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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2013

Venezuela
Elecciones y reversibilidad de los cambios sociales

John Brown
Iohannes Maurus


Frente a Venezuela y la revolucin bolivariana, toda la prensa espaola es de extrema derecha. El odio de clase y el racismo colonial con que trat el franquismo a las clases populares de nuestro pas se exportan directamente a Venezuela. La lumpenoligarqua de El Pas se atreve as a hablar del "lumpen chavista", no pudiendo aceptar el acceso a la vida poltica de los excluidos que constituye el rasgo principal de la democracia. La derecha espaola en todas sus variantes -la derecha de la derecha, el centro de la derecha y la izquierda de la derecha- tiene experiencia en "corregir" resultados electorales: todava estamos viviendo los resultados de la "correccin" operada en el 36, cuando por ltima vez en Espaa las mayoras sociales aspiraron a una hegemona poltica. Venezuela -al igual que Cuba- es para ellos una insoportable excepcin a la regla segn la cual no debe ser la mayora social trabajadora, sino los poderosos, los ricos, los amos, quien detente la hegemona social y poltica. La revolucin venezolana est por eso ntimamente conectada a los procesos sociales y polticos espaoles: basta ver cmo el presidente Maduro respondi a la injerencia desvergonzada del ministro espaol de asuntos exteriores afirmando que hara mejor en "ocuparse del 25% de desempleo". Slo en una cosa discrepo de esta declaracin del Presidente Maduro: el paro en Espaa asciende ya a casi un 27%... En la asamblea nacional venezolana se puso hoy mismo como ejemplo de la regresin social que habra supuesto el triunfo de Capriles lo que est haciendo el PP en Espaa: el empobrecimiento, el paro, los desahucios.

Hoy, el odio de clase desatado en Venezuela por parte de las derechas se dirige preferentemente contra los CDI (centros de diagnstico integral) que cuentan con la generosa y eficaz cooperacin de mdicos cubanos, contra los mercales (supermercados subvencionados) y contra las sedes del PSUV y sus militantes. Dos de las personas asesinadas por la turbas de la derecha defendan un CDI, otras estaban en sedes del partido chavista mayoritario. El odio de la oligarqua toma como objetivo los logros de la poblacin ms pobre, los smbolos de la solidaridad cubana, los responsables de un poder electoral que ha permitido que las elecciones no se falsearan y que los sectores populares no desapareciesen de la escena poltica como ocurra en el rgimen bipartidista y turnista anterior. La oligarqua destruye lo que no soporta, los smbolos de la dignidad de los pobres y del reparto de la riqueza, los smbolos de una democracia arraigada en las clases populares.

La coyuntura abierta por la prdida de unos 600.000 votos por parte del chavismo es sumamente peligrosa. La revolucin bolivariana logr mantenerse sin recurrir al terror revolucionario por dos medios: el reparto de la riqueza petrolera que permiti evitar una expropiacin masiva de la oligarqua y financiar ambiciosos programas sociales y unas victorias electorales contundentes e indiscutibles. La guillotina y el terror se sustituyeron en la Venezuela bolivariana por unas urnas limpias y transparentes que hacan y hacen posible que las aspiraciones de los pobres se traduzcan en acciones de gobierno. La renuncia a la violencia revolucionaria y a la expropiacin de la oligarqua, el intento de basar una poltica socialdemcrata radical de reparto de la riqueza en un movimiento social revolucionario, pero esencialmente pacfico y fuertemente orientado a los procesos electorales, son caractersticas que constituyen a la vez la fuerza y la debilidad del proceso bolivariano. No hay que olvidar que un aspecto fundamental del "socialismo del siglo XXI" es el intento de distanciarse del socialismo del siglo XX y de los modelos despticos de tipo sovitico: socialismo y democracia son hoy -de nuevo- inseparables. La respuesta ms eficaz al anticomunismo de los 80 han sido sin duda las democracias revolucionarias latinoamericanas. Este elemento democrtico es valiossimo e irrenunciable, pero no es incompatible con la necesidad de un anclaje de la democracia revolucionaria en unas relaciones sociales transformadas. El Programa de la Patria de Chvez asumido por el Presidente Maduro incluye importantes elementos que van en ese sentido: se trataba y se trata de crear situaciones sociales y econmicas, en la medida de lo posible, irreversibles. Es necesario cambiar las relaciones de propiedad, pero tambin las relaciones de apropiacin real de la riqueza y de los comunes productivos. Si bien la revolucin bolivariana ha conseguido ya importantes logros sociales que hasta el candidato Capriles tuvo que comprometerse -de boquilla- a mantener, todos estos logros son desgraciadamente reversibles si las relaciones de produccin hegemnicas siguen siendo capitalistas.

Solo un cambio de la constitucin material inducido desde los movimientos sociales permitira que la democracia socialista funcionase como en Europa o Estados Unidos... pero al revs. De lo que se trata es de que un cambio electoral no permita cambiar la base material, de que, incluso si gana la derecha las elecciones, le resulte a esta prcticamente imposible cambiar nada esencial. Como aqu le ocurre a la izquierda que hace necesariamente una poltica de derechas. La revolucin bolivariana estar perfectamente consolidada cuando los cambios electorales solo afecten a cuestiones de importancia secundaria, sin que los logros democrticos y sociales, el acceso libre e igual de toda la poblacin a la riqueza y a los comunes productivos estn en peligro a cada consulta electoral. Solo en estas condiciones, podremos estar seguros de que NO VOLVERN.

Fuente:  http://iohannesmaurus.blogspot.be/2013/04/venezuela-elecciones-y-reversibilidad.html


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