Portada :: Cultura :: Msica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2013

Dudamel!

Jos Pablo Feinmann
Pgina/12


As, entre signos de admiracin. De ese modo, y slo de se, se puede explicar el tornado que ha sacudido la msica clsica del siglo XXI. Gustavo Dudamel es, hoy, considerado el mejor director que puede plantarse al frente de una orquesta sinfnica, esa gran creacin del ser humano. Hay pasacalles en Berln cuando se aparece por ah con su nombre en letras enormes. Toca en todas partes. Se lo reclama de todos lados. Tiene un carisma entrador, irresistible. Tiene slo treinta y dos aos. Y es venezolano hasta lo ms hondo de sus entraas. Y ms an que venezolano, es suramericano. Un hijo de este continente al que ha decidido serle fiel, imponerlo donde vaya. Por si fuera poco, cuando sonre, y le gusta sonrer, se le forman dos hoyuelos en sus mejillas que hacen estragos en las plateas. Lyl Tiempo, la madre y maestra de Sergio Tiempo, uno de sus ms grandes amigos, le ha dicho: Querido, mientras tengas esos hoyuelos el mundo es tuyo. Cmo surgi este fenmeno?

Este fenmeno le debe mucho a un lder poltico que acaba de morir y a cuya despedida de este mundo acudi Dudamel, pese a mil advertencias sobre lo negativo que tal acto sera para su carrera. Ah estuvo. Y fue justo. El presidente Hugo Chvez ayud a Dudamel a formar, a pulir, la Orquesta Sinfnica Juvenil Simn Bolvar. Esa orquesta es obra de ambos. Esa es la orquesta de Dudamel, aunque hoy dirija a las ms grandes de este mundo. La Simn Bolvar suena como los dioses.

Hace poco lo tuvimos por aqu y dirigi en el Coln a Stravinski y al mexicano Silvestre Revueltas. Un programa bien armado, ya que si de Stravinski ofreci La consagracin de la primavera, de Revueltas entreg La noche de los mayas, un intento ambicioso, bien orquestado, latinoamericano hasta el tutano, que con toda dignidad poda acompaar la obra cumbre del maestro ruso.

Pero antes, cuando an no era el clebre, Dudamel vino a los apurones a la Argentina. Fue cuando Martha Argerich no pudo tocar en el Coln por una huelga de msicos. Complejo episodio que dejaremos de lado, pero que nos priv para siempre de ver a Argerich por Buenos Aires. Martha tena que seguir con su Festival Argerich y le ofrecieron el Coliseo. De acuerdo, pero no tena orquesta. Le avisaron a Dudamel y a la Simn Bolvar que volaron hacia aqu y acompaaron a ella, a la ms grande. Pude verlos en el Gran Rex. Era el ltimo concierto. Haca un fro de morirse. Martha tocaba el N 20 de Mozart, que tiene en su repertorio desde hace aos, y se restregaba los dedos esperando su entrada y ofrecer al pblico el ms dramtico de los conciertos de Mozart. Pero ah nadie vio a Dudamel. Sorprendi la solidez de esa orquesta juvenil. Tampoco nadie que yo recuerde se pregunt cmo haba sido posible ese milagro. La cosa es que salvaron la situacin por completo y ella pudo tocar. Despus toc en una fbrica recuperada.

Haba visto a Dudamel por Internet o en algunos videos que me envi Lyl Tiempo. En uno, acompaaba a Sergio en el Rach 3. Qu fiesta! Cuando terminaron se fueron juntos y charlataneaban como lo que eran: dos jvenes apasionados por la msica. Un director que haba acompaado a un gran pianista en el ms opulento de todos los conciertos para piano. La prueba que todo gran pianista debe sortear y bien si quiere llegar a ser considerado eso: un grande. Despus Dudamel fue creciendo. Pero pareca divertirse muchsimo. Tocaba mambos de Prez Prado. West Side Story de Bernstein, tambin con su esplndido mambo, orquestado a lo Bernstein. Los Danzones de Arturo Mrquez, sobre todo el N 2, esa gloria. La Bacchanale de Saint-Sans. El Bolero de Ravel. Alma llanera. El Saln Mxico de Copland. El ballet Estancia de Ginastera (una versin alucingena). Danzas de Manuel de Falla. Y despus se iba a Estados Unidos. Y cmo no! Presentaba una Gershwin Celebration. Abra con la cada vez ms valorada Obertura cubana. Luego Herbie Hancock se sentaba al piano y haca lo mejor que poda con la Rhapsody in Blue en tanto Dudamel, en los pasajes solistas, lo miraba con gran cario, con emocin. Y, por fin, el joven prodigio venezolano enfrentaba al pblico del Hollywood Bowl y con un ingls deliberadamente mal pronunciado, poniendo todas eres y erres de los suramericanos, les deca: Qu tal si hacemos algo nuevo? Algo que ustedes no conozan. Qu tal An AmeRican in PaRis? Y con esas eres bien marcadas les deca: Vean, yo vengo del sur, de lo que ustedes llaman el patio trasero, y nunca voy a dejar de ser de ah, mi casa. Tambin con Sergio Tiempo toc en el Hollywodd Bowl el Concierto para piano de Alberto Ginastera. Y fue glorioso. Dirige Mahler, Beethoven, Berlioz, lo que sea. Su repertorio es muy amplio. Establece, sin embargo, una diferencia grande entre la segunda de Mahler y el Danzn de Mrquez. Con el Danzn arranca de un golpe, se tira de cabeza a la plenitud casi carnal de la obra, a su ritmo, a su ardor cubano. Cuando se dispone a dirigir la sinfona de Mahler queda dos minutos en silencio, la cabeza gacha, las manos en la cintura sosteniendo la batuta, buscando la concentracin absoluta. La orquesta, el pblico esperan. Por fin, el maestro Dudamel levanta su mirada y solemne inicia su interpretacin. Usa una batuta pequea, no es sobrio, acompaa con su cuerpo, con sus ojos, con la gestualidad de su cara los momentos lentos o rabiosos de las partituras.

Polticamente, su anttesis es la pianista Gabriela Montero, tambin venezolana, a quien un poco apresuradamente, creo llaman la divina. Montero es una apasionada antichavista. Hasta compuso para el ltimo Festival Argerich de Lugano un concierto para piano y pequea orquesta que lleva el nombre de ExPatria. Juro que no quiero tomar partido en esto y me gusta Gabriela Montero, pero su esfuerzo es poco feliz. Tampoco lo es (feliz) el intento que la lleva a componer Mi Venezuela llora, un ttulo bastante bobo, indigno de una pianista tan competente como para tocar a dos pianos y con Argerich las Variaciones sobre un tema de Paganini de Lutoslawski, una de las piezas ms frecuentadas de este autor, ya que es de las ms frecuentables. Algunas de las otras espantan. Gabriela se especializa en variaciones. Puede hacerlas con cualquier tema. Es muy simptica. Y es bonita, con una sonrisa que hasta puede competir con la de Dudamel. No tiene hoyuelos. Habla con el pblico: Pdanme. Qu improvisacin quieren?. Uno le pidi El da que me quieras. Hizo una versin inolvidable. Pero no siempre ocurre. Parece una buena persona. Posiblemente lo sea.

Dudamel, por su parte, al morir Chvez vol a Venezuela. Y no dej nada por hacer. Dirigi el Himno de Venezuela en el sepelio. Y en la sala del Teresa Carreo donde haba treinta y tres lderes mundiales se larg a tocar los mambos de Prez Prado. En cierto momento, se da vuelta y les indica a los polticos que se pongan a bailar, qu tanto. Y los polticos bailaron mambos. Salieron del libreto, de la rigidez, de las formas adustas de la diplomacia, y se empezaron a mover al ritmo de los mambos, y aplaudieron y rieron. Dudamel, en tanto, los diriga.

Este es el nuevo fenmeno. Un joven genio. Alguien que no hace diferencias con la msica. Que va de Prez Prado a Beethoven y a Mahler. Alguien que puli al extremo esa Orquesta Juvenil de Venezuela que empieza a sonar como las mejores del mundo. Barenboim mismo lo recnoce como el mejor. Aqu, en Argentina, se est llevando a cabo un intento similar. Son como cien chicos o ms, cada uno con su intrumento. Los cellos son ms grandes que algunos de sus osados intrpretes. Pero sta es slo la que yo escuch. Se estn formando cerca de doscientas. Esta es la influencia de Dudamel y el amor que tiene por los chicos de su continente. Cree junto con muchos otros que hay que insertar a las poblaciones carenciadas en orquestas sinfnicas que las contengan, que les entreguen un sentido a sus vidas. Nada como la msica para eso. Y sobre todo una orquesta sinfnica, gran metfora de la unidad, la colaboracin, la tarea colectiva.

En Argentina se est creando la Orquesta Juvenil Libertador San Martn, que dirige el probado (o ms que probado) maestro Mario Benzecry. Detrs de l, apoyndolo, est Jos Luis Castieira. Y Dudamel, cuando estuvo aqu, se reuni con todos y planificaron un concierto conjunto entre la San Martn y la Simn Bolvar para el 25 y el 26 de mayo prximos. Aqu no hay poltica. El que la vea, mira mal, con prejuicios. Dudamel tiene sus fuertes convicciones. Y no en vano se jug la carrera cuando entr, junto a Sean Penn, en el velatorio de Chvez. Sin embargo, lo siguieron llamando de todos lados. No se pueden dar el lujo de prescindir de l. Y hasta tienen que tolerar su estrambtico ingls. Le dice a un periodista: Iam a little cansado, you know. I fly from Berlin hasta Caracas. Es posible que la msica clsica haya conquistado para su gran causa un rock star. Pero ninguno de los instrumentos con que deslumbra a sus auditorios est enchufado a nada. Y no hay luces vertiginosas que van de un lado a otro. Ni amplificadores para generar ruido. Hoy, la msica se divide en msica para ver. Y msica para escuchar. No hace falta aclarar cul cultiva Dudamel.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-218464-2013-04-21.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter