Portada :: Colombia :: Marcha Patritica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2013

9 de Abril
La marcha de la poesa y del desagravio

Luz Marina Lpez Espinosa
Rebelin


Este nueve de abril de 2013, el pueblo colombiano en su expresin ms autntica, el conformado no por la opinin pblica, los empresarios y conglomerados dueos de los medios de comunicacin, sino por los campesinos, indgenas y negritudes, las organizaciones sindicales, de derechos humanos y el nuevo movimiento popular y alternativo Marcha Patritica, han convocado una gran Marcha Nacional y concentracin en la ciudad de Bogot en apoyo de las negociaciones de paz que se adelantan en la ciudad de La Habana entre el Gobierno Nacional y las insurgencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC-EP.

Esa gran Marcha por la Paz tiene por lo pronto y en lo inmediato, adems de su significado obvio, una doble connotacin: de una parte, que va a ser una expresin contundente de la voz del soberano art. 3 de la Constitucin, la soberana reside en el pueblo- en favor de la causa que la convoca y desautorizacin a la extrema derecha que con saa ataca esas conversaciones. Y de otra, es homenaje y desagravio al pueblo y a una de sus figuras seeras, el Caudillo Jorge Elicer Gaitn asesinado un nueve de abril, el del nefasto ao de 1948.

Por qu se articul la Marcha con dicha fecha? Por una razn tan sencilla como transcendental dada por la Historia. Porque se quiere adems conmemorar que ese 9 de abril marc, al tiempo que un punto muy alto en la violencia que las lites liberal-conservadoras impusieron al pueblo en favor de su dominacin, la muerte de la esperanza de la Paz. Y el caudillo Gaitn haca apenas dos meses haba convocado la ms formidable concentracin que se hubiera hecho nunca, en la Plaza de Bolvar de Bogot, en donde en medio de conmovedor silencio, sin gritos ni consignas y como orador nico, pronunci la celebrrima Oracin por la Paz donde clamaba al presidente conservador Mariano Ospina Prez compasin por los miles de humildes compatriotas que el gobierno asesinaba en los campos y pueblos de Colombia. La respuesta fue el aumento de los crmenes oficiales y el asesinato del orador.

Por eso, en una circunstancia histrica similar por los niveles de violencia que se viven, la degradacin de la confrontacin por parte del gobierno con el uso de hordas paramilitares como estrategia militar contrainsurgente y su secuela de miles de opositores desaparecidos, millones de campesinos despojados de sus tierras y desplazados, y el horror de los alrededor de dos mil jvenes pobres asesinados por el ejrcito para reclamar recompensas y beneficios al presentarlos como guerrilleros dados de baja en combate, tambin habr una Segunda Oracin por la Paz como punto central de la Marcha que converger en la emblemtica Plaza de Bolvar.

Se tiene entonces que lo que veremos tiene profundos significados polticos, jurdicos y morales: ser expresin de la hasta hoy burlada soberana popular, hecha patente en un mandato popular a la manera de un plebiscito nacional auto convocado y auto legitimado, a la vez que manifestacin de la voluntad de concordia que anida en el corazn flagelado del pueblo colombiano. Derecho el de la Paz otro- consagrado as y como deber en el artculo 22 de la Carta, sin que ello nada parezca significar.

El asesinato de Jorge Elicer Gaitn produjo el mtico Bogotazo, expresin de ira e indignacin del pueblo que dej miles de muertos y el incendio y destruccin del centro de la capital. La impunidad total de este crimen vino a ser revocada por la sentencia popular que a la antigua usanza, pregn que recorriera plazas y caminos, notific al mundo que el autor del crimen haba sido la oligarqua y dirigencia liberal y conservadora tan zaherida por el caudillo, tan complacida con su muerte, tan gananciosa con ella. Uno ms entre los muchos dolorosos desengaos que ha padecido el pueblo colombiano en su bicentenario devenir republicano. Por eso este prximo 9 de abril de 2013 es tambin desagravio de ese pueblo burlado que entonces como hoy se rebela a que su destino sea cavar la tumba de sus hijos. Se honra al lder que con sus palabras construy perenne monumento a la Paz, y al pueblo que lo adopt no como su hijo sino como su padre, en cuyo verbo encendido puso sus esperanzas, en momentos donde el horror caminaba con galones e insignias oficiales por los villorrios de la patria sembrndola de cadveres.

La Marcha por la Paz de este 9 de abril es categrica desautorizacin de esa extrema derecha liderada por un ex presidente de la repblica de ingrata recordacin, que considera que un acuerdo de paz es claudicacin de los buenos frente a los malos, concesin inadmisible de una sociedad pacfica y laboriosa vctima, a unos violentos y desalmados, victimarios. Y que en consecuencia, lo tico y justo es seguir la guerra. Estos argumentos slo tienen de verdad y de mrito la demostracin de la dureza de corazn de quienes los esgrimen. Y de cmo cosa increble, cosa inaudita-, la guerra y la muerte, son tiles y buenas para unos, los beneficiarios de un estado de cosas ominosos, un statu quo que permite riquezas sin cuento, a costa de incontable miseria.

No es entonces por capricho o mana que aquellos prefieran la guerra y la muerte a la paz y la vida. Aquellas son su negocio. Y la Paz lo viene a daar porque, es inexorable, ha de venir atada a reformas que en algo reviertan la insostenible inequidad que afecta a las mayoras. Y que de paso, como las grandes alamedas de Allende, abran las crceles donde el rgimen confina a los miles, que muchos ms con el verbo que con las armas, impugnan ese estado de cosas inmoral.

Abril es el mes ms potico del ao. Su misma sonoridad lo emparenta con las musas. Y hasta las lluvias con las que lo enlaza la meteorologa popular, trae remembranzas buclicas cuando las soamos en los pastizales. Para no hablar de la poesa que en efecto los bardos le han cosechado. Pero aqu y ahora, en esta Colombia y Abril del 2013, ninguna causa ms inspiradora que sus eternos y antiguos motivos: la lucha de la humanidad por la paz y la justicia.

(*) Luz Marina Lpez Espinosa es integrante de la Alianza de Medios por la Paz.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter