Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2013

Es la ecologa poltica de izquierdas?

Florent Marcellesi
Cuides


Desde la aparicin del movimiento ecologista en la escena socio-poltica y meditica, numerosos pensadores y tericos discuten su posicionamiento en el tablero poltico heredado de la oposicin entre izquierda y derecha, entre trabajo y capital (1). Hoy el debate sigue abierto y se ve reforzado por el amplio debate ideolgico en el seno del ecologismo poltico y social a nivel local, europeo y mundial acerca del margen de actuacin dentro del sistema capitalista, por la estructuracin e institucionalizacin del movimiento verde en Europa y por la dinmica de unin de este movimiento en Espaa en busca de un espacio propio (2).

Para aportar una piedra a la reflexin, es necesario primero plantear un modelo bsico de anlisis. Mientras que en Espaa se siguen clasificando las teoras y fuerzas polticas segn un eje tradicional y unidimensional (derecha/izquierda), los anglosajones utilizan a menudo un esquema bidimensional basado en el eje clsico de corte econmico izquierda/derecha y otro eje de corte social autoritario/libertario. Esta primera distincin permite resaltar unos matices o semejanzas relevantes sobre orientaciones ideolgicas que se suelen confundir o alejar de forma abusiva en el eje unidimensional (3). Si bien queda patente que es necesario superar el anlisis unidimensional, la crisis ecolgica requiere tambin la superacin del anlisis bidimensional y la construccin de un esquema tridimensional. De hecho, con la llegada del ecologismo en el terreno sociopoltico y la necesidad de tener en cuenta tambin los aspectos medioambientales, este tercer eje corresponde a la dialctica fundamental planteada por la ecologa poltica entre productivismo y antiproductivismo. Dada la magnitud de la crisis ecolgica y si se considera que la oposicin entre capital y trabajo ya no es la nica determinante (ms bien podramos hablar de oposicin entre capital y vida) y que la cuestin de la orientacin y el sentido de la produccin dentro de un mundo finito pasa a ser crucial, postulo que el eje productivista/antiproductivista se convierta en un eje estructurante y diferenciado. De hecho, desde una perspectiva ecologista fuerte, no supone diferencia apreciable quin posea los medios de produccin, si el proceso de produccin en s se basa en suprimir los presupuestos de su misma existencia (Dobson, 1997: 55).

Ahora bien, tratemos de ubicar en este escenario tridimensional la ecologa poltica (vase a modo de resumen la figura abajo), ideologa que tal y como ha sido definida en este artculo aporta una visin crtica, transformadora y global y que vincula permanentemente los aspectos ecolgicos y sociales. Primero, al luchar por una sostenibilidad fuerte su identidad fundadora y federadora, la ecologa poltica se sita sin ningn tipo de duda en el lado antiproductivista del eje productivismo/antiproductivismo. Segundo, tal y como hemos visto, la tica de la liberacin, la lucha por la emancipacin y las referencias continuas a la autonoma y libre produccin individual estn en el corazn de la ecologa poltica. Al defender la radicalidad democrtica, la participacin desde lo local, el empoderamiento personal y comunitario, y al criticar el papel de las autoridades jerrquicas o burocrticas del Estado y su injerencia en la vida de su ciudadana y de las instituciones esclavizantes denunciadas por Illich, tiende a inclinarse por tanto hacia el eje libertario. En este contexto, donde se entremezclan races anarquistas (Bookchin, 1988), existen puntos de conexin tanto con la izquierda libertaria como con la matriz liberal y la consiguiente importancia de los derechos individuales, siempre contrarrestado sin embargo por la nocin de solidaridad.

Figura: La ecologa poltica en el escenario tridimensional

La ecologa poltica en el escenario tridimensional

La ecologa poltica en el escenario tridimensional

Fuente: Elaboracin propia (pinchar en la imagen para mejor definicin grfica).

En cuanto al eje econmico y a pesar de su unnime promocin de la justicia social, ambiental y global, no se puede llegar a una conclusin tajante, dado el amplio abanico de posturas actuales en la familia ecologista. Si se admite que el ecologismo en Europa, y por tanto sus propuestas econmicas, puede variar desde el ecosocialismo hasta el ecoliberalismo, puede considerarse a menudo la economa ecolgica como un objeto difcil de identificar y ubicar para los economistas. Se podra avanzar que la economa desde un punto de vista ecologista tiende a superar al mismo tiempo las tesis (neo)liberales y el marxismo ortodoxo, sin descartar por dogma y principios cualquiera de sus aportaciones o cualidades. As, adems de plantear la imprescindible necesidad de regulacin de la economa y del mercado y una planificacin descentralizada ante la ilusin neoliberal, el economista ecolgico Ren Passet suele escribir que el mercado posee dos virtudes: por un lado, su cualidad de liberador y catalizador extraordinario de iniciativas individuales, y, por otro, una impresionante aptitud para multiplicar los centros de decisin que le confiere una gran capacidad de adaptacin (2001).

De hecho, la bsqueda de una tercera va entre colectivismo y liberalismo es constante. Y por lo menos se asienta en un principio de la bioeconoma: un subsistema no puede regular un sistema que lo engloba. En este marco se plantean varias propuestas, con muchos puntos de encuentro y a veces disensos internos fuertes, como el decrecimiento y la descolonizacin del imaginario colectivo (Latouche, 2008), la prosperidad sin crecimiento (Jackson, 2011), el New Deal verde (4) que preconiza desde una visin neo-keynesiana que emula el New Deal de Roosevelt para salir de la crisis de 1930 una fuerte inversin en la seguridad energtica, las infraestructuras que reducen las emisiones de carbono, las industrias ambientales y la proteccin ecolgica, o una economa verde que a travs de una economa plural con mercado (y no de mercado) alcanza el decrecimiento de la huella ecolgica, no cae en la trampa del efecto rebote y garantiza la igualdad y la solidaridad (Canfin, 2006). En todos los casos, los postulados ecologistas en materia econmica intenta ir ms all tanto de la lgica del mercado como de la lgica pblico-estatal a travs por ejemplo de la economa solidaria y social, (Lipietz, 2002), de la relocalizacin de la economa (y sus proyectos asociados: monedas locales, bancos de tiempo, circuitos cortos de consumo y produccin como los grupos de consumo, cooperativas de energa o de vivienda, etc.), de la economa de la gratuidad (Gorz, 1997) y del refuerzo de los proyectos cooperativos y comunitarios (es decir por ejemplo la gestin de lo comn, que no se puede confundir con la defensa de lo pblico-estatal). Por ltimo, al criticar la sociedad industrial del trabajo asalariado y la huida hacia delante del productivismo a travs del tringulo produccin, empleo, consumo (Roustang, 2003), el ecologismo aunque no de forma unnime(5) cuestiona la meta del pleno empleo en clara contradiccin no slo con el capitalismo dominante sino tambin con muchos de los planteamientos de los sindicatos y los movimientos de izquierdas tradicionales y mayoritarios. Esta crtica a la sociedad del trabajo subyace tambin en la voluntad de reducir la jornada laboral y repartir el trabajo, o de desconectar de manera ms o menos radical la renta y la contribucin productiva. De esta manera se puede explicar que las formaciones ecologistas estn en la primera fila de las fuerzas polticas que han mostrado en los pases industrializados un inters manifiesto lo que no significa consenso interno por la renta bsica de ciudadana universal e incondicional (Parijs y Vanderborght, 2006: 115-118).(6)

Estas diferentes brechas abiertas por el ecologismo son estructuralmente un ataque al sistema capitalista basado en la acumulacin, el fetichismo de las mercancas y la explotacin del trabajo asalariado, lo que lo aleja de las teoras neoliberales dominantes. Al mismo tiempo, por su rechazo al dogma del crecimiento y aunque puede (y debe) converger en algunos anlisis tericos e instrumentos prcticos, el ecologismo poltico representa una matriz ideolgica independiente de las corrientes socialistas o keynesianas. Al fin y al cabo, la ecologa poltica hereda, sintetiza y supera segn el principio de que el todo es mayor que la suma de sus partes tres valores que aportaron respectivamente el liberalismo poltico, el socialismo (7) y el antiproductivismo en diferentes periodos de estos ltimos tres siglos: la autonoma (del individuo o de la comunidad para decidir su propio camino), la solidaridad (dentro de la comunidad o del espacio pblico para no dejar a nadie excluido de este camino, prima la defensa de las personas marginadas y oprimidas) y la responsabilidad (hacia los pases del Sur, las generaciones futuras, el planeta y los dems seres vivos para que a su vez puedan decidir su propio camino).

Dada la existencia de un cuerpo ideolgico coherente que ocupa un lugar original en el anlisis tridimensional del tablero socio-poltico, considero por tanto que existe un modelo autnomo de ecologa poltica. Frente a la crisis ecolgica, social y de civilizacin, la ecologa poltica es una nueva matriz transformadora adaptada a los retos actuales, la nueva esperanza para el siglo xxi para que la especie humana se proteja de s misma y sobreviva en condiciones decentes, en el Norte y en el Sur, en el presente y en el futuro.

(*) Se basa en una adaptacin y actualizacin de la publicacin Marcellesi, F. (2008): Ecologa poltica: gnesis, teora y praxis de la ideologa verde, Bilbao, Bakeaz (Cuadernos Bakeaz, 85).

(1) Vase por ejemplo la valiosa aportacin de Valencia, ngel (ed.) (2006): La izquierda verde, Barcelona, Icaria.

(2) Aqu me refiero concretamente a la irrupcin de Equo en el panorama poltico como confluencia de la Fundacin Equo, de la Coordinadora Verde y de ms de 30 partidos verdes, poniendo fin a un ciclo de divisin endmico y de falta de liderazgo.

(3) Principalmente, en tales anlisis, observamos por un lado la confluencia entre sistemas totalitarios, ya que el autoritarismo (vase Pol Pot o Stalin) no es nicamente una consecuencia de ideologas de derechas, y por otro lado la creciente cercana entre ideologas de los principales partidos en el poder en las sociedades occidentales. Ms all de los discursos y etiquetas de cada cual, las comparaciones (por ejemplo, entre los diferentes partidos de izquierdas en el mundo) podran dar un resultado sorprendente. Seguramente la Izquierda (y por tanto el eje izquierda/derecha), ms que un concepto bien definido hoy en da, se sustenta en un imaginario colectivo histrico que no refleja la diversidad del panorama ideolgico Vase ms informacin en: <http://www.politicalcompass.org/analysis2&gt;

(4) Vase por ejemplo las visiones de Lipietz (2012) o del Partido Verde europeo sobre el Green New Deal.

(5) El Partido Verde europeo, en su documento A green economic vision of Europe, ha llegado a un compromiso de superacin del objetivo de pleno empleo hacia la plena actividad.

(6) Mientras el Partido Verde europeo sigue sin tomar una posicin clara al respecto, partidos como el finlands, francs o austriaco apuestan por la renta bsica y otros muestran su rechazo (Pases Bajos) o su fuerte divisin interna (Alemania). En Espaa, la organizacin Equo se ha posicionado a favor de la renta bsica de ciudadana.

(7) Al igual que la corriente ecosocialista, no nos referimos a las variantes burocrticas, productivistas, estatalistas o totalitarias del socialismo (como el estalinismo) sino a sus variantes descentralizadoras, no autoritarias o utpicas.

Florent Marcellesi, coordinador de Ecopoltica y miembro de la Revista Ecologa Poltica

Fuente: http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/04/16/es-la-ecologia-politica-de-izquierdas/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter