Portada :: Cultura :: Eric Hobsbawm (1917-2012): el historiador marxista y su largo siglo XX
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2013

Prefacio de "Fractured Times", coleccin de ensayos pstumos

Eric Hobsbawm

Traducido por Jos Rags.


Nota del traductor:

Aun cuando sabamos que el historiador britnico se encontraba mal de salud y que sus 91 aos escondan un dinamismo que nos haca pensar que poda vivir por ms tiempo, la muerte de Eric Hobsbawm en octubre de 2012 nos sorprendi como algo inesperado. Y la ausencia de Hobsbawm se comenz a hacer ms notoria ya que se trataba de un acadmico que no solo haba expandido sino dinamitado las convenciones asociadas comnmente a los profesionales del pasado que trabajan desde un mbito acadmico.

En primer lugar, fue el historiador que ms vigencia y alcance tuvo. Ningn otro historiador ha tenido una presencia tan amplia geogrfica o temporal, y que haya sido ledo indistintamente por el hombre de la calle o por un presidente como Lula, de Brasil, que recomendaba sus obras de manera entusiasta. Asimismo, Hobsbawm se mantuvo siempre en pleno ejercicio acadmico, no solo escribiendo sino dando entrevistas sobre temas de actualidad, aun cuando su movilidad fsica era limitada debido a su avanzada edad. En segundo lugar, la mirada amplia de Hobsbawm consideraba el pasado como una unidad integral de la experiencia humana, de la cual no podan excluirse ni la cultura ni otros fenmenos. Aun siendo marxista, Hobsbawm era lo bastante hbil para no reducir la historia a solo lo poltico y econmico. Este inters por la cultura provena de muy atrs, cuando fue crtico de jazz para la revista New Statesman, un gusto que se puede apreciar en obras como Age of Extremes, Uncommon People y The Jazz Scene.

Ambas caractersticas, entre muchas otras que hicieron de l una de las figuras ms importantes del siglo que termin, vuelven a acompaarnos en Fractured Times. Culture and Society in the 20th Century (2013). Se trata de una coleccin de ensayos que Hobsbawm haba dejados listos poco antes de morir y que ahora aparecen bajo la forma de libro. A juzgar por los adelantos que han aparecido en la web y las reseas en la prensa, se trata de una de las mejores obras del historiador britnico. Hemos traducido el Prefacio completo, que explica el propsito del libro y los ensayos que lo integran.

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Para continuar leyendo fragmentos de Fractured Times, se puede acceder a la pgina de Amazon.com, de donde hemos tomado la versin original del Preface. Otros historiadores han escrito reseas sobre el libro, como Richard Evans y Mark Mazower.

Agradezco a Carlos Aguirre, con quien compartimos la misma pasin por los historiadores marxistas britnicos, por haberme avisado de la aparicin del libro de EH.

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Nota de Rebelin.org

Segn una aclaracin de la Editorial Crtica la obra, sujeta a las leyes del copyright, ser publicada en castellano el prximo mes de junio con el ttulo "Un tiempo de rupturas. Sociedad y cultura en el siglo XX".

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Prefacio. De: Eric Hobsbawm, Fractured Times. Culture and Society in the 20th Century (2013)

Este es un libro que aborda lo que le ocurri al arte y la cultura de la sociedad burguesa luego de que aquella sociedad se desvaneciera, para no regresar, luego de 1914. Aborda un solo aspecto de dicho cambio en el que la humanidad ha estado viviendo desde la Edad Media y que termin abruptamente en la dcada de 1950 para el 80% del planeta, y sobre los aos 1960s, cuando las reglas y convenciones que haban gobernado las relaciones humanas se fueron destejiendo. Por ello es un libro sobre una poca en la historia que ha perdido su orientacin, y en la que durante los primeros aos del nuevo milenio mira hacia delante de un modo ms problemtico de lo que yo recuerde durante mi propia vida, sin ningn tipo de gua ni mapa, hacia un futuro irreconocible. Habiendo escrito de cuando en cuando como un historiador sobre la curiosa interseccin entre la realidad social y el arte, me encontr hacia el fin del siglo pasado siendo interrogado para hablar acerca del tema por el organizador del Festival Salzburg que se realiza cada ao, un notable sobreviviendo de The World of Yesterday, de Stefan Zweig, con quien comparta ms vnculos. Las conferencias en Salzburg conforman el punto de partida del presente libro, escrito entre 1964 y 2012. Ms de la mitad de su contenido es indito, al menos en ingls.

Comienza con una increble algaraba (fanfare) por los manifiestos del siglo XX. Los captulos 2 al 5 son reflexiones realistas sobre la situacin del arte al iniciar el nuevo milenio. Estos no pueden ser comprendidos a menos que nos sumerjamos de vuelta en el mundo del ayer. Los captulos 6 al 12 tratan precisamente sobre este mundo, moldeado principalmente en el siglo XIX europeo, que cre los cnones de los clsicos, en msica, pera, ballet y drama, pero que se extendi a otros pases con el lenguaje bsico de una literatura moderna. Mis casos han sido tomados de aquellas regiones que conforman mi propio background cultural geogrficamente, Europa central; lingsticamente, Alemania pero tambin prestan atencin al importante verano indio (Indian summer) o la belle poque de la cultura previa a 1914. La seccin concluye con una consideracin sobre su legado.

Pocas pginas son ms cercanas hoy que la descripcin proftica de Karl Marx acerca de las consecuencias sociales y econmicas de la industrializacin capitalista en Occidente. Pero a medida que el capitalismo europeo estableca su dominio en el siglo XIX sobre el planeta, destinado a transformarlo por medio de la conquista, la superioridad tcnica y la globalizacin de su economa, tambin llevaba consigo un valioso cargamento de creencias y valores, que lo haca asumirse como superior a otros. Llamemos a esta la civilizacin burguesa europea que nunca se recuper de la Primera Guerra Mundial. Las artes y ciencias constituyeron el centro de estas creencias en tanto progreso y educacin esta confiada forma de ver el mundo, as como el ncleo espiritual que reemplazara a la religin tradicional. Nac y me cri en esta civilizacin burguesa, dramticamente simbolizada por el gran anillo de edificios pblicos de mediados de siglo que rodeaban el imperial y medieval centro de Viena: la Bolsa de Valores, la universidad, el Burtheater, el monumental City Hall, el Parlamento, los titnicos museos de historia del arte e historia natural mirndose uno al otro y, por supuesto, el centro de toda ciudad burguesa que se respete a s misma: la pera. Estos eran los lugares donde la gente cultivada renda culto ante los altares de la cultura y el arte. Una iglesia decimonnica se aada al paisaje solo como una concesin tarda al vnculo entre la Iglesia y el emperador.

Novedosa como era en s, esta escena cultural estaba fuertemente enraizada en la antigua cultura real, principesca y eclesistica previa a la Revolucin Francesa, es decir, en un mundo de poder y extrema riqueza, los mecenas por excelencia de las bellas artes y las exposiciones. Esta aun sobrevive en gran medida a travs de la asociacin entre prestigio tradicional y poder financiero, exhibida de manera pblica, pero no respaldada por su socialmente aceptada aura de nacimiento o autoridad espiritual. Ello podra explicar por qu ha sobrevivido al relativo declive de Europa para permanecer como la expresin ms visible en el mundo de una cultura que combina poder y libre gasto con prestigio social. En este sentido, las bellas artes, como la champagne, mantienen su eurocentrismo incluso en un mundo globalizado.

Esta seccin del libro concluye con algunas reflexiones sobre la herencia de este periodo y los problemas que enfrenta.

Cmo pudo el siglo XX enfrentar la ruptura de la sociedad burguesa tradicional y los valores que la mantenan unida? Este es el tema de los ocho captulos de la tercera seccin del libro, un conjunto de reacciones intelectuales y contra-intelectuales al final de una era. Entre otros temas, se incluye el impacto de las ciencias en el siglo XX en una civilizacin que, aun devota del progreso, no las entenda y estaba debilitada por aquellas; la curiosa dialctica de la religin pblica en una era de acelerada secularizacin, y de artes que haban perdido sus viejas direcciones y que haba fallado en encontrar nuevas, ya sea mediante su propia bsqueda modernista o avant-garde o mediante la alianza con el poder o, finalmente, por medio de una sumisin con resentimiento y desilusionada al mercado.

Qu le sali mal a la civilizacin burguesa? Esta se basaba en un modo de produccin que buscaba transformarlo todo, incluso si ello implicaba destruir, mientras que sus operaciones, instituciones, y valores polticos estaban diseados para una minora, que poda y quera expandirse, sin embargo. Era (y lo sigue siendo) meritocrtica, lo que significa que no era ni igualitaria ni democrtica. Hasta fines del siglo XIX la burguesa o la clase alta todava haca referencia a grupos reducidos de personas. En 1875 solo 100,000 nios iban a la escuela secundaria en Alemania y muy pocos llegaban al examen final, el Abitur. Un nmero no mayor de 16,000 estudiaba en las universidades. Incluso en la vspera de la Segunda Guerra Mundial, Alemania, Francia y Gran Bretaa, tres de los pases ms extensos, desarrollados y con un mayor ndice de educacin, con un total de 150 millones de personas, tenan apenas 150,000 estudiantes universitarios, el equivalente al 1% de la suma de sus poblaciones. La formidable expansin de la educacin secundaria y, sobre todo, de la educacin universitaria despus de 1945 multiplic el nmero de las personas educadas.

Es obvio que el sistema ha sido amenazado por la gran mayora que se encontraba al exterior de estas elites. Estas podran mirar adelante a una sociedad progresista pero igualitaria y democrtica sin o posterior al capitalismo como los socialistas, pero adoptaron muchos de los valores de la modernidad burguesa y no brindaron ninguna alternativa especfica. En realidad, el objeto de los militantes social-demcratas polticamente concientes fue de brindar al trabajador acceso libre a estos valores mientras las autoridades socialistas se los brindaban. Paradjicamente el desarrollo genuino de una cultura subalterna, como el mundo del ftbol profesional y su audiencia, eran aptos para ser vistos como polticamente irrelevantes y una diversin inmadura. Hasta donde s, la inusual pasin por el ftbol del proletariado viens en la Viena de mi niez era asumida como algo natural, pero no tena ninguna relacin alguna con el vnculo pasional de los que votaban por el Partido Social Demcrata.

El argumento bsico de los ensayos reunidos en este libro es que la lgica de que el desarrollo capitalista y la civilizacin burguesa estaban condenadas a destruir sus propios cimientos, una sociedad e instituciones manejadas por una lite minoritaria progresista, tolerada o quizs aprobada por una mayora, que dur tanto como pudo garantizar la estabilidad, paz y orden pblico del sistema, as como satisfacer las modestas expectativas de los pobres. Pero estas lites no pudieron resistir la triple embestida de la revolucin del siglo XX en ciencia y tecnologa, que transform viejos hbitos de consumo antes de destruirlas, de la sociedad de consumo generada por la explosin en el potencia de las economas occidentales, y la decisiva entrada de las masas en la escena poltica como clientes pero tambin como votantes. El siglo XX, o ms precisamente su segunda mitad, fue la del hombre comn occidental y, en menor medida, de la mujer. El siglo XXI ha globalizado dicho fenmeno. Y ha demostrado los defectos del sistema poltico identificando democracia con sufragio universal y gobierno representativo, especialmente porque la poltica y la estructura de gobierno ha permanecido inmune a la globalizacin y ha sido reforzada por la casi transformacin universal del planeta en una coleccin de estados-nacin soberanos. Asimismo, las clases dirigentes (o al menos hegemnicas), viejas y nuevas, no tienen idea de qu hacer o, de saberlo, carecen del poder necesario para actuar.

En el plano cultural, el siglo del hombre y mujer comn ha sido ms que positivo, aun cuando el pblico para la cultura refinada de la burguesa clsica se haya reducido a un nicho para los ms ancianos, los snobs o los cazafortunas. Hacia 1960 la msica clsica apenas provea el 2% de las grabaciones, principalmente de obras grabados antes del siglo XX, y que nunca alcanz un pblico significativo. De hecho, la combinacin de nueva tecnologa y consumo de masas no solo cre el paisaje cultural en el que vivimos sino que permiti su ms grande logro artstico: las pelculas. De ah la hegemona de un democratizado Estados Unidos en la aldea global del siglo XX, su originalidad en nuevas formas de creacin artstica en el estilo de escritura, msica, teatro, combinando las tradiciones educadas y subalternas pero tambin la escala de su poder para corromper. El desarrollo de sociedades en las cuales una economa tecno-industrial ha impregnado nuestras vidas de una produccin cultural y experiencias de informacin que son universales, constantes y omnipresentes, de sonido, imagen, memoria, palabra, memoria y smbolos, en algo sin precedentes en nuestra historia. Ha transformado por completo nuestras formas de capturar la realidad y la produccin artstica, al derribar el status privilegiado del arte en la vieja sociedad burguesa, lo que significaba servir como medida del bien y el mal, y mensajeros de valores: lo verdadero, la belleza y la catarsis.

Ello puede seguir siendo vlido para el pblico de Wigmore Hall, pero es incompatible con una sociedad de mercado dislocada, donde mi satisfaccin es el nico objeto de experiencia, incluso alcanzado. En la frase de Jeremy Bentham (o quizs John Stuart Mill), una tachuela es tan buena como la poesa. Evidentemente no lo es, tan solo porque no considera el alcance en el cual el solipsismo de una sociedad de consumo ha sido fundida con los rituales de una participacin colectiva, tanto de manera oficial como no, y que han pasado a caracterizar nuestros estados-espectculos y sociedad civil. Excepto que mientras la burguesa crea saber qu era la cultura (como lo seal T.S. Eliot, En la habitacin la mujer entra y sale/hablando sobre Miguel ngel), nosotros carecemos de las palabras o conceptos para la naturaleza de la dimensin de nuestra experiencia. Incluso la pregunta: Es esto arte? es planteada por quienes se niegan a aceptar que los conceptos clsicos de la burguesa, cuidadosamente preservados en mausoleos, han dejado de existir. Esta alcanz el final de su camino casi de la mano con la Primera Guerra Mundial, con Dada, el urinario de Marcel Duchamp y el cuadrado negro de Malevich. Por supuesto que el arte no termin ah, como se esperaba. Como tampoco lleg a su fin la sociedad en que las artes eran su parte integral. No obstante, no entenderemos o sabremos cmo lidiar con la presente marea creativa inundando el planeta con imgenes, sonidos y palabras, lo cual se ha vuelto incontrolable en el espacio y el ciberespacio.

Espero que el presente libro contribuya a dar claridad a esta discusin.

Fuente de la traduccin: http://historiaglobalonline.com/2013/03/fractured-times-culture-and-society-in-the-20th-century-2013-el-nuevo-libro-de-eric-hobsbawm/



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