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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2013

El 14/A y la zaga de Washington

Carlos Fazio
La Jornada

Golpismo, terrorismo meditico y desestabilizacin contra la Venezuela bolivariana


La campaa estadunidense de desestabilizacin de la Venezuela poschavista proseguir tras los comicios de este domingo. As ha sido bajo diferentes modalidades guerreristas desde que el presidente Hugo Chvez arrib al Palacio de Miraflores, en febrero de 1999, y seguir tras la victoria del candidato socialista Nicols Maduro.

El inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, sabe que el triunfo del candidato oficialista ser incontrastable. La derrota del opositor Henrique Capriles, representante de la ultraderecha empresarial, fue anticipada a finales de marzo por el director de inteligencia nacional de Estados Unidos, James Clapper, y por el jefe del Comando Sur del Pentgono, general John Kelly. De all que Washington seguir canalizando millones de dlares para aceitar operaciones encubiertas y las diversas modalidades de la guerra de espectro completo (golpes suaves, guerra de baja intensidad, asimtrica, de informacin o cuarta generacin, meditica, econmica) contra el proceso bolivariano venezolano.

En lo inmediato, es previsible que la Casa Blanca y sus aliados intenten sembrar dudas sobre la transparencia del proceso electoral. Que aleguen fraude, llamen a una sublevacin ciudadana y que recrudezcan las acciones dirigidas a fabricar un clima de anarqua, desestabilizacin social e ingobernabilidad. Nada nuevo. Desde la primera campaa electoral de Chvez, en 1998, ante lo inevitable de su victoria, las usinas de la guerra sucia meditica en Washington lograron posicionar en CNN y la prensa corporativa privada de Estados Unidos, Europa y Amrica Latina una serie de ideas matrices, tales como golpista, traidor a la patria, demagogo, fundamentalista de izquierda, comunista, populista radical, dictador, dirigidas a manufacturar una leyenda negra del ex comandante de paracaidistas, quien, tras salir de la prisin, llegara al gobierno por la va legal, constitucional y pacfica.

Junto con la diplomacia de guerra del Departamento de Estado y las acciones encubiertas del Pentgono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), esas y otras categoras, utilizadas como insumos mediticos para la construccin social del miedo, la manipulacin sicolgica de la poblacin, la generacin del odio poltico y la incitacin a la violencia y la guerra fratricida entre venezolanos, fueron abonando el camino hacia el golpe de Estado de abril de 2002.

Del golpe meditico al paro patronal insurreccional

El de aquel 12 de abril fue un golpe cvico-militar clsico, oligrquico, corporativista, de ultraderecha, de factura estadunidense. Fue un golpe con olor a petrleo y a reacomodos geopolticos continentales. El siguiente objetivo era Cuba. No fue difcil adivinar la mano de Otto Reich detrs de la asonada. El ex embajador de Estados Unidos en Caracas, viejo halcn ligado a la CIA y a la mafia terrorista cubano-estadunidense de Florida, lo fragu junto con su jefe en la Casa Blanca, John Maisto, subsecretario de Estado para Asuntos Hemisfricos y antiguo procnsul en Panam. Como revelara despus la revista Newsweek, Reich mantuvo contacto personal con el magnate de la televisin venezolana, Gustavo Cisneros, en cuya oficina de Venevisin se coordin la conjura, y tambin gui personalmente por telfono a Pedro Carmona una vez que ste se jurament presidente ante Dios Todopoderoso, con la bendicin de Baltasar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal. La vieja santa alianza: Dios, la espada y el poder del dinero, con los cuatro jinetes del Apocalipsis (como los llamaba Chvez): las cadenas privadas Venevisin, Radio Caracas Televisin (RCTV), Globovisin y Televen, que, abandonando el periodismo, usaron todos sus poderes de persuasin y coprotagonizaron el primer golpe meditico del siglo XXI para ganar una guerra que se libraba por el petrleo.

Fracasada la conspiracin teledirigida desde Washington, restituido Chvez por el pueblo y militares leales en Miraflores, los poderes fcticos y la prensa libre siguieron azuzando la histeria de una clase media bombardeada mediticamente con mensajes de odio clasista. Y hacia diciembre de 2002, un nuevo cronograma golpista estaba en curso: la operacin Septiembre Negro, que con cuatro meses de retraso seguira un plan maestro, con eje en una huelga insurreccional de los capitanes de industria, grandes latifundistas, ganaderos y la llamada nomenclatura gerencial de Petrleos de Venezuela (Pdvsa), bajo la cobertura poltica e ideolgica de las principales corporaciones multimedia de Venezuela y las Amricas.

La estrategia subversiva de los dueos del gran capital figur en el Dossier Confidencial No. 5, impulsado por la Coordinadora Democrtica, los grupos oligrquicos agrupados en Fedecmaras, sus aliados de la corrupta Central de Trabajadores de Venezuela y miembros de la derecha conspirativa agitados desde el exilio por el ex presidente Carlos Andrs Prez. Inclua un paro cvico de caractersticas cuasi-insurreccionales, que deba combinarse con una huelga de la gerontocracia de Pdvsa, sabotajes contra puntos neurlgicos de la economa venezolana, autoatentados, actos terroristas y agitacin en las calles; todo ello aderezado con la utilizacin meditica de tcnicas de la guerra sicolgica de la CIA y el Pentgono −incluida la propaganda negra, el rumor y la mentira−, dirigidas a explotar los deseos emocionales de la poblacin, mediante la persuasin, la sugestin compulsiva y el odio de clases.

Sin embargo, una vez ms Chvez logr sacar al pas de la antesala de una guerra civil, y sin disparar un solo tiro derrot a la oligarqua racista y sus aliados.

El 15/F y la guerra asimtrica de Washington

El 15 de febrero de 2009, la aprobacin de una enmienda constitucional que le permitira eventuales postulaciones sucesivas a todos los cargos de eleccin popular, revalid en las urnas el liderazgo de Hugo Chvez y dio legitimidad al proyecto de un socialismo para el siglo XXI. Eso fue una mala noticia para Washington y sus palafreneros intelectuales, que consideraban a Chvez una fuerza negativa en el concierto interhemisfrico, segn la visin ratificada por el entonces flamante presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Lo que vendra era predecible: dado que Venezuela estaba incluida entre las amenazas globales a la seguridad nacional de Estados Unidos, Obama persistira en la guerra asimtrica contra Chvez. En enero de ese ao, durante su audiencia de confirmacin en el Capitolio, el flamante nmero dos del Departamento de Estado, James Steinberg, dijo que Washington haba cedido durante demasiado tiempo el campo de juego a Chvez. Segn el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca y antiguo analista de la Corporacin Rand un think tank al servicio del Pentgono, las acciones y la visin chavista no servan a los intereses de los venezolanos ni a la poblacin de Amrica Latina. La vieja frmula de Henry Kissinger recetada al Chile de Salvador Allende en 1973. Eso, en el lenguaje orwelliano, deba leerse como que Chvez resultaba hostil a los intereses geoestratgicos del imperio y del complejo militar industrial. De all que Washington insistira en su guerra encubierta, sin reglas ni prohibiciones, que algunos expertos militares han definido como un conflicto de cuarta generacin.

A diferencia del combate militar tradicional y de las guerras relmpago y de desgaste, la guerra de cuarta generacin que puede adquirir dimensiones sicolgicas y fsicas, echa mano de tcnicas de comunicacin y marketing y hace un uso sicoanaltico del biopoder aprovecha la asimetra estratgica entre las partes para obtener ventajas. se ha sido el modus operandi de Washington respecto de Venezuela desde antes y durante el fallido golpe de Estado de abril de 2002, continuado despus con el sabotaje petrolero y el referendo revocatorio.

En la coyuntura del 15/F, los crculos de inteligencia de Estados Unidos instrumentaron la operacin Jaque al Rey, una maniobra conspirativa tramada en Puerto Rico en enero anterior. All, con la presencia del director de Globovisin, Alberto Federico Ravell; del titular de Primero Justicia, Julio Borges, y otros golpistas venezolanos, y con la participacin de dirigentes del Partido Social Cristiano de Chile, de Eduardo Frei, estrategas estadunidenses ajustaron nuevos planes de desestabilizacin. Saban que una eventual releccin de Hugo Chvez en los comicios de 2012 significara la consolidacin de los procesos de cambio en varios pases del rea andina y de las alianzas subregionales, en detrimento de los intereses econmicos y de clase de la Casa Blanca, las corporaciones y sus aliados nativos.

Publicidad de opositores contra Nicols Maduro, quien hoy compite contra Henrique Capriles por la presidencia constitucional de VenezuelaFoto Reuters La reaccin de la plutocracia venezolana y los grandes medios inscritos en la guerra meditica de matriz estadunidense dejaba entrever una nueva fase de la confrontacin. En un intento por posicionarse ante el nuevo escenario, el comando derechista asesorado por Washington reivindic como una victoria parcial haber superado el techo histrico de 5 millones de votos antichavistas. Sobre esa base, con apoyo de fundaciones estadunidenses y europeas conservadoras (Cato Institute, Heritage, Konrad Adenauer, la espaola FAES), de polticos conservadores (Madeleine Albright, Jos Mara Aznar, Eduardo Frei, Vclav Havel, Lech Walesa) y mesas intelectuales al servicio de la contrarrevolucin (Mario Vargas Llosa, Carlos Alberto Montaner, Enrique Krauze, Jorge G. Castaeda et al) intentaran influir en la opinin pblica con eje en la gastada consigna: Chvez totalitario versus una derecha que se disfraza de izquierda.

Ese frente unido conservador utiliz herramientas como el Comit Internacional para la Democracia en Cuba, adscrito al Plan Bush (la Comisin para la Asistencia por una Cuba Libre) y la Organizacin Demcrata Cristiana de Amrica (ODCA). Todos haban venido apoyando las revoluciones de colores y los golpes suaves en las ex repblicas soviticas, y alentando la subversin en Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Era previsible, pues, que el gobierno de Obama intensificara, como lo hizo, las actividades de inteligencia, contrainteligencia y el cerco financiero contra Venezuela, mientras generaba desestabilizacin poltica mediante protestas callejeras y movimientos de caos planificado. Pero en la coyuntura del 15/F, de nuevo, la batalla la gan Chvez.

Chvez derrota a la diplomacia pblica de Estados Unidos

El 7 de octubre de 2012, Chvez enfrentara en una nueva eleccin al candidato opositor Henrique Capriles Radonski. Y de nueva cuenta, junto a la cartelizada prensa occidental, uno de los grandes perdedores de los comicios fue un viejo actor encubierto, la llamada Oficina de Diplomacia Pblica de Washington. Alimentadora del terrorismo meditico desde los aos de la guerra fra, la oficina dedicada a la desestabilizacin de los procesos democrticos y populares del rea trabaj sin denuedo entre finales de julio de ese ao y el da de las elecciones para tratar de imponer una serie de ideas fuerza que, direccionadas a/y reproducidas por los principales medios de Estados Unidos, Amrica Latina, Madrid y Londres, buscaron posicionar al candidato Capriles, a contracorriente de las principales firmas encuestadoras, que daban como claro ganador a Chvez.

Un principio rector de la campaa fue que Capriles no estaba compitiendo contra Chvez, sino contra un eje conformado por una junta de narcogenerales, polticos nepotistas y cubanos (sic), que planearon utilizar la eleccin como medio para controlar Venezuela despus de que Chvez, aquejado de una enfermedad terminal, quedara incapacitado o muriera. Ergo, que a travs de la intimidacin, la violencia y el fraude electoral, se trataba de perpetuar un chavismo sin Chvez.

Asesorada por Shlomo Ben Ami y Alon Pinkas, expertos propagandistas y diplomticos israeles, la campaa busc fabricar la candidatura de Capriles como un hombre serio, que ofreca estabilidad, fiabilidad, predictibilidad econmica y un mejoramiento tangible en las relaciones de Venezuela con el mundo. Con l, el pas se convertira en una democracia vibrante y abierta, en remplazo de una oligarqua militar-autoritaria. El cronograma de 84 das fue diseado con base en la matriz de opinin: Henrique Capriles Radonski versus el eje Narco-Junta-Cuba y los peligros de una Venezuela pos Chvez dirigida por una dictadura castrense autoritaria.

En los 10 das previos al 7 de octubre, la campaa intensific la informacin e inteligencia disponible sobre la salud de Hugo Chvez, las presuntas luchas intestinas al interior de las fuerzas armadas venezolanas, los conflictos entre los narcogenerales, la intromisin y el involucramiento directo de Cuba, as como la manipulacin potencial, las irregularidades y el fraude en las elecciones, con base en el impulso estratgico principal del plan: si en el futuro Venezuela sera una democracia o seguira gobernada por una narcojunta y Cuba ( narcojunta- Cuban ruled).

El 14/A y la guerra de smbolos

Pero Chvez y los venezolanos tambin le ganaron la partida a Washington. El empate tcnico result un fraude de los para-periodistas de El Pas de Madrid y mitoteros afines. Pero la guerra continuara. En vsperas de la muerte del mandatario venezolano, el 5 de marzo de 2013, la guerra meditica se dirigi contra su delfn, Nicols Maduro, con nfasis en el plano meditico y el uso de imgenes. En la coyuntura, el especialista en campaas negativas y guerra sucia electoral, Juan Jos Rendn, y los expertos estadunidenses en manipulacin de masas intentaron apropiarse de la simbologa chavista y enfrentar al mito Chvez con Simn Bolvar. En otra maniobra de distraccin y confusionismo ideolgico, ante la imposibilidad de ganar los comicios, la misma derecha que vilipendi y secuestr el pensamiento del libertador Simn Bolvar y lo transform en un nicho vaco, intent apropirselo y usarlo contra quien le dio carcter humano y populariz su significado poltico.

El 5 de marzo, Venezuela expuls al agregado areo de la embajada de Estados Unidos en Caracas, David del Mnaco, y a su segundo, Devlin Costal, por realizar actividades ilegales y proponer proyectos desestabilizadores a oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Tambin se dieron a conocer alertas de sabotajes por mercenarios salvadoreos y funcionarios estadunidenses dirigidos a desestabilizar el pas. Las investigaciones apuntaron a Sharon Vanderbeele, oficial de la CIA en Caracas, bajo la fachada de la Oficina de Asuntos Regionales (ORA).

El 5 de abril, Wikileaks vendra a revelar lo que muchos saban: que durante su estancia al frente de la misin diplomtica en Caracas, el embajador de Estados Unidos, William Bronwfield (2004-2007), destin 15 millones de dlares de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) para entrenar y capacitar tcnicamente a ms de 300 organizaciones no gubernamentales venezolanas, con el fin de que ejecutaran planes desestabilizadores en los reiterados intentos de Washington por derrocar a Chvez.

El foco de la estrategia de cinco puntos fue fortalecer instituciones democrticas, infiltrarse en la base poltica chavista, dividir al chavismo, proteger negocios vitales para EU y aislar a Chvez internacionalmente. Parte de los recursos sirvieron para financiar reuniones en Venezuela y otros pases de la regin, de lderes polticos, conferencistas y profesores universitarios adscritos a la derecha totalitaria internacional.

Actos como el que la semana pasada protagonizaron, entre otros, Mario Vargas Llosa, Jos Mara Aznar, Luis Alberto Lacalle y Carlos Alberto Montaner en Rosario y Buenos Aires, Argentina, verbigracia, para denostar al populismo y la semidictadura chavista. Los herederos y propagandistas de Franco, Videla, Gregorio lvarez y Batista en campaa contra Nicols Maduro, siguiendo las matrices de opinin de Washington para desestabilizar a Venezuela.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/04/14/opinion/004a1pol


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