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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2013

La salida de la crisis y la vuelta a la tortilla

Agustn Velloso Santisteban
Rebelin


Recuerdo que muy a finales de los aos setenta o a principios de los ochenta aparecieron en la avenida de la Albufera -arteria principal de Vallecas, la pequea Rusia decan algunos- unos carteles de la CNT, con un texto sobre fondo rojo y negro, que me cautiv: ellos necesitan sindicatos, nosotros no.

Por eso y porque supuse que no duraran mucho tiempo pegados en las paredes del barrio, me llev uno a mi casa para guardarlo en el armario en el que atesoraba otros, cintas de msica con el Grndola, Vila Morena, canciones de Vctor Jara, discursos del Che y Castro, octavillas variadas, algunas fotos y pegatinas. Como suele decirse, algunos ramos inocentes o cobardicas-, ni un cctel molotov, ni unas bolas de acero, ni un msero tirachinas, nada de nada.

An echo de menos mi cartel. No consigo recordar si fue uno ms de los muchos papeles que quem con mi amigo Chemi en su casa, en el cuarto de bao, la noche del 23-F (tambin ardi la cortina de la ducha mientras su madre gritaba que me quemis la casa!) o si algn otro prendado del cartel me lo levant con cualquier excusa.

El texto iba acompaado de dos rostros de payasos de circo. En estos das, ms de 30 aos despus, el cartel me vuelve a la cabeza en cuanto escucho una opinin que pone en duda la legitimidad de los escraches, una propuesta de un fondo de emergencia de mil millones para atajar la pobreza, otra promesa sobre una comisin de investigacin sobre tal o cual corrupcin poltica, el cansino recordatorio (en realidad una amenaza a los disidentes) sobre la mayora electoral son tantas las burlas y tan conocidas que no merece la pena reproducirlas aqu.

Al mismo tiempo duele y encabrona conocer que cada da se producen despidos, EREs, desahucios, recortes, emigraciones, protestas ciudadanas y manifestaciones que encuentran la misma respuesta del poder: el gobierno ordena frenar estas acciones con identificaciones, insultos y detenciones, mientras que aumenta su poltica casi fascista en lo poltico, ultracapitalista en lo econmico, represiva en lo social y neoimperialista en las relaciones exteriores.

No hay imagen ms lastimosa que la de grupos de trabajadores de medianas y grandes empresas, de mdicos, de funcionarios, de profesores por nutridos que sean, manifestndose a la puerta de su lugar de trabajo un da s y otro tambin, as como la de centenares de mineros y agricultores marchando a pie por la carretera, de miles de estudiantes corriendo delante de los antidisturbios en la ciudad, de desahuciados resistiendo empujones de la polica.

Lastimosa porque son acciones sectoriales y desconectadas entre s. No se aprecia salvo que est equivocado- el progreso de un movimiento sindical, poltico y asociativo unitario que avance decidido por el camino de poner fin pronto a esa situacin.

Esto s que es una crisis antolgica: la de una izquierda que es incapaz de dar una respuesta acorde a la estafa que lleva a cabo la derecha, cuyas dos nicas preocupaciones apoyo poltico y paz ciudadana- se las encomienda a la troika y a los cuerpos represivos.

Ha vuelto el seorito andaluz de la Espaa ms negra reconvertido en una minora que abusa sin piedad del resto. en sta destacan los peores vicios del espaolismo: corrupcin, latrocinio, felona, mentira, cobarda, chulera, necedad, avaricia, soberbia

Son ex tesoreros de partidos polticos, presidentes autonmicos castizos con ticos de super lujo, empresarios de la guerra y el timo reconvertidos en ministros de defensa y economa, diputadas deslenguadas, grandes empresarios defraudadores, evasores y tramposos, prelados que slo se interesan por el cumplimiento (por parte de los dems) del segundo y sexto mandamientos y descuidan los dems, ex neoliberales falazmente arrepentidos que proponen un cambio de nombre en su partido como la medida ms eficaz para salir de la crisis. La habitual corte de intelectuales y periodistas arrastrados, por su parte, vive de estar al quite con todos ellos.

El caso es que los rostros de los payasos de hoy y sus propuestas de salida de la crisis (para ellos y sus amigos) dicen a las claras que es intil un dilogo con la mayora que se conoce ltimamente como indignada y que en tiempos (no se si mejores, pero ms claros) se llamaba explotada y oprimida.

La respuesta a la agresin no puede seguir como hasta hora. Es urgente un movimiento general unificado por parte de la mayora perjudicada, que plantee un programa poltico y unas acciones consecuentes que no dejen lugar a dudas sobre sus objetivos.

Cuesta creer que no est ya en funcionamiento ante el grave deterioro de la democracia que sufre este pas. En pocos das y por medio del boca a boca, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha reunido un milln y medio de firmas contra los desahucios. Este impresionante apoyo popular es una prueba de cmo est de mal la situacin y a la vez del deseo de la gente de actuaciones que recuperen la democracia poltica, econmica y social.

No hay otra calificacin para lo que sucede: el pas se desangra en estos tres mbitos.

Qu impide que arraigadas fuerzas sindicales, polticas y sociales organicen ese movimiento unitario? Que estn invadidas por el marasmo y el acomodo. Por otro lado, una parte de las clases trabajadoras y medias comparte el marasmo y aade sus propios miedos; pero y los activistas de base, lderes y otras personas que ven con claridad dnde est la salida de esa situacin?

El programa poltico es antiguo y sencillo: vuelta a la tortilla o ajuste de cuentas. Si el PP y el PSOE han tenido la osada de cambiar artculos de la Constitucin sin un mandato popular y en contra del deseo y los intereses de la gente, qu no podr conseguir la mayora?

Lo que cuenta es que el pueblo soberano es quien decide la legalidad en democracia (y es de justicia y sentido comn), los detalles programticos son irrelevantes. Si hoy es legal desahuciar, basta con que maana deje de serlo: el banco se pone a la cola de los afectados por la hipoteca hasta que el dueo del piso que permanece en ste- disponga de un trabajo y pueda pagar lo que debe; si se propone un ERE en una empresa, el empresariado y el accionariado responden con sus recursos antes de que los trabajadores lo tengan que hacer con sus puestos de trabajo; si falta dinero para las pensiones, escuelas y hospitales, se saca del ejrcito, de las SICAV, los fondos de inversin, la casa real, etc.; si una persona usa una tarjeta de crdito que no es suya para dar de comer a sus hijos, pasa automticamente a percibir una renta mnima de insercin hasta que ocupe un puesto de trabajo o se forme para uno; paralelamente, si otra tiene millones de euros en Suiza sin justificar, queda automticamente a disposicin del juez hasta que los justifique; si hay que pagar impuestos para salir de la crisis, que no salga del IVA de los productos bsicos, sino en primer lugar de las grandes fortunas y luego de forma descendente hasta el ltimo contribuyente

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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