Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2013

La difcil transicin venezolana

Alfredo Rada Vlez
Rebelin


El Cuartel de la Montaa, donde estn los restos del comandante Hugo Chvez, se ha convertido en uno de los lugares ms visitados de la ciudad de Caracas. Impresiona su solemnidad y uno no puede menos que sentirse conmovido al recorrer el memorial construido en homenaje al hombre que, justamente desde este cuartel ubicado en lo alto de una de las barriadas caraqueas ms populares, comand el levantamiento militar contra el gobierno neoliberal de Carlos Andrs Prez en febrero de 1992.

Si Chvez pudiera ser sintetizado en una de las imgenes fotogrficas que se exponen en el museo elijo la de su ltima concentracin de masas, sa en la que totalmente empapado por una lluvia torrencial arenga a la multitud que lo escucha con reverencia. Fue el cierre de campaa de las presidenciales del ao pasado, en vsperas de su ltimo gran triunfo poltico, cuando nadie imaginaba el desenlace fatal del pasado 5 de marzo.

Su cadver no pudo ser embalsamado y fue lo mejor, porque una manera de devaluar a los revolucionarios es convertirlos en momias, tal como hicieron los estalinistas en Mosc con Lenin. Lo que debe trascender de un revolucionario es su obra, su ejemplo y sus ideas, como perduraron las de Ernesto Ch Guevara, sin importar que durante tres dcadas no se descubra el lugar dnde estaba enterrado.

Catorce aos de proceso bolivariano han transformado a Venezuela en un pas marcado por el legado de Chvez, tanto en ese pueblo chavista que le asegur en las calles y en las urnas un rosario de triunfos democrticos, nada menos que en 16 de 17 elecciones en todos esos aos, como en sus opositores que no pueden abstraerse de su mito y prometen en sus discursos la continuidad de sus polticas sociales.

No ser fcil la transicin desde un liderazgo tan fuerte hacia uno nuevo, el emergente de Nicols Maduro. Como se ha visto en la jornada electoral de hace una semana, si bien el respaldo mayoritario ha permitido una victoria de la izquierda por una diferencia de 300.000 votos sobre el derechista Capriles, la oposicin est logrando capitalizar varios errores en la gestin gubernamental bolivariana en reas tan sensibles como la corrupcin pblica, la inseguridad ciudadana y la devaluacin monetaria. Justamente estos tres aspectos ha priorizado el nuevo presidente y en torno a ellos se darn las principales confrontaciones en los siguientes aos.

En el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), Maduro representa a las corrientes ms revolucionarias y menos patrimonialistas; por esta razn fue plenamente acertada la decisin de Hugo Chvez que en su ltimo mensaje al pueblo venezolano, expres su voluntad plena como la luna llena de entregar la posta a Maduro para la profundizacin del proceso bolivariano. Sin embargo, para lograr tal cometido, el nuevo presidente tendr que afectar privilegios, no solamente de la tradicional burguesa venezolana, sino de grupos adinerados y burocratizados al interior del propio gobierno.

Dentro del PSUV se debate arduamente sobre la rectificacin y el reimpulso del proceso y en esas discusiones con frecuencia se cita una frase del propio Chvez: Por qu no hacer programas con los trabajadores? Donde salga la autocrtica, no le tengamos miedo a la crtica ni a la autocrtica. Eso nos alimenta. El reimpulso revolucionario slo podr hacerse fortaleciendo la organizacin de la base social y territorial del gobierno, aquello que Maduro en su primer mensaje como presidente electo desde el Palacio de Miraflores denomin el poder popular y los consejos comunales.

Las condiciones polticas son ms difciles ahora que en la poca de Chvez pues el nuevo liderazgo todava no est consolidado y tiene enfrente a una oposicin envalentonada por su crecimiento en las urnas. Escuchando los discursos de Henrique Capriles repetidos hasta el cansancio por los canales de televisin privados venezolanos que no disimulan su pleno respaldo a la derecha- queda la impresin de un candidato cuya misin es convertirse en un ariete que desgaste al gobierno, que canalice el descontento antes que proponer un programa alternativo de pas.

Todo en Capriles es provocacin e iracundia aunque a momentos con barniz demcrata porque se ve obligado a guardar las formas. De aqu nacen sus contradicciones flagrantes: el domingo 14 de abril por la noche, luego de conocidos los resultados electorales, dijo que la diferencia entre el primero (Maduro) y l haba sido as de chiquitica, pero acto seguido habl de la necesidad de un recuento, aunque no present la solicitud formal para hacerlo, al da siguiente acus de fraude al Consejo Nacional Electoral de Venezuela para terminar afirmando que l haba ganado. Estas incoherencias pueden abrir fisuras internas en la opositora Mesa de Unidad Democrtica (MUD) pues no todas las corrientes parecen adherir a la estrategia y menos a los mtodos fascistas de Capriles.

Esa estrategia simple aplicacin de los manuales de conspiracin elaborados en Washington- pretende por todos los medios impedir la consolidacin de un chavismo sin Chvez, busca que el nuevo presidente Maduro inicie su gestin deslegitimado y por tanto vulnerable a las presiones internas y externas. Pretende quebrar la cohesin de las fuerzas armadas bolivarianas, de aqu que los opositores hagan numerosas referencias a la institucionalidad castrense. En Venezuela las acciones de la oposicin se orientan a la desestabilizacin y la confrontacin poltica para intentar sacar del poder a Maduro en un eventual referndum revocatorio dentro de tres aos.

Parte de esa estrategia fueron los planificados ataques del lunes 15 de abril a los Centros de Diagnstico Integral (CDIs), en los que atienden mdicos cubanos y venezolanos, los asedios a televisoras y radios estatales y comunitarias, el incendio de viviendas populares recin construidas y de locales del PSUV as como el asesinato de ocho personas, casi todas ellas vinculadas al chavismo.

Las cadenas noticiosas internacionales calificaron como enfrentamientos estos ataques fascistas, para as repartir culpas entre oficialistas y opositores, quitndole responsabilidad a Capriles, cuyos exaltados discursos originaron los ataques. Pero de estas cosas prefieren no hablar los analistas que en estos das escribieron profusamente sobre Venezuela en los peridicos bolivianos. No fueron los nicos en guardar silencio; tambin Jos Miguel Insulza, que preside una decadente Organizacin de Estados Americanos (OEA), tard 48 horas en condenar las muertes.

Pese a que ser una transicin difcil y turbulenta, Nicols Maduro Moros ha iniciado su gobierno con varios factores a su favor: el respaldo unnime de la comunidad latinoamericana, una slida mayora en la Asamblea Nacional Legislativa, la conduccin en 20 de las 23 gobernaciones estaduales y el control soberano de la enorme riqueza petrolera venezolana. Le ir bien si a todo esto le agrega un gobierno junto al pueblo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter