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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2013

Estuve en la crcel y qu hiciste, Bergoglio?

Mikel Arizaleta
Rebelin


Apenas elegido Papa Jorge Mario Bergoglio se ha desatado un fuerte debate sobre su pasado. Colabor Francisco con el rgimen militar argentino? El premio Nbel de la paz responde con un no, finados de un torturado en cambio sostienen que por supuesto que s.

He ledo con atencin un artculo clarificador de Annette Lange, publicado en Der Spiegel:

No lo puedo creer, estoy tan consternada y tan llena de ira que no s qu hacer, escribe una hermana del sacerdote torturado, ya fallecido, Orlando Yorio en un e-mail al periodista Horacio Verbitsky. Por fin Bergoglio ha alcanzado lo que tanto anhelaba.

Para Graciela Yorio fue l, Bergoglio, quien delat a su hermano y al jesuita hngaro Franz Jalics al rgimen militar, este hombre hambriento de poder que no impidi que ambos religiosos fueran encarcelados y torturados durante cinco meses cuando el actual Papa Francisco era nada menos que Jorge Mario Bergoglio, provincial de los jesuitas argentinos.

Los dos telogos de la liberacin fueron secuestrados el 23 de mayo de 1976 en un barrio, donde ejercan su ministerio y un trabajo social. Mucha gente de tendencia de extrema derecha vean nuestra presencia en estos barrios pobres y abandonados con recelo, recordaba el sacerdote Jalics en sus apuntes. Interpretaban el trabajo, donde vivamos, como apoyo a la guerrilla y nos denunciaron como terroristas.

Los esbirros del rgimen arrastraron a los dos jesuitas a la temida crcel de tortura, la Escuela de Mecnica de la Armada (Esma). A los cinco meses fueron abandonados en un descampado semidesnudos y drogados. Los sacerdotes se quejaron de Bergoglio ante el general de su orden, el padre Arrupe, por haber sido ya excluidos de la orden jesutica por supuesto contacto con mujeres y por conflictos de obediencia.

Para los torturados estaba claro: Bergoglio los haba dejado conscientemente en manos de los escuadrones de la muerte. El provincial jesuita rechaz las acusaciones diciendo que actu entre bastidores por la liberacin de Yorio y Jalics. En su autobiografa El jesuita, escrita en el 2010, dice Bergoglio: A mi edad y con las pocas conexiones que tena, hice lo que pude en mi intercesin por los secuestrados.

El abogado de derechos humanos, Marcelo Parrilli, interpuso contra l denuncia en abril de 2005 por supuesta implicacin en el secuestro poco antes del cnclave en el que Bergoglio fue el segundo ms votado y que renunci en pro de Ratzinger-. Un portavoz de los jesuitas calific el paso dado contra l como una calumnia. Bergoglio utiliz por dos veces ante el tribunal su derecho a no testimoniar. La abogada de derechos humanos, Myriam Bregman, sostuvo en el 2010 que las declaraciones de Bergoglio fueron evasivas. En el 2012, nada menos que 30 aos despus, se emiti una disculpa colectiva por parte de los obispos argentinos por los delitos, pecados, cometidos por la Iglesia en los aos 70.

Yorio, uno de los jesuitas torturados, no se recuper totalmente de la experiencia traumtica de la crcel. Muri en el 2000 en Uruguay. Franz Julics ha sobrevivido a ella refugindose en la meditacin y en la oracin permanente. En 1978 se march a Alemania, escribiendo ms tarde un libro: Ejercicios contemplativos. Y no quiso manifestarse sobre el tema cuando Spiegel intent hablar con l sobre el tema. Ha aclarado ya el tema con Bergoglio, dijo el portavoz de los jesuitas, Thomas Busch. Hace unos aos el padre Jalics por invitacin del arzobispo Bergoglio viaj a Buenos Aires, manteniendo una conversacin con l. No se conoce el contenido de esta conversacin.

Pero en el libro de Jalics de 1995 se dice cosa distinta: Antes del secuestro habra descrito y explicado a un superior la situacin precaria, de cmo l est jugando con nuestras vidas. El hombre le habra prometido informar del tema a los militares, comunicarles que ellos no eran terroristas. Pero docenas de documentos y la afirmacin de un testigo confirmaran que ese hombre no les defendi sino que les habra seguido inculpando. Lo mismo sostuvo por escrito su compaero torturado Yorio a finales de los 70, slo que ste s dijo su nombre: Bergoglio.

El premio Nbel de la Paz, Adolfo Prez Esquivel, sali el jueves en apoy del Papa en apuros: Bergoglio no fue ningn cmplice de la dictadura, manifest al BBC Mundo. Pero no puso en duda que la Iglesia guardara silencio durante la dictadura militar y que muchos obispos mantuvieran una postura pasiva en aquellos aos de barbarie y terror. El gobierno militar en Argentina de 1976 a 1983 llev a cabo una guerra sangrienta contra los enemigos del rgimen. Se calcula en unos 30.000 el nmero de desaparecidos, que fueron secuestrados, torturados y asesinados.

El analista e investigador argentino, Horacio Verbitsky, alias el Perro, ha escrito numerosos libros y ensayos sobre la seria conexin entre la Iglesia catlica y la dictadura militar. Public en el 2010 una entrevista con Graciela y Rodolfo, hermanos de Yorio, el jesuita secuestrado y torturado y que muri en el 2000. Segn esto Bergoglio expres en una conversacin personal que l en la clarificacin del problema apuesta totalmente por ser obra de los funcionarios del servicio secreto de la armada. Ellos habran llevado a cabo los interrogatorios de los encarcelados. Bergoglio tena conexiones importantes, supuestamente se reuni con el admirante Emilio Massera, uno de los miembros dirigentes de la Junta. El hoy Papa explic que quiso interceder discretamente en esta entrevista por los religiosos y que no tena nada que encubrir.

Conozco gente a los que ayud, dijo Rodolfo, el hermano de Yorio, y esto es lo que muestra su doble juego y su cercana con el poder militar. l sabe bandearse perfectamente en la ambigedad. El reproche amargo se resume en: Cuando el ejrcito ejecutaba a alguien, Bergoglio dice que no tena nada que ver, cuando le dejaban libre era l, Bergoglio, quien le haba salvado.

De ah que haya gente que le quiera hacer santo y gente que le tema y acuse.

De este relato se deducen graves conclusiones:

1.- La Iglesia argentina, 30 aos despus!, a trancas y barrancas reconoci haber cometido pecado (delito) en su postura frente al rgimen militar.

2- En esa postura de pecado por parte de la Iglesia, por dejacin en la defensa y salvaguarda de los derechos humanos de sus conciudadanos, el actual Papa no se distingui por lo contrario, como s otros, por ejemplo el obispo argentino asesinado por los militares el 4 de agosto de 1976: Enrique ngel Angelelli Carletti.

3.- Su postura es tildada por algunos de colaboracin o cuando menos de silencio. Dentro de la Iglesia argentina hubo gente que se manifest ntidamente por los derechos de sus conciudadanos y sufrieron por ello: fueron arrestados, encarcelados, torturados y asesinados o desparecieron para siempre. Bergoglio no form parte de aquel pequeo grupo de obispos argentinos que se enfrent a la dictadura militar.

3.- Dicho en romn paladn: Ni los arrestados, ni los torturados, ni los encarcelados, asesinados o desaparecidos oyeron o sintieron la mano caliente y amiga de aquel provincial de los jesuitas, hoy elegido Papa, en aquellos aos de barbarie e inhumanidad. Bergoglio no fue un scar Romero, aquel obispo del Salvador asesinado, que denunciara con valenta y espritu cristiano en sus homilas y prdicas las graves violaciones de los derechos humanos en su pas.

4.- Puesto que en el pasado no lo fue tan slo le queda el ahora. 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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