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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2013

Los protegidos y los malditos

Nick Buxton y Ben Hayes
redpepper.org

Traducido para Rebelin por Christine Lewis Carroll


Los autores exploran el nfasis creciente sobre la seguridad y el control de los recursos en respuesta al cambio climtico y la necesidad de cuestionar el miedo y la inseguridad que llenan el vaco creado por la falta de accin de los gobiernos.

Los dirigentes polticos mundiales no pueden alegar que no se les haba advertido. Antes de las negociaciones de la ONU sobre el clima celebradas en Catar en diciembre no slo fueron el Banco Mundial, la Agencia Internacional de la Energa y la compaa global de contabilidad PricewaterhouseCoopers los que predecan niveles peligrosos de cambio climtico. Hasta la naturaleza misma pareca hacer sonar las alarmas mediante los huracanes fuera de temporada que devastaron Nueva York y las islas del Caribe y Filipinas. En vista de estos hechos se podra haber esperado una respuesta de los gobiernos mundiales. En cambio la cumbre pas casi desapercibida por los medios internacionales y el resultado fue otra declaracin vaca, descrita por Amigos de la Tierra como un simulacro de pacto que fracasa en todos sus apartados.

Confrontados con uno de los mayores desafos para nuestro planeta y sus pueblos nuestros dirigentes polticos nos han fallado estrepitosamente. En contraste total con la accin radical coordinada para rescatar a los bancos y apuntalar el sistema financiero, los gobiernos han elegido ceder el paso a los mercados y a los gigantes del combustible fsil en vez de planificar una conversin cuidadosa de nuestras economas basadas en el carbono. Su eleccin no es no actuar, como se sugiere a menudo, sino asegurar activamente el peligroso cambio climtico. Cada instalacin de carbn en China, cada campo petrolero en el rtico o cada campo de gas de esquisto fracturado encierran el carbono en la atmsfera durante 1.000 aos, lo que significa que hasta los pasos ms radicales para reducir el carbono en el futuro pueden no ser suficientes para impedir el calentamiento global desbocado.

El presidente del Banco Mundial, el Doctor Jim Yong Kim, dijo que el aumento previsto de la temperatura de 7,2 grados Fahrenheit para finales de siglo que recoga el informe creara un mundo espantoso. Por primera vez el tema de cmo compensar las prdidas y los daos causados por el cambio climtico a los ms pobres y vulnerables de todo el mundo rob el escenario en Doha. Es una irona trgica que las discusiones sobre cmo parar o prepararse para el cambio climtico global (denominado mitigacin y adaptacin en el lenguaje de la ONU) han sido eclipsadas por las exigencias de reparacin y por averiguar a quin compete, sobre todo desde el sector del seguro, pagar el dao.

Estos discursos son angustiosos y despojan a las personas de sus derechos. Es ahora mucho ms fcil para la gente imaginar un futuro distpico para sus hijos que un mundo unido contra los peores efectos del cambio climtico. Lejos de incitar a la accin masiva, el miedo y la inseguridad impulsan a las personas a hacer odos sordos o refugiarse en las teoras de la conspiracin.

Beneficiarse de la inseguridad

Esta apata la explotan las personas que acogen -o como mnimo se benefician de- la poltica de la inseguridad y lo que el Pentgono llama la edad de las consecuencias. Por todo el mundo y a menudo detrs de puertas cerradas, los burcratas de la seguridad y los estrategas militares llevan a cabo ejercicios de previsin que -a diferencia de sus amos polticos- dan por sentado el cambio climtico y desarrollan opciones y estrategias con el objetivo de adaptarse a los riesgos y a las oportunidades que ste ofrece.

Apenas un mes antes de las negociaciones sobre el clima de Doha, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos emiti un informe encargado por la CIA que pretenda evaluar las posibles conexiones entre el cambio climtico y la seguridad nacional de Estados Unidos. El estudio concluy que sera prudente que los analistas de seguridad anticiparan las sorpresas climticas previsibles en la prxima dcada, lo que incluye acontecimientos nicos imprevistos y potencialmente perturbadores adems de sucesos que podran ocurrir simultneamente o en secuencia y que stos se volviesen progresivamente ms graves y frecuentes posteriormente.

La disposicin de la comunidad militar y de inteligencia de tomar en serio el cambio climtico se ha acogido a menudo sin crtica dentro de la comunidad del medio ambiente; las propias agencias dicen que slo hacen su trabajo. Lo que pocos se preguntan es, cules son las consecuencias de enmarcar el cambio climtico dentro del contexto de seguridad en vez de uno de justicia o derechos humanos?

En un mundo ya degradado por los conceptos como dao colateral, los que participan en estos nuevos juegos de guerra climtica no necesitan hablar claramente sobre lo que prevn porque lo que subyace en su discurso es siempre lo mismo: cmo pueden los Estados del norte industrializado, en un momento potencialmente creciente de escasez -y, se supone, de malestar- resguardarse de la amenaza de los refugiados climticos, las guerras por los recursos y los Estados fallidos, mientras mantienen el control de los recursos estratgicos clave y las cadenas de suministro? En el texto propuesto de la Unin Europea sobre el cambio climtico y la estrategia internacional de seguridad, por ejemplo, el cambio climtico se ve como un multiplicador de amenazas que conlleva riesgos polticos y de seguridad que inciden directamente en los intereses europeos.

Las industrias que prosperan gracias a la fea Realpolitik de la seguridad internacional se preparan tambin para el cambio climtico. En 2011 se sugiri en una conferencia de la industria de la defensa que el mercado del medio ambiente y la energa vala al menos ocho veces ms que su propio negocio anual de un billn de dlares. Lejos de excluirse de esta oportunidad, el sector de la seguridad, de la defensa y aeroespacial se prepara para abordar lo que parece su mercado inmediato ms importante desde la fuerte emergencia hace casi una dcada del negocio civil/domstico de la seguridad.

Algunas de estas inversiones quiz sean bienvenidas o importantes, pero el discurso de la seguridad climtica ayuda tambin a fomentar el auge inversor en los sistemas de alta tecnologa, de control de fronteras, en las tecnologas de control de masas de gente, en los sistemas de prxima generacin de armas ofensivas (como los vehculos areos no tripulados). Cada ao se experimentan nuevas aplicaciones y otras se comercializan. Si observamos la consolidacin de las fronteras militarizados por todo el mundo durante la ltima dcada, no slo nadie querra ser refugiado climtico en 2050, sino que nadie quiere serlo tampoco en 2012.

No son slo las industrias coercitivas las que se preparan para beneficiarse del miedo al futuro. Las materias primas de las que depende la vida se entretejen con los nuevos discursos de la seguridad, basados en los temores sobre la escasez, la superpoblacin y la desigualdad. Se da cada vez ms importancia a la seguridad alimentaria, energtica e hdrica sin analizar exactamente qu es lo que se protege, para quin y a costa de quin. Pero cuando la inseguridad alimentaria global fomenta las apropiaciones indebidas de tierra y la explotacin en frica y los aumentos de precio de los alimentos causan gran malestar social, las alarmas deberan sonar.

Ganadores y perdedores

El discurso de la seguridad climtica da por sentados estos desenlaces. Se basa en ganadores y perdedores -los protegidos y los malditos- y en una visin de la seguridad tan retorcida por la guerra contra el terror que prev en esencia que haya gente desechable en lugar de la solidaridad internacional necesaria para afrontar el futuro de forma justa y cooperativa.

Para encarar esta securitisation [politizacin en nombre de la seguridad] de nuestro futuro debemos por supuesto continuar nuestra lucha por terminar cuanto antes nuestra adiccin al combustible fsil, junto con los movimientos que combaten las arenas petroleras y creando alianzas amplias que ejerzan presin sobre los municipios, los Estados y los gobiernos para que las economas realicen la transicin hacia una menor huella de carbono. No podemos parar el cambio climtico porque est ya en marcha, pero todava podemos impedir sus peores consecuencias.

Sin embargo tambin debemos estar preparados para recuperar la agenda de la adaptacin climtica basada en los derechos humanos universales y la dignidad de las personas en lugar de una basada en adquirir las cosas mediante el despojo.

La experiencia reciente del huracn Sandy en que el movimiento Occupy puso en evidencia al gobierno federal de Estados Unidos por su respuesta a la crisis, demuestra el poder de los movimientos populares para responder positivamente a los desastres locales. Pero las respuestas locales no sern suficientes. Necesitamos estrategias internacionales ms amplias que vigilen el poder corporativo y militar a la vez que universalicemos las herramientas de resistencia. Esto implica proponer soluciones progresistas en torno a los alimentos, el agua, la energa y cmo hacer frente a las condiciones meteorolgicas extremas; estas soluciones debern facilitar alternativas viables a los enfoques gubernamentales basados en el mercado y la obsesin por la seguridad. Y lo que es ms importante necesitamos envolver estas ideas en una visin positiva del futuro que d poder a las personas para rechazar la distopa y recuperar un futuro justo y llevadero para todos y todas.

Nick Buxton y Ben Hayes son coeditores de un libro sobre la securitisation del cambio climtico que publicar el Transnational Institute en 2013.

Fuente: http://www.redpepper.org.uk/the-secure-and-the-damned/

rCR



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