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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2013

Expectativas y riesgos en el proceso de paz en Filipinas

Txente Rekondo
Rebelin


El pasado 15 de octubre el gobierno de Filipinas y representantes del Frente Moro Islmico de Liberacin (MILF) llegaron a un acuerdo para poner en marcha el proceso de paz que debera verse completado para el ao 2016. Desde entonces se han sucedido las declaraciones, los gestos y algn revs tambin.

A finales del pasado noviembre tuvo lugar una reunin en Indonesia, en la que tomaron parte los actores del proceso, junto a dos asociaciones mediadoras (la islmica Muhammaddiyah de Indonesia y la Comunidad de San Egidio), para abordar los posibles obstculos que el camino a recorrer puede encontrara, as como para poner las premisas para una implementacin del acuerdo de paz que tenga en cuenta las exigencias de todas las partes involucradas. Y todo ello teniendo en cuenta las bases de os anteriores procesos de paz y negociaciones habidos en el pasado. As mismo se programaron encuentros entre todas las partes implicadas para continuar en el camino de la reconciliacin.

La lucha del pueblo moro es la expresin de una marginalizacin histrico y sistematizada contra los grupos musulmanes, conocidos como Moros, que les ha llevado a una minorizacin en el sur del archipilago filipino. En esa poltica se han sucedido los colonizadores espaoles (siglos XVI-XIX), Estados Unidos (hasta la mitad del siglo XX) y los diferentes gobiernos filipinos desde la independencia de aquel pas en 1946. Frente a las reivindicaciones y luchas para mantener o recuperar su soberana por parte del pueblo moro, los gobiernos filipinos defienden la indisoluble unidad de su estado.

No obstante sera un error presentar esta situacin como un problema meramente musulmn, al contrario, tal y como defienden algunos analistas, el verdadero problema reside en la actitud y el legado de la colonizacin espaola, que apostando por un proceso colonizador y cristianizante, no quiso reconocer los derechos de los pueblos musulmanes del archipilago. Mientras que los dirigentes filipinos de aquella poca apostaban por un sistema poltico especial que reconociese a las comunidades no cristianas, los delegados cristianos, influenciados por Espaa, desecharon esa frmula, incrementando la marginacin y la represin contra el pueblo moro.

Desde los representantes moros se han venido sealando diferentes races histricas del conflicto, entre otras la anexin por la fuerza e ilegal de Moroland; al pacificacin militar; las leyes que justificaban la confiscacin de tierras; la filipinizacin de la administracin, destruyendo adems las instituciones polticas tradicionales; la colonizacin con migrantes de otros lugares del archipilago, principalmente cristianos; desprecio de la cultura mora.

Y todo ello adems, con unas causas ms contemporneas que vienen marcadas por la actitud de los gobiernos filipinos que tras protagonizar diferentes matanzas contra el pueblo moro en las ltimas dcadas, han impulsado polticas de pacificacin y desmovilizacin junto a la apuesta en ocasiones de una victoria militar.

La reciente iniciativa puede abrir la puerta a la esperanza en la solucin definitiva del conflicto. Durante todos estos aos, los representantes de l pueblo moro han llevado a cabo diferentes formas de lucha, incluida la lucha armada, apostando en ocasiones por negociaciones encaminadas a la bsqueda de una solucin y la paz, y ello junto a mediaciones diplomticas de algunos pases musulmanes.

El actual proceso de paz comenz en 1997, y en declaraciones de algunos conocedores de sus entresijos se ha ido moviendo con la velocidad de un glaciar, y adems ha tenido tres importantes parones, fruto de acciones armadas de uno u otro bando en unas ocasiones, y por la actuacin y el boicot de determinados poderes fcticos (polticos, militares y judiciales) filipinos.

En opinin de esas mismas fuentes en esta ocasin el acuerdo logrado resalta al menos por dos motivos. Por un lado se han acordado un frmula diferente para abordar el tema de la territorialidad (qu reas estarn bajo el nuevo gobierno Bangsamoro), as como la garanta de que el conjunto del pueblo moro pueda decidir si acepta o no los trminos del acuerdo final. Por otro lado, el acuerdo deja claro que la actual realidad administrativa y autnoma es disfuncional y ser reemplazada, lo que abre la puerta a la esperanza de una mejor frmula de gobierno.

Durante el proceso se ha discutido y negociado todo un abanico de temas, como la territorialidad, el reparto del poder o la redistribucin de la riqueza, as como otros aspectos relacionados con la normalizacin (la desmovilizacin, el desarme o la reintegracin).

Las negociaciones ms recientes sobre aspectos policiales o de impuestos, tiene que dar paso a la parte ms complicada del proceso, la implementacin del mismo. Para ello estos meses se han sucedido los gestos por ambas partes, como la visita del presidente de Filipinas, Benigno Aquino, el pasado mes de febrero al campamento principal del MILF para reunirse pblicamente con los representantes de la citada organizacin mora.

Este escenario no est exento de riesgos y obstculos. Algunos signos de inestabilidad dentro del territorio moro se han producido en los ltimos meses. La aparicin de un nuevo grupo escindido del MILF, Luchadores por la Libertad de Bagsamoro Islmico (BIFF) y contrario al proceso, las reticencias de algunos sectores del otros poderoso MNLF, que ven cmo su peso social puede disminuir tras el acuerdo, o la presencia de grupos armados entorno a Abbu Sayyaf son algunos riesgos que puede afrontar el proceso en los prximos meses.

Tambin est el rechazo del anterior status quo filipino, dispuestos a sabotear los avances de cualquier manera, o la utilizacin interesada en ese sentido del rido, una tradicin ligada a un cdigo de venganzas entre familias o clanes, que en ocasiones da pie a vendettas inter-comunales.

El reciente conflicto en torno a la provincia de Sabah, a da de hoy en territorio de Malasia, pero que ha sido reivindicada histricamente por los musulmanes filipinos, sobre todo por parte del sultn de Jol, puede ser utilizado por diferentes actores para frenar u obstaculizar el proceso de paz.

Los firmantes del acuerdo son conscientes de esos riesgos, de ah que diferentes representantes moros hayan sealado la necesidad de tender puentes con los colonos catlicos que llegaron a la zona durante el siglo XX y tambin hacia otros pueblos indgenas no musulmanes en Mindanao, conocidos como Lumad o Mangsa-Mamalu.

Conforme al nuevo acuerdo, una nueva realidad institucional, Bangsamoro debe reemplazar a la Regin Autnoma Musulmana de Mindanao, creada en 1989. Adems, la presencia de mediadores y observadores internacionales intenta dotar de un cierto blindaje al proceso. El futuro del pueblo moro conforme avance y se asiente el acuerdo de paz espera poder rentabilizar la riqueza material de su pas y dotar de un futuro mejor a un pueblo perseguido y castigado por las diferentes fuerzas coloniales que han ocupado su territorio.

Txente Rekondo. Analista Internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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