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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2013

El pacto o el reparto por Mxico?

Rafael de la Garza Talavera
Colectivo La Digna Voz


Transcurridos poco ms de quince aos de la reforma poltica de 1997 el saldo no puede ser ms desalentador. En aqul ao buena parte de los actores polticos lanzaron las campanas al vuelo imaginando el paraso democrtico a la vuelta de la esquina. Las dirigencias partidistas, que fueron las que se repartieron el pastel aunque se desgaitaron diciendo que haba sido un logro de la sociedad civil y la ciudadana- auguraban el fin del autoritarismo. En ese momento se populariz la idea de que el sistema de partidos mexicano haba pasado, siguiendo la tipologa de Giovanni Sartori, del tipo hegemnico al pluralista moderado.

Hoy se sigue pensando que disfrutamos de un pluralismo moderado, en donde tres partidos definen el carcter de la competencia electoral, dejando atrs el control de un solo partido de toda la vida poltica de nuestro pas. Sin embargo, el Pacto por Mxico no deja lugar a duda que hemos regresado a los viejos tiempos, con el beneplcito de los partidos que ms pujaron por enterrar la dictadura perfecta. Tal vez no a un sistema de partido hegemnico, en el cual un partido gana todo pero no es el nico existente sino a un sistema de partido dominante, el cual se caracteriza por la coexistencia de varios partidos pero donde uno de ellos domina, impone su visin y su dinmica de la poltica y se convierte en el eje desde donde se reparte el botn poltico. Domina pero no tiene el control absoluto, por lo que se ve forzado a negociar, le guste o no.

Cmo hemos llegado a esto? Por qu los partidos polticos, otrora fieros adversarios, hoy se funden en acuerdos que privilegian las coincidencias, relegando sus principios programticos e ideolgicos?

Desde la teora, los partidos polticos en nuestros das se caracterizan por estar integrados por polticos profesionales, que ms que promotores de principios ideolgicos son simplemente gestores, intermediarios entre las demandas ciudadanas y los recursos materiales. La competencia electoral se convierte en un simple reparto de clientelas polticas y de recursos siempre de origen pblico- para mantenerlas leales; la militancia deja de tener un lugar relevante en la vida interna de los partidos pues la rotacin de las dirigencias se reduce a su mnima expresin. A este tipo de partido, Richard Katz y Peter Mair lo denominaron partido crtel. La misin de estos partidos es evitar la competencia entre propuestas polticas alternativas por lo que resulta casi imposible distinguirlas. Este hecho se expresa claramente en las campaas polticas, en las cuales la oferta poltica coincide siempre: seguridad y empleo. Tal vez difieran levemente en los caminos para llegar a las soluciones pero los problemas son los mismos.

En la realidad, el partido crtel no es ms que la respuesta del rgimen a un contexto de crisis econmica severa que agudiza los conflictos sociales, provocando que los habitantes del pas dejen de confiar en el estado y busquen soluciones propias. En otras palabras, la prdida de legitimidad de las instituciones del estado liberal lo obliga a cerrarse sobre s mismo, debilitado a tal grado que ya no logra gestionar con xito las demandas populares, concentrndose entonces en mantener las garantas mnimas para que el modelo econmico siga produciendo ganancias.

En semejante contexto, la clase dominante aprieta la soga y no le tiembla la mano para reeditar el autoritarismo, slo que ahora tamizado por los medios de comunicacin, el crdito al consumo y endeudamiento generalizado incluidos los gobiernos- y el cinismo cotidiano. Y si eso no basta pues habr que sacar el ejrcito a las calles para aplicar la fuerza cuando las circunstancias lo exijan. En esto ltimo resulta evidente la coincidencia entre los partidos y sus dirigencias, tanto como al utilizar los programas de combate a la pobreza para fortalecer sus clientelas polticas, y si se puede en tiempos electorales mejor.

Es por eso que el pacto por Mxico es ms bien un reparto de Mxico, por medio del cual los dueos de los partidos y del dinero se ponen de acuerdo sobre quien llevar la batuta para evitar que la sangre llegue al ro y evitar que los gobernados se rebelen. El enemigo (partido) de mi enemigo (pueblo) es mi amigo, recordando al viejo Carl Schmitt que defini el criterio amigo-enemigo como la esencia de lo poltico.

Ahora bien, dada la enorme turbulencia que provoca la crisis mundial contempornea las cosas pueden cambiar de un da para otro y el pacto puede que no dure mucho, menos an todo el sexenio. Al igual que los crteles del narcotrfico, que pactan treguas para no afectar sus ganancias, los crteles de la poltica han articulado un pacto para mantener su dominio. Sin embargo, como lo demuestran las continuas guerras entre los seores del narco, el equilibrio es siempre dbil y cualquier cambio, por pequeo que sea, obliga a los actores a reconfigurar el escenario. En esas estamos.

Fuente: http://lavoznet.blogspot.mx/2013/04/el-pacto-o-el-reparto-por-mexico.html



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