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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2013

Socialdemocracia o socialdesgracia?

Rafael Castao Rendn
Kaosenlared

Deca el Che que tenemos tres enemigos el primero, el imperialismo; el segundo, el imperialismo; el tercero, el imperialismo. El estado del bienestar o keynesiano o socialdemcrata es producto del imperialismo, luego


La noche del 15 de enero de 1919 la polica alemana, bajo las rdenes del gobierno socialdemcrata pega un tiro en la cabeza a una mujer indefensa con cabellos grises, demacrada y exhausta. Una mujer mayor, que aparentaba mucho ms de los 48 aos que tena. Era Rosa Luxemburg.

Con este asesinato y lo que significaba, el Partido Socialdemcrata Alemn crea salvar al estado y al capitalismo alemanes frente al socialismo. Aquel da simblico la socialdemocracia demostr lo que siempre ha sido, la corriente que, inserta como un quiste purulento en el seno del movimiento obrero y bajo el pretexto de mejorar la situacin de las clases obrera en el capitalismo -o incluso de llegar al socialismo pacficamente- cumple siempre su misin: salvar el orden capitalista cada vez que este se ve amenazado. No importa el precio. El capitalismo no puede sobrevivir sin la socialdemocracia.

Cuatro aos antes el Partido Socialdemcrata Alemn haba votado el presupuesto de guerra con el que Alemania particip en la Guerra Imperialista. La excusa, como es costumbre antes de todas las guerras, que el gobierno ruso poda acabar con la civilizacin alemana, con los derechos adquiridos por los obreros alemanes durante los ltimos cuarenta aos anteriores; por tanto, muy a su pesar, el SPD (Partido Socialdemcrata Alemn) vota los crditos para participar en la Guerra.

Luego, tras perder la guerra, en una Alemania convulsionada y movindose hacia la posibilidad (siempre es una posibilidad) de la revolucin socialista, la socialdemocracia pega el tiro en la nuca a Rosa Luxemburg, a la revolucin. As salvaba de nuevo al capitalismo alemn en bancarrota.

Es la creencia ms extendida el identificar, frente al partido de la revolucin y el socialismo, la socialdemocracia como aquella corriente obrera que no acepta el que para nosotros no es cuestin reformar la propiedad privada, sino abolirla; paliar los antagonismos de clase, sino abolir las clases; mejorar la sociedad existente, sino establecer una nueva (Karl Marx).

A lo largo de su historia, la socialdemocracia ha desempeado un papel bsicamente reformista y por ello socialdemocracia y reformismo se han identificado. Sin embargo, lo que ha demostrado siempre la socialdemocracia es ser el partido de la tranquilidad: cuando est el capitalismo, busca la tranquilidad, a cualquier precio, aceptando reforma o aceptando, como hoy da, recortes: En concreto: aspiran a corromper a la clase trabajadora con la tranquilidad, y as adormecer su espritu revolucionario con concesiones y comodidades pasajeras (Karl Marx, 1850).

Cuando se crea un estado revolucionario y socialista, siempre aparece una corriente que, a falta de otro nombre, tambin llamar socialdemcrata, por su miedo a la revolucin y al cambio, y que intenta vivir en su estado, conservar su estado, mantener los privilegios de la clase dirigente y burocrtica de ese estado, y para conseguir la tranquilidad del estado socialista no duda en acabar con cualquier revolucin externa que la ponga en peligro, como fue la poltica desplegada en el exterior por la Unin Sovitica burocratizada: en las jornadas de mayo de 1937 en la revolucin espaola, con la griega despus de la II Guerra Mundial, el intento de impedir de todas las formas posibles que los comunistas chinos hagan su revolucin (Mao dice que muy bien, pero l hace la revolucin), El partido de la socialdemocracia es, simplemente, el partido de la cobarda. Entre la esclavitud o la lucha consecuente, siempre elegir la primera.

La socialdemocracia no es, en sentido estricto, un partido formal, sino una tendencia que irrumpe con las ms variopintas formas, se alimenta del miedo que pueda tener el pequeo tendero, el funcionario, el campesino que medra en su trozo de tierra, el obrero asustado ante la gigantesca labor que tiene por delante,frente a la bota del banquero como ante una clase revolucionaria en rebelda. Entre ambos debe elegir, y si la revolucin no muestra su fuerza, se acoger a los brazos del banquero. Pero si la revolucin tiene fuerza, el campesino, el funcionario, el pequeo burgus, el obrero no temer unirse a ella. Slo la lucha los lleva al campo de la revolucin; cuando esta y los partidos que debieran haber llamado a rebato- flaque en los aos treinta, sabemos en manos de quin cay. Hoy, como entonces, el fascismo est a la vuelta de la esquina, y no va a ser precisamente con luchas pacficas y mendigando reformas pusilnimes como se le va a detener.

La socialdemocracia es la falta de fuerza y confianza de los de abajo ante la posibilidad de cambiar el estado de cosas existente, y se agarra a todo para que su pequeo mundo no se hunda bajo sus pies. As Rodrguez Zapatero, el hombre de las pequeos reformas, el 10 de mayo de 2010, ante una simple llamada telefnica de Washington o Berln, opta por deshacer de la noche a la maana lo que quedaba del precario estado del bienestar en Espaa. El doce de mayo de 2010 se nos anunciaba a los espaoles que la poltica que a partir de entonces iba a seguir el pas no iba a emanar de las decisiones de Madrid, que en aquel momento pasaba a convertirse en una sucursal nicamente responsable ante el gobierno de Berln.

La socialdemocracia es colaboradora: en Espaa colabor institucionalmente (me refiero a Largo Caballero y al PSOE de la poca) con la dictadura de Primo de Rivera para obtener pequeas concesiones, aunque luego abandona dicha colaboracin en 1928 cuando los vientos de la tranquilidad navegaban de otra parte. A fines de la Guerra Civil, cuando haba posibilidades de unir la revolucin espaola con una ms que hipottica Guerra Mundial, organiza un golpe de estado contra el legtimo gobierno de la Repblica y acepta (Besteiro) la rendicin incondicional doblando las rodillas ante Franco.

Cuando va cayendo la dictadura, a lo Tarrancn, los representantes de la socialdemocracia (un resucitado PSOE con el dinero alemn y un PCE que se deja llevar por el ansia de ser respetable e institucional), impiden la posibilidad del cambio, mientras cerca de doscientos muertos de luchadores de izquierda durante la transicin (lase el libro de Alfredo Grimaldos) y un clima caldeado y combativo consiguen para una clase obrera en lucha las mejores condiciones laborales y sociales de toda su historia. Para acabar con todo ello se alza toda la tramoya del 23-F de 1981 y un ao despus nos hace su visita el socialismo de la tercera va: aceptado el liberalismo poltico, se acepta el econmico con todas las consecuencias. Misin cumplida.

En la crisis actual, la socialdemocracia espaola por sentido de responsabilidad- apoya en lneas generales la poltica del PP (en el Euro, en el pago de la deuda, en la Unin Europea,) mientras que el otro cuerno de la socialdemocracia encabezado por Cayo Lara se asusta ante la degradacin de la situacin existente y la consiguiente posibilidad de un estallido social; como Vicen Navarro, como Juan Torres, como Alberto Garzn (los cito, por el famoso libro escrito por "el tro", palabra acuada certeramente para ellos por Manuel Navarrete) se espanta ante la ineptitud de la burguesa que no comprende que se est llevando a s misma a la catstrofe y al alimn lloran porque al actual gobierno malo no le sustituye uno progresista que haga las consabidas y debidas reformas, que ellos divulgan diariamente y por todos los medios posibles con una tenacidad digna de mejor causa.

De esta forma, el sector izquierdista de la socialdemocracia no encabeza los movimientos sociales que surgen por todas partes, sino, simplemente, los acompaa en la retaguardia, un poco por cumplir y otro poco por obligacin (en Andaluca, sin obligacin, se coaliga con un gobierno neoliberal), de la misma forma a como se va a la boda de los amigos o al entierro del compaero de trabajo: para que nos vean.

Ay, dignos amigos! Tener que recordaros cien aos despus las palabras de Lenin sobre la misin y la tarea de todo buen socialista, que no es otra que la organizacin de la lucha de clase del proletariado y en la direccin de esta lucha, cuyo objetivo final es la conquista del Poder poltico por el proletariado y la estructuracin de la sociedad socialista. Pero quiz no sois socialistas, sino keynesianos, lo que quiere decir que sois defensores del capitalismo, o acaso pensis que Keynes era socialista? Creo que en vuestras sesudas cabezas incluso ha penetrado la idea de que aquel caballerote ingls, burgus hasta la mdula, era un revolucionario de tomo y lomo.

Nuestra actual socialdemocracia, como toda socialdemocracia, lo espera todo del estado. En el origen del movimiento obrero se desarroll el socialismo utpico, debido a la debilidad del movimiento que haca buscar la conmiseracin de dicho estado y la compasin de los capitalistas frente a la miseria del proletariado.

En un momento de auge de luchas sociales, buscar la salida de la iniquidad del presente, en lugar de en estas, en la ayuda y la reforma del estado capitalista slo puede recibir los calificativos ms denigrantes. Como dijera en 1914 Rosa Luxemburgo, la vctima de la socialdemocracia, antes de Marx, e independientemente de l, surgieron diversos movimientos obreros y doctrinas socialistas, cada una de las cuales fue, a su manera, expresin terica, segn las circunstancias del momento, de la lucha de la clase obrera por su emancipacin. La teora que consiste en basar el socialismo en la concepcin moral de la justicia, en la lucha contra el modo de distribucin, en lugar de basarlo en la lucha contra el modo de produccin, en la concepcin del antagonismo de clases como antagonismo entre pobres y ricos, ya existan antes de ahora. Y estas teoras, a pesar de su insuficiencia fueron, en su momento, teoras efectivas para la lucha de clases proletaria. Fueron las botas de siete leguas infantiles con las que el proletariado aprendi a caminar en la escena histrica. Pero despus de que el desarrollo de la lucha de clases y su reflejo en las condiciones sociales condujeron al abandono de dichas teoras y a la elaboracin de los principios del marxismo, no poda haber lucha de clases socialista fuera del marxismo. Es por eso que el retorno a las teoras sociales premarxistas ya no significa retornar a las botas de siete leguas de la niez del proletariado, sino a las dbiles y gastadas pantuflas de la burguesa.

El tro y los que propugnan una poltica reformista encabezada por un gobierno de izquierdas practican un socialismo primitivo, un socialismo utpico. Les conviene con toda claridad las palabras de Lenin, que adapto en su lenguaje a los nuevos tiempos, referente a los que critican la sociedad capitalista (neoliberal), la condenan, la maldicen, suean con su destruccin, imaginan un rgimen superior (el keynesiano), y se esfuerzan por hacer que los ricos se convenzan de la inmoralidad de la explotacin. (No slo piensan que los ricos se convenzan de la inmoralidad de la explotacin, sino que si son inteligentes y se hacen keynesianos como ellos incluso les ir mejor, porque la economa saldr de su crisis,).

El keynesianismo, el estado del bienestar, esa excepcin que se dio en unos cuantos pases europeos y EEUU despus de la Segunda Guerra Mundial, en unas circunstancias especiales, y a costa de la explotacin del Tercer Mundo y la destruccin de la naturaleza, es su nica y milagrosa solucin para todo.

Si el keynesianismo fuera factible de reestablecer (que no lo es: ni las clases del Tercer Mundo se dejan explotar, el petrleo esa fuente de energa casi gratuita que regal la naturaleza- est consumido y las materias primas del planeta exhaustas), quiz no lo fuera deseable moralmente. El estado del bienestar es un sueo que ya no va a venir: los capitalistas ya no pueden permitirse repartir unas migajas de los beneficios entre sus obreros como les permiti durante un tiempo el imperialismo. Y de ser posible la vuelta a aquel (imaginemos que el planeta se agrande por todos lados, que aparezcan riquezas naturales por doquier, que las revoluciones de la periferia sean contenidas,), habra que renunciar al mal llamado estado del bienestar por inmoral: condena al hambre, la miseria y la muerte a cuatro quintos de la humanidad. Si somos socialistas, queremos el socialismo para todos. Qu fue del Internacionalismo? Tan difcil es comprender que los electrodomsticos que llenaron nuestras casas durante dcadas es el producto de la explotacin de millones de personas en el Planeta?. Nuestro objetivo es abandonar la carrera del consumismo y destruccin de la naturaleza. Transformar la sociedad del bienestar en la del buen vivir, donde haya salud, educacin, trabajo, comida y una vida digna para todos los hombres y mujeres de la Tierra.

Deca el Che que tenemos tres enemigos el primero, el imperialismo; el segundo, el imperialismo; el tercero, el imperialismo. El estado del bienestar o keynesiano o socialdemcrata es producto del imperialismo, luego,

Muchas frases y gestos, pero poca voluntad de lucha. Se precisa abandonar las frases bonitas, las buenas intenciones, las hermosas teoras que parecen explicarlo todo y luego conducen a la paralizacin de la accin, del deseo de ver el final de la inmoralidad financiera o ver en la Troika el origen de todos los males, y cambiar todo ello por una actitud de lucha, de organizarse, de unirse a los grandes movimientos sociales que se disparan por Espaa y Europa, o de lo contrario estamos condenados a ser lo que los hombre y los explotados han sido siempre, las vctimas necias del engao ajeno y propio, y que seguirn siendo mientras no aprendan a descubrir detrs de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, polticas y sociales, los intereses de una u otra clase. Los que abogan por reformas y mejoras se vern siempre burlados por los defensores de lo viejo mientras no comprendan que toda institucin vieja, por brbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de determinadas clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas clases, slo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, las fuerzas que pueden -- y, por su situacin social, deben -- constituir la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo, y educar y organizar a esas fuerzas para la lucha (Lenin).

Sin embargo ni IU ni sus alrededores son capaces de detener esos movimientos, por mucho que se agiten, por mucho que busquen una solucin un da y otra diferente al siguiente, buscando en lugar de los actuales, empresarios buenos que creen riqueza y no estafen, un Banco Central Europeo de nueva reglamentacin que no sirva a los intereses de las clases capitalistas, una Unin Europea de los pueblos y no de las lites,En fin, pobres vctimas del engao propio y ajeno

Sin embargo, no podrn impedir el desarrollo de los enfrentamientos de clase, que se recrudecern en los prximos aos, porque como deca Rosa Luxemburg (del que este artculo pretende ser un homenaje, por su lucha incansable contra todo tipo de reformismo, por su in transigencia con cualquier tipo de explotacin, hasta ser asesinada por los reformistas) cuando se piensa que se va a lograr atraer a los capitalistas buenos y acabar con los malos, o conseguir la armona social a travs de unas bases capitalistas ms justas, hay que recordarles que la lucha de clases no es un invento marxista que se puede dejar arbitrariamente cada vez que parezca oportuno. La lucha de clases proletaria es ms antigua que el marxismo, es un producto elemental de la sociedad de clases. Apareci en Europa apenas el capitalismo se adue del poder. El comunismo no llev al proletariado moderno a la lucha de clases. Por el contrario, la lucha de clases cre el movimiento socialdemcrata internacional para darle objetivo y unidad conscientes a los distintos fragmentos locales y dispersos de la lucha de clases. (Donde Rosa dice socialdemocracia, yo he colocado marxismo o comunismo, porque con la palabra socialdemocracia, ella se refera al socialismo revolucionario, y hoy da ha pasado a significar algo bien diferente).

Para acabar, ya que est de moda identificar estado del bienestar con socialdemocracia y que ese estado es una de las grandes esperanzas para muchos, una especie de regreso a un paraso perdido, hay que recordar que el capitalismo es centenario, en tanto que el estado del bienestar dur una generacin y slo en un pequeo nmero de pases. Para Vicen Navarro, Juan Torres o Alberto Garzn (a pesar que este ltimo gusta de decir que l lucha por el socialismo, por otra sociedad, que lo suyo es otra cosa) el estado del bienestar es norma del capitalismo y su forma neoliberal la excepcin a aniquilar.

El famoso pacto socialdemcrata que sigui a la Segunda Guerra Mundial, no fue ni siquiera un pacto, pues de haber sido un pacto, el capital no hubiera acabado con l de un da a otro. Fue una concesin del capitalismo que ahora no siente la obligacin de conceder y, mucho menos, una concesin impuesta por los partidos socialistas o socialdemcratas.

Una concesin impuesta por el vigor de los partidos comunistas en Francia, Italia y otros lugares (el yugoslavo, el chino, el checo, el espaol que con tanta bravura se enfrent al franquismo,) despus de su gigantesca lucha en la resistencia contra los fascismos, una concesin impuesta tambin por el poder de unos sindicatos obreros no domesticados, por las nuevas fuerzas de liberacin que se fueron desarrollando en las viejas colonias, a la fuerza de una Unin Sovitica que pese a sus errores trajo el pleno empleo, la sanidad para todos y un sinfn de derechos sociales.

Ante la mojigata socialdemocracia, la burguesa no hubiera cedido en nada; fue ante los hechos anteriormente mencionados por lo que cedi y dobl el brazo. Conquistar y mantener lo conquistado siempre es producto de la lucha, y acabado el modelo sovitico, vueltos archirreformistas los partidos comunistas oficiales y los sindicatos, el capitalismo vuelve a su senda normal.

Slo una lucha internacional y tenaz (como la de Venezuela, como la de Cuba, como la de tantos lugares) podr traer una nueva sociedad y un nuevo mundo. Poner las esperanzas en la buena voluntad del capitalismo, es darse por derrotados desde el principio y dar la batalla por perdida. No hay un capitalismo bueno y un capitalismo malo; hay un nico capitalismo que conocemos de sobra.

Y acabo como empec, recordando estas clarividentes palabras de Rosa Luxemburg el Estado existente es, ante todo, una organizacin de la clase dominante. Asume funciones que favorecen especficamente el desarrollo de la sociedad porque dichos intereses y el desarrollo de la sociedad coinciden con los intereses de la clase dominante y en la medida en que esto es as. La legislacin laboral se promulga tanto para servir a los intereses inmediatos de la clase capitalista como para servir a los intereses de la sociedad en general. Pero esta armona impera slo hasta cierto momento del desarrollo capitalista.

Fuente: http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/51872-%25C2%25BFsocialdemocracia-o-socialdesgracia?.html



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