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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2013

La cara brutal del neocolonialismo en Afganistn

Bill Van Auken
Word Socialist Web Site

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El secretario de Estado estadounidense John Kerry ha hecho una serie de declaraciones aparentemente en seal de duelo por la muerte de la agente del ministerio de Exteriores de 25 aos Anne Smedinghoff, una de los cinco estadounidenses, incluidos tres soldados, muertos el pasado sbado [6 de abril] en un atentado con un coche bomba en la provincia de Zabul al sur de Afganistn.

La muerte de una persona tan joven es trgica, como lo ha sido la muerte de los casi 2.200 soldados estadounidenses muertos en los once aos de guerra y ocupacin [de Afganistn]. Sin embargo, el objetivo de las palabras de Kerry no es tanto reconfortar a los apesadumbrados familiares y amigos como justificar y defender la guerra que ha costado la vida de esta joven.

Kerry afirm que esta muerte presentaba un fuerte contraste a ojos de todo el mundo entre dos grupos de valores muy diferentes. Por una parte, afirm, haba una valiente joven estadounidense [] decidida a avivar la luz del conocimiento por medio de libros escritos en la lengua nativa de los estudiantes a los que ella nunca conoci pero a los que se senta obligada, mientras que en el otro lado haba cobardes terroristas decididos a traer la oscuridad y la muerte a unos completos desconocidos.

El mismo da en que Anne Smedinghoff perdi la vida un ataque areo estadounidense mat al menos a 18 personas, incluidos 11 nios de edades comprendidas entre unos meses y ocho aos. Seis mujeres resultaron gravemente heridas en el ataque. Kerry no pronunci una sola palabra de simpata por la prdida de estas jvenes vidas ni tampoco por sus padres que los lloraba. No hay ni que decirlo, la muerte de estos once nios no recibi ni una centsima parte de la cobertura dada a la de la diplomtica estadounidense en los medios de su pas que, como siempre, desprecia las vidas afganas.

Vale la pena recordar que el nuevo secretario de Estado estadounidense y exsenador democrtico por Massachusetts empez su carrera poltica como joven veterano que denunci pblicamente la Guerra de Vietnam War. Kerry, ahora la persona ms rica del Senado, se dedica a promocionar y lavar la imagen de las nuevas guerras imperialistas de agresin y a encubrir el mismo tipo de atrocidades que una vez intent denunciar.

La retrica de Kerry acerca de que Estados Unidos lleva desinteresadamente la luz y el futuro a Afganistn y de que aquellos que resisten a Washington son cobardes, terroristas y las fuerzas de la oscuridad es tan vieja como el propio colonialismo. Los franceses en Argelia e Indochina, los britnicos en India, frica y otras partes, y las dems potencias europeas que conquistaron ms de una cuarta parte de la superficie de la tierra durante las tres ltimas dcadas del siglo XIX utilizaron todos ellos un lenguaje prcticamente idntico que proclamaban sus principios civilizadores y humanitarios mientras saqueaban estas tierras y masacraban a sus pueblos.

El prolongado enfrentamiento de Afganistn con el imperialismo estadounidense dura ya ms de tres dcadas y culmina en los ltimos once aos de ocupacin militar estadounidense directa y control semicolonial de su corrupto gobierno instalado por Estados Unidos. Qu luz y futuro ha trado Estados Unidos al pueblo afgano?

Desde 1979 bajo el gobierno democrtico del presidente Jimmy Carter el imperialismo estadounidense inici una poltica criminal cuyo objetivo era desestabilizar el rgimen prosovitico de Kabul y provocar as una intervencin militar sovitica. Como explic entonces Zbigniew Brzezinski, asesor de seguridad nacional estadounidense, el objetivo era dar a la URSS su Guerra de Vietnam. Esta poltica demostr ser un xito pero el pueblo afgano fue su dao colateral. Las maquinaciones de Washington desencadenaron una guerra civil que ha seguido hasta hoy en da y que ha costado la vida de millones de afganos.

A travs del suministro de armas, asesores y dinero de la CIA Washington trabaj codo con codo con islamistas afganos y extranjeros, incluidos tanto el millonario saud Osama ben Laden (cuyo nombre la mayora de los estadounidenses solo conocieron despus del 11 septiembre de 2001) como todos los fundadores de los talibn y de otras milicias contra las que ahora estn luchando las fuerzas estadounidenses en Afganistn.

Por lo que se refiere a los aos de ocupacin estadounidense, Washington ha empleado ms de 100.000 millones de dlares en la reconstruccin de Afganistn, pero los auditores del gobierno solo puede dar cuenta de apenas un 10% de este dinero. La mayor parte ha ido a manos de contratistas, colaboradores corruptos, desde los Karzai hacia abajo.

Al cabo de una dcada bajo la tutela de Washington las condiciones en Afganistn son tan desesperadas como siempre, si no ms. La esperanza de vida sigue siendo de 44.5 aos para los hombres y 44 aos para las mujeres. La tasa de mortalidad maternal es una de las ms altas del mundo (1.600 muertes por 100.000 nios nacidos vivos) y ms de la mitad de los nios menores de cinco aos estn desnutridos.

Uno de cada tres afganos vive en la pobreza, incapaz de satisfacer las necesidades mnimas de la vida diaria y se calcula que el 40% de la poblacin est en paro. Unos estudios indican que el 65% de los afganos padecen estrs y otras formas de enfermedad mental a consecuencia de esta guerra interminable.

Supervisando esta catstrofe humanitaria hay una coleccin de matones y seores de la guerra a los que las armas estadounidenses mantienen en el poder y que se aprovechan tanto de la ayuda exterior como del comercio del opio afgano, que equivale a ms del 90% del suministro mundial.

El imperialismo estadounidense no est en Afganistn para luchar contra el terrorismo (este argumento ha sido completamente rebatido ya que Washington se ha aliado con milicias vinculadas a Al Qaeda en las guerras por el cambio de rgimen en Libia y Siria) ni para llevar la luz al pueblo afgano. Al igual que en Oriente Prximo y frica, intervino ah para reafirmar la hegemona de Washington frente a sus rivales europeos y asiticos (en particular, China) en regiones del mundo que son vitales desde el punto de vista geoestratgico, adems de ricas en fuentes de energa.

Aunque el gobierno Obama ha anunciado que el plazo formal para la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistn es finales de 2014, est negociando con el rgimen del presidente Hamid Karzai para mantener indefinidamente a miles de soldados y bases estadounidenses en Afganistn. Estas fuerzas incluirn tanto comando de operaciones especiales para seguir persiguiendo y asesinando a quienes se resistan a la dominacin estadounidense, como adiestradores y asesores para dirigir las fuerzas tteres afganas y, por supuesto, una fuerza area para seguir con el tipo de ataques areos que asesin el pasado sbado a once nios en la provincia de Kunar.

El objetivo de Washington es mantener Afganistn como base para lo que el Pentgono denomina proyeccin de poder en la cuenca del Caspio con sus vastas reservas de petrleo y gas, y en contra tanto de Rusia como de China. Esta estrategia contiene las semillas de un conflicto global mucho mayor y ms catastrfico.

La lucha por el futuro del pueblo de Afganistn y de la clase trabajadora de todo el mundo depende de que resucite un genuino movimiento en contra de la guerra y del neocolonialismo basado en la movilizacin independiente de la clase trabajadora contra la fuente de ello, el sistema capitalista del beneficio.

Fuente: https://www.wsws.org/en/articles/2013/04/10/pers-a10.html



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