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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2013

Migracin, derecho y barbarie

Joy Olson, Luca Nader, Gastn Chillier y Miguel Pulido Jimnez
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La migracin es una crisis humanitaria. Las historias y los dramas detrs de ella son crticos por la escala en la que suceden y por la tragedia que implican. Las y los migrantes son vctimas de todas las violencias imaginables. Pero la barbarie se normaliza, no slo cuando perdemos la capacidad de indignacin o de sobresalto frente a lo que sucede, tambin cuando el discurso jurdico invisibiliza el dolor e ignora el sufrimiento, peor an, cuando lo produce. El tamao de la crisis se deja ver cuando el derecho y las instituciones arrebatan el futuro a las personas y llaman criminal a quien ya bastante ofensa es decirle irregular.

Una de estas mltiples injusticias institucionalizadas est sucediendo en los Estados Unidos, en Arizona. Ah, los tribunales federales implementan juicios expres, realizados de forma masiva en audiencias pblicas, con el nombre Streamline Operation (en ingls streamline significa racionalizar, agilizar o simplificar).

Hace un mes, en el contexto de una visita a la frontera entre Mxico y Estados Unidos, un grupo de organizaciones de derechos humanos de cuatro pases nos reunimos con activistas, acadmicos, autoridades y personas migrantes. Uno de los puntos de inflexin de nuestra visita fue, precisamente, presenciar la ejecucin de una audiencia de Streamline. La astringencia de la sala, lo lujoso del recinto, la pulcritud del lenguaje, el orden con el que todo sucede y el despliegue logstico del proceso pueden maquillar, pero no alcanzan a esconder la violencia de lo que ah sucede.

El escenario en la Corte es prstino, pero tambin devastador. Hombres y mujeres migrantes, que haban sido advertidos de no regresar a Estados Unidos, estn encadenados de pies, cintura y manos, en una escena ms prxima a los tiempos de la esclavitud que a la forma en la que una democracia trata a las personas. Tan slo esa imagen da cuenta de que algo est mal, pero lo ms triste es que no es lo peor.

La audiencia se inicia cuando el juez, despus de una didctica explicacin, solicita a los migrantes la renuncia masiva de sus derechos constitucionales por el solo hecho de no tener los documentos en regla. El proceso se distingue, ms all de las impecables formalidades de interaccin entre instituciones (marshall, defensora, fiscal, juez), por la aniquilacin de todas las caractersticas personales de cada uno de los all presentes. Lo que se juzga es una categora, no la conducta particular de alguien. Para el juez no hay historias y especificidades propias, no hay atenuantes, ponderacin de hechos, razonabilidad de la sancin, pertinencia del castigo, contexto familiar, razones humanitarias. En slo 50 minutos se condena a 70 personas a penas de prisin corporal, sin derecho alguno de esparcimiento, educacin o a hacer ejercicio. La secuencia es brutal: de las cadenas a la jaula y despus en muchos casos a un autntico destierro. La barbarie con la ley en la mano.

Qu puede estar detrs de una poltica de estas caractersticas? De propia voz de dos jueces escuchamos que se trata de la forma ms productiva y eficiente de procesar este problema y cerrar la frontera. Los argumentos rozan la perversidad al justificarlo como el mal menor, porque estas personas podran obtener sentencias ms altas y penas ms duras, y al sostener que todo lo que sucede es apegado al debido proceso legal; en todo caso, fue determinado por los legisladores. El marco legal redujo al juez a alguien que simplemente conduce de forma rutinaria una audiencia y debe disminuir los costos de un trmite.

Pero detrs de la Streamline Operation tambin hay una historia del poder econmico, no slo en las causas de la migracin, tambin en los intereses que se benefician con la mercantilizacin de la libertad del individuo. Una poderosa industria privada lucra con todo el fenmeno migratorio, en especial con la prisin de las personas. Tan solo buscar, detener, encadenar y cobrar por encerrar personas es legal. Arriesgar la vida para huir de sus contextos, por aspirar a una vida mejor o para reunirse con su familia, es un acto criminal. De ese tamao es nuestra crisis.

* WOLA, Estados Unidos; Conectas, Brasil; CELS, Argentina, y Fundar, Mxico.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-217735-2013-04-11.html



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