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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2013

La ofensiva sobre Mal, soberbia imperial

Pedro Brieger
Revista Debate


La mayora de los franceses considera que una intervencin militar en un pas africano es entrar en una casa prestada. Piensan, sienten y reaccionan como si tuvieran un derecho natural para intervenir en frica, territorio que se repartieron con las otras potencias coloniales a sangre y fuego, contra la voluntad de las poblaciones locales. En los anlisis realizados por quienes justifican una intervencin militar tan lejos del continente europeo se dice muy poco acerca de los intereses econmicos y estratgicos que tiene Francia. Entre los principales argumentos figura la defensa de la democracia, salvar al Estado amigo de Mali, reducir a las fuerzas islmicas fundamentalistas, fanticas, mafiosas, contrabandistas y, por supuesto, la lucha contra el terrorismo.

Al presentarse como si fueran los abanderados de las intervenciones humanitarias los franceses dicen que van a ocupar Mali para ayudar a la poblacin local, que no parece en condiciones de resolver sus problemas sin que vengan los europeos a explicarles de qu manera se construye la democracia. El ex presidente Jacques Chirac era un fiel representante de esta forma de pensar cuando deca sentirse muy orgulloso de la obra colonial de Francia (y que) slo los intelectualoides izquierdistas y masoquistas podan criticarla. En su breve discurso, el 11 del mes ltimo, el presidente Franois Hollande habl de una agresin de elementos terroristas fanticos y brutales y de la seguridad de su poblacin que quiere vivir libre y en democracia.

Ni una palabra sobre los intereses econmicos ni las extraordinarias ganancias que tienen sus empresas. Claro que tampoco se poda esperar un anlisis histrico de los numerosos problemas que existen, muchos de ellos consecuencia directa de la creacin de entidades nacionales cuando las potencias coloniales trazaron fronteras absolutamente artificiales. Basta mirar el mapa para comprobarlo. Y la nostalgia de la gloria de antao inunda Pars, los partidos polticos y los medios de comunicacin. Por eso, aparece reflotado el neologismo Franafrique, inventado por Flix Houphout-Boigny, el primer presidente de Costa de Marfil una vez lograda la independencia. Y si para Houphout-Boigny implicaba una relacin privilegiada con la antigua metrpoli, para Francia esta relacin implica la garanta de acceder a las materias primas estratgicas y garantizar los negocios de sus grandes multinacionales, en franca competencia con las inversiones norteamericanas y chinas en el continente. En otras palabras, una relacin neocolonial clsica. No hace falta ser un gran estudioso para saber que uno de los problemas cruciales que afectan a varios pases de Europa occidental tiene que ver con la escasez de recursos naturales. No es casual que gran parte del gas provenga de Argelia, el uranio -indispensable para la industria nuclear-, de Nger, as como el petrleo, el cacao, las bananas, el caf o la madera de tantas otras regiones.

La intervencin de Francia en Mali es una continuidad de su relacin histrica con frica. Y vale la pena recordar que Francia sostuvo, financi y arm a algunos de los dictadores ms sangrientos de las antiguas colonias, desde Hassan II -en Marruecos- hasta el emperador Bokassa, en la Repblica Centroafricana, pasando por Ben Al en Tnez, Omar Bongo en Gabn, Idriss Dby, en Chad, para nombrar solamente a algunos de ellos. Francia ocup Argelia por cientotreinta aos; Mali, Nger, Camern, Senegal y ms de un tercio del frica, por dcadas. Alguien realmente puede pensar que interviene en Mali en nombre de la democracia?

Fuente: http://www.revistadebate.com.ar/?p=2041



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