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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2013

Inundaciones, modelo productivo y usos de los recursos pblicos

Julio C. Gambina
Rebelin


Por estas horas todos hablan de la tormenta que asol la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, y especialmente a la ciudad de La Plata, con un saldo elevado de 50 muertes evitables y miles de afectados con secuelas an no evaluadas, no solo econmicas, sino humanas, de salud, e incluso culturales.

Lo mejor provino de la solidaridad social. Lo peor de la imprevisin pblica ante situaciones de catstrofes.

Por muchas razones, entre otras el cambio climtico, resulta recurrente que se presenten situaciones catastrficas, no solo en Argentina, sino en el mundo.

Un imperativo de la poca es analizar las consecuencias del cambio climtico y prevenirlas y ms an, combatirlas.

Eso nos lleva al modelo productivo hegemnico a escala mundial que degrada a la naturaleza, que la agrede en mltiples formas, con monocultivos, e industrializacin acompaada de organismos genticamente modificados, todo con el afn del crecimiento para satisfacer objetivos de lucro empresario, ms que en atender necesidades alimentarias de la poblacin.

Es por ello que buena parte de la produccin del agro se utiliza para producir energa. As, la energa disputa con la alimentacin la utilizacin de la produccin agraria. Es una mayor produccin disputada para alimentar personas o mquinas. La consecuencia sobre la naturaleza es gravosa, afectando el metabolismo natural y la huella ecolgica, con lo que se consume ms naturaleza que la que se puede auto reproducir.

Pero esa rentabilidad acrecida es tambin utilizada en el negocio inmobiliario con fines especulativos, sin planificacin del hbitat para el vivir bien de la poblacin en su conjunto. El proceso de urbanizacin resulta de la aplicacin de ganancias al negocio de la construccin, ms como resguardo de inversin que para satisfacer la necesidad de techo de una poblacin cercana a los 5 millones de personas. Lo curioso es que existen tantas construcciones vacas, producto de la valorizacin inmobiliaria, como demandantes de vivienda propia sin posibilidad de acceso. En rigor, no solo ladrillos, sino que tambin se orientan las inversiones hacia el parque automotor que inunda de hormign el espacio pblico.

Las inundaciones y sus consecuencias sociales son adjudicadas a la naturaleza, y es cierto, pero convengamos tambin que esa naturaleza est condicionada por el tipo de modelo productivo y de desarrollo en curso.

Como siempre el interrogante es qu hacer? Obvio que la mirada se asienta sobre el Estado, en tanto sujeto que establece las normas de funcionamiento de la sociedad.

Algunos se sorprenden por la crtica de los afectados por las inundaciones a los gobernantes, sin reparar en la sensacin de abandono que sienten los perjudicados directos. Estos dirigen la bronca hacia la ausencia del Estado, sus funcionarios o representantes, en el lugar de los hechos, an cuando se ven escasos contingentes de ayuda municipal, provincial o nacional, con efectivos de polica, ejrcito o gendarmera.

No alcanza lo que hay. Hace falta planificar con antelacin la disposicin de recursos financieros y personal para atender la logstica ante catstrofes, algo inexistente en la Argentina.

Es que el Estado no tiene como principal funcin satisfacer este tipo de demandas sociales, sino que es una institucin para resguardar el orden capitalista, especialmente reformado en la dcada del 90 para atender las necesidades del capital ms concentrado. Los cambios operados en materia de intervencin estatal en los ltimos aos no atacan el ncleo duro de la regresiva reestructuracin del decenio pasado.

A modo de ejemplo podemos anotar que en el mismo momento que se evaluaban los daos por la inundacin, se dispona de ms de 3.300 millones de dlares de las reservas internacionales para cancelar deuda con los organismos internacionales. Las cancelaciones de deuda pblica constituyen el gasto ms importante del pas, por encima de la contribucin presupuestal a la salud y a la educacin, y prcticamente nada a la prevencin ante catstrofes como la ocurrida.

Duele la comparacin con pases como Cuba, acostumbrada a tifones y huracanes con las consabidas consecuencias sobre bienes fsicos, pero con un detallado programa para salvaguardar la vida. Es un logro planificado por aos, que en nuestro pas no existe.

Es hora de discutir el privilegio del gasto pblico. Se puede estudiar cmo actan otras sociedades y aplicar esas conclusiones para que l nunca ms, no solo remita a procesos dictatoriales, sino que exprese nuevas funciones del Estado, en todos los mbitos, para privilegiar el vivir bien de toda la poblacin, antepuesto al objetivo de la ganancia, la acumulacin y la dominacin capitalista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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