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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2013

El estado salvadoreo permite la tortura contra mujeres que necesitan abortos terapeuticos

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


El Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, y otros Tratamientos o Castigos Crueles, Inhumanos o Degradantes", present recientemente ante el 22 perodo de sesiones del Comit de Derechos Humanos de ese organismo, un informe sobre la situacin de la tortura en el mundo, en donde denuncia las diferentes formas de tortura y de tratos crueles que las mujeres reciben en los entornos de salud en diversos pases del mundo (A/HRC/22/53).

Entre otras cosas, este informe concluye que, cuando un sistema de salud niega el aborto teraputico a una mujer que lo necesita para salvar su vida, este sistema de salud est cometiendo un acto de crueldad contra esa mujer. Asimismo se seala que cuando un Estado prohbe legalmente todas las formas de interrupcin de embarazo o cuando manda a la crcel a mujeres que acuden a los hospitales a recibir servicios de salud para no morir por las consecuencias de un aborto inseguro, ese Estado est quebrantando la obligacin legal o moral que han adquirido frente a la comunidad internacional, de prohibir la tortura en su territorio.

Como es sabido, El Salvador desde 1998 forma parte del grupo de pases que prohben todas las formas de interrupcin del embarazo (incluyendo el aborto teraputico) y en donde se encarcelan a mujeres hasta por 30 aos de prisin por practicarse un aborto, sin importar los motivos que les llevan a practicrselo. En consecuencia, y de acuerdo al Informe del Relator Especial sobre la Tortura, en El Salvador no solo se cometen tratos crueles contra las mujeres sino que se les tortura por este motivo.

Estos nuevos sealamientos del Relator Especial sobre la Tortura se aaden a las conclusiones del Comit de Derechos Humano de la ONU en octubre de 2010 sobre la grave violacin a los derechos humanos que se comete en El Salvador al penalizar todas las formas de interrupcin del embarazo. En esa misma oportunidad, el Comit de Derechos Humanos de la ONU hizo una solicitud al Gobierno de El Salvador de tomar medidas para impedir que las mujeres que acuden a los hospitales pblicos sean denunciadas por el personal mdico o administrativo por el delito de aborto, y para gestionar la suspensin temporal de las incriminaciones por el delito de aborto contra mujeres y contra personal mdico, mientras no se revise la legislacin vigente.

Frente a estos informes y recomendaciones de la ONU, las autoridades competentes para llevar a la prctica estas recomendaciones, han optado por la estrategia de guardar silencio, negndose a asumir la responsabilidad que tienen con los derechos de las mujeres salvadoreas, en especial con el derecho de no morir por un embarazo. En su lugar han tomado el camino fcil de trasladar la responsabilidad a otras instancias y/o de desviar la atencin hacia aquellos otros temas de mujeres que s gozan de la aceptacin general en la agenda meditica (violencia intrafamiliar, programas sociales, microcrditos, emprendendurismo) y que no ponen en riesgo sus alianza con las Iglesias conservadoras ni representan amenazas a su popularidad en las encuestas de opinin.

Sin embargo, ms tarde o ms temprano, la realidad termina por mostrarle al mundo el trato cruel y la tortura a la que son sometidas las mujeres en El Salvador: Beatriz, una mujer pobre y rural de 22 aos, con un embarazo de 18 semanas que sufre de un cuadro de Lupus Eritematosos Discoidea agravado con nefritis, se encuentra en este momento en el Hospital de Maternidad en riesgo de muerte si continua con su embarazo, que ha sido detectado como anenceflico. El personal mdico de este hospital se niega a practicarle este procedimiento por miedo a ser inculpados por complicidad en el delito de aborto, mientras que un representante de la Fiscala General de la Repblica le ha comunicado que si se somete a una interrupcin del embarazo, ser procesada penalmente de forma inmediata. Ni siquiera el argumento de que su muerte dejar en la orfandad a un nio de un ao de edad ha sido suficiente para que las autoridades salvadoreas permitan la realizacin de este procedimiento.

Todo esto sucede frente al ya tradicional silencio de la Presidencia de la Repblica, la Ministra de Salud, del Instituto Salvadoreo para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), el Grupo Parlamentario de Mujeres, la Procuradora General de la Repblica y de los honorables magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Pero tambin transcurre con la complicidad de organismos internacionales como ONUMUJERES y el Fondo de Poblacin de Naciones Unidas, que se niegan a reconocer la tragedia que viven las mujeres en un pas en donde estn prohibidas legalmente todas las formas de interrupcin del embarazo y que en su lugar, se empean en seguir otorgando innumerables reconocimientos al Gobierno de El Salvador por sus avances en la defensa de los derechos de las mujeres.

El Mahatma Gandhi deca que no le asustaban las malas acciones de la gente mala, sino que le aterrorizaba la indiferencia de la gente buena. Qu esperan gentes buenas dentro y fuera de El Salvador para salir de su indiferencia y salvar esta vida? Es qu creen que la muerte de Beatriz no terminar por inculparnos a todos y a todas por nuestra pasividad y por nuestro silencio en estos momentos cruciales?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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