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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2013

Construyendo el Estado Plurinacional
Las dificultades de hacer una revolucin de verdad

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


Las Revoluciones Inconclusas.

Las revoluciones contra el capitalismo que han ocurrido en la historia de la humanidad han transcurrido en escenarios polticos que expresan transiciones que son una suerte de empate histrico entre la pretensin del cambio total y la permanencia de la institucionalidad derrocada. El viejo Marx, comentaba en la experiencia de la Comuna de Pars, como los obreros eran capaces de cambiar muchas cosas a las que se oponan, sin embargo una suerte de estupefaccin ocurra frente a los smbolos heredados del poder burgus, as los bancos y la sede del gobierno transmitan este sentimiento colectivo de miedo.

En nuestro continente, durante la revolucin mexicana a principios del siglo XX, cuando Villa y Zapata ingresan a Mxico DF luego de derrotar a los ejrcitos y poder federal, y se encuentran frente a la silla presidencial, esos revolucionarios sienten temor a su representacin y optan por convocar a maestros aliados para que tomen ese simblico lugar del poder. En nuestro pas, luego de la revolucin de 1952 y cuando la revolucin haba sido encabezada por mineros y proletarios que armados haban derrotado al ejercito oligrquico, el gobierno fue entregado al MNR, constituido principalmente por clases medias, que desde un discurso nacionalista asumi el poder por sobre los movimientos sociales victoriosos.

Todava ms cerca en el tiempo, ya en el proceso de cambio emprendido por este gobierno, una ministra de origen quechua y que vesta en su investidura su traje tradicional, recibi a quienes ingresaban a su despacho desde el frente del escritorio y con la sencilla y transparente explicacin de que no poda acostumbrarse a estar del otro lado del escritorio, del que recibe, cuando toda la vida anterior ha sido la de pedir, solicitar o ingresar a espacios que eran considerados de otros, aquellos que siempre tuvieron el poder de estar del lado de los que mandan.

Estos son algunos de los escenarios que encontramos en la historia y que expresan la dificultad de que la revolucin pueda ser lograda de manera inmediata y con actores nuevos, logrando sostener la gobernabilidad, la produccin y el proyecto revolucionario. Lenin en la revolucin del 17 y luego de que la economa entrara en un momento crtico en la naciente revolucin, que propuso dar un paso atrs, para tomar el impulso necesario; de esta manera convoc a los capitalistas a retomar las fbricas y centros productivos para recuperar la produccin, mientras a la par instrua polticamente a los cuadros obreros que aprendan todo lo ms posible de esos procedimientos productivos para preparar ahora s una transicin a manos obreras.

Tambin Mao en la revolucin Cultural China que transcurri durante varios aos luego de la revolucin de 1959, cuando el partido moviliz a millones de campesinos a las ciudades a que tomaran en sus manos la administracin del naciente Estado, mientras otros miles de militantes urbanos de sectores medios eran desplazados al campo a sembrar y cosechar; buscaban que la divisin histrica del trabajo que haba especializado de forma privilegiada a unos a usar las manos y a otros a utilizar la cabeza, empezara a desaparecer asumiendo la universalidad del conocimiento a travs de iguales oportunidades. Fueron tiempos de fuerte aprendizaje poltico, que tambin significaron la cada de la economa con nuevas dificultades para el Estado Revolucionario.

En definitiva los procesos de transicin a una nueva sociedad, arrastran el lastre de las exclusiones del pasado. Los obreros revolucionarios y victoriosos, que tica y revolucionariamente buscan marcar un rumbo revolucionario y que sin embargo se convierten en mandos y luego en burcratas que terminan defendiendo al Estado proletario que dej de serlo porque una nueva lite estatal se hizo cargo del discurso y el poder, a nombre de los excluidos.

Los Privilegios del Poder.

Los partidos revolucionarios que hicieron ese camino, que transcurrieron desde su mando militar y poltico hacia una reproducida jerarquizacin del poder, que si bien mejoraron las condiciones de vida de la mayora, una vez ms hicieron un privilegio del poder. El Che entenda el peligro de la burocratizacin y el abandono de la tica revolucionaria, por eso desde cualquier lugar de mando en el Estado Cubano, era el primero en dar ejemplo de trabajo revolucionario junto a los trabajadores para recordar que el mando no debe alejar del trabajo real, aquel que permite la sobrevivencia de todos.

Sin embargo son menores los ejemplos a los que nos referimos, frente a la tentacin permanente de hacer del poder un privilegio de unos pocos; de esta manera las revoluciones que tentaron cambiar la vida y la organizacin social, a pesar de los logros frente al capitalismo salvaje, reprodujeron nuevos privilegiados a nombre de los explotados.

Estos pocos ejemplos histricos que comentamos expresan la dificultad del tratamiento del poder por parte de los revolucionarios. Que no basta contar con el descontento y la rabia contenida por la explotacin para desatar una revolucin; ni siquiera de una vanguardia revolucionaria que sepa interpretar el momento adecuado para dar curso al proceso revolucionario (como ocurri con Nicaragua con los sandinistas, que teniendo el poder y ms all de bloqueos y agresiones imperialistas, aos despus tuvieron que dejar el poder con el voto del mismo pueblo al que haban acompaado en la revolucin).

Ser fundamental en que a la par de la transformacin de las condiciones de vida de las mayoras excluidas y explotadas, se realice una revolucin moral y tica donde se proclame con el ejemplo lo nuevo que se busca construir y que pueda ser sostenible por los liderazgos y la accin del pueblo organizado para hacer que la revolucin siga siendo tal en el tiempo.

La Revolucin Simblica de Evo.

El pueblo boliviano se atrevi a tentar el destino de la fatalidad, aquel que marcado por la colonialidad y el capitalismo salvaje, lo condenaba a tan slo reproducir por generaciones las condiciones de miseria para la mayora, as como la condicin de eternos subordinados a los privilegiados del poder.

La primera revolucin fue simblica, porque tuvieron que caer en el imaginario popular algunos mitos iniciales sobre el poder, aquellos que histricamente se haban condensado en el presidente y su entorno blanco, con apellido, propiedades y recursos, finalmente letrado y con ttulos acadmicos. Herencia colonial que reproduca una forma excluyente de comprender el poder como privilegio de designio divino.

Por eso la eleccin de uno de ellos, indio, pobre y sin estudios acabados de colegio se convierte en la sombra de la revuelta; pero todava ms por cuanto ese smbolo tena unas otras caractersticas que lo diferenciaban del poder desplazado, senta orgullo de su identidad, trabaja como presidente ms que la mayora de los empleados en el Estado, es honesto y no roba, tiene y vive con los recursos necesarios habindose bajado el salario, se relaciona directamente con la gente a travs de las miles de manifestaciones en que participa a lo largo del pas. Finalmente es miembro fundador de una organizacin poltica que no es partido, por cuanto representa horizontalmente a las organizaciones sociales.

Definitivamente un cambio trascendental en la historia, y que inici un proceso de transformacin, de desmontaje de las estructuras coloniales empezando por el de desplazamiento de las lites hacia los nuevos protagonistas indgena originario campesinos y populares, quienes sern los receptores de las acciones sociales y econmicas del nuevo Estado Plurinacional.

Asamblea Constituyente Plurinacional.

La Asamblea Constituyente remarcar una nueva tendencia en lo poltico, desde la representacin elegida donde esa gran mayora empieza a auto representarse para definir el camino de la transformacin del pas. No fueron pocas las dificultades para emprender ese camino, en el que a pesar de ser mayora, tuvo un peso especfico el conocimiento acadmico y la habilidad poltica de quienes haban sido parte del antiguo rgimen. La gran mayora que vena de la experiencia sindical y comunitaria, haban asumido que esta construccin institucional se realizara en poco tiempo y dejando claro como en los ampliados y congresos, las lneas fundamentales para que puedan ser elaboradas luego.

No fue as y la deliberacin en plenaria y comisiones encontr a estos dos actores sociales enfrentados real y simblicamente por los sentidos de la transformacin constitucional. Los pocos intentando sostener la antigua constitucin para frenar los procesos de cambio en marcha, los otros buscando la transformacin total, aunque sin tener definido el contenido de la proclamada revolucin que ya se expresaba simblicamente en su propia representacin para cambiar el pas.

Esa Asamblea concentro en su interior, decenas de aos en los que nunca existi dilogo ni deliberacin con la mayora sino imposicin y represin de las oligarquas. Era la primera vez que se vean obligados a estar frente a frente, con la pretensin de ponerse de acuerdo; los unos subestimando acadmica y racialmente a la mayora; los otros sin tomar la dimensin de su mayora, sin terminar de comprender los tecnicismos que se les impona, y confiando inicialmente en las pocas clases medias aliadas que les traducan el lenguaje leguleyo.

Algunos de esa mayora asumieron la representacin que llevaban y trabajaron, aportaron y aprendieron; otros se limitaron a estar y administrar o ahorrar un salario que nunca tuvieron y que como constituyentes les otorgaron. La inclusin conllevaba el acceso a recursos que antes no se tena y que empezarn a plantear nuevos dilemas a un naciente proceso de cambio.

El proceso constituyente a pesar de lo conflictivo, logr la aprobacin de la Constitucin, que defini horizontes importantes, que haban sido planteados en forma genrica en el espacio constituyente en ms de 750 artculos a la conclusin de la primera etapa. Sin embargo en la propuesta final y luego de la aprobacin de Oruro; en el Congreso Legislativo, fueron las clases medias y acadmicas de las principales fuerzas polticas -Chaly Bohrt de PODEMOS y Carlos Romero del MAS- las que finalmente redactaron y ajustaron 144 artculos que redujeron la radicalidad del anteproyecto aprobado en Oruro, para que este pueda ser ms aceptable por las clases medias y los sectores dominantes en el pas. Este proceso se impuso bajo la sombra de la inexistencia de los dos tercios de mayora que eran necesarios para la aprobacin de la nueva Constitucin en el Congreso nacional.

El Poder en el Estado Plurinacional.

Luego este momento histrico, el pas empez a generalizar la inclusin desde el naciente Estado Plurinacional. El congreso se visti de mayoras que recorran sus seoriales espacios republicanos, mientras en los ministerios los rostros morenos y originarios empezaron a ser ms comunes junto a funcionarios de planta que durante aos fueron parte de distintos gobiernos. Esa convivencia implic una nueva condicin para el aprendizaje, los nuevos ingresados del MAS, sin mayor recurso que su adhesin al proceso frente a aos de funcin pblica de personeros que cambiaron de color poltico segn el gobierno de turno y que acopiaron un proceder burocrtico que no slo reproduca la discriminacin sino el aprovechamiento en beneficio personal generalizando la coima como procedimiento de trabajo. Todava ms comn histricamente en instituciones como la polica donde la corrupcin vena a la par de los privilegios de los mandos y del escaso salario de la base.

A nivel jerrquico, donde ministras/os, senadores y diputados, as como en los despus recin electos jueces y los propios vocales del rgano Electoral, donde la gran mayora impregn estos puestos elegidos por el Congreso, en elecciones directas o bien en las elecciones municipales que impusieron definitivamente una nueva representacin en las autoridades, expresando que una nueva lite se estaba constituyendo en el pas.

Sin embargo esta nueva representacin que tena al liderazgo de Evo como referente, llegaba sin contenido ideolgico revolucionario en su gran mayora, algunos por primera vez tocaban el poder y la representacin; y a pesar de la gran voluntad, para realizar gestin incorporaron no slo a los tcnicos de gestiones anteriores para trabajar, sino que empezaron a incluir a cercanos y familiares o representantes de organizaciones sociales; que en definitiva como resultado generaron en la gestin: una incapacidad de gasto que produjeron malas gestiones, o tremendos problemas en las rendiciones de cuentas por corrupcin o por desconocimiento de las normas administrativas.

Otros que llegaron en esta tanda de nuevas autoridades fueron los conversos o nuevos masistas que siendo autoridades o funcionarios de anteriores gobiernos en otros partidos o bien se subieron a la posibilidad histrica de trabajar por el pas de forma honesta y comprometida; o buscaron seguir en el poder para lucrar de l como lo hicieron en el pasado; apoyados en su experiencia poltica o administrativa frente a la gran carencia de servidores pblicos del MAS que tuvieran la experiencia necesaria para realizar gestin pblica.

Las nuevas Jerarquas.

Todava ms preocupante es el de autoridades jerrquicas nacionales y departamentales, que son nombradas o elegidas por la mayora, y que adems de tener las caractersticas anteriores, tienen los privilegios del cargo. No se han transformado los privilegios de lite del pasado respecto a estas representaciones, de esta manera, no slo se tienen sueldos superiores y cercanos al presidente, que puso un tope de 15000 Bs. Para los sueldos y evitar el aprovechamiento; sino que gozan de las posibilidades del cargo con viticos superiores, movilidades con chofer, tratamiento protocolar privilegiado, viajes y las posibilidades de colocar en los espacios laborales de sus dependencias a los adherentes que crean conveniente.

En definitiva no se han cambiado las reglas del privilegio del pasado, y ms bien se han convertido rpidamente en el canal de conversin de las nuevas autoridades a la defensa de sus privilegios nuevos y a la ampliacin de los mismos. Asumen plenamente en la prctica el dicho de que el cargo ser la nica posibilidad con la que contarn no slo para contar con recursos que no tenan sino a beneficios y capital simblico que les permita generar clientelismo adherente.

Algunos de ellos han recompuesto mayores relaciones de poder y protocolo que en el pasado republicano, generando una cada vez mayor separacin con quienes los han nombrado o elegido para cumplir un servicio desde el Estado Plurinacional. En definitiva han reposicionado los viejos privilegios en la recomposicin de la nueva lite, ahora ms morena y plurinacional, pero que no ha atinado a transformar la esencia del poder de acuerdo al mandato constitucional y al proyecto poltico contenido en ella.

Liderazgo Colectivo an ausente.

El perfil tico y poltico del liderazgo de Evo, as como el acadmico del Vicepresidente, se han convertido en un referente admirado y nico pero no en una postura a emular en gran parte de la funcin pblica. Situacin que tambin es resultado de la no transformacin de la estructura estatal de acuerdo a los horizontes polticos revolucionarios que la Constitucin propone, se mantienen no slo a los funcionarios del pasado que reproducen una conducta institucional del viejo estado y que pervierte las conciencias, sino que la estructura jerrquica reproduce la posibilidad de acumulacin de privilegios en la cpula haciendo menos posible una estructura estatal ms horizontal que exprese precisamente el horizonte poltico y la forma de poder como servicio, que har precisamente posible un gobierno de los movimientos sociales.

Ms complicado an si incluimos la variable poltica del MAS, en tanto al no ser ms que un exitoso instrumento para victorias electorales; no producen ideologa y lnea poltica que genere no slo adhesiones, disciplina y actitud revolucionaria; sino sobre todo coherencia en el perfil revolucionario que deben tener los militantes del cambio que sean parte de la funcin pblica o bien desde las organizaciones sociales que deben desplegar el control social y la participacin poltica junto a la formacin de liderazgos que sean consecuentes e ntegros con el proceso en el lugar que les toque estar. En definitiva si el instrumento no asume el papel poltico de generar cuadros que le permitan sostenibilidad al proceso de cambio, solamente se quedar en su papel de apoyo, seguimiento y admiracin al liderazgo; as como de lograr pegas a militantes que se distinguen por su color poltico ms no por su capacidad y liderazgo poltico.

De la Democratizacin a la Revolucin.

Finalmente y para concluir esta reflexin provocativa desde el proceso de cambio debemos decir, que lo logrado hasta hoy es irreversible en cuanto a la inclusin, que se refleja en la presencia de la mayora disputando espacios en todos los espacios estatales y fuera de ellos. Este requisito democrtico sigue siendo un xito liberal nunca alcanzado por la Repblica, que en s ya es revolucionario, pero an no termina de definir el camino de la transformacin revolucionaria que haga posible el Vivir Bien. Para que esta revolucin contine necesitamos la transformacin real de los principales instrumentos de la transformacin revolucionaria: El Instrumento Poltico, el Estado Plurinacional y las propias organizaciones Sociales.

Es necesaria la construccin revolucionaria de cuadros polticos que renueven y construyan esos instrumentos revolucionarios, que permitan que la horizontalidad sea una aspiracin revolucionaria y no el goce de privilegios individuales, que el Estado como portador de lo comn sea un servidor donde los que trabajan sean los ms sacrificados y esforzados as como los que tengan mayor formacin poltica. Las leyes anticorrupcin y los castigos ms fuertes estn bien, pero siempre sern insuficientes si no se trabaja en la conciencia de los servidores pblicos, para que la honestidad sea un valor reconocido y apreciado, no fruto de la oportunidad que relativice su plena vigencia social.

Que las organizaciones sociales tengan una seria preocupacin no slo por la formacin sino tambin por generar propuestas polticas que le permitan proponer al Estado Plurinacional, la profundizacin del proceso revolucionario. Son el motor de este proceso revolucionario y les corresponde trascender los intereses sectoriales para generar propuestas estratgicas para la sostenibilidad y avance del proceso revolucionario. Sino abordamos estas tareas estratgicas que estn contenidas en nuestra Constitucin, el momento revolucionario que vivimos se agotar en la democratizacin liberal sin que podamos avanzar a la construccin revolucionaria del Vivir Bien.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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