Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2005

Comunismo y religin en Rusia
Rojas Pascuas de Resurreccin

Israel Shamir
Rebelin


Traducido para Rebelin por Mara Poumier.

La fiesta de Resurreccin no cae en fecha fija. Es la ms importante en la liturgia ortodoxa, y se desplaza de marzo a mayo, segn los aos, con lo cual va creando un entretejido de fechas importantes en un mismo discurso metafsico. En el memorable ao 2000, la Pascua ortodoxa coincidi con la fecha de celebracin en Occidente, como proclamando que hay una roca madre que sostiene la unidad de la Cristiandad. El ao pasado, el viernes santo cay un 9 de abril, da de la masacre de Deir Yassine, da maldito en que hijos de apstoles fueron masacrados por terroristas judos, all mismo donde vivi Cristo. Este ao, el domingo de Resurreccin es a la vez el primero de Mayo: y es la seal de que se est remendando el intil desgarre entre Rojos y Cristo. Por cierto, los rusos, entre los cuales estoy celebrando hoy esta fiesta, han bautizado esta nueva Resurreccin como la Pascua Roja.

En este pas nico, digo, esta civilizacin, son miles, hombres y mujeres, los que se mantienen en vela durante toda la noche para asistir al largo oficio de Resurreccin, despus de lo cual siguen juntos para las manifestaciones masivas bajo la bandera roja. Para m, como para muchos rusos, el da del trabajo lleg como una apoteosis inesperada de las fiestas de Resurreccin.

Acabo de pasarme en Rusia las ltimas semanas de Cuaresma y Pascuas. La primavera fue excepcionalmente larga y fra; hasta hace muy poco, la nieve inmaculada sigui cubriendo las ramas siempre verdes de los abetos y los blancos tallos de los abedules. El hielo, muy espeso, sigui hasta abril provocando a los pescadores de ro, que perforan su dura capa protectora para atrapar el pez. Era esplendoroso, Rusia era hermosa como una novia, toda de blanco entre nieves y escarcha. Tambin las muchachas rusas de mejillas sonrosadas y ojos zarcos, arrebujadas en sus modestos abrigos de piel, son irresistibles en esos das en que todo es tmpano de hielo. Ni qu decir de las iglesias, con su bulbos y cpulas de vivos colores, repletas de conos y frescos delicados.

En la era sovitica, servan de tiendas, almacenes de carbn, o en el mejor de los casos, museos del atesmo. Las iglesias activas eran una rareza. Las dems estaban en estado tal de abandono que no despertaban el menor inters, no eran ms que viejas estructuras listas para ser tumbadas en cuanto surgiese un nuevo proyecto por concretar. Y se derribaron muchsimas. A partir de 1991, la Iglesia emprendi un amplio proyecto de recuperacin de las iglesias sobrevivientes y reparaciones. El resultado es pasmoso : las Cenicientas de ayer son las Princesas de hoy. Yo mismo no las poda reconocer, con sus viejos domos al dorado, deslumbrantes, sus campanadas a toda hora, y sus interiores totalmente renovados. Cuando se poda, se restauraron los frescos con primor, y los ms arruinados se volvieron a pintar en el estilo bizantino tradicional. Los monasterios convertidos en cuarteles para soldados o reformatorios para jvenes delincuentes han vuelto a su funcin original, y muchos rusos jvenes y espirituales toman el hbito. Incluso la catedral del Santo Salvador en Mosc, sistemticamente destruida, donde se haba instalado una piscina en los das soviticos, est reconstruida. De modo que los rusos han logrado lo que los judos no consiguen : han vuelto a edificar su Templo.

Los ltimos das de Semana Santa remataron este proceso. Las iglesias estuvieron abarrotadas da y noche; los creyentes formaron largas colas para confesarse: las iglesias rusas no tienen casetas para esto, y la confesin se hace frente a frente, como una entrevista en la nave. Slo despus de un ayuno de tres das y la confesin, es que se puede recibir la comunin, y sta se toma con pan y vino entero, como en la iglesia de los apstoles. Adems de la comunin, la iglesia ortodoxa tambin practica la uncin prepascual, que en Occidente se les depara solamente a los agonizantes. El sbado santo, las seoras rusas prepararon sus pasteles pascuales y los llevaron a la iglesia para que el cura los bendijera, de modo que por la tarde, la iglesia entera ola a especias, uvas pasas y dtiles frescos. Tienen la costumbre de romper el ayuno con estos dulces y con queso casero.

La ceremonia nocturna siguiente fue muy larga, pero la gente no se iba, pues senta que se trataba de la culminacin tan esperada de su largo y arduo ayuno. Por cierto, el ayuno ortodoxo es muy estricto : ni siquiera se permite el aceite de oliva (ni soar con productos lcteos o pescado), salvo los domingos; nada tampoco de alegras maritales, bajo ningn pretexto. Fui a la iglesia de un monasterio cercano, una vasta estructura edificada a principios del siglo XX en estilo Art Nouveau con frescos prerrafaelitas, y me qued all toda la madrugada, hasta la aurora, entre muchsimos rusos de traje elegante y con velas encendidas, que contestaban a coro al sacerdote clamando Cristo es resucitado! con un atronador Resucitado es Cristo!

Y apenas unas horas ms tarde, me encontraba frente al gran teatro Bolchoi donde presenci hace poco la premire de una nueva versin de la pera Los hijos de Blumenthal, encargada especialmente para este teatro, una interpretacin fascinante y provocativa de un texto de Sorokin, por el compositor de San Petersburgo Desyatnikov en la manifestacin por el Da del Trabajo, escuchando a un dirigente comunista que repeta exactamente el mismo llamado: y subi, por debajo de las rojas banderas, el mismo grito : Resucitado es Cristo!

No es ninguna paradoja; pues aun los credos ms universales se apegan a cierto color local: el comunismo ruso y la Iglesia ortodoxa rusa comparten el mismo trasfondo cultural. A cada paso de su historia, desde los tiempos del viejo imperio ortodoxo, el Pravoslav Tsardom, hasta la era de su roja Repblica, los rusos han luchado por la unidad y la fraternidad de la humanidad, movidos por la compasin y la abertura hacia los perdedores. Y en toda circunstancia, han rechazado a Mamn. Los rusos desprecian el dinero y los bienes materiales. Entre ellos, se agradece la pobreza como sea del hombre honrado, y no es una seal de infamia social como en Occidente. Lejos de admirarlo, miran al monedero con recelo. El viejo dicho que opone el Oriente espiritual al Occidente materialista sigue vlido, y aquel que no ama el Oriente no ama el Espritu.

Hoy da, los rojos rusos estn reconciliados con la Iglesia.; entre ellos, los comunistas acuden a las ceremonias y se han unido a la tradicin ortodoxa (pravoslav). El dirigente del CPRF Gennady Zuganov, celebr el desfile del Primero de Mayo, y la resurreccin de Cristo por igual. Rogoyin, dirigente de una faccin disidente del partido Rodina, que se ha convertido en un gran partido por derecho propio, fue incluso ms elocuente cuando se refiri a la Pascua. Como los distintos partidos y agrupaciones, tanto rojas como nacionalistas, representan a todas luces la mayora de los rusos, esto es un cambio importante y positivo, despus de los tiempos en que se dinamitaba las iglesias y se desalentaba a los creyentes.

Es un cambio feliz, pues la prdida de poder de los rojos slo se entiende en el contexto de la bsqueda espiritual rusa. Los comunistas rusos modernizaron el pas, creando una sociedad fundada en la solidaridad. No podan ofrecerles mansiones y Cadillac a todo el mundo: pero le fueron dando a todos lo que podan darles. Todo el mundo recibi ms o menos lo mismo : un empleo seguro y garantizado, una vivienda gratuita, electricidad, telfono, calefaccin y transportes, gratuitos tambin.

Pero se les olvid satisfacer las necesidades espirituales de los rusos. Se olvidaron de los fines postreros de la teologa. La gente no puede vivir sin una meta. Y la falta de meta se hizo evidente, una vez satisfechas las necesidades materiales apremiantes. Si los rusos aceptaron el comunismo, no fue para vivir mejor, sino que tenan una meta superior: la perfeccin espiritual. Los problemas empezaron por la cspide : las elites soviticas desespiritualizadas de los ltimos decenios se fueron deslizando hacia la derecha, empezaron a amar a Margaret Thatcher y a Ronald Reagan, adoptando la concepcin neoliberal del mundo. Y esto sucedi mucho antes del derrumbe de la Unin Sovitica.

De hecho, en Ocidente, los neoliberales han resuelto el problema de los fines postreros creando una inseguridad social masiva: la gente no se inclina por la espiritualidad mientras viven bajo la amenaza permanente de que su banquero los eche a la calle. Gorbachev copi la solucin occidental cuando decidi hundir la nave sovitica. Y fue apoyado por los liberales prooccidentales, herederos de los reformadores de febrero de 1917.

Occidente est lleno de variedad, desbordante de ideas y modelos. Pero no as los occidentalizadores rusos: adoptaron la escuela econmica de Chicago, la de Milton Friedman, fervorosamente; despreciaron al pueblo ruso, su historia y sus tradiciones. Privatizaron la economa rusa, se la regalaron a las multinacionales e intentaron integrar a Rusia en la economa mundial en tanto pas abastecedor de materias primas. Pero su victoria no fue tan terminante y definitiva como se lo esperaban. Abundan las seales de que los rusos estn apoderndose nuevamente de su historia, despus de la franca ruptura que tuvo lugar en 1991. No se trata solamente de las iglesias restauradas con cario y llenas de creyentes; no se trata solamente de la restauracin de los nombres histricos, como el caso de la Avenida Kalinin que vuelve a ser Calle de la Invencin de la Cruz. Esto ya lo haban hecho los vencedores de 1991. El pasado sovitico tambin se encuentra rehabilitado. Las grandes celebraciones del da de la Victoria, programadas para el 9 de mayo prximo, son una prueba de este cambio. Los reformadores liberales de 1991 afirmaban que no haba ninguna diferencia entre comunistas y nazis, entre Hitler y Stalin. Se burlaban de los veteranos, diciendo : Lstima que no fuisteis vencidos: ahora estaramos viviendo tan bien como los alemanes! Si prohiban las celebraciones del da de la Victoria, no es porque admiraban a Hitler, sino por motivo del pasado antimamonita de los soviticos.

Este ao en Rusia cada calle se encuentra adornada con un cartel o ms de felicitacin, de bendicin a los veteranos por su gran victoria. Y con esto, nuevamente, no se trata en absoluto de una manifestacin de odio hacia Alemania o los nazis, sino de reconciliacin con el pasado sovitico. Se habla de Stalin en trminos ms positivos, no porque los rusos extraen el gulag o la industrializacin, sino que Stalin y su poder forman parte intrnseca de la historia rusa.

La lucha por el porvenir ruso dista mucho de haber terminado: apenas est empezando. Algunos pueden pensar que este gran pas ya no tiene la menor importancia, que se ha convertido en viejo oleoducto mohoso, consumidor de baratijas chinas e ideas yankis. Pero Rusia est viva: los rusos escriben grandes obras, que siguen desconocidas en Occidente. Tres libros del ltimo decenio, El ltimo Soldado del Imperio, por Alexander Prochanov, El Tocino Azul, por Vladimir Sorokin, y El Libro Sagrado del Lobizonte, por Vctor Pelevin, son tan encantadores, desafiantes y alentadores como Cien Aos de Soledad de Garca Mrquez. No hay en Occidente escritores contemporneos ni libros de parecida estatura. En un mundo sensato, a estos tesoros del espritu se les valorara como cumbres entre las realizaciones de la humanidad. As mismo deber ser, pues en el fondo, a quin le importa el petrleo? Literataura rusa es lo que deberamos de importar!

Los rusos leen muchsimo. Otro cambio positivo desde la era sovitica es la libertad de creacin y publicacin. En aquellos tiempos, el control sofocante del partido bloqueaba las ideas y los libros novedosos, hasta detener la creatividad en Rusia. Hasta los libros revolucionarios y marxistas estaban prohibidos, salvo si estaban escritos en un solo idioma aburridsimo, en sovietn. Ahora, en una diminuta librera del Mosc underground, por unos pocos rublos, te puedes comprar nuevas ediciones de Gunon y Joyce, Murakami y Pavic, San Agustn y Chesterton, y qu duda cabe los escritores y filsofos rusos, antiguos y novsimos, con su manera de fundir metafsica, teologa y poltica: desde los prerrevolucionarios Bulgakov, Florensky y Rozanov, hasta los contemporneos Alexander Duguin, Serguei Averintsev y Alexander Panarin. Yo me senta como Gliver en Brodingnegg, la tierra de los gigantes: entre centenares de rusos con los cuales uno puede discutir de los temas ms complicados, que lo ayudan a uno a rebasar su propia oscuridad.

Los rusos conocen sus problemas, y estn buscando nuevas soluciones a los problemas que se les plantean. Sus problemas tambin son los nuestros: el derrumbe sovitico coincidi, o mejor dicho, nos hizo chocar con la Edad del Hielo globalizado de la congelacin social. En el Occidente antao protegido, cada da hay ms gente marginalizada; el excedente del Tercer Mundo ha venido a caer sobre Londres y Nueva York; la compasin por el prjimo, el vecino, est fuera de la ley; y de la bsqueda espiritual, ni hablar...

El pensador ruso Alexander Panarin, recientemente cado en desgracia, evoc en sus obras cierto viento fro y tnico, que est despertando al alma rusa de su largo letargo. Piensa que el paradigma cristiano ortodoxo permite hacer frente a la Edad de Hielo neoliberal anunciada, movilizando el Eros cristiano como una fuerza capaz de revitalizar el Universo. Rusia todava puede izar la bandera para movilizar a los vencidos, a los descastados, a los cados, a los apestados, contra los nuevos Dueos del mundo, escribi Panarin.

En su opinin, el cristianismo ruso es algo diferente, y puede ofrecer una gua a nuestra perplejidad porque est centrado sobre la Virgen. Su imagen ocupa el lugar habitualmente reservado a la Cruz en las iglesias occidentales. A menudo est representada como la Reina, sentada en el trono, cargando en su regazo al Nio coronado. Para los rusos, la madre de Dios representa a la naturaleza. sta est conectada con el espritu y lo lleva en su seno. El Cristo de los rusos, que es espritu, no se puede desvincular del amor que sienten por la virgen que encarna la tierra y es su intercesora misericordiosa. Dios padre, el dios del antiguo Testamento, el Dios de justicia, tiene muy poca presencia en el universo ruso.

Si Dan Brown hubiese visitado Rusia, nunca habra escrito su Da Vinci Code, pues la divinidad femenina no padece ningn ocultamiento o desplazamiento, en este pas. En su tan americano best seller, presenta a la Iglesia catlica dedicada a erradicar el culto a Mara Magdalena, porque la feminidad la asusta, mientras que los judos (cmo no, entre miles de pueblos ms!) protegen y guardan los despojos de Mara. En la vida real, los judos no tienen santos femeninos y odian a Nuestra Seora ms an que a su Hijo, mientras que la Iglesia venera la Virgen y adora a las Santas. Pero Dan Brown tena que articular su aoranza, perfectamente normal, autntica y justificada, de la Mediadora con los pies sobre la tierra, con la representacin judeoamericana a la vez que neocalvinaista, en la cual los judos siempre tienen la razn, y la Iglesia siempre est equivocada. Por esto es que lo puso todo patas arriba; despus de lo cual el New York Times infl el asunto y se empez a vender su libraco como pan caliente.

En Rusia la gente no cae en la trampa de Dan Brown, pues aqu reina la Virgen, soberana, y las ideas de compasin y vnculo con la naturaleza y el espritu estn esperando a que se les d rienda suelta.

II

Se dar el caso? Rusia est en la encrucijada. Por una parte, la libertad recientemente redescubierta, en materia de creatividad, publicaciones y religin, es un logro muy importante, posiblemente habra podido surgir sin que los rusos tuvieran que pagar el gran costo social al que fueron obligados. Sus recursos nacionales, desde el petrleo y el gas, hasta la tierra y las fbricas, fueron privatizados y confiscados por un pequeo grupo de oligarcas muy bien relacionados. Ahora son compaas occidentales las que prueban y compran estos recursos. La industria rusa est en malas condiciones, y la desindustrializacin avanza sin trabas. De pas adelantado, con ciencia e industria moderna, Rusia pas a convertirse en proveedor de materias primas. El dinero del petrleo hace que esta decadencia sea bastante soportable par muchos rusos, pero en caso de reverso econmico, la catstrofe es inevitable. Los rusos se sienten amenazados por la voluntad agresiva de los Estados Unidos de implementar bases militares y aumentar su influencia poltica en las repblicas antiguamente soviticas. La revolucin naranja en Ucrania y la posibilidad de que fuerzas de la OTAN penetren en el mbito eslavo hacen ms apremiante la amenaza. Los James Bond rusos, ex colegas de Putin en la rama de San Petersburgo de la Seguridad de Estado, estn ampliamente representados en el aparato estatal; este tipo de gente suele ser considerada, como en el caso de George Bush el Viejo, como tipos movidos por el sentimiento patritico, pero ahora a los rusos les tiene preocupados, no slo su falta de liberalismo autntico y su corrupcin, sino tambin su incapacidad para enfrentarse al desafo estadounidense, su total sumisin para aceptar las exigencias yankis incluyendo la muy discutida cuestin de la presencia estadounidense en cuanto a facilidades nucleares rusas. Los medios se encuentran concentrados entre pocas manos; como contrapeso a la influencia occidental, existe un sector de medios estatales prominentes, pero tambin es bastante pro-occidental y ofrece entretenimientos de baja calidad.

En la manifestacin del 1 de mayo, los rojos pidieron solamente una hora por da para expresarse en la televisin estatal, con sus propios programas; pero parece que no se atender siquiera esta modestsima solicitud. Mientras tanto, la televisin transmite Swan Lake, y conciertos de grupos de rock, mientras que se mantiene el debate poltico soterrado. Los rojos y los nacionalistas descontentos con el rgimen, pues no hace lo suficiente para contrarrestar la corrupcin, la privatizacin, la desindustrializacin y el empobrecimiento de la gente. Aunque el rgimen retom algunas de sus consignas, no pasa de ah, todo queda a nivel de palabras que no desembocan en acciones concretas.

Pero rojos y nacionalistas no estn enfrentndose. Fueron derrotados en 1993, cuando Yeltsin aniquil el Parlamento y asumi poderes dictatoriales. En 1996, el dirigente rojo Zuganov gan la eleccin presidencial, pero los resultados fueron falsificados, y Zuganov no se atrevi a hacer de Yuchenko y tomar por la fuerza lo que le corresponda por derecho. Desde entonces, los rojos sufren de cierto debilitamiento. Esto podra cambiar mediante la alianza con otros dos grupos de outsiders.

Una fuerza nueva, los bolcheviques nacionales, capitaneados por Eduardo Limonov, poeta carismtico, est despuntando con fuerza. Son muy jvenes, muchachos que apenas llegan a los veinte, y se han dado a conocer por unas pocas acciones espectaculares: asaltos a oficinas ministeriales e incluso al saln de recepciones del presidente. Llevan a cabo acciones terroristas de corte inaudito, pues en vez de bombas, tiran huevos, tomates podridos y pasteles de crema, al estilo cmico, y le dan en la cara tanto a polticos como a todo tipo de oficiales del establishment. Las autoridades debidamente aterradas pronunciaron una condena a cinco aos de prisin por una tarta disparada con acierto. Unos cuarenta jvenes, hombres y mujeres del NBP se encuentran ahora en la crcel, pero su prisa para entrar en accin, cuando otros se conforman con hablar, les convierte en la punta de la oposicin. Tanto los comunistas como los liberales les rondan y cortejan. En la manifestacin del Da del Trabajo, Limonov estaba de pie junto a Zuganov y Rogozin, los dirigentes de partidos parlamentarios mucho ms importantes.

La segunda fuerza es bastante diferente. Es una mezcla de liberales y neoliberales.Es un puado de gente, que, entre los dos partidos, no han podido siquiera entrar al Parlamento. Tambin desfilaron en el Da del Trabajo, algo apartados del evento principal: se juntaron unas dos o tres docenas de gente; pero tienen dinero y posiciones fuertes en los medios, en los negocios y en las estructuras del poder. Tambin estn inconformes con Putin, pues quieren acelerar la privatizacin, abrir el pas a los inversores extranjeros, privatizar el sistema de proteccin social, traer inmigrantes al pas, acabar con cualquier limitacin a la movilidad dentro de Rusia, retirarse de Chechenia, y conseguir la liberacin del dirigente de Yukos, Jodorjovsky.

Aunque sus reivindicaciones son el exacto opuesto de lo que reclaman rojos y nacionalistas, hay una tentativa de coalicin entre estos grupos en contra del Presidente. Los rojos y los nacionalistas sienten que pueden aprovechar el acceso a los medios y al dinero para promover sus propios objetivos; a su vez, los liberales necesitan a las masas movilizadas por los rojos y los luchadores activos del NBP. A cambio de cierto acuerdo, el NBP renunci a sus consignas ms radicales y clama ahora por ms libertad y democracia, amnista y suavizacin general de la presin policaca. Cada bando en la nueva configuracin confa en su habilidad para salir ganando al final. Los liberales estn seguros de que van a tomar el poder; pero lo mismo creen los rojos y los nacionalistas. Los liberales tienen el precedente de Ucrania. All, comunistas y nacionalistas apoyaron a Yuchenko y se encontraron con un rgimen proamericano y neo liberal. En caso de revolucin, los liberales se apoyarn en sus amistades en Occidente, el poder de los medios occidentales, y la sofisticacin poltica al uso.

Por todo esto, algunas fuerzas de oposicin en Rusia prefieren respaldar al presidente, como un mal menor. Estos seguidores del presidente incluyen a Left.ru, nuestros amigos de Mosc, un excelente grupo de izquierda, y la Eurasia de Alexander Duguin, pensador importante y ruso ortodoxo muy admirado. Sospechan que la revolucin la aprovecharn los enemigos de Rusia. Dicen que ya han hecho el intento de respaldar el proyecto liberal en 1991, y que el experimento les ha vacunado definitivamente contra semejantes alianzas.

Sus contrincantes dicen que el presidente ya est bajo el control de Estados Unidos, como quiera que sea; renunci a las posiciones rusas en Cuba y en Ucrania, en Georgia y en Vietnam, y est llevando a cabo la privatizacin. Aunque Putin se expresa como un nacionalista rojo, su manera de actuar va por el camino liberal. Tambin sienten que una revolucinnaranja es inevitable, porque los yankis la estn fomentando, y la gente comn est muy insatisfecha con el rgimen. Con el apoyo de los liberales, pueden crear inestabilidad y esperanza para algo mejor. Entrmonos de lleno, como deca Lenin, y arreglaremos lo de la estrategia ms adelante;

La consigna de stos es : Despus de febrero, vendr octubre, aludiendo a los acontencimientos del portentoso ao 1917. No fueron los bolcheviques los que derrocaron al zar como se pretende a veces; esto lo hicieron los pro-occidentales liberales que tomaron el poder en febrero de 1917, con el objetivo de introducir a todo tren al capitalismo en Rusia; pero el alma rusa estaba arraigada en su fe, senta un rechazo muy fuerte hacia Mamn. Por eso unos meses ms tarde, en octubre de 1917, los bolcheviques le dieron una patada a los liberales mamonitas y se los sacaron de encima. Mientras ahora vemos a los liberales tratar de repetir el xito que han tenido en Ucrania, sus aliados tcticos esperan repetir la hazaa de 1917. Nadie habra podido imaginar la victoria de los bolcheviques, apenas algunas semanas antes de que se diera. Por cierto, los revolucionarios liberales, los vencedores de la revolucin de febrero, gozaban de la mejor posicin para llevar las riendas. Es cierto que a los bolcheviques les sostuvieron el estado mayor general alemn, los banqueros judos neoyorkinos, e incluso los servicios de informacin britnicos. Pero a fin de cuentas, despidieron a sus ayudantes de la vspera sin darles las gracias siquiera.

Se trata de un juego peligroso, pero las revoluciones suelen serlo. conviene que nos conformemos con el mal menor, o deberamos apostar y alcanzar la victoria completa? No tengo respuesta tajante que ofrecer. Si el retorno del comunismo ruso es algo tan inverosmil como la restauracin del imperio Pravoslav, las fuerzas creadoras de los rusos todava pueden hacer avanzar a la humanidad, sacndola del actual callejn sin salida. La chispa divina que brilla en el espritu del hombre no es fcil de apagar; el Espritu triunfar, es algo tan cierto como la Resurreccin de Cristo.

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter