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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2013

Brotar socialismo del chavismo?

Claudio Katz
Rebelin


Desde hace varios aos Venezuela es el principal laboratorio latinoamericano de transformaciones polticas y sociales. En toda la regin se observa con gran expectativa que suceder con el chavismo sin Chvez. Es indudable que el pas ingresar en etapas muy diferentes si el proceso se radicaliza o estanca.

VARIEDAD DE CONSPIRACIONES

La derecha intent desconocer un acto comicial realizado con el mejor sistema electoral del mundo. Esta calificacin pertenece al ex presidente norteamericano Carter, que ponder las virtudes del voto electrnico, la fiscalizacin internacional, el poder electoral independiente y las auditoras incorporadas. Esta transparencia fue confirmada en la reciente eleccin por comits de expertos y observadores de organismos mundiales. Capriles no aport ninguna prueba de fraude, exigi verificaciones que ya fueron realizadas y propuso formas de conteos que recrearan las anomalas del viejo sistema manual.

La reducida diferencia a favor de Maduro (50,75 % frente 48,98%) no es tan inusual. Se registr en otras elecciones venezolanas (1968, 1978) y en varias norteamericanas ( Kennedy triunf sobre Nixon por 49.7 % a 49.6 % en 1960) . Numerosos comicios recientes (por ejemplos italianos) se han definido por algunos miles de votos.

Lo que no perpetr Maduro fue el fraude realizado por George Bush en el 2000, para apropiarse de la victoria de su rival Gore (48,4 % frente 47,9%), mediante una maniobra del colegio electoral de la Florida. Cuando Chvez perdi por escaso margen en el 2007 reconoci de inmediato la derrota. Maduro haba anticipado que con un solo voto de diferencia en su contra entregaba el gobierno y con el mismo margen a su favor asumira de inmediato. Conocidos los resultados definitivos se limit a cumplir su promesa.

El intento golpista irrumpi de inmediato con 8 asesinatos, decenas de heridos, incendios en las sedes chavistas y asedios al Poder electoral. Este operativo fascista fue ensayado durante una campaa electoral que incluy sabotajes de usinas, jaqueos de computadoras, desabastecimiento de alimentos, encarecimiento de productos bsicos y gran despegue del dlar paralelo. Tambin ingresaron desde Colombia grupos paramilitares para ultimar militantes del oficialismo.

Capriles intent crear el escenario de des-gobierno requerido para repetir los derrocamientos de Lugo (Paraguay) y Zelaya (Nicaragua). Cont con el aval de la embajada estadounidense y el sostn de la diplomacia espaola. Los dos pases demoran el reconocimiento del nuevo presidente y fueron instigadores directos del fracasado golpe de Carmona, en abril del 2002.

Pero no resulta fcil r epetir esa asonada frente a la gran experiencia de resistencia que acumula el pueblo venezolano. La derecha ha perdido el soporte financiero que les aseguraba el manejo indirecto de la petrolera estatal (PDVSA) y enfrenta el rechazo mayoritario de los gobiernos sudamericanos.

Pero lo ms importante fue la contundente reaccin de Maduro que denunci el pacto a escondidas propuesto por Capriles. La oposicin a ese contubernio fue acompaada de una explcita caracterizacin de clase de su adversario, como exponente de la burguesa venezolana. Los medios de comunicacin presentaron este retrato como un clich propagandstico, sin advertir que esclarece el contenido social de la disputa en curso.

La derecha se ha envalentonado y unificado en torno a un lder. Apostar al asedio, al desgaste y a la provocacin. Incentivar el caos econmico, la desestabilizacin poltica y la presin armada. Tiene un libreto que habra aplicado con la misma intensidad, si la victoria de Maduro hubiera sido ms amplia.

Este boicot empalmar con un metdico trabajo para imponer el llamado a una eleccin revocatoria dentro tres aos. Harn funcionar a pleno los medios de comunicacin, para demostrar cun autoritario es un gobierno que supera todos los rcords de elecciones cristalinas. Difundirn las terribles persecuciones que sufren los opositores con mayor libertad de insulto del planeta.

La derecha seguir tanteando a los militares que se encuentran en la mitad del sndwich creado al interior de las Fuerzas Armadas. La jerarqua y la oficialidad inferior que sostienen al chavismo estn cortadas por viejas capas de uniformados, con privilegios y negocios de todo tipo. Ellos conforman el sustento ms peligroso de la boli-burguesa.

RESULTADOS SORPRESIVOS Y CONFIRMATARIOS

Maduro consigui 7.575.506 votos y Capriles 7.302.641. Sufri una prdida aproximada de 685.000 sufragios en comparacin a los obtenidos por Chvez en octubre pasado, mientras que su contrincante sum una tanda de 670.000 papeletas. El 50,75% logrado se sita lejos de la primera victoria presidencial chavista (56,2%) y tambin por debajo de la ltima eleccin (54,4%).

El retroceso fue impactante porque todos esperaban una holgada diferencia de 8-12 puntos a favor del oficialismo. Estos pronsticos eran compartidos por la derecha y las encuestadoras. Pero si se evala lo ocurrido con cierta distancia de esa expectativa, lo llamativo es la vitalidad del chavismo, que ha ganado 17 de las 18 elecciones realizadas en los ltimos 14 aos. Se ha votado a un ritmo indito. Con un rgimen de concurrencia no obligatorio, la participacin en las ltimos dos llamados se aproxim al 80% de la ciudadana.

No hay que perder de vista que se logr una victoria muy especial por la ausencia de Chvez. El fantasma de la derrota padecida por el sandinismo en 1989 qued despejado. Cualquier poltico del mundo envidara al partido que obtiene el triunfo nmero 17, sin su figura dominante.

Hay dos lecturas posibles de los cmputos finales, dada la leve cada registrada en el nmero de concurrentes (80 a 78%). La primera destaca que el chavismo no logr arrastrar a las urnas al segmento popular que lo acompa en octubre pasado, mientras que la derecha s pudo incrementar su propia afluencia. La mayor abstencin porcentual en los barrios humildes corroborara esta evaluacin. La segunda visin atribuye los resultados a un desplazamiento de votos del oficialismo hacia la oposicin. En cualquier caso hay un repunte de derecha y una cada del chavismo.

Este viraje indica que se ley mal las consecuencias electorales del fallecimiento de Chvez. El respaldo emotivo arrollador se daba por descontado, sin que la prdida del comandante poda provocar tambin desanimo y desamparo. Aprovechando este clima Capriles recurri a una increble usurpacin y se present como un sustituto confiable del proceso bolivariano.

Pero el simple registro del vaivn electoral (fuerte recuperacin en octubre y simtrica cada en abril) no debe oscurecer, la declinacin general del voto chavista desde el 2007. Esa cada obedece a causas muy conocidas y detalladamente enunciadas por Maduro en el acto de cierre. Inflacin ascendente, estampida del dlar, carencia de los productos no provistos por la red oficial (MERCAL), enriquecimiento de los banqueros y enormes ganancias de los intermediarios importadores.

La visible corrupcin perdura con el amparo de los burcratas que manejan gran parte de la estructura oficialista. El mal endmico de la ineficiencia persiste en todos los niveles de la administracin pblica y la explosin de delincuencia abruma a la poblacin.

En este escenario de dificultades el chavismo cuenta con un significativo margen para remontar la cuesta, antes de la confrontacin que impondra un eventual revocatorio. Mantiene una slida mayora en la Asamblea Nacional (95 sobre 165 integrantes) y comanda 20 de las 23 gobernaciones.

El escenario econmico no presenta, adems, las aristas catastrficas que difunden los economistas neoliberales. Chvez demostr una y otra vez como se pueden recuperar los votos perdidos en este tipo de circunstancias. El punto de partida es revisar los errores sin flagelarse. La necesidad de introducir correcciones es obvia, pero el sentido de estos cambios es mucho ms polmico.

DOS ACTITUDES, DOS PERSPECTIVAS

 

Radicalizar el camino abierto hace 14 aos o contemporizar con la derecha son las dos opciones contrapuestas que enfrenta el chavismo. El mismo dilema afrontaron muchos antecesores latinoamericanos del proceso venezolano. Debieron definir la profundizacin o disolucin de proyectos revolucionarios, nacionalistas, antiimperialistas o reformistas.

Chvez siempre se inclin por el primer camino, confrontando con los partidarios del status quo. La radicalizacin permitira renovar las energas de una transformacin que ya agot su primera etapa. La alternativa conservadora desmoralizara en cambio a la masa chavista, sin atraer a la derecha.

El primer rumbo exige dialogar con todos sin pactar con la burguesa. El segundo curso conduce a un acuerdo con los enemigos a costa de los propios seguidores. La audacia que demostr la revolucin cubana es un antecedente de rupturas que abren horizontes. El vergonzoso final del MNR boliviano o del APRA peruano ilustra, por el contrario, el desmoronamiento que sucede a la capitulacin.

Las dos perspectivas estarn en juego en la forma de encarar las asfixias econmicas de corto plazo que imponen la inflacin, la devaluacin y el dficit fiscal. Estas desventuras son consecuencia de un sabotaje capitalista, que multiplica los beneficios de los grupos enriquecidos al amparo del poder. Si no se penaliza a tiempo a esos sectores habr que recurrir al ajuste antipopular en forma explcita o encubierta.

Hasta ahora se contrarresta el desabastecimiento con mayor provisin de bienes, en el circuito de comercializacin oficial. Pero la tolerancia hacia los especuladores termina neutralizando esa compensacin. Los nuevos porcentajes de aumento salarial (35-48%) mantienen el poder de compra de los trabajadores, pero no corrigen el crculo vicioso creado por una inflacin desbocada y convalidada con alta emisin. No es necesario enfriar la economa, ni retornar al libre mercado para reducir la caresta. Se puede actuar directamente sobre la formacin de precios con medidas de control, fiscalizacin del beneficio y punicin impositiva de los acaudalados.

La definicin econmica central gira en torno al fondo petrolero y la distribucin de sus divisas. Durante un largo tiempo se aceptaron mecanismos de intermediacin bancaria que engordaron a los financistas, sin reducir la especulacin cambiaria. Ahora se ha introducido un sistema de subastas ms transparente, pero los grandes capitalistas continan lucrando con las divisas. Obtienen dlares al precio oficial y los comercializan en el mercado negro. No slo hay problemas tcnicos con la gestin de la subasta. Es indispensable tornar efectivo el monopolio estatal del comercio exterior para ordenar del manejo del excedente comercial.

Las mejoras del ingreso popular son tan evidentes que la propia derecha ya las reconoce como un mrito del chavismo. Eluden explican por qu sus gobiernos nunca ensayaron algo parecido. Fue el desplazamiento de esas administraciones reaccionarias lo que permiti derramar la renta petrolera hacia abajo. Pero es evidente la fragilidad del aumento actual del consumo sin la correspondiente inversin. La ampliacin genuina del poder de compra exige avances significativos en la malograda industrializacin de una economa rentista.

En el plano poltico los dilemas igualmente acuciantes. Existe un generalizado cuestionamiento de la corrupcin y el castigo de los que acumulan dinero mal habido, definir si el proceso recupera sustento popular. Maduro anticip la creacin de un cuerpo especial y secreto para destapar malversaciones. Pero una nueva tica de la honestidad exige la intervencin directa de los militantes chavistas y una gran sensibilidad oficial para facilitar las denuncias.

La iniciativa de unificar las misiones en un nuevo sistema puede resultar tambin muy til, si al mismo tiempo se fortalece la accin por abajo en las comunas y en los sindicatos. El anuncio de ir a las fbricas y a los barrios para construir legitimidad popular abre un camino de rencuentro con los votantes perdidos.

Hay condiciones favorables para introducir estas correcciones en el apasionado clima de Venezuela. All no impera la indiferencia, ni el hartazgo con la poltica que se observa en tantos pases. El nuevo piso forjado en la conciencia popular permite encarar por ejemplo las iniciativas humanistas que Maduro sugiere, para lidiar con el complejo problema de la inseguridad. Ha convocado a la reintegracin social de todos los muchachos que dejen las armas y se opone a la violenta persecucin de los marginados, que instrumentara la derecha.

No es sencillo tampoco radicalizar el proceso, atrayendo al mismo tiempo a gran parte de la clase media que se alinea con la derecha. La receta clsica de los socialdemcratas es el travestismo. Implementar lo que la gente quiere luego de haber absorbido los mensajes de los medios de comunicacin. Esa adaptacin trasformara al chavismo en otro caso ms de domesticacin institucional.

Si se quiere evitar este entierro, no queda otra alternativa que perfeccionar la disputa ideolgica iniciada hace 14 aos. Persuadir y persuadir con nuevos argumentos es el sendero a recorrer. Demostrar como la derecha empuja a la clase media a actuar contra sus propios intereses persiste como el gran desafo del chavismo.

LEGADOS Y CONVICCIONES

El proceso bolivariano puede brindar una gran leccin a los veteranos de la izquierda latinoamericana que perdieron el espritu revolucionario. Si se revisan las fallas sin desazn, el lugar vacante que ha dejado Chvez encontrar sustitutos ms colectivos.

No hay que olvidar cmo el gestor del cambio actual se sobrepuso a varias experiencias fallidas . Y al igual que Fidel despus de Moncada sigui adelante luego del fracaso de su alzamiento inicial. Esa firmeza lo convirti en un lder de masas al cabo de un breve encarcelamiento. Posteriormente supo afrontar el golpe del 2002 con la misma resolucin y entreg sus ltimas energas vitales a la batalla contra Capriles. Sin ese coraje Maduro no estara hoy al frente del gobierno .

Chvez mut siguiendo los vientos de la accin revolucionaria y por eso sus convicciones nacionalistas evolucionaron hacia la izquierda. Desde 1999 se embarc en un curso radical que lo distanci de las clases dominantes y lo enlaz con las clases oprimidas.

Las confusas relaciones que estableci al principio con los militares derechistas de Argentina (carapintadas), indujeron a muchos analistas a observarlo como un golpista ms del pelotn latinoamericano. El mismo equvoco suscit su coqueteo inicial con la Clinton y la Tercera Va del social-liberalismo. Pero su reaccin frente a la embestida derechista despej rpidamente cualquier duda sobre sus preferencias polticas. Opt por una convergencia con la izquierda que fue acelerada en su encuentro con Fidel .

Chvez se nutri del patriotismo radical que personificaban Torrijos y Velazco Alvarado. Pero alent una participacin popular antiimperialista muy superior a esos antecesores. C ontraviniendo la trayectoria dominante del nacionalismo latinoamericano impuls la movilizacin social. Propici la creacin de 100.000 crculos bolivarianos, la ocupacin de PDVSA, la organizacin de los reservistas y la expansin de los consejos comunales. Esta confianza en el sujeto popular lo distanci del clsico arbitraje de Pern o Vargas. Dej de lado el bonapartismo militar e introdujo la mayor democratizacin de la historia venezolana.

Su vaga aceptacin juvenil del socialismo desemboc en un proyecto de reformas avanzadas sin el techo tradicional del nacionalismo burgus. Como tena muy presente la tragedia de Salvador Allende, no se repleg ante las amenazas fascistas. Al contrario, concibi una estrategia de contragolpe frente a la derecha, junto a ensayos de transformacin pacfica con resguardo armado. Su obsesin por el triunfo se gest evaluando las derrotas sufridas por todos revolucionarios latinoamericanos desde Zapata y Sandino hasta Farabundo Mart.

Esta conducta le permiti a Chvez aguar la fiesta neoliberal, confrontar con el imperialismo y recuperar el proyecto socialista. Incurri en numerosos errores, como la entrega de dirigentes guerrilleros a Colombia y la reivindicacin de varios dictadores del mundo rabe. Pero inaugur el proyecto que ahora pueden culminar sus discpulos, si avanzan hacia la realizacin del socialismo.

Los dirigentes chavistas consideran que estn embarcados en esa construccin y lo demuestran con discursos, proclamas y carteles desplegados por todo el pas. Las denominaciones aplicadas a muchos emprendimientos confirman esa expectativa (empresas socialistas, partido socialista, salud socialista). La generalizada utilizacin de un concepto pos-capitalista es muy familiar al chavismo, que nutre sus filas de militares, intelectuales y activistas formados durante los aos 70, bajo el influjo guerrillero y variadas influencias ideolgicas comunistas.

Los dogmticos descalifican este perfil resaltando la distancia que separa a los enunciados socialistas de su concrecin. Suponen que ambos parmetros deben marchar al mismo ritmo, sin explicar por qu razn ellos mismos despliegan tanta propaganda marxista sin ningn atisbo de materializacin. Proclamar el ideal socialista es un primer mrito, en la medida que define cual es la meta ambicionada y qu distancia habra que recorrer para alcanzarla.

Los sectarios repiten tambin los sarcasmos cnicos contra el socialismo bolivariano que emiten los crticos derechistas. Nunca se preguntan por qu razn el chavismo rescat el ideal socialista. En el pasado era muy frecuente reivindicar formalmente esa meta, como una cobertura demaggica para cualquier proyecto poltico. Este disfraz era necesario por el impacto generado por las revoluciones rusa, china, cubana y vietnamita. Todava subsisten muchos partidos liberales, derechistas e incluso fascistas que preservan su mote socialista inicial. Pero esa moda qued mayoritariamente sepultada con el desplome de la Unin Sovitica.

Ningn movimiento popular reclama hoy a sus dirigentes que adopten definiciones socialistas. Este pronunciamiento no brinda rditos en ningn terreno. El prestigio intelectual y la penetracin electoral que suscitaba esa identificacin se ha diluido. Slo cabe por lo tanto una interpretacin de las razones que indujeron al chavismo a retomar el socialismo: la conviccin. Aunque los descredos no puedan entenderlo, ese parmetro gua la conducta de los militantes y dirigentes embarcados en la batalla por la emancipacin.

APRENDIZAJES E INNOVACIONES

Cualquier luchador latinoamericano sabe que una construccin socialista exige lidiar con dos novedades contemporneas: la URSS ya no existe y las viejas dictaduras regionales han sido reemplazadas por sistemas constitucionales. El proceso revolucionario debe transitar por senderos ms complejos que el pasado. La insurreccin, el foco o la guerra popular prolongada ya no aportan respuestas a la forma de actuar en el terreno electoral y al desafo de conseguir aliados externos para resistir el acoso imperial. Frente al nuevo escenario hay que innovar con la misma audacia que en su poca tuvieron Lenin, Mao y Fidel.

Los sectarios recluidos en su micro-mundo ni siquiera se plantean estos problemas. No perciben los problemas que emergen de cualquier interaccin con la realidad. En octubre pasado se opusieron por igual a Chvez y a Capriles, presentando una candidatura insignificante (Chirino). Esta vez optaron por la abstencin, argumentando que Maduro y su reaccionario contrincante son lo mismo. Minimizan el peligro golpista porque consideran que el chavismo es tan nefasto para el pueblo como su adversario. Con semejante despiste sus planteos solo aportan una graciosa nota de color al panorama venezolano.

Es importante comprender los nuevos rumbos de la lucha por el socialismo. En el siglo pasado los revolucionarios no enfrentaban la problemtica intervencin en el sistema electoral burgus. Actuaban en un persistente contexto de guerras y dictaduras, sin necesidad de abordar la disputa por los votos. Las dificultades para trabajar por una construccin socialista en este terreno son muy conocidas por cualquier de militante de izquierda, que haya participado en alguna eleccin. El rgimen constitucional otorga a los dueos del poder econmico y meditico privilegios siderales, que son potenciados por el predominio de la ideologa convencional.

Los mritos del chavismo en este terreno han sido maysculos. Le gan diecisiete votaciones a las clases dominantes. Pero es ilusorio suponer que esa secuencia se repetir ad infinitum en una eleccin tras otra, sin padecer cansancio y desgaste.

Est probado que el socialismo no podr emerger de la simple continuidad de secuencias electorales. Los socialdemcratas que alguna vez creyeron en esa posibilidad, ya no destinan ni un minuto a recordar la justificacin de esas creencias. Simplemente actan aceptando las pautas que fijan las clases opresoras. Si se quiere evitar esa degradacin hay concebir como se podra integrar el sufragio peridico actual a una futura democracia socialista. Ese trnsito requerira alguna modalidad de ruptura revolucionaria.

El instrumento potencial de esa transformacin es el poder popular que acompaa al chavismo desde su nacimiento. Estos organismos paralelos y articulados al esquema institucional presentan mltiples modalidades de consejos, comunas, crculos, sindicatos y partidos. Hasta ahora no consolidaron una forma definida y tampoco maduraron un desarrollo autnomo, en gran medida por la tutela impuesta desde arriba. La ausencia de Chvez exige ahora potenciar el protagonismo colectivo.

Las carencias del poder popular pueden ser fatales, puesto que all se concentran los embriones de la construccin socialista. Ese poder es el gran resguardo de continuidad del proyecto revolucionario, frente a los imprevisibles vaivenes de la disputa electoral. Por esta razn cuando se cierra un acto comicial no slo hay que contar los votos obtenidos. Se necesita saber cunto se avanz en la organizacin de la estructura popular.

Chvez siempre supo cun necesario es prepararse para confrontar con clases dominantes decididas a defender sus privilegios por medio de la fuerza. No alcanza con impedir la designacin de un Pinochet al frente del ejrcito para impedir el drama sufrido en Chile en 1973. Las estructuras populares defensivas son indispensables para condicionar el comportamiento de las fuerzas armadas en situaciones crticas. La conducta de esa institucin en gran medida depende de la capacidad popular para actuar en forma directa y organizada contra los fascistas.

El sorprendente devenir de la historia ha reintroducido la batalla por el socialismo en un pas petrolero. Este escenario era inimaginable para los marxistas del siglo XX, que se acostumbraron a localizar los procesos revolucionarios en pases carentes recursos. Venezuela es la contracara de ese modelo. No afronta ninguna de las restricciones que por ejemplo atormentan a Cuba.

La combinacin de plan y mercado requerida para una transicin socialista en un pas exportador de combustible ser muy distinta a la exigida en una economa carente de divisas. Hay ciertas medidas comunes a cualquier proyecto anticapitalista (bancos, recursos naturales y comercio exterior nacionalizados).

Pero dada la estatizacin del petrleo, el mayor desafo que afronta Venezuela es la gestin de ese recurso y no la ampliacin ulterior de la propiedad pblica. Es vital cambiar la matriz productiva con expansin industrial y reducir las importaciones de bienes de consumo. El xito econmico del chavismo se medir en este plano.

MOVIMIENTOS SOCIALES DEL ALBA

La victoria de Maduro es un trago amargo para la diplomacia estadounidense, que ansa librarse de la crtica chavista a todas sus tropelas. Esas denuncias empaan el reacomodamiento tctico que promueve Obama para atenuar la imagen belicista de la primera potencia. El triunfo bolivariano obliga a Estados Unidos a perfeccionar el maquillaje de sus invasiones, asesinatos selectivos y torturas en Guantnamo.

La presencia de un continuador de Chvez al frente de una economa petrolera representa, adems, un grave problema para el imperio, que siempre comput al crudo venezolano como un insumo propio. Le resulta intolerable que su principal abastecedor latinoamericano maneje cuotas de produccin en forma soberana y acuerde contratos de largo plazo con China.

Estados Unidos no ha podido tumbar el proceso bolivariano al cabo de catorce aos. Este fracaso obedece tambin a la capacidad exhibida por Amrica Latina para impedir la repeticin del desangre perpetrado en Medio Oriente y frica. La enorme trascendencia de este logro no ha sido debidamente valorada. Si la regin padeciera masacres tnicas, guerras sectarias o matanzas separatistas, actualmente slo discutiramos la forma de emerger de esas tragedias.

El pas necesita apoyarse en un bloque geopoltico latinoamericano para contrapesar la presin imperial. Es el respaldo que no tena Cuba en los aos 60. Incluso con varios gobiernos derechistas en su interior, UNASUR, CELAC y otros organismos pueden cumplir ese rol de escudo protector. Pero lo ocurrido con Lugo en Paraguay demuestra que ese resguardo no sustituye la decisin interna de confrontar con el golpismo.

Venezuela no es un integrante ms de la alianza sudamericana y su gobierno presenta un perfil diferenciado de cualquier administracin de centroizquierda. Esta singularidad reapareci durante la eleccin del primer sucesor de Chvez.

Maduro es un presidente obrero muy distinto a Lula, tanto por su militancia socialista, como por la distancia que ha mantenido de la socialdemocracia. No recurri hasta ahora al discurso amigable con los poderosos. Al contrario, confront con el burguesito Capriles que desconoce la vida del trabajador. Persistir o se diluir ese mensaje?

El planteo de Maduro tambin contrasta con la indiferencia hacia la meta socialista, que predomina entre la mayora de los presidentes progresistas. Algunos mandatarios -como Cristina Kirchner- son incluso abiertamente hostiles a ese ideal. Suelen contraponer la bandera roja con el estandarte celeste y blanco, como si fueran smbolos en conflicto.

El chavismo ha transformado el panorama de la izquierda latinoamericana y rehabilita la batalla por el socialismo continental. Pero no existe hasta ahora un organismo de confluencia para esa accin. La nueva articulacin de los movimientos sociales del ALBA, que se est promoviendo para aglutinar organizaciones populares a escala regional, podra cumplir ese papel. Pero debera reunir agrupaciones construidas desde abajo con autonoma de los gobiernos.

Esa confluencia estara exenta de las restricciones que rodean a la accin gubernamental. Su funcin no sera consolidar acuerdos geopolticos, asociaciones estatales, alianzas o convenios econmicos. Trabajara en las prioridades de los movimientos sociales y podra alzar la voz en los temas conflictivos. Desde un ALBA de los pueblos hay espacio para la solidaridad con Hait sin envo de tropas, para cuestionar a las transnacionales de cualquier sub-potencia y para objetar las fantasas del capitalismo regulado.

Los movimientos sociales ALBA tienen la oportunidad de cubrir el vaco dejado por el declive del Foro Social de Porto Alegre. Podra avanzar en la superacin de esa experiencia adoptando el perfil de lucha que eludi ese precedente. El momento es promisorio y la rendija comienza a abrirse para la gran tarea de convertir el sueo de Bolvar en una emancipacin socialista.

21-4-2013

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RESUMEN

El proceso bolivariano ingresa en una etapa de definiciones. La derecha ensay una presin golpista sin las condiciones del 2002. Intensificarn las campaas destituyentes, tentarn a los militares e impulsarn el revocatorio. El oficialismo logr una ajustada victoria remontando los inesperados efectos del fallecimiento de Chvez y sorte el fantasma de la derrota sandinista. Padece una declinacin de votos por causas muy conocidas, pero tiene margen para remontar la adversidad.

La radicalizacin renovara las energas y la opcin conservadora desmoralizara al chavismo. Son dos cursos opuestos para afrontar la ineficiencia, la corrupcin y la inseguridad. Chvez se sobrepuso a situaciones ms difciles girando a la izquierda e incentivando la accin popular. No acept el techo del nacionalismo burgus y rehabilit el proyecto socialista. Sus discpulos pueden retomar esa conducta.

La desaparicin de la URSS y el fin de las dictaduras obligan a reconsiderar la estrategia socialista. Se impone combinar la accin electoral con la construccin del poder y el resguardo defensivo, tomando en cuenta la peculiaridad de una economa petrolera.

La victoria de Maduro afecta la estrategia de maquillajes imperiales y refuerza la necesidad de proteger a toda la regin de las tragedias que soporta frica y Medio Oriente. La articulacin de movimientos sociales del ALBA ofrece un nuevo mbito de aglutinamiento por abajo por la emancipacin socialista.





[1] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su pgina web es: www.lahaine.org/katz



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