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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2013

Ayer y hoy de las reformas migratorias

Jorge Durand
La Jornada


Si bien los planteamientos de la reforma migratoria que se debaten en estos momentos en el Congreso estadunidense todava no estn definidos, van por el mismo camino de la reforma de 1986 (IRCA). En efecto, los temas y problemas a tratar son los mismos de siempre; lo que ha cambiado es la dimensin del fenmeno y el contexto.

En 1986 se estimaba la poblacin migrante irregular en unos 4 millones, y fueron legalizados 3.2 millones, cerca de 80 por ciento. En 2013 la poblacin indocumentada era de aproximadamente de 11.5 millones, tres veces ms, y la pregunta que nos hacemos es, precisamente, cuntos podran ser regularizados.

Sin embargo, la dimensin del fenmeno no cambiar los trminos de la reforma, que debe afrontar el tema de la regularizacin, las sanciones a los empleadores, un programa o sistema de trabajadores temporales, seguridad fronteriza, verificacin del estatus legal, reunificacin familiar, etctera.

Por el contrario, el contexto econmico, poltico, social y migratorio es totalmente distinto al de 1986. En primer lugar, la reforma de IRCA se dio en una poca de crecimiento econmico, en la que se prevea mayor demanda de mano de obra no calificada; de ah que promulgara una amnista bastante amplia. En 2013 se arrastran los efectos de una crisis financiera y econmica y todava no se resuelve el problema de los altos niveles de desempleo. Este contexto genera condiciones adversas que agudizan la tendencia a extremar requisitos y condiciones en el programa de regularizacin.

El contexto poltico es tambin totalmente diferente. Todava est presente el rescoldo de una poltica antiinmigrante que dur 20 largos aos y que slo ha empezado a disminuir despus del fracaso poltico de las elecciones de 2012 y el necesario replanteamiento del Partido Republicano respecto de su poltica con la minora hispana. En 1986 la animadversin contra los migrantes indocumentados era menos explcita.

El contexto de seguridad nacional y fronteriza es radicalmente diferente en 2013. Si bien fue el presidente Reagan el que afirm en 1986 que Estados Unidos haba perdido el control de sus fronteras, en realidad est frase cobr sentido despus del 11 de septiembre de 2001. La poltica de seguridad nacional impuesta a partir de la Ley Patriota, la creacin del Homeland Security y de la Agencia de Aduanas e Inmigracin (en ingls, Immigration and Customs Enforcement, ICE) son un vuelco total en lo que haba sido una frontera abierta por muchas dcadas y luego porosa. Hoy en da est vigilada y militarizada.

Las condiciones sociales son tambin muy diferentes en varios sentidos. En 1986 no haba un movimiento social de dimensiones relevantes que reclamara la regularizacin. Veinte aos despus, en 2006, ms de 3 millones de personas salieron a las calles a demandar y refrendar su inters por ser ciudadanos estadunidenses.

Los lemas que se gritaban en las calles entre ellos si se puede y aqu estamos, aqu nos quedamos marcaron para siempre a varios millones de personas que por primera vez salan a protestar por la poltica antiinmigrante del Congreso, que haba avalado la propuesta de reforma HR 4437. Y despus de las grandes marchas se han dado decenas de movilizaciones puntuales, muchas de ellas exitosas.

Por otra parte el patrn migratorio cambi radicalmente respecto del de 1986, cuando la circularidad era todava vigente y los migrantes poda ir y venir con relativa facilidad y seguridad. Hoy en da el migrante se hizo definitivo a la fuerza. La poltica respectiva de incremento de costos y riesgos en el cruce fronterizo les impide volver al terruo y circular, como se hizo a lo largo de todo un siglo. El alargamiento indefinido de la estancia gener la integracin del migrante definitiva al medio estadunidense, aunque en condiciones de precariedad y vulnerabilidad dada su situacin de irregularidad.

Las condiciones laborales se han trasformado radicalmente en los pasados 25 aos. De manera paralela al proceso de precarizacin del trabajador migrante, cuya mejor expresin son los jornaleros o esquineros que buscan empleo da a da, otro sector ha incursionado en mercados de trabajo mejor remunerados, como la construccin, los servicios, la pequea empresa y el pequeo comercio.

Finalmente, en este nuevo contexto de mayor politizacin, integracin y madurez de la comunidad migrante mexicana una reforma migratoria que abra el camino a la regularizacin y a la ciudadana de varios millones de personas, ser un motor increble para empoderarla y potenciarla como factor decisivo en la sociedad estadunidense el siglo XXI.

Tambin ha cambiado la realidad mexicana, particularmente la composicin demogrfica. En la dcada de los 80 todava impactaban en el proceso migratorio las familias numerosas que se vean impelidas a fomentar la emigracin de algunos de sus miembros. En la actualidad las familias son por lo general pequeas y es menor la presin familiar por exportar mano de obra.

Cuando se controla el crecimiento de la poblacin y se da un periodo dilatado de uno econmico empiezan a generarse las condiciones para la reduccin del flujo migrante. Y, cuando adems del crecimiento econmico, se genera empleo, se incrementan los salarios y disminuye la desigualdad, se puede decir que entramos en la senda del desarrollo y ya no es necesario, ni tan atractivo, emigrar.

Tampoco, entonces nos impactarn las reformas migratorias de otros pases; tendremos que pensar en manejar adecuadamente los flujos que llegarn al pas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/04/07/opinion/019a2pol


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