Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2013

El chavismo: una propuesta para el siglo XXI

Alejandro Fierro
Rebelin


El principal interrogante sobre el proceso de transformacin de Venezuela es si ste puede continuar sin Hugo Chvez. Dicho de otra forma: existe un chavismo sin Chvez? Responder a esta cuestin es la tarea ms urgente a la que se enfrenta la parte de la sociedad venezolana mayoritaria, como se ratifica eleccin tras eleccin- que quiere seguir adelante con el proceso iniciado en 1998.

La oposicin venezolana, de fuerte inspiracin neoliberal, se ha apresurado a anunciar un fin de poca. Segn el relato opositor, el chavismo sin Chvez es imposible. Sera como una arepa (torta de maz, base de la dieta venezolana) sin relleno, en palabras de Henrique Capriles Radonski, contendiente de Hugo Chvez en las elecciones presidenciales del 7 de octubre y ahora nuevo aspirante de la derecha a la Presidencia el prximo 14 de abril. La Revolucin Bolivariana empezara y finalizara con su hiperliderazgo.

La oposicin habla abiertamente de iniciar una transicin. Sugiere as que Venezuela no es una democracia y que habra que iniciar un proceso de recuperacin de las libertades marcado por el consenso y la negociacin una vez desaparecido el presidente. Capriles Radonski incluso ha comparado la situacin de Venezuela con la del Chile de Pinochet. El inmenso dominio que la derecha venezolana tiene de los medios de comunicacin posee ms del 85%- y la complicidad de la prensa internacional le permite extender esta peculiar tesis que no se aplica a otros sistemas democrticos cuando el jefe de Estado fallece o renuncia (no deja de ser paradjico y hasta cierto punto sonrojante escuchar a los periodistas venezolanos expresar libremente cada da su queja de que en el pas no hay libertad de expresin).

Sin embargo, un somero anlisis poltico, econmico y social de la evolucin de Venezuela en estos catorce aos y de la situacin actual dibuja un escenario radicalmente opuesto al que describe la oposicin.

Democracia secuestrada

El derrocamiento de la dictadura de Marcos Prez Jimnez en 1958 dio paso a un sistema democrtico formal que, en realidad, no era ms que un decorado que encubra el reparto del poder y las riquezas del pas, especialmente el petrleo, entre un grupo de familias. El Pacto de Punto Fijo de ese mismo ao sancion el dominio oligrquico, al comprometerse los partidos que sustentaban a esas familias a aislar y excluir del poder a cualquier opcin de izquierda.

Empez as una larga noche para el pueblo venezolano. La oligarqua se enriqueca hasta extremos obscenos a costa de unas masas populares que se hundan cada vez ms en la miseria. La disidencia era reprimida duramente. De hecho, en Venezuela hubo desaparecidos mucho antes que en Argentina o Chile (se trata de una historia muy poco conocida que slo ahora, bajo el Gobierno de Hugo Chvez, se ha empezado a desvelar; el nmero de desaparecido se acerca a los 3.000; los ltimos casos tuvieron lugar en la dcada de los 90).

En los 80 el pas se convirti en otro banco de pruebas del neoliberalismo. El 27 de febrero de 1989 hubo un levantamiento popular contra las medidas econmicas dictadas por el Fondo Monetario Internacional e impuestas por el gobierno de Carlos Andrs Prez. El Ejrcito llev a cabo una brutal represin que se sald con ms de 300 asesinatos, segn cifras oficiales, aunque informaciones de agencias internacionales elevan el nmero hasta los 3.500 muertos.

El Caracazo, como se conoci al levantamiento y la posterior represin, supuso el punto de no retorno definitivo para un trasunto de democracia que era incapaz de ofrecer la ms mnima satisfaccin de derechos y necesidades a la mayora de la poblacin pero que, por el contrario, haca que una lite continuara acaparando todos los beneficios. La dcada siguiente vio la progresiva degradacin e implosin final del sistema. El certificado de defuncin lo puso la victoria electoral en 1998 de un joven teniente coronel que seis aos antes se haba convertido en la esperanza de buena parte del pueblo venezolano al encabezar un golpe de estado contra aquel sistema corrupto.

Aquella Venezuela de 1998 que Hugo Chvez deba gobernar se asemejaba a un estado fallido. El 80% de sus veinte millones de habitantes viva en la pobreza y el 58% en la pobreza extrema. El 70% de la poblacin estaba subalimentada. Este porcentaje llegaba casi hasta el 100% en las zonas rurales. El 83% de los venezolanos careca de servicios esenciales. Ms de ocho millones de personas se hacinaban en asentamientos chabolistas o de infraviviendas. Haba 3,5 millones de nios y nias pobres. Las diferencias de renta eran escandalosas: el 75% de la poblacin manejaba tan slo el 36% de los ingresos, mientras que un 25% acaparaba el 64% restante

Un pas mejor

Venezuela es hoy un pas mucho mejor que aquel que hered Chvez. Bajo su gobierno se pusieron en prctica medidas de redistribucin de la riqueza que han elevado sensiblemente la calidad de vida de la mayora de la poblacin. Los ingresos del petrleo se han orientado a la satisfaccin de las necesidades de las clases populares. Las polticas econmicas y sociales se han complementado con impulsos a las polticas educativas, culturales, de gnero, etc.

Segn la Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe (Cepal), Venezuela es el pas donde la desigualdad ms ha disminuido en los ltimos diez aos. Por su parte, el Programa para Asentamientos Humanos de Naciones Unidas seala que se trata, junto con Uruguay, del estado menos desigual de todo el subcontinente.

Todos los indicadores socioeconmicos han mejorado sustancialmente. En 1998, ms del 80% de la poblacin no poda hacer tres comidas al da; en la actualidad, el 96% de los habitantes realiza tres o ms comidas diarias. La pobreza se ha reducido al 28% y la pobreza extrema al 7%, Se ha erradicado la mortalidad infantil y tambin el analfabetismo (en 2005, la Unesco declar a Venezuela territorio libre de analfabetismo). El pas ocupa el quinto lugar del mundo en cuanto a matrcula universitaria. El Producto Interior Bruto crece a un ritmo superior al 5%. El desempleo est en el 5,9%, su mnimo histrico

A estos logros concretos hay que sumar otros de carcter simblico pero no por ello menos importantes. Sin duda, el principal es el empoderamiento de las clases populares. El pueblo venezolano ya es consciente de que es el sujeto protagnico del proceso histrico actual y, como tal, reclama sus derechos legtimos. La poltica, por tanto, est obligada a ponerse al servicio de la sociedad, recuperando de esta forma su sentido primigenio. Ya no es una actividad exclusiva de las lites y orientada en su propio beneficio. Basta con darse una vuelta por los barrios populares de Caracas para comprobar que la poltica centra buena parte de las conversaciones.

Este proceso ha sido ampliamente ratificado en las urnas. Desde 1998 se han celebrado 17 elecciones y referendos, de los cuales el chavismo ha ganado 16, incluidos cuatro comicios presidenciales. El ltimo tuvo lugar el 7 de octubre de 2012. Hugo Chvez gan por ms de diez puntos de diferencia, una distancia impresionante tras catorce aos en el poder (Barack Obama venci por tan slo dos puntos a Mitt Romney; Hollande aventaj en tres puntos a Sarkozy, la misma distancia que logr el chileno Sebastin Piera en 2009; el pasado mes de julio, Enrique Pea Nieto alcanz la Presidencia de Mxico con seis puntos de diferencia sobre Manuel Lpez Obrador).

El legado

La ausencia de Hugo Chvez se produce en un contexto muy diferente al de 1998. Venezuela tiene hoy un proyecto slido que es apoyado por millones de personas y que concita mayor respaldo popular que la alternativa que propone la oposicin, tal y como demuestran las elecciones. Es absurdo pensar que este movimiento, al que se ha convenido en llamar chavismo, se desmoronar con la desaparicin de su lder e inspirador. Si se considera esta posibilidad de derrumbe inmediato es porque la derecha ha logrado instalarla en el debate pblico gracias a su enorme poder meditico. Paradjicamente, la izquierda europea asume esta posibilidad, ya que corrobora sus prejuicios histricos sobre los liderazgos y su mal disimulado poso colonial.

Sin embargo, los datos demuestran justamente lo contrario. El chavismo es hoy la principal identidad poltica de Venezuela y tal vez el fenmeno ideolgico ms importante de estos inicios del siglo XXI. Es evidente que surge en torno a Hugo Chvez, pero llegado un punto comienza a trascender su figura. Estamos asistiendo al momento en el que el chavismo con Chvez se termina de transmutar en chavismo sin Chvez.

Las elecciones regionales del 16 de diciembre de 2012 fueron un buen test para comprobar esta hiptesis. Chvez, aquejado de fuertes dolores provocados por el cncer, segn revelara ms tarde, no particip en la campaa. Ninguno de los 23 candidatos a otras tantas gobernaciones pudo tener su respaldo en mtines y actos electorales, como haba ocurrido en anteriores ocasiones. Los candidatos tuvieron que defender sus propuestas por s mismos. Incluso, el presidente ya se encontraba en Cuba en la ltima semana de campaa, as como el mismo da de los comicios.

A pesar de la ausencia del hiperlder, los candidatos chavistas ganaron en veinte estados, mientras que la oposicin tan slo venci en tres (anteriormente, la proporcin era de quince a ocho). Este rotundo triunfo demuestra no slo que el chavismo es la opcin poltica mayoritaria entre el pueblo venezolano, sino que es la nica que vertebra todo el territorio. Mientras que la presencia de la oposicin en muchos estados es completamente testimonial en varios no llega al 20% de los votos y en alguno, como Portuguesa, ni siquiera fue la segunda fuerza ms votada-, el chavismo tiene una implantacin slida en todo el pas, incluidos los tres estados en los que perdi, donde su porcentaje de voto super el 40%.

Tras catorce aos, el chavismo es ya una corriente consustancial al mapa poltico de Venezuela. Podr ganar o perder elecciones, pero su centralidad no slo institucional, sino sobre todo social- es indiscutible. En pocos sistemas democrticos del mundo se da la circunstancia de que la principal opcin poltica sea abiertamente anticapitalista. Esto garantiza al pueblo venezolano que conceptos como la igualdad, la justicia social o la redistribucin de la riqueza estn en primera lnea de la agenda poltica. Ningn partido puede aspirar al poder en Venezuela si no da una respuesta satisfactoria a estas cuestiones. De hecho, en las pasadas elecciones presidenciales la derecha no tuvo ningn reparo en disfrazarse de izquierda, consciente de que no poda mostrar su verdadera naturaleza. A diferencia del resto del mundo, en Venezuela el marco hegemnico discursivo no lo impone el neoliberalismo, sino la izquierda anticapitalista. Romper este enclave autoritario el gobierno de las palabras, como seala Juan Carlos Monedero- ha sido otro gran logro del chavismo que no habra sido posible si ste no hubiera estado firmemente imbricado en el tejido social.

El socialismo del siglo XXI nacido en Latinoamrica apela a la flexibilidad y la ausencia de dogmatismos para diferenciarse de los experimentos socialistas fallidos de la Europa del siglo pasado. El chavismo sufrir mutaciones, se reinventar, habr disensos y acuerdos, avances y retrocesos, victorias y crisis. Vendrn nuevos liderazgos para otras generaciones que requerirn soluciones distintas para problemas diferentes que en el fondo son siempre los mismos. La senda se abri hace catorce aos. Ahora hay que seguir transitndola y hacerla cada vez ms ancha para que quepan todos aquellos pases que quieran y puedan- incorporarse. Buena parte de Latinoamrica ya ha franqueado el umbral. La Europa del Sur puede ser la siguiente, si la tradicional miopa de su izquierda no le impide ver que existe una salida.

* Alejandro Fierro es Periodista y miembro de la Fundacin CEPS

 

(Artculo publicado en el boletn de marzo de 2013 Ocote Encendido de los Comits scar Romero)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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