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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2013

Inundaciones en Buenos Aires
Por qu estamos ante un nuevo crimen social?

Gonzalo Sanz Cerbino
Adital


Parece mentira que en pleno siglo XXI, en el corazn del capitalismo argentino, una lluvia ms abundante de lo normal haga colapsar el territorio y arruine la vida de miles de personas que ven como lo acumulado durante toda una vida de trabajo se va con la corriente. Peor an: ya hay casi 60 muertos y todava no baj el agua. En los prximos das la cifra seguramente se elevar. Los gobernantes de los territorios afectados, ms que explicaciones, dieron excusas.

Para Mauricio Macri, se trat de una "tragedia climtica. Una vez ms (porque no es la primera vez que pasa) el jefe de gobierno porteo adjudic lo sucedido a imprevisibles factores climticos, como si lo nico que pudiera hacerse para evitar el caos fuera rezar para que no llueva tanto. Peor an, luego de varios episodios similares, ya resulta poco creble seguir hablando de lo imprevisible que resultan las inundaciones. Funcionarios del gobierno nacional salieron inmediatamente a criticarlo, resaltando las demoras en la concrecin de obras de desagote pluvial o la ausencia de medidas preventivas, como un plan de emergencia para recolectar la basura y evitar que se tapen los sumideros. Sin embargo, tuvieron que llamarse a silencio en menos de 24 horas, ya que la capital provincial que cogobiernan con Scioli termin peor que la ciudad, con casi 50 muertos.

Adjudicar lo sucedido a fuerzas incontrolables de la naturaleza, como hacen los gobernantes buscando disimular su propia inoperancia, es deliberadamente falso. Las inundaciones son, en primer lugar, producto de la ocupacin del espacio. Que es una actividad humana y que est a nuestro alcance controlar. Tanto en la capital como en la provincia hay zonas inundables y zonas que no lo son: si no se ocuparan las zonas bajas, no habra inundados. A su vez, la intervencin del hombre sobre esos espacios puede modificar la forma en que se absorbe el agua de lluvia. As, la construccin de desages, aliviaderos o canales pueden transformar una zona inundable en una habitable. A la inversa, la intervencin humana, eliminando zonas naturales de absorcin, puede convertir una zona en inundable. En este sentido, estas muertes tienen causas sociales antes que causas naturales. En tanto vivimos en una sociedad capitalista, las inundaciones son el producto de sus patrones de ocupacin del espacio. Buenos Aires, como toda metrpoli burguesa, comenz con la ocupacin de las tierras altas, prudentemente alejadas de las cuencas de los arroyos que atravesaban la capital. Sin embargo, el crecimiento urbano llev a los asentamientos sobre tierras bajas, histricamente afectadas por las inundaciones. Eran las peores zonas y por tanto las ms baratas, a las que fueron a recalar aquellos que no podan acceder a otras mejores, por carecer de medios. As, a principio de siglo, los obreros inmigrantes se fueron ubicando a todo lo largo del sur de la ciudad, en barrios como La Boca, Barracas o Soldati, que an hoy sufren peridicamente de inundaciones que los medios ni se toman la molestia de reflejar. En todas las grandes ciudades (las barriadas que rodean La Plata, por ejemplo), los patrones capitalistas de ocupacin del espacio sancionan (mercado mediante) que la burguesa podr acceder a las tierras ms caras que, entre otras cosas, son las que no se inundan. Los obreros se irn ubicando en los mrgenes, all donde no llegan los servicios y donde una lluvia se lleva todo, incluso vidas. En ellas ningn poltico se molestar en hacer obras de infraestructura para evitar anegamientos: que se inunden se ha convertido en la norma.

Otros fenmenos que tienen que ver con la ocupacin capitalista del espacio operan haciendo que ciertas zonas sean ms propensas a inundarse ante tormentas fuertes. Arquitectos e ingenieros coinciden en sealar que la expansin urbana va reemplazando a su paso terrenos que filtran el agua (espacios verdes, por ejemplo), por terrenos impermeables (cemento). A su vez, la construccin de los cimientos de edificios interpone barreras subterrneas a la circulacin y el drenaje del agua de lluvia. Por otro lado, algunas obras pblicas (plazas secas, reemplazar empedrado por asfalto) contribuyen a la impermeabilizacin de los terrenos y la contraccin de los drenajes naturales. El boom de la construccin en los ltimos aos ha hecho que las grandes metrpolis sean entonces ms vulnerables a las inundaciones. Cada capitalista individual que participa del negocio solo se preocup de su ganancia, y la sumatoria de iniciativas particulares ha dado por resultado una ocupacin anrquica del espacio, en donde las grandes inundaciones son moneda corriente. El estado ha procurado no entorpecer este gran negocio, sin intervenir para regular sus consecuencias. El caos en el transporte y en la recoleccin de basura, por ejemplo, son producto de este crecimiento incontrolado de la ocupacin urbana. La ausencia de un plan hidrolgico, que adecuara los canales aliviadores acompaando el boom de la construccin, es sin duda una de las razones detrs todo este caos. Ningn burgus va a preocuparse por ello porque el nico motor para la inversin es la obtencin de ganancias. Y tampoco lo hacen los gobiernos, ms preocupados por derrochar recursos en iniciativas cosmticas, aquellas ms inmediatamente visibles que son las que dan votos. Los muertos que nos ha dejado el agua no son entonces el resultado de imprevisibles catstrofes, sino un producto de la anarqua capitalista en que vivimos. Un crimen social.

Gonzalo Sanz Cerbino, Dr. en Historia, es integrante del Centro de Estudios e Investigacin en Ciencias Sociales/Razn y Revolucin

Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=74550



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