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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2013

El Papa Francisco, la mejor baza paconciliar a pobres y a ricos?

Roberto Herrera
Rebelin


A bote pronto, Jorge Mario Bergoglio tiene pinta de ser un hombre vigoroso, simptico y con buen humor, adems de ser meditico y comunicativo, con lo cual, reunira las condiciones mnimas para promocionar un producto viejo y venderlo como nuevo. Joseph Ratzinger, por el contrario, en sus presentaciones en pblico aparentaba ser una persona estresada, triste y cansina, a quien la risa le era ajena, al menos de cara al rebao de ovejas. Pareca una versin moderna del monje espaol Jorge de Burgos en la novela de Umberto Eco, En nombre de la Rosa, para quien la facultad de rerse era pecado capital y quien, en lugar de irradiar calor y comprensin por la naturaleza humana, opt por incinerar toda la obra cientfica que explicaba el origen no divino del ser humano.

El Papa Francisco tiene a todas luces ms cancha con la hinchada catlica que su antecesor. Pero no nos equivoquemos, Jorge Mario Bergoglio nunca fue un Camilo Torres ni mucho menos un Monseor Oscar Arnulfo Romero. Yo dira ms bien que el nuevo Sumo Pontfice juega en el mismo equipo de Joseph Ratzinger. Ambos son defensores centrales de un equipo teolgico aejo que an mantiene la tctica del cerrojo el catenaccio italiano , cuya misin es la de mantener a toda costa el liderazgo de la Iglesia Catlica en la liga de campeones del cristianismo mundial. Jorge Mario Bergoglio y Joseph Ratzinger son ms parecidos que diferentes. Aunque Robert Zollitsch, el arzobispo de la ciudad alemana de Friburgo en Brisgovia y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, definiendo al nuevo Papa Francisco como un hombre prctico, se afana en marcar una sutil diferencia entre el Papa emrito, terico y acadmico, y el Papa argentino, ms campechano y menos colegial. Pero del comentario del prelado superior de la dicesis de Friburgo no debe inferirse ni la debilidad terica del nuevo jefe de la Iglesia Catlica ni la falta de experiencia prctica de Joseph Ratzinger.

Probablemente slo se diferencian en la forma de comunicar el evangelio, la teologa dogmtica y la teologa fundamental. El mensaje pastoral de Joseph Ratzinger, con su estilo catedrtico y lenguaje cientfico no est dirigido a las grandes mayoras populares cristianas, sino que a un crculo de iluminados integrado en su mayora por telogos, filsofos y acadmicos. El Jess de Nazaret de Joseph Ratzinger no es el hombre histrico, sino el Mesas, el hijo de Dios, es decir, el Cristo de la tradicin eclesial, el Jess que nunca se meti en poltica. Por el contrario, para los telogos de la liberacin, aquellos curas rebeldes latinoamericanos que recibieron el azote teolgico de Ratzinger en su calidad de prefecto de la Sagrada Congregacin para la Doctrina de la Fe, el Jess histrico es el revolucionario, es el hijo de Dios convertido en hombre, aquel que subi a la montaa y junto a sus discpulos areng a la multitud all reunida y tom abiertamente partido por los pobres, por los hambrientos y sedientos de justicia. El sermn de la montaa representara, desde esta perspectiva histrica, el manifiesto comunista, revolucionario y redentor de Jess de Nazaret.

En Amrica Latina vive la mitad de los ms de mil millones de catlicos que hay repartidos en el mundo, la mayora de ellos en el Brasil. Jorge Mario Bergoglio conoce muy bien la idiosincrasia del catlico latinoamericano y la injusticia socio-econmica en que vive la mayora de los hijos de Dios en la tierra. La experiencia revolucionaria de los ltimos aos en Latinoamrica no ha pasado desapercibida por el Vaticano. La curia est informada del resurgimiento de movimientos sociales populares independientes y de la consolidacin de gobiernos populares de nuevo tipo elegidos democrticamente que no niegan por decreto la existencia de Dios y que por el contrario, afirman su vocacin cristiana. A esto se une el desgaste poltico de partidos con trasfondo religioso como la democracia-cristiana y el movimiento social cristiano, que tuvieron su auge e importancia en Amrica Latina en los aos sesenta y setenta del siglo pasado y que actuaron como sedantes ideolgicos en la lucha de clases. Un tcito ejemplo es la participacin de la democracia-cristiana chilena en el golpe militar contra Salvador Allende. La revolucin en libertad fue una bandera proselitista levantada por la democracia-cristiana latinoamericana como anttesis de la revolucin socialista cubana.

Los procesos sociales que se estn llevando a cabo en los ltimos aos en Latinoamrica y en especial en Ecuador, Bolivia y Venezuela, donde los adecos y copeyanos [1] perdieron la hegemona poltica, confirman lo que Joseph Ratzinger analiz en profundidad en su momento. Por esta razn, censur severamente a los telogos de la liberacin que predicaban que la salvacin cristiana no poda consumarse sin la redencin econmica, poltica, social e ideolgica del hombre. Joseph Ratzinger advirti siempre que la unin entre la exgesis de la teologa de la liberacin y el marxismo es en el Tercer Mundo una mezcla altamente explosiva y peligrosa. Y no se equivoc el entonces Cardenal Ratzinger con su anlisis dialctico. El jesuita Jorge Mario Bergoglio comparti el pensamiento de Ratzinger y en consecuencia, tambin reprob y critic a los curas comunistas. El caso de los jesuitas perseguidos durante la dictadura de Videla, a quienes Bergoglio negara proteccin, evidencia su posicin con respecto a los curas marxistas.

La lucha de clases es de manera sucinta la contradiccin entre capital y trabajo, o expresado de manera cristiana, entre ricos y pobres. La Iglesia Catlica Apostlica y Romana a lo largo de los siglos hasta nuestros das ha ocupado siempre un lugar privilegiado en la cabecera de la mesa de los reyes, emperadores y gobernantes con el agravante de haber defendido siempre, con la cruz y el rosario, los intereses econmicos de los poderosos.

Por qu tendra que ser distinto en el siglo XXI?

Porque la Iglesia Catlica de hoy es un barco que hace aguas por todos lados y los problemas que afronta son muy diferentes a los del pasado. Porque la rigidez grantica de su catequesis le impide reaccionar con rapidez y de manera adecuada a las exigencias del vertiginoso mundo moderno. Porque el pueblo creyente ha ido perdiendo la fe en la institucin Iglesia y muchos de los feligreses buscan alternativas espirituales en su comunin con Dios en otras comunidades religiosas. Porque la gente pobre y sin recursos, tarde o temprano llega a la conclusin de que no solamente de la palabra del Seor vive el hombre. Porque los escndalos sexuales, los casos de pedofilia y la corrupcin en la curia han erosionado gravemente la tica-moral y la credibilidad de la Iglesia Catlica. Y por ltimo, porque all estn las revoluciones sociales en Latinoamrica avanzando con viento en popa y a toda vela, resolviendo los problemas existenciales de las grandes mayoras populares, dndole pan, casa, salud y escuela al que no tiene, pero no por misericordia, sino porque es el legtimo derecho del pueblo.

Y es aqu, en la segunda mitad del partido, donde el Papa Francisco entra a sustituir a su compaero de equipo, el alemn de Baviera. Todo parece indicar que el Vaticano, con la eleccin del Cardenal argentino, pretende enfrentar la crisis estructural de la Iglesia, revertir el proceso de enajenacin espiritual que experimentan las sociedades de los pases altamente desarrollados y contrarrestar la lucha de clases en los pases del tercer mundo.

El tiempo dir, s el Papa Francisco fue la mejor baza del Vaticano paconciliar a pobres y a ricos.

Nota:

[1]
Adecos: Adeptos del partido Accin Democrtica; Copeyanos: Adeptos del partido social-cristiano.

Blog del autor: http://robiloh.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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