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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2013

Extractivismo y teora de las instituciones

Pablo Dvalos
Rebelin


Existe una trama de conflictividad que atraviesa toda Amrica Latinay que est signada por el fenmeno del extractivismo. Gobiernos de derecha, de centro, de centro izquierda e, incluso, de izquierda radical, convergen de grado o por fuerza hacia el extractivismo. Es como si la fuerza gravitatoria de la presin extractivista excediese a todo discurso poltico obligndolos al pragmatismo de la real politik. Por paradojas de la historia, el extractivismo se hace presente en la regin en momentos en los que el discurso ecologista se ha convertido en parte fundamental, tanto de las nuevas polticas pblicas que legitiman al extractivismo, cuanto de los discursos que lo critican. De Mxico a Argentina, y seal cual sea el color de su sistema poltico, la presin extractiva provoca despojo territorial, conflicto social, pobreza econmica, intervencin y control gubernamental, contaminacin ambiental, destruccin patrimonial, violencia militar y paramilitar.

En todos los pases de la regin las sociedades resisten al extractivismo y, en consecuencia, son perseguidas, violentadas, criminalizadas. En Mxico, el extractivismo est asociado a la crisis del sistema poltico y del propio Estado mexicano, al extremo que el pas ha sido puesto en la lista de Estados fallidos. La violencia del extractivismo, en este pas, adems, est asociada al crimen organizado, al terrorismo del paramilitarismo y a la corrupcin del gobierno. En Guatemala el extractivismo se asienta en un proceso previo de terrorismo de Estadoque incluye el asesinato a lderes sociales, como por ejemplo, el asesinato de Carlos Hernndez miembro de la Coordinadora de Organizaciones Indgenas, COPISCO. Incluso en el pas ms ecologista de toda la regin, Costa Rica, la presin extractivista provoca conflicto y tensin social. Existen pases cuyos territorios, casi en su integridad estn entregados a las corporaciones extractivistas, como son los casos paradigmticos de Per y Paraguay. Existen casos emblemticos de patrimonio natural, como los glaciares de Pascual Lama en Argentina y Chile, que estn amenazados directamente por la presin extractiva. El extractivismo amenaza con provocar verdaderos genocidios a pueblos indgenas, como son los casos de los pueblos indgenas de Brasil, Colombia, Mxico, Chile, Ecuador y Per.

En el extractivismo convergen varias paradojas, quiz la ms importante es la convergencia que muestran gobiernos tan dispares y dismiles en sus discursos y proyectos polticos. Cmo es posible, por tanto, que un gobierno que se dice de izquierda, en la ocurrencia, Evo Morales en Bolivia, sea tan extractivista como un gobierno declaradamente de derecha, como el PRI de Pea Nieto en Mxico, o Pieira en Chile? Sobre esta misma lnea cmo es posible que la mayor parte de los intelectuales de izquierda del continente sean conniventes con el extractivismo de gobiernos afines a su ideologa y sean ferozmente crticos con el extractivismo de los gobiernos de derecha? Quiz existe un extractivismo bueno y otro malo?

Otra paradoja del extractivismo es aquella que hace referencia al discurso ecolgico y del calentamiento global. Un discurso que no solo lo recogen casi todos los gobiernos de la regin sino tambin las agencias internacionales de cooperacin para el desarrollo, en especial las agencias del sistema de Naciones Unidas. Mientras ms se habla de ecologa y calentamiento global ms se profundiza el extractivismo. De hecho, los programas ms extractivistas son aquellos que se cubren de ecologa y discurso verde, en la ocurrencia, los programas REDD+ de la Naciones Unidas, y de la UNCTAD, y que tienen en los gobiernos de izquierda de Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, entre otros, a sus referentes ms importantes.

Otra paradoja radica en el discurso de los derechos humanos y los nuevos instrumentos de defensa a los derechos humanos suscritos y apoyados por todos los gobiernos de la regin. En efecto, no hay gobierno que no haga reiteradas y profusas confesiones a favor de los derechos humanos pero que, al mismo tiempo, criminalice a sus sociedades para permitir al extractivismo. Los ejemplos son numerosos. El asesinato de Sabino Romero, lder indgena de los Yukpas, en el gobierno bolivariano de Venezuela, para concesionar los territorios yukpas a las corporaciones mineras del carbn; las persecuciones y encarcelamientos a lderes sociales en Ecuador por el gobierno de la revolucin ciudadana para permitir la expansin de la frontera petrolera, la minera abierta a gran escala, los programas ONU-REDD, los biocombustibles, etc.; la represin en el TIPNIS por el gobierno del MAS en Bolivia y la persecucin a las organizaciones sociales que se oponen a los ejes multimodales IIRSA en este pas; la criminalizacin social en Paraguay; la represin a los pueblos mapuches y el asesinato de varios de sus lderes histricos, en Chile; la persecucin social a los movimientos sociales que se oponen al proyecto minero Conga, en Per, etc.

En fin, en todos los gobiernos de la regin el expediente de abusos, crmenes, torturas, encarcelamientos, despojos, etc., en contra de las sociedades que resisten al extractivismo, es largo y con evidencias contundentes. Empero de ello, todos los gobiernos se han declarado respetuosos de los derechos humanos y, algunos de ellos, incluso han apoyado las declaraciones ms importantes de Naciones Unidas a favor de los derechos de los pueblos indgenas. Empero, la presin extractiva no realiza concesiones a los derechos humanos y a los derechos de los pueblos indgenas. Asi, mientras ms se habla de derechos humanos ms se extiende y consolida el extractivismo y ms violencia sufre la sociedad de forma independiente de todas las declaraciones a favor de los derechos humanos.

Otra paradoja est en el hecho de que casi todos los gobiernos de la regin han adecuado sus marcos jurdicos al tenor de las recomendaciones de la OMC con respecto a las garantas, proteccin y seguridad a los inversionistas y la inversin extranjera directa, a pesar de las frecuentes declaraciones a favor de la soberana nacional y, en algunos casos, de los discursos en contra del imperialismo. Este proceso de adecuacin de las legislaciones internas de los pases en funcin de los requerimientos de proteccin y seguridad jurdica a los inversionistas, ha sido denominado como convergencia normativa y es una parte fundamental, por ejemplo, de los ejes de integracin multimodal de la IIRSA. En la regin, no hay un solo gobierno que se haya alejado un milmetro de los procesos de convergencia normativa, independientemente de su color poltico y de su retrica antimperialista.

Asimismo, otro hecho que llama la atencin es la forma por la cual se disculpa y legitima al extractivismo: la renta extractiva financiara el gasto pblico en el rea social, sobre todo salud, educacin y previsin social. Es como si en una especie de cinta de Moebius el gasto social que en la poca del ajuste macrofiscal del FMI fue utilizado como dispositivo de control social para garantizar la privatizacin del Estado y la desarticulacin social, ahora se convierta nuevamente en argumento de legitimidad de la renta extractiva asocindolo con el financiamiento de lo social. Con la diferencia que ahora es el Estado quien administra directamente la renta extractiva para gestionar el gasto social. Es esta nueva funcin del Estado lo que a muchos tericos, muchos de ellos crticos al neoliberalismo, les lleva a pensar que en Amrica Latina se viven momentos de cambio radical, y es sobre esta percepcin del nuevo rol del Estado que se posiciona el discurso del posneoliberalismo.

Sin embargo, una de las paradojas que ms llama la atencin en la dinmica extractivista es el hecho de que, al menos en Amrica Latina, an no hay marcos tericos para comprender en su complejidad al fenmeno del extractivismo. Es tan fuerte la carencia de un marco terico para asumir, comprender y criticar al extractivismo, que el discurso terico que subyace a toda la propuesta extractiva, en la ocurrencia aquel del discurso del institucionalismo anglosajn, an no est inscrito en el horizonte del pensamiento crtico latinoamericano. Es ms, muchos crticos al extractivismo eluden la crtica a la teora del institucionalismo aunque utilicen algunos de sus conceptos y categoras, como por ejemplo, el concepto de accin colectiva.

Ahora bien, quiz pueda parecer una exageracin afirmar que an no existe un marco terico para comprender al extractivismo, pero pongo algunos ejemplos al respecto. En el VI Congreso Latinoamericano de Ciencia Poltica, realizado a mediados de junio del ao 2012 en Quito-Ecuador en la sede de FLACSO, de las ms de mil ponencias presentadas en ese evento en ninguna de ellas se hizo alusin, ni tampoco tuvo como tema central de anlisis, los procesos extractivos en el continente. De su parte, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO, hace algn tiempo una de las instancias ms crticas al neoliberalismo y que de alguna manera permiti el acercamiento y acompaamiento de intelectuales crticos del continente con los procesos de movilizacin y resistencia social al neoliberalismo, desde hace algunos aos no tiene un solo grupo de trabajo dedicado a estudiar al extractivismo y sus consecuencias, entre ellas, la criminalizacin social [1] .

Una revisin a los textos ms radicales sobre el extractivismo (Svampa; Acosta; Gudynas; Machado Araoz, etc.) [2] , tampoco dan cuenta de la profunda relacin entre el extractivismo y el marco terico de la teora del institucionalismo poltico y econmico. Ahora bien, no se trata de una cuestin terica o acadmica sino del centro mismo del debate terico y crtico sobre el extractivismo y su praxis. Si no existe una percepcin clara de esa relacin la crtica terica y, en consecuencia, las posibilidades de movilizacin y resistencia, se acotan.

En efecto, una dinmica fuerte del extractivismo es el Pago por Servicios Ambientales y es el centro de todas las propuestas de despojo territorial llevadas adelante por los programas ONU-REDD en todo el continente. Otro aspecto predominante del extractivismo es el pago por derechos de propiedad para los OGM (organismos genticamente modificados) o transgnicos. Los programas de captura de carbono y sumideros de carbono de los mecanismos de desarrollo limpio (MDL) se vinculan con la creacin de swaps de naturaleza y productos financieros derivados y tienen en la teora de los costos de transaccin y los derechos de propiedad su eje central. Estos dos conceptos son, de hecho, el ncleo terico que permite esa articulacin entre los mercados financieros especulativos, la convergencia normativa de la OMC hacia la seguridad jurdica para los inversionistas y las dinmicas extractivistas.

En el caso de la minera abierta a gran escala tambin puede verse la carencia de esa relacin y crtica terica. En efecto, a veces es ms importante la concesin territorial realizada por el gobierno que la explotacin de la mina en s misma, porque la concesin territorial pueda ser negociada y vinculada con instrumentos financieros (futuros, swaps de commodities, derivados, etc.), de forma independiente de la explotacin, produccin y comercializacin. Asimismo con la renta del agua, de la biodiversidad, del clima, de la belleza escnica, etc. Todos estos procesos tienen en la teora anglosajona de las instituciones no solo su marco terico sino sus condiciones de posibilidad.

Quiz sea necesario precisar en qu consiste la relacin entre la teora institucional, la especulacin financiera y el fenmeno del extractivismo en el capitalismo tardo. El neoinstitucionalismo econmico plantea una revolucin terica en la economa neoclsica que es consustancial para el extractivismo. Esa revolucin terica est en la ampliacin del horizonte de posibilidades epistemolgicas de la ley del valor. Mientras la teora de la economa clsica adscriba la ley del valor a las posibilidades de la produccin (valor trabajo) o el consumo (valor marginal), el neoinstitucionalismo propone una versin ms amplia del valor que consiste en la incorporacin de los denominados costos de transaccin a toda actividad econmica. Pero los costos de transaccin significan todo el entramado social e histrico en el cual se realiza el intercambio econmico. Mientras que la teora econmica clsica miraba a la sociedad desde el mercado y la consideraba un proceso ptimo, eficiente y en equlibrio, le teora institucionalista integra a la misma sociedad al mercado y no deja absolutamente nada fuera de l. Por ello es ms realista que la teora econmica convencional y reconoce aquello que ella misma denomina fallas de mercado.

Pero estas fallas de mercado es la sociedad en s misma. Es la existencia humana en su totalidad. Mientras que para la teora econmica clsica era una tarea casi imposible fijar un valor a aquello que sobrepasaba su horizonte terico (sea el trabajo o la preferencia del consumidor), por ello era impotente para calcular un valor, por ejemplo a la naturaleza, para la teora institucionalista de los costos de transaccin todo tiene un valor en el sentido ms literal del trmino. Si este valor no est incorporado al circuito econmico, como por ejemplo el clima, la contaminacin, el ADN, o la belleza escnica, es porque an no han sido definidos sus costos de transaccin. Una vez definidos estos costos de transaccin todo puede ser incorporado a los circuitos de mercado.

El avance ms importante de la teora econmica del institucionalismo est, precisamente, en la valoracin ambiental. Todo el esquema de la puesta en valor de la naturaleza y, por tanto, de su mercantilizacin, subyace al esquema terico de los costos de transaccin de la teora institucionalista. La cuestin es cmo definir los costos de transaccin? Y la respuesta que da la teora del institucionalismo es relevante: transparentando los derechos de propiedad. Y cmo se transparentan los derechos de propiedad? Pues, por la va del derecho, las leyes y los acuerdos internacionales que garantizan la seguridad jurdica a los inversionistas y a las inversiones.

Si esto es as, la transformacin ms importante no es al mercado sino a la sociedad en su conjunto, especialmente al Estado. La economa del institucionalismo anglosajn se convierte en aquello que haba perdido el discurso econmico neoliberal: en economa poltica. El cambio institucional, en consecuencia, es ms poltico que econmico y, a largo plazo, se convierte en cambio histrico. Si la historia de alguna manera haba estado alejada de las coordenadas mercantiles, con la teora del institucionalismo anglosajn, ahora toda la historia humana puede ser inscrita a las coordenadas del mercado.



[1] Para inicios del 2013 existan los grupo de trabajo Cambio climtico, movimientos sociales y polticas pblicas, coordinado por  Augusto Castro Carpio y Pablo Chacn Cancino, y Patrimonio biocultural, territorio y sociedades afroindioamericanas en movimiento, coordinado por  Francisco Lpez Barcenas y Matas Carmbula Parejas; en donde se aborda de alguna manera la temtica extractiva, pero los marcos tericos, institucionales, epistemolgicos, geopolticos, del extractivismo, no forman parte de las preocupaciones actuales de CLACSO.

[2] Se pueden ver los textos de E. A. Gudynas y Acosta, entre otros, en la pgina web www.alainet.org, los textos de M. Svampa y H. Machado pueden verse en la revista de la OSAL-CLACSO, Noviembre 2012, CLACSO, sitio web: www.clacso.org.ar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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