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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2013

Si no hay justicia hay escrache
Gracias por marcar el camino

Javier Couso
Hablando Repblica


Oigo a los todlogos, a los creadores de opinin, a los responsables polticos de los partidos del rgimen bipartidista hablando de los escraches y los veo muy nerviosos. Opinan al unsono en contra de los gritos de las vctimas.

Ellos y ellas, los apesebrados, los que nunca hacen ms que aplaudir el estado general de las cosas, se asustan cuando ven al pueblo en movimiento. Ante cualquier rotura del statu quo se ponen automticamente a la defensiva.

Les pareci simptico ver a la gente en las calles y plazas, pero solo un rato, como algo simblico. Pasado un tiempo y sabiendo de las reivindicaciones que cuestionaban el capitalismo, la cosa cambi. As no, van a tener menos apoyo, una cosa es una cosa y otra otra.

Lo mismo con las acciones contra los desahucios. Lo ha mandado un juez, no se pueden saltar las leyes, esto sera el caos. Sin bancos no se puede vivir. As os dejarn de apoyar.

Esa es su funcin, apaciguar y adoctrinar. Pastores de la sumisin hablando desde los plpitos mediticos. Entrando en el saln a la hora de cenar para convencer a las sufridoras gentes de bien, que los malos no son los que les roban o explotan, esos que convierten la vida en un infierno a su servicio, sino que los malos son los que rompen la pax financiera exigiendo justicia social.

Habran estado contra la Huelga de la Canadiense, huelga con heridos y detenidos que trajo el derecho a las 8 horas. Hubieran llamado a la calma en medio del gueto de Varsovia. Afearan a Rosa Parks por sentarse en un asiento de blancos. Con los mismos argumentos sobre la ley o las formas. Siempre defendiendo la quietud que da tranquilidad al poder.

Vivimos en una olla a presin cerrada, con un fuego vivo de los poderes financieros, sin el agua que nos proteja de la quema y sin vlvula de presin. Estamos a punto de ebullicin y el vapor empieza a empujar hacia todos los lados. Vamos hacia la explosin. No nos queda otra.

Por eso los nervios, por eso las condenas. Ya no son cuatro desarrapados radikales, ahora son miles de jubilados estafados, decenas de miles de familias desahuciadas o millones de desempleados. Existe un sentimiento creciente de descontento y de prdida de legitimidad de un sistema que trabaja para la dictadura de la banca y de las grandes empresas.

Y eso asusta, les asusta. No quieren que los gritos lleguen a sus casas, no quieren verse increpados por sus vecinos ni sealados por el pueblo, un pueblo al que quieren como un rebao de ovejas camino al matadero financiero.

Intentarn desunir, criminalizar o reprimir, pero viendo su intranquilidad s que la PAH nos seala hoy el camino, un camino de acciones civiles con el pueblo activo.

A las mareas, a los mineros, a la PAH,... gracias por ponerles nerviosos, gracias por llevar la indignacin a los culpables de tanto sufrimiento. Gracias a quien apoya pblicamente, sea intelectual o poltico. Gracias por marcar el camino.

Nos vemos en las calles. No son del orden silente, son del pueblo. Son nuestras.

Fuente: http://hablandorepublica.blogspot.com.es/2013/03/gracias-por-marcar-el-camino.html


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