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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2013

Los conservadores suean con que Bergoglio se transforme en el Juan Pablo II latinoamericano

Gilberto Lopes
Rebelin


Cuando el cardenal Karol Wojtyla fue elegido Papa, en octubre del 1978, el mundo estaba a una dcada de ver el derrumbe del socialismo en el este europeo y el fin de la Unin Sovitica. Su eleccin fue pieza clave en ese proceso, en la opinin nada menos del entonces presidente de la Unin Sovitica y Secretario General del Partido comunista, Mijail Gorbachov, y de muchos otros intelectuales y polticos de la poca.

Nadie discute hoy que sin los viajes del Papa a Polonia no se podra haber puesto en marcha el llamado efecto domin que, partiendo del ejemplo polaco, contagi a las dems naciones marxistas del entorno, se puede leer en el blog Iglesia en el mundo, en un artculo que analiza la cada del Muro de Berln, ocurrida en 1989, y sus efectos, 20 aos despus.

El entusiasmo de quienes soaban con el fin de la Guerra Fra y el triunfo del capitalismo no poda, en ese entonces, ser mayor. Se expres, entre otros medios, en lo que algunos intelectuales llamaron El fin de la historia. Un libro, con ese nombre, hizo famoso a su autor. Pero la fama le dur poco. Hoy es mucho menos citado y el mundo intelectual y poltico prefiri buscar otros rumbos para sus anlisis de los acontecimientos de aquella poca.

Si el fin del socialismo del este europeo desat una forma de capitalismo salvaje que el propio Juan Pablo II critic duramente, no evit que, en Europa, se extendiera un perodo que termin llevando la regin a su ms grave crisis econmica y social y a poner en peligro la misma existencia de la Unin Europea. Una crisis que est en pleno desarrollo, sin que nadie se atreva a predecir su fin ni como terminar.

Amrica Latina

En Amrica Latina, sin embargo, una forma de neoliberalismo privatizador se haba impuesto desde los aos 70. El modelo ms reconocido fue el de Chile, de la mano de la dictadura militar del general Augusto Pinochet. El golpe militar chileno, del 11 de septiembre del 73, fue el ltimo de un perodo que se haba iniciado en marzo de 1964, en Brasil.

La resistencia a esas dictaduras en Amrica del Sur vino acompaada aunque con menor fuerza de la resistencia al modelo econmico privatizador (quizs en Costa Rica, donde no hubo dictadura, esa resistencia oper, y sigue operando, con mayor fuerza).

Ya al iniciarse este siglo, en diversos pases, fuerzas que impulsaban un modelo econmico distinto a la propuesta neoliberal asumieron el poder: Venezuela, Bolivia y Ecuador son tres de esos modelos, pero tambin en Brasil, Argentina y Uruguay surgieron nuevas propuestas.

Medio hurfanos, los sectores neoliberales ms recalcitrantes vieron hundirse el modelo que haba surgido con tanto fuerza a la cada del socialismo en el este europeo y que les daba aliento para seguirlo profundizando en la regin. El modelo perdi atractivo y las fuerzas sociales que lo impulsaban se vieron enredadas en sus propios problemas. Hoy tratan de rearticularse (desde donde todava controlan el poder pblicos, como Colombia, Mxico o Costa Rica), pero tambin desde la oposicin, en pases como en Venezuela.

La eleccin del cardenal Bergoglio ha despertado grandes expectativas entre esos sectores en algunos pases de Amrica Latina.

En Brasil la expres el diario O Globo, de Rio de Janeiro, uno de los ms importantes del pas. En editorial del 21 de marzo, titulado La misin latinoamericana del Papa, el diario record que las multitudes en el funeral de Chvez y los peronistas que tocan tambores por Cristina son formadas, en gran parte, por catlicos.

Amrica Latina tiene el 42% de los catlicos del mundo, recuerda el diario. Con la polarizacin social llevada a extremos, las enormes masas, empobrecidas con la aplicacin de las polticas neoliberales se transformaron en campo frtil para polticos populistas que garantizan su permanencia en el poder con maniobras antidemocrticas y fuerte asistencialismo.

Es el caso del chavismo, en Venezuela (y de sus discpulos en Bolivia, Ecuador, Nicaragua) y del kicherismo, en Argentina, dice el peridico, al insistir en que 90% de la poblacin de esos pases se dice catlica. Su esperanza expresada en el editorial es que el Papa venga a ocupar el espacio junto a los pobres. De este modo la actuacin de la iglesia se transformara, en opinin de O Globo, en una preocupacin para esos gobiernos, aunque el Pontfice tenga ms en mente la actuacin pastoral y espiritual.

Argentina

Quizs por la nacionalidad del Papa, o por su cercana con Brasil, las esperanzas del peridico se concentran en Argentina, donde el gobierno se enfrenta, adems, a uno de los grupos econmicos ms importantes del pas y del rea de los medios de comunicacin, propietario del diario Clarn.

Los argentinos, seala, conocen la actuacin del cardenal arzobispo Jorge Bergoglio, visitante frecuente de las villas miserias en la periferia de Buenos Aires, para llevar ayuda a la poblacin marginal. La conoce tambin el gobierno. Bergoglio ha sido un crtico habitual de los descaminos kircheristas y el expresidente Nstor Kirchner ya lo llam de lder de la oposicin.

La presidente Argentina, la viuda del expresidente Kirchner, fue, sin embargo, la primera jefe de Estado recibida por Bergoglio en Roma, con quien comparti un mate, gesto de cordialidad que se comparte con amigos en ese pas.

Pero el exdirector de Clarn, Roberto Guareschi, asegur que los Kirchner teman al nuevo Papa, en un texto reproducido por O Globo. Es imposible no hacer una relacin con el papel del Papa Juan Pablo II en el desarme del comunismo en su Polonia natal, un captulo en el efecto domin en Europa Oriental, en la cada del Muro de Berln y, en ltima instancia, en el fin de la Unin Sovitica, record Guareschi.

La comparacin, como lo recuerdan algunos comentaristas, desconoce que la lucha de Juan Pablo II se orientaba a liberar su pas del control ejercido por la Unin Sovitica, una situacin distinta a la de Argentina, no sometida a ninguna potencia extranjera. Mas bien la presidente, en materia de soberana, le fue a pedir apoyo para la lucha por la recuperacin de las islas Malvinas, hoy en poder de Gran Bretaa, un tema delicado para la experimentada diplomacia vaticana y que debe preocupar a la britnica.

Por otro lado, se olvida tambin que, una vez desaparecida la Unin Sovitica, Juan Pablo II orient sus crticas hacia lo que llam capitalismo salvaje. Esto abre una interrogante sobre la posicin que pueda adoptar Francisco I ante la situacin poltica de su pas, donde la oposicin a los Kirchner proviene, en gran medida, de los sectores ms representativos de esa forma de capitalismo.

Distinta cosa parecen ser las discrepancias con el gobierno en las materias ya bien conocidas, como el aborto o el matrimonio entre parejas del mismo sexo, donde cualquier acuerdo sigue siendo muy difcil, si no imposible.

En ese contexto, la comparacin entre Francisco I y Juan Pablo II parece tener poco asidero y podra reflejar apenas la orfandad de una oposicin poltica que no encuentra su rumbo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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