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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2013

Historia de una metfora y de la libertad creativa
Arte palestino contemporneo

Beatriz Leal Riesco
Rebelin


Con razn de la primera exposicin monogrfica en Nueva York del arquitecto y artista palestino Khalil Rabah -Khalil Rabah: Pages 7, 8 , 9- e-flux organiz el 16 del pasado mes de febrero un seminario sobre sus ltimos diez aos de trabajo bajo el ttulo Seminario sobre el Museo palestino de historia natural y de la humanidad. En un comunicado previo, se detallaba el evento y se ofreca un listado de sugerentes preguntas: Qu sucede cuando un artista deja de producir obras y produce un museo?; qu sucede cuando un artista deja de producir museos y produce mundos?; qu sucede cuando un artista deja de producir mundos y produce un tipo de consciencia que es, en s misma, capaz de producir mundos? y, por ltimo, qu sucede cuando estos mundos se cansan de producirse nicamente a s mismos y deciden empezar a producir seres humanos y otras formas de vida? Con ellas se provocaba al pblico a reflexionar antes de acudir a un seminario en el que, adems de al propio artista, se dio la palabra a crticos, profesores y especialistas. Entre ellos se encontraba la comisaria y crtica de arte independiente especializada en Oriente Medio, Rasha Salti.

El invierno que nos acaba de dejar ha sido todo menos apacible en la costa este de los Estados Unidos. La nieve, el viento y la lluvia no daban tregua durante meses, dejando en casa a hombres y mujeres con un recuerdo demasiado vivaz del huracn Sandy y sus destrozos. Inclemencias aparte, la oportunidad de asistir a este acontecimiento nico atrajo a un nutrido grupo de personas, las cuales abarrotaban puntuales una sala humilde, desbordando las previsiones de unos satisfechos y sorprendidos organizadores. Cuando e-flux se fund en 1999, su sede, un sobrio edificio en el Lower East Side neoyorquino, se hallaba en pleno corazn del barrio judo. Acorde con el ritmo de los tiempos, hoy en da est a punto de ser engullido por una Chinatown incontenible. Tres plantas acogen las actividades de e-flux, divididos en espacios verstiles que sirven las veces de espacio expositivo, sala de reuniones, videoteca o aula improvisada de conferencias. En esta ocasin y mientras el seminario se desarrollaba en el tercer piso, las obras de Khalil Rabah, silenciosas, aguardaban dos plantas ms abajo la visita de tan ilustres dignatarios. Despus de las presentaciones y agradecimientos de rigor, Rasha Salti introdujo la velada con una ponencia titulada, en honor al poema de vejez de Jorge Luis Borges: The other tiger, the one not in this poem (El otro tigre; el que no est en este poema). Reflexionando en torno al concepto de metfora, y apoyndose en la obra del gran poeta palestino Mahmud Darwish, realiz un recorrido lcido por la historia del arte palestino desde la catstrofe de la Nakba en 1948 hasta la actualidad.

Rasha Salti ha venido desarrollando su trabajo entre su ciudad natal, Beirut, y Nueva York. Sensible al devenir de modas y gustos internacionales por su existencia itinerante, Shalti no se ha dejado embaucar por los postulados tericos que dictan los grandes gurs de la teora y crtica hegemnicos sino que, al mantener su residencia en Beirut, ha permanecido a la escucha de la realidad sociopoltica y arststica circundante. Lanzada a la vida adulta a principios de unos aos 90 de gran inestabilidad en Oriente Medio y herederos de una historia compleja de alianzas internacionales y sueos frustrados, Rasha Salti se siente ante todo una ciudadana libanesa, por mucho que sus obligaciones laborales la hayan forzado a una existencia nmada. En los ltimos aos se ha convertido en referente como crtica y estudiosa de cine y arte contemporneo palestino, libans y, por extensin, de todo el Oriente Medio, para el pblico anglfono. Su labor como articulista en ingls sobre estos cines, al situarlos dentro de un contexto poltico, social, econmico y artstico detallados, partiendo de la filosofa y el pensamiento autctonos y del anlisis detallado de obras y autores, la ha llevado a estar en boca de aquellos investigadores sobre la materia que no dominan la lengua rabe y que se sienten desilusionados y exhaustos de leer publicaciones de autores (mayoritariamente) anglosajones con un conocimiento exgeno del fenmeno. Estos autores, voceros acadmicos o mediticos de los estereotipos instaurados por la islamofobia internacional de la poltica de la era Bush y de sus continuadores, impiden comprender en profundidad la realidad artstica de la zona. Entre esta jaura se eleva, firme y rigurosa, la voz de esta mujer libanesa e independiente. Sus artculos han empezado a traer luz a un mbito de conocimiento subyugado durante dcadas a los postulados us-americanos e israeles como es el del arte y la creacin del Oriente Medio rabe e islmico El currculum de Rasha Salti habla por s mismo de sus cualidades. Graduada en la New School of Social Research de Nueva York, formada como grabadora en su pas y organizadora de numerosos eventos con Palestina y Lbano como centro del discurso, en fechas recientes ha sido la curadora del ciclo en tres partes sobre cine rabe contemporneo en el MOMA de Nueva York titulado Mapping Subjectivity: Experimentation in Arab Cinema from the 1960s to Now (2010-2012). Este ciclo se han convertido en un referente a la hora de programar partiendo del compromiso tico y la calidad esttica, elementos determinantes al tratar un tema especialmente sensible para los norteamericanos como el de la subjetividad rabe tras el 11-S. En clara oposicin crtica a los estereotipos existentes sobre el rabe en la representacin audiovisual forjados por el cine comercial, poderes polticos y ciertos medios de comunicacin a su servicio, la variedad de pelculas, temas y nacionalidades de los directores que componen Mapping Subjectivity ofren una visin alternativa, compleja y realista sobre la subjetividad rabe compuesta por hombres y mujeres nicos. Desde 2011 Rasha Salti es programadora de la seccin de frica y Oriente Medio para el Festival internacional de cine de Toronto, espacio donde se negocian las dinmicas del mercado audiovisual americano y uno de los festivales internacionales ms prestigiosos a nivel mundial. A pesar del limitado espacio reservado a las cinematografas de frica y Oriente Medio en Toronto, los filmes seleccionados por Salti cosechan numerosos premios y reconocimientos en la estacin de festivales que sucede a Toronto. El criterio de Rasha Salti se ha convertido para muchos programadores en referente ineludible al desarrollar su trabajo. Para introducir la obra del arquitecto, videoartista y pensador palestino Khalil Rabah, Rasha Salti estableci un tema y una cronologa claros: el arte palestino desde 1948 hasta la actualidad. Al escribir sobre Palestina se han de recordar varias fechas fundamentales. La primera es la catstrofe de la Nakba que supuso para el pueblo palestino la creacin del Estado de Israel en 1948. Cientos de pueblos y ciudades fueron arrasados y 700.000 hombres y mujeres palestinos se vieron obligados a abandonar sus hogares, en muchos casos para no regresar jams. Apenas veinte aos ms tarde, en 1967, tuvo lugar la Naksa (el da del contratiempo o revs), trmino que rememora la victoria de Israel tras la Guerra de los Seis Das (tambin conocida como la Guerra de junio de 1967). Este suceso permiti al vencedor aduearse de la franja de Gaza, Cisjordania, los Altos del Goln y la pennsula del Sina, cambiando las relaciones de fuerza en la zona e impulsando el sentimiento nacionalista palestino. Sus efectos se sienten todava en la poltica internacional. Los Acuerdos de Paz de Oslo son el tercer hecho determinante. Firmados en 1993 por Mahmoud Abbas (OLP), Shimon Peres (Israel), Warren Christopher (EE.UU.) y Andrej Kzirev (Rusia) ante la supervisin de Jasser Arafat, Bill Clinton e Isaac Rabin, por primera vez tras el inicio del conflicto arabo-israel permitieron soar con una resolucin amistosa de la situacin palestina. La propuesta se basaba en la colaboracin entre la OLP y el gobierno israel en los aos venideros, ayudados por los agentes internacionales.

Alrededor de estos tres sucesos Rasha Salti organiz su ponencia en torno al arte palestino, con un objetivo claro; explicar cmo el arte palestino fue la encarnacin de la voluntad poltica en un primer momento, no siendo hasta estadios posteriores cuando fue instrumentalizada para la causa en manos de sus dirigentes polticos. De este modo, resulta incorrecto igualar arte poltico con propaganda, y tres razones corroboran esta afirmacin: la complejidad de la creacin artstica, su componente de ambivalencia y el no emanar de los poderes hegemnicos. Nos encontramos, como dira Edward Said, ante contra-narrativas que fuerzan al espectador a realizar lecturas contrapuestas, en oposicin al imperialismo cultural y poltico de los poderes hegemnicos. Pertinente se me antojan las palabras pronunciadas por el poeta palestino Mahmoud Darwish en 1995: el problema de la poesa palestina es que se puso en marcha sin puntos de apoyo, sin historiadores, sin gegrafos, sin antroplogos. Tuvo que abastecerse por ella misma de todo el equipaje necesario para defender su derecho a existir. Esto obliga al palestino a cruzar el mito para llegar a lo familiar.1 Como veremos a continuacin, esta afirmacin es extrapolable a todos los campos de creacin artsticos palestinos, estableciendo una cronologa y razn de ser de su historia.

Alrededor del ao 1952, una joven generacin de mujeres y hombres empez a reaccionar desde las universidades, organizando movilizaciones y demostrando su compromiso poltico. El paralelismo entre su prctica artstica y su voluntad poltica era fruto de la urgencia del momento. Para estos jvenes, la expulsin de la Nakba provoc un sentimiento intenso de pertenencia al grupo. Paradojas de la historia y crueldad del ser humano, el regreso a la tierra prometida del pueblo judo se realiz expulsando de estos territorios histricos a la poblacin rabe palestina, asentada en ellos durante siglos. El efecto fue que se reforzaron unos lazos previamente dbiles en la comunidad rabe, la cual los expres de dos modos: a travs de su lucha por el derecho a regresar a los territorios ocupados y en el arte. La televisin y las ONGs humanitarias representaban a Palestina como vctimas desesperadas de la ocupacin y la expulsin durante aquellos aos. Los grupos artsticos nacidos bajo el techo universitario reaccionaron frente a esta representacin victimista con un lenguaje radicalmente nuevo, demostrando las posibilidades subversivas del acto de creacin. No se trataba ya de rabes buscando ser reubicados y perdidos en la a-temporalidad de los campos de refugiados, sino hombres y mujeres de carne y hueso que se ponen en pie de guerra para reclamar el derecho a decidir sobre su futuro y a escribir su propia historia. Esta representacin del pueblo palestino sera la que se apropiaran las instituciones polticas palestinas que iran surgiendo a finales de los aos 50 y que daran lugar a la creacin de la OLP (Organizacin para la Liberacin de Palestina) en 1964. Esta nueva clase poltica, apoyada por una intelligentsia que beba de las enseanzas marxistas del bloque del Este de la Guerra Fra, adopt como propio este discurso de liberacin, conscientes como eran de que la lucha sin la maquinaria discursiva no tena futuro, tal y como se haba demostrado en Cuba y Latinoamrica. Tal postulado se llev hasta las ltimas consecuencias en Palestina, donde la liberacin se corporeiz en la prctica artstica a travs de la transformacin radical del lenguaje y la forma. Dentro del movimiento de modernidad que se estaba viviendo en los dems pases rabes, Palestina funcion como metfora de llamada a la transformacin a lo ancho de todo el mundo rabe y allende sus fronteras. Frente a los regmenes corruptos, el imperialismo y el colonialismo encarnados por Israel, Palestina se eriga como esperanza a travs del cambio en las narrativas y las representaciones artsticas.

El 15 de mayo de 1967 fue declarado por la OLP el da de los mrtires de Palestina (la Naksa), evento que tendra notables efectos geopolticos y simblicos. Interesa aqu resaltar cmo el desenlace de la Guerra de los Seis Das produjo la atraccin a Beirut de una nebulosa de artistas, intelectuales y escritores en el exilio. Desde este ao y hasta 1982, la ciudad rezumara creatividad con propuestas arriesgadas y rompedoras en la poesa, la literatura, las artes visuales, la arquitectura se estaba creando un legado sin precedentes en la historia rabe moderna y, por ende, mundial. En la dcada de los 70, las exposiciones se sucedan en la capital libanesa y en Europa, englobando a creadores rabes y artistas comprometidos de relevancia internacional que les brindaban su apoyo en la lucha, en un dilogo democrtico de frtiles resultados. Por aquel entonces, la OLP daba dinero en apoyo al cine, el diseo grfico y otras artes, creando instituciones de apoyo. El devenir del cine palestino ha sido estudiado con asiduidad, pero no as el del diseo grfico. Los aos que van desde 1967 a 1979 fueron de una explosin de creatividad nica para esta prctica artstica, legando una cantidad de grabados y psters de calidad irrepetible, cuya prueba son exposicin de 1978 en Beirut, y las de Noruega y en Tehern en 1980. Todas ellas patrocinadas por la OLP y sus aliados, daran al arte palestino difusin internacional y llevara a sus artfices a ser considerados iconos de la nacionalidad palestina. En la tarea de establecer permanentemente como hitos histricos la Nakba y la Naksa, fechas que jalonaran la memoria en construccin del pueblo palestino, se pidi a los artistas que pintasen un paisaje ligado a la traumtica cronologa de su causa. Fue entonces cuando se lanzaron a la representacin de un paisaje (re)creado, en el que el fida o fedayeen (luchador en la resistencia) era protagonista indiscutible. Todo el arte se volc en la resistencia, siendo el cine un gran ejemplo de ello. En el mbito de las artes plsticas, la idea de crear un museo en solidaridad con Palestina se materializ en Beirut en 1978; propuesta apoyada con rotundidad por los chilenos del gobierno de Allende. 100 artistas internacionales y 200 obras formaban la exposicin, entre las que se encontraba una del pintor romano Ennio Calabria en homenaje al fida acompaada por las siguientes palabras: lucha por la libertad alrededor del mundo. Por su parte, el chileno Roberto Matta mand una carta, incluida en el catlogo de la exposicin, que rezaba: todo el arte es poltico, para establecer a continuacin la relacin ineludible que existe entre el artista y su contexto. Igual que el pez necesita al agua para vivir, as el artista se nutre y responde a su contexto. Finalmente, Matta abogaba por las posibilidades del arte como herramienta de cambio, por un humanismo revisado y por la solidaridad creativa con base en el amor entre los hombres y mujeres del mundo. Desde casi todos los puntos del planeta, y especialmente de Latinoamrica, llegaban muestras de apoyo de creadores que se unan a la lucha. sta alcanzaba niveles que trascendan sus fines iniciales, convirtindose Palestina en la metfora de la misin liberadora de los pases del Tercer Mundo. Fue entonces cuando, el conocido como pauelo palestino, prenda indispensable de los fida, adquiri dimensiones simblicas planetarias. Eran aquellos los aos en los que el movimiento de pases no alineados y de los movimientos de liberacin marxistas recorran el planeta desde Asia a Latinoamrica parndose violentamente en frica, y cuya expresin artstica ms sonada fue el movimiento del Tercer Cine, el cual logr carta de reconocimiento con el manifiesto de Octavio Getino y Fernando Solanas en 1969.

Tristemente, tras la firma de los Acuerdos de Paz de Oslo y la apertura del proceso poltico cuyos coletazos sentimos, el arte perdi su poder liberador al caer cautivo de los poderes polticos y religiosos (OLP y Hamas), los cuales rpidamente se sirvieron de su imaginario con fines instrumentales. Soar un arte palestino en relacin a estos agentes polticos resulta impensable, pues el arte ha de ser libre o no ser, residiendo su valor en ser capaz de ofrecer una alternativa a la prctica poltica. Cuando sta fracasa, vaca de propuestas, el arte entra en escena, alzndose, poderoso, con un discurso crtico y subversivo de cariz liberador. En el lado opuesto de la propaganda, sin verse forzado a encarnar ideales polticos o comunicar soflamas panfletarias, el arte se escapa del control del poder para continuar dando respuestas y hacindose preguntas, forzndonos a reflexionar y mirar ms all. Cuando suena el reloj dando la hora en la que ya no es posible imaginar desde otros mbitos, el arte entra en juego como lo haca el tercer tigre borgiano En 2013, la realidad palestino-israel parece haberse apostado al final de un callejn sin salida. Las agresiones de Israel a Palestina no cesan, y su poltica de apartheid es de una dureza y sofisticacin inimaginable aos atrs. La exposicin en Nueva York de Khalil Rabah demuestra cmo la prctica artstica, independiente y libre es, hoy ms que nunca, urgente y necesaria. Liberada ya del peso de la metfora por el paso de los aos y el desgaste de uno y otro bando, abandona el espacio del mito y se vuelve familiar, cumplindose en ella el sueo de Darwish

Notas:

1 Mahmoud Darwish (2013), Palestina como metfora. Barcelona: Oozebap. Pp. 30-31.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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