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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2013

La herencia de Cheney en Iraq

Ramzy Baroud
Al-Ahram Weekly

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn.


Grupos vinculados a Al-Qaida estn causando estragos en Iraq, donde casi a diario se registran muertes como resultado de sus tcticas asesinas en constante innovacin. El aumento de la violencia militante en todo el pas se produce en el contexto del agravamiento de las tensiones sectarias, lo que subraya una verdadera crisis nacional que se puso a fermentar hace aos.

La lucha entre sunes y chies, sin embargo, refleja igualmente una polarizacin creciente en la regin de Oriente Prximo exacerbada en gran medida por la llegada de la llamada Primavera rabe.

En muchos de los anlisis polticos relativos a Iraq se echa de menos la [consideracin de la] guerra dirigida por Estados Unidos contra ese pas, cuyo impacto ha devastado a la sociedad iraqu como ningn otro acontecimiento de la Historia reciente de Oriente Prximo. Resulta muy engaoso hablar de los problemas actuales de Iraq ignorando a quienes fueron los primordiales artfices de dichas vicisitudes.

Casi todos los reportajes sobre la violencia en Iraq citan otra noticia sobre otro hecho violento en alguna otra parte del pas. En la actualidad, gracias a los textos con hipervnculos podemos rastrear la violencia iraqu tanto como de tiempo dispongamos. Al menos tres policas fueron asesinados por terroristas suicidas el 21 de febrero en la nortea ciudad iraqu de Mosul, informaba Reuters. Associated Press informaba el mismo da de un ataque a un puesto de control del ejrcito al norte de Bagdad, matando a cuatro soldados e hiriendo a otros cuatro. Unos das antes, una devastadora serie de atentados con bombas dirigidos principalmente contra zonas chies de Bagdad mataron al menos a 21 personas, informaba AFP. Se trata de una reaccin en cadena que no tiene fin y que parece nutrirse de s misma.

Sin embargo, lo que se echa de menos en la mayora de los reportajes es que la violencia en Iraq no ha sido autogenerada y que la actual divisin entre grupos y partidos polticos sunes y chies no es resultado de la falta de escrpulos que se manifiesta siempre en el proceso poltico de cualquier democracia en ciernes.

Escribiendo en The Atlantic bajo el ttulo Por qu nunca tendremos una explicacin completa de la guerra contra Iraq, DB Grady argumentaba que una de las principales razones de que la decisin de invadir Iraq siga siendo un misterio es que al ex vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney le gustara que siguiera siendo as. La hbil manipulacin por parte de Cheney de la clasificacin de asuntos polticos escriba, mantuvo su oficina sellada como una bveda a lo largo de los dos periodos de la presidencia de Bush.

Si se tienen en cuenta los malintencionados movimientos de Estados Unidos hacia Iraq con anterioridad a la invasin de marzo de 2003, las admisiones de los propios amigos neoconservadores de Cheney, sus think tanks, sus escritos y entrevistas, la devastacin que a la que se asisti durante toda la guerra, y los centenares de miles de documentos filtrados de conductas no declaradas durante la guerra, uno no puede sino apreciar el misterio.

La pretensin de ir a la guerra por parte de Estados Unidos no estuvo en modo alguno vinculada a los ataques terroristas del 11-S aunque los doctos en relaciones pblicas se las arreglaran utilizando esos terribles acontecimientos para convencer a un pblico conmocionado y mayoritariamente mal informado de que Iraq estaba vinculado de alguna manera a los ataques en el territorio de Estados Unidos. El entonces alto funcionario de la Administracin, Paul Wolfowitz, fue uno de los primeros en abogar por un cambio de rgimen en Bagdad inmediatamente despus de los ataques. El hecho es que Wolfowitz, uno de los ms fervientes neoconservadores pro-israeles de Washington, fue diseando activamente sus planes blicos en la dcada de 1990 porque la primera guerra contra Iraq no le dej satisfecho al no haberse eliminado la supuesta amenaza iraqu completamente. Cheney y Wolfowitz trabajaban en estrecha colaboracin para que se materializara su visin de un nuevo Oriente Prximo y Norte de frica. Los acontecimientos del 11-S no fueron la causa de la guerra sino el catalizador.

La guerra de Estados Unidos y la invasin de Iraq hace 10 aos no fue sino la continuacin de una conquista previa que, segn muchos halcones de la guerra, dej a Iraq gobernado por un Sadam Husein tocado pero no destruido. El entonces secretario de Estado estadounidense, James Baker, fue quien amenaz al ministro iraqu de Relaciones Exteriores, Tarek Aziz, en una reunin en Ginebra en 1991, dicindole que Estados Unidos destruira Iraq y lo devolvera a la Edad de Piedra. La guerra de Estados Unidos prolongada desde 1990 hasta 2011, incluy un embargo devastador y acab con una invasin brutal. Estas guerras carecieron de principios tanto como violentas fueron. Aparte de su enorme costo humano, se enmarcaron dentro de una terrible estrategia poltica destinada a hacer estallar la falla de las lneas sectarias y otras existentes en el pas a fin de desencadenar guerras civiles y el odio del sectarismo del que probablemente Iraq no se recupere en muchos aos.

Para Estados Unidos se trataba simplemente de una estrategia dirigida a disminuir la presin que afect a sus propios soldados y a los de los aliados cuando tuvieron que hacer frente a una resistencia potente en el momento que pusieron sus botas en Iraq. Para los iraques, sin embargo, fue una pesadilla petrificante que no puede expresarse ni en palabras ni en cifras. Segn estimaciones de la ONU citadas por la BBC, entre mayo y junio de 2006 un promedio de ms de 100 civiles eran asesinados en Iraq cada da a causa de la violencia. Asimismo, las estimaciones de ONU sitan el nmero de muertes de civiles en 2006 en 34.000. Ese fue el ao en que la estrategia de divide y vencers aplicada por Estados Unidos demostr ser ms exitosa.

El hecho es que Estados Unidos y Gran Bretaa conjuntamente destruyeron el Iraq moderno y ninguna clase de remordimiento o de disculpa que, de entrada, ni siquiera se han expresado alterar este hecho. Los antiguos amos coloniales de Iraq y los nuevos carecieron de fundamento legal o moral para invadir el pas devastado ya por las sanciones. Carecieron igualmente de cualquier sentimiento de misericordia, pues destruyeron a toda una generacin y sentaron las bases para un conflicto venidero que promete ser tan sangriento como el pasado.

Cuando la ltima brigada de combate estadounidense sala supuestamente de Iraq en diciembre de 2011, iba a ser el fin de una era. Los historiadores saben muy bien que los conflictos no terminan con un decreto presidencial o con el despliegue de tropas. Iraq nicamente entr en una nueva fase de conflicto y Estados Unidos, Gran Bretaa y otros siguen siendo parte integral de dicho conflicto.

Una realidad posterior a la invasin es que Iraq fue dividido en zonas de influencia basadas en criterios puramente tnicos y sectarios. En la clasificacin que hacen los medios de comunicacin occidentales de ganadores y perdedores, los sunes, acusados de haber estado favorecidos por Sadam, emergieron como los grandes perdedores. Como las nuevas elites polticas de Iraq se dividieron entre polticos chies y kurdos (cada partido, con su propio ejrcito privado, algunos reunidos en Bagdad y otros en la regin autnoma del Kurdistn), diversos grupos militantes sunes hicieron responsable de la difcil situacin a la poblacin chi.

La violencia sectaria en Iraq sobre la que recae la muerte de decenas de miles de personas est reapareciendo. Los sunes iraques, incluidas las principales tribus y los partidos polticos, estn exigiendo igualdad y el fin de su privacin de derechos en el relativamente nuevo y sesgado sistema poltico iraqu del primer ministro Nuri al-Maliki. Las protestas masivas y las huelgas en curso se han organizado con un mensaje poltico unificado y claro. Sin embargo, muchas otras partes estn aprovechando la polarizacin en todas las maneras imaginables.

El futuro de Iraq lo estn definiendo diversas fuerzas y casi ninguna de ellas est integrada por nacionales iraques que tengan una visin unificadora. Atrapado entre el amargo sectarismo, el extremismo, el hambre de poder, entre las elites acumuladoras de riqueza, los actores de las potencias regionales, los intereses occidentales y un legado de guerra extremadamente violento, el pueblo iraqu est sufriendo ms all de la angustia que la capacidad del puro anlisis poltico o las estadsticas puedan captar. La nacin orgullosa que contaba con un extraordinario potencial humano y una notable proyeccin econmica ha sido hecha aicos.

En un artculo del diario Baltimore Sun de 21 de febrero, Ralph Masi, profesor de la Universidad de Maryland, describa un encuentro con un arquitecto esencial de la guerra de Iraq, Richard Perle, quien se desempe como secretario adjunto de Defensa y presidente de la Junta de Poltica de Defensa. Perle que fue asesor del primer ministro israel, Binyamin Netanyahu se enfrent a Masi durante una charla en la Conferencia Anual sobre Estrategia del Instituto de Guerra del Ejrcito el da en que la estatua de Sadam era derribada por las fuerzas estadounidenses el 9 de abril. Le pregunt, 'Y ahora qu?', escriba Masi. Perle respondi: Irn o Siria, lo que gustes.

El partido de la guerra estadounidense, dirigido por infames lumbreras de la talla de Cheney, Wolfowitz, Perle y otros, puede que no haya visto realizada su visin de un nuevo Oriente Prximo y Norte de frica tal y como esperaban. Sin embargo, a la vista de la sdica guerra de Siria, una manifestacin de esa visin ha acabado por imponerse. En realidad, poco importa qu secretos y misterios contuviera la oficina tipo bveda de Cheney porque all est el impacto de su legado para que todo el mundo lo vea.

Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/News/1872/19/Cheneys-legacy-in-Iraq.aspx




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