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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2013

Sobre el sorteo (II)
Divisin tcnica, divisin social y divisin poltica del trabajo

Jose Luis Moreno Pestaa
Hexis: filosofa y sociologa


Vayamos con nuestra segunda entrada sobre los fundamentos filosficos del sorteo. Comencemos por la diferencia entre competencias tcnicas y competencias polticas. En un momento del Protgoras, Scrates se lamenta ante el gran sofista de que los hombres de bien sean incapaces de asegurar que sus hijos sean virtuosos. Protgoras, defensor del sistema democrtico ateniense, considera que el moralismo extremista (una suerte daltonismo tico que solo ve blancos y negros) confunde a Scrates. Justos del todo tal vez no sean, pero en la medida en que conozcan leyes y tribunales, y participen en su elaboracin, son mejores que los brbaros. Incluso si se comportan mal, al menos sentirn alguna vergenza, por poco que interioricen las normas que baan su ciudad, por poco que alguien se las haya recordado.

La vergenza es clave y sta surge de las instituciones. Una democracia con participacin poltica masiva no puede, sealaba en un pasaje anterior Protgoras, asegurarse de que todos sus miembros sean buenos. Lo que s puede es dotarse de un sistema de instituciones que los confronte al ejercicio constante de la discusin y la justicia. Los malos son mejores que en un rgimen tirnico u oligrquico: al menos han experimentado la responsabilidad, han tenido que confrontarse con quienes la ejercen. Obrarn mal si quieren pero algo les quedar dentro. Eso ya los hace mejores que los malos que solo conocen la orden y el ltigo y, como poco, les permite un camino de mejora.

Previamente, Protgoras, en el mito de Epimeteo, sienta la tesis de que las capacidades polticas se han repartido por igual a los hombres. La clave del mito  -Protgoras en dioses no crea mucho, pero le sirve para transmitir su idea- era que las capacidades tcnicas se han distribuido de manera desigual (unos saben de una cosa y otros no), mientras que las polticas se han repartido por igual a todos los hombres. En lo primero hay jerarquas, en lo segundo no.

Quien siga este blog sabe ya que esa idea es uno de los fundamentos filosficos del sorteo. En la entrada anterior, insistimos en que el sorteo daba el poder a quienes no lo queran, lo cual tena la enorme virtud de poner barreras a los ms peligrosos de nuestros congneres, aquellos que colocan su libido en la dominacin y utilizan todas los ardides que les permite su inteligencia para conseguirla. Ahora insistimos en otra, lgicamente conectada con la anterior: todos los seres humanos disponen de idnticas capacidades polticas, incluso o sobre todo los menos cualificados tcnica o culturalmente. La divisin tcnica del trabajo es una cosa, justificada, la divisin poltica otra muy distinta.

Antes de seguir conviene aclarar recomendando la lectura de Manuel Sacristn en La universidad y la divisin del trabajo, Panfletos y materiales III, Barcelona Icaria, 1985- que eso de que haya gente sin cualificacin tcnica no est claro. Los regmenes de dominacin celebran arbitrariamente ciertas actividades (tocar el violn o ser un futbolista profesional) y degradan otras (recoger la basura o gestionar un hogar). Pero todas ellas requieren especializacin tcnica. Pasa que la divisin social del trabajo convierte a unas en importantes (y las considera mejor) y a otras en banales (y las maltrata, socialmente hablando). Incorporando esta dimensin, la tesis de Protgoras, la tesis del sorteo, consiste en decir: los malhadados en la divisin social del trabajo pueden asumir las funciones polticas tanto como los favorecidos.

Incluso mejor. En un libro fundamental, al que volveremos, Yves Sintomer (Petite histoire de la exprimentation dmocratique. Tirage au sort et politique dAthnes nos jours, Pars, La Dcouverte, 2011) recuerda los argumentos de Clen, el controvertido lder radical de Atenas. En medio del debate, reportado por Tucdides, sobre si haba que pasar por las armas a los habitantes de Mitilene (debate que Cornelius Castoriadis, con justicia, considera una joya de filosofa poltica), Clen explica que son mejores para la ciudad los ignorantes que quienes se tienen por excelsos. Como no se encuentran carcomidos por la obsesin de distinguirse, no quieren parecer ms listos que las leyes y quedar por encima de las propuestas de la colectividad, como si no pudiesen exhibir su inteligencia en cosas ms importantes.

La divisin poltica del trabajo y el nacimiento de un grupo especializado consagrado a la poltica, explica Sintomer, es moderna. Supone la tesis de que el progreso exige la divisin creciente de funciones, como pasa en la actividad econmica. Para conjurar el fantasma de la democracia radical se extendi una lectura sesgada de su historia. Las sociedades modernas no viven de los esclavos, explicaba Benjamin Constant, y por lo tanto los ciudadanos no tienen ocio para dedicarse a la poltica, as que la poltica debe ser asunto de especialistas. Hannah Arendt, que odiaba la especializacin poltica, mantendr desgraciadamente una variante de la tesis de Constant en La condicin humana y muchos la creern contra toda evidencia: la poltica es una actividad desligada de lo social y fue posible en Atenas gracias a que no se preocupaban de problemas sociales en parte, gracias a la esclavitud. Sucede que la tesis es falsa, como ya se ha explicado: Atenas no viva de la esclavitud y, si lo haca, eso no explica la democracia asamblearia. Esclavismo haba por todas partes, democracia slo en algunos lugares, democracia con sorteo y participacin de los pobres, solo all donde las condiciones sociales lo permitieron. Condiciones sociales que las luchas arrebataron a quienes se crean naturalmente destinados a mandar.

Contra el sorteo, entonces, se pueden oponer tres argumentos: la divisin tcnica del trabajo que otorga capacidades de manera desigual- condiciona las capacidades polticas. En segundo lugar, la divisin social del trabajo establece una jerarqua que debe retraducirse en poltica: los que estn arriba, las profesiones importantes, deben gobernar: las cocineras a los fogones. En tercer lugar que la divisin poltica del trabajo consagra a una profesin especfica en tareas de gobierno y el resto a votarles de cuando en cuando y a dedicarse a su beneficio privado.

Si se aceptan tales criterios sortear y rotar los puestos polticos resulta un disparate. Pero tales criterios son muy discutibles. Protgoras es nuestro contemporneo (pues sus argumentos an nos interpelan), la divisin social del trabajo se encuentra trucada y mala luz puede ofrecer para la poltica, los efectos de la divisin poltica del trabajo, con sus profesionales a perpetuidad, han sido nefastos: la prueba son las aristocracias rojas, reclutadas en los partidos obreros, tericamente dedicadas en cuerpo y alma a representar a los de abajo y, buena parte de ellas, en los hechos, consagradas a mantener sus cuotas de poder y cueste lo que cueste.

Fuente: http://moreno-pestana.blogspot.com.es/2013/04/sobre-el-sorteo-2-division-tecnica.html


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