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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2013

La toma de grandes fbricas como necesaria (re)organizacin de la clase obrera
Fbrica cerrada, fbrica tomada

Manuel Almisas Albndiz
Rebelin

Cuando se presencian las luchas de los obreros de grandes empresas con una tradicin de lucha incuestionable, a la par que el optimismo y el orgullo, la duda que nos asalta es cul es el siguiente paso a la protesta resuelta y decidida?, cmo complementar esta combatividad y darle una salida para hacer avanzar al movimiento por la transformacin radical de la sociedad capitalista?


Lenin escribi que la clase obrera, por causas econmicas objetivas, se diferencia del resto de clases en las sociedades capitalistas por su mayor capacidad de organizacin (1). Y an pensando as, no cejaba de repetir la idea de que haba que aumentar la capacidad de organizacin del proletariado y otras capas del pueblo ruso con potencial revolucionario. Es famosa su frase para que los obreros y los campesinos pobres tomen el poder, para que se mantengan en l y lo utilicen con acierto hace falta organizacin, organizacin y organizacin (2).

Pero el capitalismo tambin comprob en sus propias carnes esta superioridad del proletariado y le alarm el hecho de que si ellos, la burguesa, haban tardado ms de tres siglos en derrotar a las castas feudales e imponer su sistema socioeconmico, a los obreros y campesinos les bast casi la mitad, para, despus de la experiencia de la Comuna de Pars, barrerlos del segundo pas ms grande del planeta, la Rusia zarista. La revolucin sovitica de 1917 dio la voz de alarma, y desde entonces, comenzando con la derrota de la revolucin consejista de 1918 en Alemania, el sistema capitalista no ha parado de experimentar nuevas formas de debilitar la organizacin de la clase obrera. No solo reprimiendo a sangre y fuego, y potenciando la proliferacin y penetracin social y sindical de grupos reformistas y claudicadores, impidiendo con ello que las experiencias de lucha revolucionaria de las masas obreras y campesinas aumentaran la conciencia revolucionaria de clase. Sino tambin intentando dividir y disgregar a los obreros ms combativos de las principales ramas productivas, en los que el taylorismo y el fordismo tuvieron mucho que ver. Hoy da contina con la deslocalizacin de las fbricas o con la divisin de las mismas en pequeas empresas disgregadas en polgonos o barrios separados unos de otros por cientos de kilmetros. Y no ha sido menos importante la planificacin urbana de vaciar los barrios obreros y populares histricos del centro de las grandes ciudades y sacarlos a las periferias, a ciudades dormitorios muy separadas entre s.

Las calles de San Petersburgo, Pars, Barcelona o Madrid ya no se cortarn con barricadas defendidas por obreras y obreros. El sistema se ha encargado de enviarlos fuera de sus centros de poder y de diseminarlos para restarles fuerza. A lo sumo dejar que marchas de columnas obreras dirigidos oportunistamente por sindicatos vendidos lleguen al centro de las ciudades, se manifiesten y los manden de vuelta a casa. O a lo sumo dejar durante un tiempo que jvenes de clase media, intelectuales, y otros sectores indignados y preocupados por la falta de democracia ocupen las principales plazas de las ciudades; hasta que la mayor organizacin, la radicalizacin y el peligro de que la ideologa proletaria penetrase en el movimiento y les hicieron ver que el experimento ciudadano haba terminado. El espejismo de una auto-organizacin popular en el centro mismo del enemigo se disip con la represin pura y dura.

Se ha gritado mucho el pueblo unido jams ser vencido. Pero mejor sera decir el pueblo trabajador organizado y unido jams ser vencido. Y mucho mejor sera empezar a hacerlo buscando alternativas que avancen en esa direccin. La ocupacin de las fbricas es la solucin. Hacer de los centros de trabajo cerrados, abandonados o en vas de desaparicin espacios de autogestin y contra-poder obrero, zonas de asambleas permanentes que aumenten la organizacin y el optimismo revolucionario. Son muchas las experiencias que avalan el mtodo. Solo falta el coraje de ponerlas en prctica y hacer propaganda escrita y oral sobre la validez de las mismas.

Frente a la situacin de haber perdido el trabajo por cierre patronal como en el caso de Delphi en Puerto Real, cuyos obreros han sido engaados con interminables cursos de formacin, promesas de recolocaciones y otras medidas disuasorias para limar su capacidad de lucha, la toma y recuperacin de la fbrica fue y sigue siendo una verdadera alternativa. Frente a la situacin de los astilleros de la Baha de Cdiz (Navantia), en permanente disminucin de sus plantillas, de las cargas de trabajo y de la amenaza de reconversin y posible cierre de algn centro de trabajo, la toma de las factoras es una alternativa que debe ser tenida en cuenta antes de que la desmoralizacin y la disgregacin de las plantillas ms combativas hagan mella en esos autnticos destacamentos obreros de vanguardia a nivel andaluz.

Histricamente la toma y ocupacin de las fbricas, o huelgas de brazos cados, nacieron como forma de potenciar las huelgas reivindicativas. El proletariado aprendi que estando encerrados en los tajos aumentaba su capacidad de unin, organizacin y espritu de lucha, eliminando igualmente la posible contratacin de esquiroles y asegurando que la produccin se paraba y se haca un verdadero dao al patrn y al sistema capitalista en su conjunto. En la gran crisis mundial de 1930, donde el desempleo fue tan extendido y duradero, se hizo imposible cualquier huelga contra las reducciones de salarios, porque despus que los huelguistas abandonaban los talleres stos eran invadidos de inmediato por las masas de parados con los que los patronos contaban para romper las huelgas. As, el rechazo a trabajar en peores condiciones deba combinarse, necesariamente, con la permanencia en el lugar de trabajo mediante la ocupacin de la fbrica. Un ejemplo notorio de esta prctica fue la toma de varias plantas de la General Motors de la localidad estadounidense de Flint (estado de Michigan) entre diciembre de 1936 y febrero de 1937, terminando con la victoria de los miles de obreros que terminaron imponiendo sus reivindicaciones a la poderosa multinacional.

Sin embargo, con la ocupacin de las fbricas los trabajadores y trabajadoras demostraban algo ms, que su lucha entraba en una nueva fase pues tomaban conciencia de su vinculacin con su centro de produccin. Pronto se convirti en una forma de demostrar que ese mismo proletariado poda convertirse en verdaderos administradores y directores de las empresas ocupadas, y que si podan realizar esta tarea tambin podran dirigir y organizar a toda la sociedad, sin depender de los burgueses y su inservible sistema capitalista. En 1941, el marxista holands Pannekoek escriba en su obra Los consejos obreros: As, en la ocupacin de las fbricas el futuro proyecta su luz en la progresiva conciencia de que las fbricas pertenecen a los trabajadores, de que junto con ellos constituyen una armoniosa unidad, y de que la lucha por la libertad se librar en las fbricas y por medio de ellas. (3)

E. P. Thompson narra que en la temprana fecha de 1819, obreros ingleses de una fbrica de tabaco, tras 11 meses de huelga, deciden prescindir de los patronos y producir por su cuenta (4). Es evidente que la gran experiencia de la autogestin obrera y del control de la produccin por los propios productores asociados comienza con la revolucin bolchevique en 1917 y continuar en los aos sucesivos en las revoluciones frustradas de Alemania (1918) y Hungra (1919), y en los consejos de fbrica del norte de Italia en el llamado bienio rojo (1919-1920). Sin embargo, habra que esperar a procesos revolucionarios en el este de Europa, ligados a partidos socialistas y comunistas tras la derrota nazi-fascista, para asistir a ocupaciones de fbricas con fines de recuperacin y autogestin obrera, como es el caso ms claro de las experiencias en diversas fbricas yugoslavas en los primeros tiempos del gobierno socialista de Tito, recin acabada la II Guerra Mundial.

En la Europa capitalista industrializada, podemos situarnos en la Francia posterior a las oleadas del mayo de 1968 para asistir a nuevas y multitudinarias acciones de ocupacin obrera. En 1972 en Renault se desat el conflicto que llev a la toma de la fbrica de ms de 14.000 obreros, donde el comit de base integrado por franceses e inmigrantes- impuso en varias secciones el control obrero de los ritmos de trabajo, la rotacin en los puestos y forz a los capataces a trabajar con los operarios. Ese mismo ao, una prolongada movilizacin obrera, con apoyo estudiantil y popular, impuls el control obrero de la fbrica de relojes LIP en Bensanon, con sus consignas que se hicieron clsicas: Es posible: fabricamos, vendemos, nos pagamos, Los patrones despiden... despidamos a los patrones.

 

Sin embargo, esta forma de movilizacin consciente del proletariado prendi con especial fuerza en diversos pases latinoamericanos, donde todava continua marcando un camino que en los estados europeos recin est empezando, como luego apuntaremos.


Ocupaciones y control obrero de fbricas en Latinoamrica: el espejo donde mirarnos.

En la semana santa de 1952, una insurreccin de sectores populares y obreros armados, principalmente mineros con fusiles y dinamita de explotaciones cercanas a La Paz y de Oruro, derrot en solo tres das al rgimen militar del general Ballivin, verdadero apndice armado de la oligarqua minera. En los aos que dur esta revolucin boliviana, de carcter popular y obrero, al contrario de otras de posguerra donde el campesinado era el estamento de vanguardia (como el caso de China o de Cuba aos ms tarde) ya se impulsaron sistemas de autogestin de trabajadores en centros de trabajo, ocupando principalmente numerosas minas.

Entre los aos 1959 y 1963, los valles peruanos andinos de La Convencin y Lares fueron escenario de la mayor revuelta campesina desde los tiempo de Tupac Amaru y foco de un poderoso movimiento campesino indgena que se extendi por otras zonas del pas y donde los latifundios capitalistas, principalmente cafeteros, fueron expropiados y reconquistados por cientos de miles de arrendatarios comuneros y trabajadores agrcolas. Al calor de estas movilizaciones y de la extensin de las guerrillas peruanas del MIR y del ELN en los aos posteriores, se gest el triunfo del golpe de estado del general Velasco Alvarado que form el Gobierno Revolucionario de la Fuerza armada de 1968, de carcter nacionalista, antiimperialista y progresista que en los aos que gobern impuls un rgimen de cooperativas y comunidades industriales, estimulando la participacin del trabajador en la gestin, utilidad y propiedad de las empresas.

En Argentina, aunque despus hablaremos de experiencias ms actuales, hay que recordar que en 1964, en el marco de una gigantesca huelga general se producen las ocupaciones de fbricas ms importantes en nmero y en calidad de participacin realizadas en estos aos. Los investigadores Celia Cotarelo y Faban Fernndez (5) estiman que entre mayo y junio de 1964 se ocuparon 4.398 empresas, dndose el caso de que en las mismas participaron principalmente obreros fabriles de las principales industrias (metalrgicas y textiles, sobre todo) y en las grandes ciudades del pas, lo que le confiri un carcter proletario genuino y lo dot de un grado de disciplina y organizacin sin igual. Estas cifras concuerdan con las aparecidas en la obra de Mandel antes citada (alrededor de 3 millones de obreros ocuparon 4.000 empresas e iniciaron la organizacin de la produccin por s mismos), aunque las ocupaciones, acompaadas de toma de rehenes de empresarios, tcnicos o personal de seguridad, solo duraron varias horas y los obreros no se resistieron a los desalojos policiales.

En Chile , bajo el Gobierno de la Unidad Popular de Allende (1970-1973), a pesar de la oposicin institucional, ms de 125 fbricas estaban manejadas por obreros, organizados en Cordones industriales y Comandos Comunales, que aunaban las ocupaciones de talleres e industrias y de tierras abandonadas por latifundistas. Despus de la derrota del paro patronal de octubre de 1972, en su Pliego del Pueblo, estas organizaciones de base sentenciaban: L a experiencia de estos das ha demostrado que los trabajadores no necesitan de los patrones para hacer funcionar la economa. En sus desesperados intentos por paralizar al pas, slo han conseguido mostrar su carcter parasitario... La conclusin es clara: sobran los patrones.

La primera experiencia de recuperacin de empresas en quiebra en Brasil fue en 1991, con la fbrica de calzado Makerli que cerr sus puertas dejando en la calle a 482 trabajadores. En 1994 se funda la Asociacin Nacional de Empresas Autogestionadas (ANTEAG) para coordinar las diversas experiencias que surgan a causa de la crisis de la industria. Actualmente existen 160 proyectos que la asociacin propicia junto con algunos gobiernos estatales y comunales, involucrando a unos 30 mil trabajadoras y trabajadores brasileos. Los momentos ms importantes tuvieron lugar entre 2002 y 2005, cuando ms de 35 fbricas fueron ocupadas y pasadas a control obrero. A finales de 2002 tuvieron lugar grandes huelgas en la zona industrial de Joinville (Estado de Santa Catarina), hasta que un millar de obreros de las multinacionales CIPLA (materiales de construccin) e INTERFIBRA (plsticos y vidrio) deciden tomar el control de la produccin y organizarse mediante asambleas y a travs de los consejos de fbrica. El mismo camino de ocupacin y control obrero siguieron un ao ms tarde los 64 trabajadores de la empresa de contenedores plsticos industriales FLASKO, del barrio de Sumare. Dos aos ms tarde, en 2005, la fbrica ocupaba tan slo una cuarta parte de los 14 mil metros cuadrados del total del terreno, pero la asamblea popular, coordinada con los trabajadores, decidi ocupar y construir la llamada Vila Operaria, un conjunto habitacional donde actualmente viven ms de 350 familias. Y ms tarde en el 2007, la Flasko impuls el surgimiento del Centro de Memoria Operaria y Popular (CEMOP), el cual funciona como un archivo que rene documentos, videos y fotografas sobre el movimiento de las fbricas recuperadas y realiza y apoya diversos seminarios, simposios, etctera. Esto da una idea del grado de compromiso poltico que han adquirido las ocupaciones de fbricas en Brasil, a pesar de los numerosos intentos de desalojos y la feroz represin del movimiento.

En Argentina, el paso del siglo XX al siglo XXI la sorprende con una crisis econmica brutal e insostenible que se haba gestado desde 1991 con un proceso de des-industrializacin. Producto de dicha crisis es la enorme tasa de desempleo y el alto porcentaje de personas pobres y sin viviendas. Son miles las empresas y fbricas que cierran y se declaran en quiebra con el despido de las plantillas. En este contexto es como se generalizan las tomas de fbricas y las recuperaciones de empresas diversas (incluidos hospitales, colegios, hoteles, etc.). Frente al abandono de los capitalistas, el proletariado argentino se 'atrinchera' en su territorio laboral: ocupan las plantas primero, resisten los desalojos despus -por medio de batallas legales y fsicas- y por ltimo gestionan su produccin. Con ello hacen suyos la consigna del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil: Ocupar, resistir producir. A las legendarias ocupaciones de la empresa de cermicos Zann (en Neuqun), cuando a finales de 2001 los 271 obreros deciden oponerse al despido patronal y acampan en las afueras de la empresa para posteriormente poner en funcionamiento cuatro hornos y dar comienzo a la produccin bajo control obrero, y de la textil Bruckman (en Balvanera, Buenos Aires), cuyas 50 trabajadoras tomaron la empresa el 18 de diciembre de 2001 y posteriormente, ante la huida de los empresarios, controlaron la produccin, le siguieron la de cientos de fbricas recuperadas y ocupadas ms, otorgando al proletariado argentino una experiencia reconocida en esta faceta de la lucha de clases.

Sin ms dilacin y para no abundar en otros ejemplos (Uruguay, Mxico o Colombia) debemos pasar al caso de Venezuela, donde en las ltimas dcadas el movimiento obrero se ha impulsado al calor de la Revolucin Bolivariana. Las numerosas ocupaciones y control obrero de las fbricas han sido apoyadas por el gobierno, que ha terminado por nacionalizar a muchas de ellas. Entre los patronos y los trabajadores, los dirigentes venezolanos han sabido decantarse desde el principio. No es casualidad que en 2005 el presidente Chvez proclamara en Brasil que no haba nada que buscar dentro del capitalismo y que el camino de la revolucin era el socialismo. Ese mismo ao nacionaliz la papelera Venepal ocupada por los trabajadores desde haca tiempo, y meses despus hizo lo propio con la Constructora Nacional de Vlvulas (llamada despus Inveval), ocupada tambin desde que en 2002 la plantilla quedara en la calle tras un cierre patronal. Las pocas decenas de trabajadores son los que impulsaron la creacin del FRETECO (Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas Cogestionadas y Ocupadas) para sacar la lucha a la calle y organizar a otros trabajadores en situaciones similares Tampoco por eso es casualidad que en Caracas se celebrara el I Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas, donde el propio Chvez hizo suya la consigna del encuentro: "fbrica cerrada, fbrica tomada".

Con ms conciencia y fuerza que en el caso de Argentina, el mensaje de la clase obrera venezolana para los proletarios de todo el mundo es claro: los trabajadores s pueden dirigir y administrar las empresas, y si pueden realizar esta tarea tambin pueden dirigir y organizar a toda la sociedad.


Los escasos ejemplos europeos

En el otoo del ao 2007, las 124 trabajadoras y trabajadores de la fbrica de bicicletas Strike Bike en Nordhausen, pequea ciudad del este de Alemania, comenzaron la ocupacin y control de la produccin tras el cierre patronal y despido de la plantilla. Era un caso inslito en el panorama sindical de Alemania en las ltimas dcadas.

 

La empresa francesa de televisores Philips en Dreux ha sufrido un proceso de desaparicin que puede ser otro ejemplo paradigmtico de lo que ha pasado y est pasando en otros estados europeos en estos aos de crisis galopante. De tener 7000 obreros en el ao 2005 pasaron a tener casi doscientos en el ao 2009 y cuya nica salida era esperar la subvencin y el seguro de desempleo. A principios de enero de 2010, los obreros decidieron poner la fbrica a producir para demostrar, ante el plan de cierre de la patronal, que la fbrica era productiva y podra seguir funcionando. Este intento de control obrero solo dur diez das y tuvo que seguir fuera de la planta, pero en marzo de 2010 consiguieron su objetivo de mantener los puestos de trabajo.

 

Y ms recientemente, en medio de una crisis econmica que no se le ve el final, el martes 12 de febrero de 2013 fue el primer da oficial de produccin bajo control obrero en la fbrica de azulejos y materiales de construccin Viomijaniki Metalleftiki (Industrial Minera) en Tesalnica, Grecia. En mayo de 2011 la Administracin de esta filial de Filkeram-Johnson abandon la empresa dejando sin pagar a los trabajadores los sueldos de varios meses de trabajo. En respuesta, los trabajadores de la fbrica se abstuvieron de trabajar desde septiembre de   2011 hasta que en asamblea se decidi, casi por unanimidad, el 25 de enero de 2013 la auto-gestin y el funcionamiento de la fbrica por sus trabajadores, sin patrones y otros parsitos y mediadores (6)

En mayo de 1973, los trabajadores de la cadena de montaje de la fbrica de maquinaria agrcola John Deere en la ciudad alemana de Mannheim iniciaron con su huelga uno de los ciclos de lucha (principalmente en la industria del metal) ms memorable de la historia proletaria en Alemania, segn cuentan Roth y Ebbinghaus (7). Para estos autores, tras las lecciones extradas de la oleada de huelgas de obreros y obreras alemanes, la fbrica se ha convertido hoy en una fortaleza empresarial llena de armas que aplastan las necesidades de los trabajadores. La respuesta solo puede ser convertir la fbrica en una fortaleza, en un punto de partida desde el cual los trabajadores cortocircuiten la maquinaria socializada del sistema (op. cit, pg. 368).

O como deca un representante obrero de la empresa venezolana de artes grficas Asertia, filial de la espaola Indra, primero ocupada y despus nacionalizada por el gobierno bolivariano: Cuando vemos estos escenarios, ves un ejemplo de cmo es el sistema capitalista en el pas, de cmo destruye a la sociedad, de cmo juega con el salario, con la estabilidad laboral de los trabajadores en el pas. Este sistema capitalista se tiene que acabar de una vez por todas. Y Cmo se tiene que acabar? Pues con el apoderamiento de todo el sector obrero del pas sobre las fbricas, porque debe existir el control obrero en toda fbrica y medio de produccin, no puede seguir sucediendo que los capitalistas se llenen los bolsillos sacando el dinero fuera del pas a travs de las trasnacionales (8).

Ellos cierran las fbricas, nosotros abrimos.

Ellos roban las tierras y nosotros las ocupamos.

Ellos hacen las guerras y destruyen naciones,

nosotros defendemos la paz y la integracin soberana de los pueblos.

Ellos dividen, nosotros unimos.

Porque somos la clase trabajadora,

Porque somos el presente y el futuro de la humanidad.

(Declaracin del I Encuentro Latinoamericano de empresas recuperadas por los trabajadores y trabajadoras, Caracas, Venezuela, Octubre de 2005) (9)


NOTAS

1: Naturalmente, la condicin fundamental de este xito fue que la clase obrera, cuyos mejores elementos crearon la socialdemocracia, se diferencia en virtud de causas econmicas objetivas, de todas las dems clases de la sociedad capitalista por su mayor capacidad de organizacin. Sin esta condicin, la organizacin de revolucionarios profesionales sera un juego, una aventura. . . (VI. Lenin. Obras completas. Ed. Cartago, Buenos Aires, 1960; t. XIII, p. 97.)

2: Publicado el 16 (3) de mayo de 1917 como anejo al nm. 13 del peridico "Soldtskaya Pravda". T. l, pgs. 454457.

3.- Anton Pannekoek. Los Consejos obreros. msterdam, 1941-42. http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/pannekoek/caratula.html

4.- Citado en el prefacio de la obra de E. Mandel Control obrero, consejos obreros, autogestin, antologa, Editorial la Ciudad del Futuro, Buenos Aires, 1973.

5.- Mara Celia Cotarelo y Fabin Fernndez. La toma de fbricas. Argentina, 1964. En: http://www.razonyrevolucion.org/textos/revryr/prodetrab/ryr3Cotarelo.pdf

6.- En el corazn de la crisis, los obreros de Viomijanik Metaleftik (Industrial Minera) atacan el corazn de la explotacin y de la propiedad: Comunicado de Iniciativa Abierta de Solidaridad y Apoyo a la Lucha de los Trabajadores de Viomijanik Metaleftik. En: http://verba-volant.info/es/comienza-a-funcionar-la-fabrica-autogestionada-de-viomijaniki-metaleftiki-industrial-minera/

7.- KH Roth y Angelika Ebbinghaus. El otro movimiento obrero y la represin capitalista en Alemania (1880-1973). Ed. Traficantes de sueos, Madrid, 2011.

8.- Entrevista a trabajadores de la fbrica ocupada ASERTIA GC. Jueves 20 de Diciembre de 2012. Disponible en: http://www.luchadeclases.org.ve/lucha-obrera-leftmenu-166/7273-entrevista-asertia

9.- Lia Tiriba. Reflexiones sobre fbricas ocupadas y recuperadas por los trabajadores. Revista OSERA (Observatorio Social sobre Empresas Recuperadas y Autogestionadas) n 6, 1 Semestre de 2012, Buenos Aires-Argentina. Disponible en: http://webiigg.sociales.uba.ar/empresasrecuperadas/PDF/PDF_06/Tiriba_revisado_.pdf


** Una referencia obligada debe ser la lectura y discusin del exhaustivo trabajo de Iaki Gil de San Vicente, donde se encontrar una impresionante y diversa bibliografa:

Cooperativismo obrero, consejismo y autogestin socialista. Algunas lecciones para Euskal Herria. Iaki Gil de San Vicente (2002). Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/121970.pdf



Documentales sobre la ocupacin de fbricas:

1.- La hora de los hornos (Argentina- Getino/Solanas, 1969- 260 minutos), en: http://www.youtube.com/watch?v=2osTsDH5sUc

2.- La toma (Argentina, A. Lewis y Naomi Klein, 2004-87 minutos), en:

http://www.youtube.com/watch?v=bpRjxJH6qQc

3.- Les lip, limagination au pouvoir (Francia, Christian Rouaud, 2007-118 minutos).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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