad y los compromisos de los Poderes Pblicos de la Repblica deben quedar ntidos y reglados.

(II)
Compromiso con la Paz


El precedente del artculo 6 de la Constitucin republicana de 1.931 es para nosotros una referencia de carcter imperativo. La renuncia la guerra como instrumento de poltica sita a la diplomacia, el dilogo y la erradicacin de las causas de los conflictos armados en el centro de la actividad poltica. Pero adems, induce y potencia los valores alternativos a los de la confrontacin y la exaltacin de cierto tipo de patriotismo violento, agresor y militarista. La idea central que debe recorrer toda la propuesta republicana es que la Seguridad no es una cuestin militar sino civil. La Seguridad implica la Justicia distributiva, el desarrollo sostenible, el bienestar social y una nueva fase en las relaciones internacionales. Ni que decir tiene que el rechazo a la Guerra preventiva, tanto en su versin USA como en la versin UE es total.

Todo lo anterior conlleva una nueva concepcin de la poltica de Defensa en Espaa. Se trata pues de abordar dicha cuestin en todas sus dimensiones: econmica, industrial, profesional, etc. Ni que decir tiene que la III Repblica deber realizar una poltica de desvinculacin progresiva del Vnculo Atlntico en favor de la pertenencia a organismos supranacionales que transformen la actividad castrense en intervenciones humanitarias de prevencin, interposicin e intervencin.

Esta cuestin es peliaguda en tanto que se sita en un terreno internacional nada procliva esta posicin. Sin embargo la futura Constitucin debe recoger tanto los principios como la obligatoriedad de actuar permanentemente en ese sentido. Una obligacin evaluada constantemente, tanto por las Cortes Republicanas como por los mecanismos reglados de intervencin y participacin ciudadana que en su momento se explicitarn.

Todo lo anterior supone una nueva concepcin de los ejrcitos y sus roles. Se trata de que sin excluir totalmente la tarea de una Guerra de estricta Defensa podamos ir caminando a unos nuevos roles de las FFAA, con otro tipo de cultura castrense totalmente ligada a los principios y valores que rigen una sociedad democrtica.

(III)
Una Repblica Federal


La propuesta de Estado Federal Republicano tiene en Espaa una honda e importantsima tradicin. Desde Eliseo Reclus hasta Pi y Margall la propuesta federal hunda sus races en dos caractersticas especficas de nuestra Historia:

1a.- La existencia durante siglos de varios reinos en la Pennsula Ibrica. Reinos que no eran todos cristianos ni hablaban lenguas romances. Las distintas fases y organizaciones del poder de Crdoba, los Taifas, Almorvides, Almohades, Benimerines y Nazares han marcado de manera singular nuestra historia colectiva. De tal manera esta ha sido as que autores como Menndez Pelayo han centrado la "Unidad de Espaa" en el Catolicismo; y esto ha tenido, y sigue teniendo consecuencias.

2a.- La especificidad de la organizacin poltico-social de Castilla y los Reinos de la Corona de Aragn junto con el carlismo subyacente o visible han obligado durante siglos a pactos entre la Corona y "sus reinos". El sentir "nacional" unitarios vino de la imposicin de la dinasta borbnica con Felipe V. Los intentos "unitarios" en torno a un proyecto comn han venido siempre desde la asimilacin de Espaa a algunas de sus partes. Sera importante que algn da se volviese a leer la obra de Valent Almirall.

Pero adems y como producto de nuestra atipicidad, no debemos olvidar que en nuestros lares la atomizacin, el espritu aldeano, la poltica de campanario circunscrita al municipio propio tiene una larga y an presente tradicin. Ombligusmo localista y centralismo uniformador e impuesto, son los extremos pendulares de una historia reiterada hasta la saciedad. Aquellos que intentaron-siquiera tmidamente- aplicar ciertas dosis de racionalidad y modernidad no vieron sus esfuerzos coronados por el xito. No olvidemos aqu tampoco el papel de la Iglesia Catlica en la formacin y desarrollo de ambos extremos.

En consecuencia nuestra propuesta republicana federal debe ser un intento positivo de acertar a exponer, ilusionar y racionalizar la superacin de las constantes tensiones en esta cuestin. Pero ello conlleva un perodo de reflexin y debate ciudadano (a ras de tierra) en el que la idea de constituir "unidad federal" sea la central y determinante. Es un debate doble: entre la ciudadana y entre los pueblos del Estado Espaol. Cuestiones como Simetra o Asimetra deben perder la carga de tensin que conllevan y enfrentarlas a la realidad cotidiana; despojarlas de tremendismo y contrastarlas con el desarrollo del Estado de las Autonomas actual.

Conservan todo su valor las reflexiones y propuestas de PI y Margall en torno a su Pacto Bilateral y Sinalagmtico.
Una propuesta federal en el siglo XXI y en el marco de la UE debe tener presente varias cuestiones:

a) El Estado federal es hijo del acuerdo y la voluntad libre reflejados en un texto constitucional.

b) En dicho texto deben recogerse con claridad las atribuciones, competencias y financiacin de las mismas de cada una de las tres administraciones que componen el Estado: la Federal, la de las federaciones o Estados federados y la Eocal (Ayuntamientos sin Diputaciones que desaparecan). As mismo debe quedar clara la jerarqua ejecutiva, normativa, legislativa y judicial entre las los tres poderes que gobiernan cada Administracin.

c) El Estado federal no es completo si no recoge en su Constitucin el Derecho de Autodeterminacin.

d) Y junto a estos principios hay que situar con carcter de lnea preferente de actuacin y de relacin entre las administraciones del Estado la aplicacin del PRINCIPIO DE SUBSIDIARIO AD.

(IV)
Democracia Radical


La expresin Democracia Radical es en el fondo una obviedad. Lo que ocurre es que son tantas y tan degradadas las aplicaciones histricas y actuales que se necesita un refuerzo lingstico para indicar que pretendemos desarrollar hasta sus ltimas consecuencias el concepto Democracia.

Y al desarrollarlo nos encontramos ante un universo de contenidos, formas y aplicaciones que conduce-si queremos ser consecuentes -a caminos, mecanismos y prcticas nuevas y, en consecuencia, conflictivas con el Poder y nuestras propias prcticas asumidas y asimiladas.

Es evidente que al desarrollar la Democracia en el sentido que apuntamos estamos ante un proceso en el que el ciudadano-ciudadana van beneficindose de cambios y transformaciones tanto en sus actitudes como en sus valores. En consecuencia planteamos una serie de propuestas en los distintos mbitos de la sociedad:

1. Ley Electoral estrictamente proporcional con un Colegio Nacional de Restos.
2. La circunscripcin para las Elecciones Generales y Autonmicas ser la Comunidad Autnoma.
3. El Senado se transforma en Cmara territorial. Desaparece como cmara de segunda lectura.
4. La Mocin de Censura se aplicar tras un debate y requerir la mayora absoluta.
5. Los Ministros podrn ser censurados y revocados tras el pertinente debate y votacin.
6. El Fiscal General del Estado, el Presidente del Consejo de RTVE y otros organismos y entes sern elegidos por el Congreso de los Diputados.
7. El actual desarrollo de la Inmunidad Parlamentaria debe hacerse ms restrictivo.
8. Se legislar para impedir la concentracin de Medios de Comunicacin en una o pocas manos (Ley anti-Trust).
9. Se aplicar un Cdigo tico del Cargo Pblico.
10. La figura del Defensor del Pueblo debe ser sustituida por un Consejo Ciudadano Federal con capacidad para intervenir en los debates, emitir informes que debern ser respondidos antes de poner en marcha cualquier Ley.
11. Los medios de comunicacin de titularidad pblica se diferenciarn en su programacin, estilo, y accesibilidad de los ciudadanos de los de titularidad privada.
12. Todas y cada una de estas medidas y otras en el mismo sentido se aplicarn a las dems instituciones y mbitos de las dems administraciones del Estado.
13. En los planes de Enseanza debern introducirse materias y asignaturas de ndole cvica y de conocimiento del funcionamiento de las instituciones democrticas. Estas asignaturas y materias tendrn un profesorado preparado y titulado para tal fin. Estas materias formarn parte del currculo obligatorio para el alumnado.
14. Las instituciones incentivarn (mediante normas y reglamentos) la Participacin Ciudadana en todos los mbitos y terrenos. Los Consejos Ciudadanos tendrn un papel decisivo.
15. La revocacin de cualquier cargo pblico puede realizarse a iniciativa popular y ciudadana con los requisitos y garantas marcadas por Ley.
16. El Referndum ser Vinculante.
17. La Iniciativa Legislativa Popular necesitar de menos requisitos para coronar sus objetivos polticos.

(V)
Un Estado laico


La Laicidad del Estado y de las Instituciones quedar recogida con claridad en el texto constitucional y ser mantenida en todas y cada una de las instituciones. La separacin del Estado de todas y cada unas de las distintas confesiones religiosas debe impregnar las actividades de todo tipo. Para mayor precisin es conveniente fijar cara al debate las caractersticas que conforman nuestra visin de la Laicidad:

1a) La Laicidad se apoya en dos pilares: la tica; en s misma libertad absoluta de conciencia, y el status cvico; que define la separacin de las Iglesias del Estado.
2a) La Laicidad establece estrictamente la diferencia entre dos universos distintos: el inters general y la conviccin individual.
3a) La Laicidad garantiza la existencia de una sociedad en la que la paz social no excluye, sino muy al contrario potencia, asume e impulsa el abigarramiento cultural producto de la coexistencia en relacin permanente de culturas diversas.
4a) La Laicidad es regla de vida en una sociedad democrtica.
5a) La Laicidad es explcitamente consustancial con la Repblica.
6a) La Laicidad impone que al Ser humano le sean dados, sin distincin alguna todos los medios necesarios para que sea l mismo, libre de sus compromisos, responsable de su desarrollo y dueo de su destino.
7a) El Humanismo laico reposa sobre el principio de la libertad absoluta de conciencia.
8a) La Libertad de espritu consustancial con la Laicidad es la Emancipacin ms all de la consideracin de todos los dogmas derecho a creer o no creer en Dios; autonoma del pensamiento frente a cualquier obligacin religiosa, poltica o econmica; liberacin de los modos de vida referentes a los tabes, las ideas dominantes y las reglas dogmticas.
9a) La Laicidad dirige todos sus esfuerzos para liberar a la infancia y a los adultos de todo aquello que les aliene o pervierta su pensamiento, especialmente de las creencias atvicas, los prejuicios, las ideas preconcebidas, los dogmas, las ideologas opresoras, las presiones de orden cultural, econmico, social, poltico y religioso.

Un Valor republicano:
la Austeridad

La Austeridad como eje del funcionamiento de las Administraciones pblicas significa un ejemplo contra el derroche, lo superfluo y la desidia ciudadana. La Austeridad es una racionalizacin objetivos y medios. Austeridad significa transparencia en las cuentas pblicas y combate a la evasin fiscal, revalorizacin y cuido de lo pblico. La Austeridad entendida como sobriedad en lo accesorio y abundancia de recursos bien administrados para las necesidades es una virtud que debe recogerse en los premios, galardones y reconocimientos pblicos. Austeridad y Derechos Medioambientales son las dos caras de la mima moneda.

NOTA FINAL
Quedara para un ulterior debate el papel, las funciones y mtodo de eleccin del Presidente de la Repblica.


Julio Anguita Gonzlez
UCAR (mayo 2005)

UCAR es la asociacin Unin Cvica Andaluza por la Repblica cuya web es
www.ucar.org.es, en ella est publicado el artculo as como en www.prometeo.org.es



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